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B) Experiencias de participación.

3. Obstaculizadores de participación Golpe de Estado y dictadura militar.

Al remontamos a la participación de algunos de los sujetos entrevistados que participaban en grupos organizados durante el año 1973, fue posible relevar los siguientes discursos:

“…yyy así hasta el golpe, ahí se acabó todo, con el golpe quemamos todos, rompimos todo y nos mandamos a cambiar jajaja…” (1973) (E2, 2017)

51 “…Del 70 al golpe, de ahí se disolvió el sindicato un tiempo y después lo volvieron a armar, pero estaba de adorno nomas…” (1973) (E4, 2017).

“…la democracia cristiana se había dado vuelta y estaba con la UP y estaba con Allende y todo el mundo. Eso yo lo reclame y me echaron…” (1974) (E5, 2017).

Los sujetos que estaban participando en grupos organizados durante el año 1973 vieron obstaculizada su participación debido al contexto político que se vivió durante la dictadura militar. En estos casos, por ejemplo, posterior a 1973 se les hizo imposible volver a participar de la misma forma en un sindicato y/o en las organizaciones políticas en las que participaban hasta esa fecha, ya sea porque estos grupos estaban tan polarizados políticamente que no aceptaban visiones diferentes a las suyas o bien, derechamente ya no eran capaces de funcionar a raíz de los peligros asociados a participar en alguno de estos grupos, los cuales fueron fuertemente criminalizados, perseguidos y/o monitoreados durante casi todo el régimen militar (Mouilan, 1997).

Ahora, si bien se puede entender que la razón de que dichos sujetos no volvieran a participar en grupos organizados de características políticas, obedeciera principalmente al resguardo de su integridad personal dado el contexto en el que todo esto sucedió, al analizar la globalidad del discurso de estos sujetos en torno a lo ocurrido durante la dictadura o el régimen militar, no deja de ser curioso el bajo impacto a nivel emocional o histórico que tuvo esta situación tanto en sus discursos como en sus experiencias de participación. Sin ir más lejos, al analizar de manera textual estos discursos relevados se pueden dar cuenta de que esta situación fue relatada casi como un hecho más de sus vidas, en donde incluso E2 lo cuenta riéndose. En la misma línea, tampoco deja de ser interesante el analizar el por qué tras el retorno a la democracia en Chile en 1989, ninguno de los sujetos de

52 investigación que participaba en grupos organizados de carácter político haya vuelto a participar en un grupo de similares características.

Para explicar lo anterior desde un análisis contextual y sociológico, podría resultar necesario hacer el paralelo entre lo que ocurría hasta 1973, en donde Chile atravesaba por una etapa de su historia que estuvo marcada por las luchas sociales, un auge sindicalista y una polarización política con lo que, por contraparte, se desarrolló durante el régimen militar y la transición a la democracia en donde a través del uso de la fuerza y/o el miedo como recursos para no sacrificar el orden social y político ya constituido, tal y como señala Rodríguez (2011):

…hay una domesticación de la sociedad, donde ya no se hace necesario marginar a los ciudadanos del ámbito político, porque son los propios ciudadanos los que se marginan de él en la medida en que se sienten impotentes ante la magnitud de los peligros. Estaríamos, en ese sentido, frente a un proceso de disciplinamiento social y a una estrategia de despolitización, cuya reproducción no requiere del ejercicio de la fuerza… (p. 82).

Desde lo anterior, se puede interpretar que el hecho de que los sujetos entrevistados que señalaron participar en organizaciones políticas no hayan seguido participando en grupos organizados con estas características después del retorno a la democracia en 1989, tiene relación con los efectos que dicha estrategia de despolitización tuvo en estos sujetos, incluso y yendo un poco más lejos, esta forma de despolitizar a las personas puede tener relación con el hecho de que la totalidad de los sujetos de investigación con los que se trabajó en la presente investigación no hayan participado en ninguna organización de carácter político posterior al año 1989. Sin embargo, también hay que dejar abierta la opción a que en realidad las personas que participaban en grupos organizados de carácter político, no hayan tenido un

53 mayor interés por participar de estos grupos, sino que simplemente eran parte de estos por el contexto social y político que se vivía en el país, lo cual adquiere sentido al revisar datos de esa época que dan cuenta que en 1973 existían aproximadamente 6500 sindicatos y casi 934.000 trabajadores sindicalizados (CEME, s/f).

La salud.

