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Muestras por consumo de drogas, tabaco y alcohol, según grado de escolaridad México 2 0 0

E s c o l a r i d a d D r o g a s % Ta b a c o % A l c o h o l % To t a l % N i n g u n a 2 3 6 . 2 6 