Ahora, las principales semejanzas en torno a las razones que obstaculizan el ejercicio de participación sin duda se presentan en la vejez de los sujeto de investigación, relacionados más que nada a problemas de salud y/o la necesidad de asistir a una hora médica:

“…de repente claro amanezco resfriada y falto por cuidar mi salud, pero nada más, creo que a todo el mundo le pasan ese tipo de cosas…” (2017) (E1, 2017).

“…la salud no me ha acompañado algunos martes, entonces no he podido ir por precaución, por ejemplo hace poco me operaron y ahí estuve unos días sin ir…” (2017) (E2, 2017).

“…O sea claro, las dificultades que podría llegar a tener, por como lo veo, sería que estuviera enferma o tuviera alguna hora medica que se yo…” (2017) (E4, 2017)

Si bien no hay duda de que esto en muchos casos puede resultar normal, debido principalmente a la edad de las personas y al desgaste natural del cuerpo y sus energías conforme va avanzando su edad, si puede resultar interesante el cuestionarse el por qué las enfermedades fueron relevadas como obstaculizadores de participación en grupos organizados casi únicamente durante la vejez, esto considerando que en general, las enfermedades pueden constituirse como un obstaculizador durante toda la vida de las personas. En esta línea, los argumentos que digan relación con la

54 avanzada dependencia funcional de las personas mayores no van al caso, ya que según estadísticas del Ministerio de Desarrollo Social (2015), el 81% de las personas mayores, es decir la gran mayoría, son autovalentes, es más, los tres sujetos en cuestión son totalmente autovalentes.

Ahora si bien no se puede descartar que la emergencia de las enfermedades como un obstaculizador de la participación en grupos organizados durante la vejez puede deberse a factores biológicos propios de la vejez, tampoco se puede descartar que la emergencia de las enfermedades como un obstaculizador en el ejercicio participativo de los sujetos puede decir relación con la interiorización y reproducción de un discurso dominante que asocia a las personas mayores con una serie de patologías médicas o funcionales bastante arraigado a nivel país (Osorio, 2005) los cuales, pese a que quizás estos sujetos no lo quieran o no lo sientan así, son propensos a ser interiorizados en los imaginarios sociales y culturales de las sociedades modernas (Delgado, 2003).

La vejez.

En la misma línea de lo planteado en la sub dimensión anterior, se puede decir que en general, los sujetos de investigación a lo largo de las entrevistas daban cuenta de la vejez misma como un obstaculizador para participar de algún grupo organizado, como es el caso de la E1:

“…ahora es tiempo de descansar, tiempo de decir estoy viejita y tengo que dejarle el paso a otros, a viejitos que estén más jóvenes…” (2017) (E1, 2017).

“…generalmente los adultos mayores más viejos somos así, tenemos a veces un poco de mal genio porque ya la edad nos pasa la cuenta, entonces hay unas cosas que no nos gustan, por cualquier motivo y por ahí las cosas no funcionan bien…” (2013 – 2016 aproximadamente) (E7, 2017)

55 Si bien estos discursos pueden estar relacionado a, como se puede leer de manera textual en E1, una necesidad de descansar después de haber participado durante muchos años en grupos organizados, durante el trabajo de campo se pudo dar cuenta de que los discursos que asocian a la vejez misma como obstaculizador para participar en grupos organizados, al igual que los problemas de salud, es algo que se reproduce bastante en los sujetos de investigación.

Lo anterior se le puede atribuir, entre otras a la interiorización de una forma de ver y tratar a las personas mayores propia de las sociedades occidentales modernas, en las cuales cada vez se les reniegan más los roles y las responsabilidades a estos sujetos, llevándolos desde el espacio público hacia lo privado a través de imposiciones institucionalizadas, tal y como lo es la jubilación y/o a través de discursos reproducidos socialmente que les dan a entender a estos sujetos que su etapa “productiva” ya paso y que ahora solo les queda hacerse cargo de las responsabilidades de su hogar, del cuidado de sus nietos (Osorio, 2005) y/o, en algunos casos más extremos, se les hace el llamado o se les imponen opciones institucionalizadas que están abocadas a cubrir el estatus vacío de roles por el cual están atravesando, tales como las casas de reposo, los asilos, diversos tipos de redes sociales encarnadas en programas y/o prestaciones sociales, entre otros (Feixa, 1996 ).

Por otro lado, discursos como el de E1 o E7 también dan cuenta de cómo dentro de las estructuras mentales de algunas personas mayores se ha ido interiorizando la noción de la cuarta edad, la cual formalmente hace referencia a una etapa generacional que cursan las personas mayores de 80 años (Toledo, 2010) o, desde la lógica de E1 o E8, los viejos que están más viejos.

Lo anterior, más que resultar problemático por el hecho de que estos sujetos tienen una percepción errada de la noción de la cuarta edad, es problemático

56 porque están interiorizando todo lo que significa asumirse de la cuarta edad, ya que si asumirse de la tercera edad implica interiorizar una serie de estereotipos y estigmas socioculturales, el asumirse de la cuarta edad, implica el interiorizar aún más el auto concepto que tienen los mismos sujetos sobre una supuesta situación de dependencia, discapacidad, morbilidad y/o patología (Toledo, 2010).

Si se analiza esto, se puede dar cuenta de que el asumirse de la cuarta edad se constituye casi como una doble estigmatización para estos sujetos, tanto en su imaginario social como en el imaginario social del resto de la sociedad, ya que además de cargar con los estigmas que conlleva el asumirse de la cuarta edad, cargan con el peso de vivir en una sociedad adultocentrica, en donde los adultos, como una subcultura dominante que delimita el acceso y las clausuras a ciertos bienes y/o privilegios, tal y como señala Duarte (2012):

…asientan las capacidades y posibilidades de decisión y control social, económico y político en quienes desempeñan roles que son definidos como inherentes a la adultez y, en el mismo movimiento, los de quienes desempeñan roles definidos como subordinados: niños, niñas, jóvenes y ancianos… (p. 111).

57 CONCLUSIONES

Desde el análisis de datos de la presente investigación si bien no se pudieron comprender de manera acabada las experiencias de participación de los sujetos de investigación, debido principalmente a la amplitud de dimensiones que componen esta temática de investigación, se puede señalar que si fue posible comprender las tres dimensiones especificas con las que se planteó trabajar en la presente investigación, es decir, formas de participación, obstaculizadores para participar y motivaciones para participar, de las cuales se pudo dar cuenta de que más que estar dadas a priori, estaban ligadas a una serie de elementos culturales, sociales y/o personales que en definitiva no solo terminaban configurando o incidiendo en estas mismas dimensiones ya mencionadas, sino que lo hacen de forma general en las experiencias participativas de estos sujetos dentro de grupos organizados

En base a lo anterior, se puede señalar que a través del análisis de datos y en relación al primer objetivo específico de esta investigación, se pudo comprender que las formas en las que han participado los sujetos de investigación en grupos organizados a lo largo de sus experiencias de participación, más que tener relación con la temática a la que se aboquen y/o las características de los socios de estos mismos grupos, está relacionado de manera directa con el capital social que han acumulado estos sujetos a lo largo de sus experiencias de participación. En otras palabras, una persona que ha participado mucho en grupos organizados durante su vida, tiende a participar de forma activa durante esta en dichos grupos. Por contraparte, una persona que acumule un bajo capital social a lo largo de sus experiencias de participación, es decir, una persona que casi no ha participado en grupos organizados durante su vida, tiende a participar de forma pasiva en dichos grupos. Asimismo, se pudo dar cuenta de que quienes casi no han participado en grupos organizados durante su vida y ya

58 durante su adultez mayor deben, por diferentes motivos, asumir un cargo para el cual se requiere que el sujeto participe activamente, se ven enfrentado a tensiones y problemáticas debido a que no son capaces de adaptarse o interiorizar de golpe una forma de participación activa. Ahora, todo lo relacionado a esta primera dimensión de análisis, de cierta manera corrobora parte de la hipótesis de investigación, ya que si bien pese a lo que se creía, se pudo dar cuenta de que si existen personas mayores que participan activamente en grupos organizados durante su vejez, también se dio cuenta de que las formas en las que participan los sujetos en grupos organizados tiene que ver con el cuanto han participado estos mismos durante sus experiencias de participación en grupos organizados, por lo que, como se planteó en la hipótesis, el intervenir desde perspectivas que impongan formas de participar a estos sujetos carece de sentido y puede incluso llegar a generar situaciones de estrés en las personas mayores que, sin haber participado activamente en su vida, comiencen a intentarlo en la vejez.

Asimismo y en relación al segundo objetivo específico de la presente investigación, el cual dice relación con las motivaciones que han llevado a los sujetos de investigación a participar en grupos organizados, se puede señalar que si bien la información levantada da cuenta de que estas motivaciones varían bastante entre los diferentes sujetos e inclusive entre los mismos sujetos de investigación, se destacan una serie de semejanzas en términos de motivaciones, como por ejemplo, la capacidad de resiliencia como un factor que lleva a los sujetos que han pasado por hechos trágicos en su vida, a participar en grupos organizados. En relación a esto se puede señalar que esta capacidad de resiliencia además de ser visto como un motivador, también puede ser visto como un detonante de participación, ya que si se mira la trayectoria de participación de los sujetos investigados es posible dar cuenta de que, posterior a sucesos trágicos, las personas tienden a aumentar considerablemente tanto su adherencia como su motivación a

59 participar de grupos organizados. En la misma línea, otra semejanza que se visualiza en torno a las motivaciones que llevan a los sujetos a participar, es la necesidad de las mujeres que participan en grupos y/o clubes de adultos mayores por distraerse de situaciones específicas que, ellas como personas mayores, se encuentran viviendo actualmente. En relación a esto, se puede decir que en general, las motivaciones que llevan a las mujeres mayores a participar tienden a estar normadas por una necesidad de distraerse y/o recrearse, lo cual resulta paradójico si se consideran hechos como el que el que casi el 90% de las personas que participan en grupos y/o clubes de adultos mayores son mujeres y/o que la perspectiva de envejecimiento positivo bajo la cual está fundada la actual política pública para las personas mayores y/o el mismo programa desde el cual egresaron los sujetos de investigación, aboga por una participación activa y protagonista de las personas. Aun así, si bien desde el análisis de datos fue posible dar con adultos mayores que presentan motivaciones por participar acorde a lo que plantea la perspectiva de envejecimiento positivo, hay que señalar que estos son sujetos que presentan o capital cultural institucionalizado o algún otro tipo de formación que trasciende la educación media, los cuales según datos del SENAMA no representan más de un 9% del total de personas mayores que viven actualmente en Chile (SENAMA, 2013). Ahora, en relación a las sub-dimensiones relevadas desde el análisis de esta dimensión y la hipótesis investigativa, es importante el no visualizar estas motivaciones como simples elecciones fundadas en una razón práctica de costo-beneficio, sino que hay que más bien hay que verlas como disposiciones o formas de actuar generadas a partir de ciertos elementos que han estado presentes en la historia de vida de los sujetos y que estructuran las acciones desde su interior, tales como el vivenciar situaciones traumáticas y/o el ostentar estudios universitarios, por ejemplo (Bourdieu & Wacquant, 2005).

Por otro lado y en relación al tercer objetivo específico de la presente investigación, el cual dice relación con los obstaculizadores que han

60 interferido en la participación de los sujetos de investigación en grupos organizados a lo largo de sus experiencias de participación, se pudo destacar al golpe de estado y la dictadura militar como uno de ellos, el cual si bien freno de manera traumática la adhesión de algunos de los sujetos a los grupos de carácter político en los que estaban participando en ese momento, la única incidencia a nivel de experiencias de participación que tuvo este hecho fue que dichos sujetos no volvieron a participar en grupos de carácter político, lo cual, desde el análisis de datos, se le atribuye más bien a los procesos de despolitización que vivió el país durante la dictadura y el retorno a la democracia. Por otro lado, también se pudo dar cuenta de que tanto las enfermedades como el atravesar por una etapa avanzada de la vejez se constituyen como obstaculizadores para participar en grupos organizados que se replican en los discursos de los sujetos de investigación. Ahora, si bien se esperaba que estas dos últimas sub-dimensiones se replicaran debido a las características de estos sujetos, a través del análisis fue posible dar cuenta de que las características socioculturales de Chile favorecen la interiorización de subjetividades que van configurando un discurso que sitúa a la vejez y las enfermedades como obstaculizadores que afectan su participación dentro de grupos organizados, lo cual se constituye como una llamado hacia las políticas públicas para hacerse cargo de estos elementos que generan disyuntivas entre los objetivos de estas mismas y el auto concepto que desarrollan los sujetos de investigación de sí mismos a raíz de la interiorización de estos estigmas socioculturales

Ahora, desde una reflexión disciplinar relacionada directamente con el cuarto objetivo específico de esta investigación, se puede señalar que desde lo relevado en la investigación en cuanto a la influencia que tiene en las experiencias de participación, las formas en las que las personas mayores han participado en grupos organizados a lo largo de su vida, resulta pertinente el reflexionar sobre cómo se plantean actualmente tanto la política social de Envejecimiento Positivo como los programas sociales que fundan

61 su intervención en esta, ya que a sabiendas de que es probable que una persona que no ha participado activamente a lo largo de su vida no lo haga por iniciativa propia en la adultez mayor, se puede comenzar a cuestionar por qué para el Estado resulta tan importante promover la participación con sujetos que en realidad no están interesados en participar de la forma en la

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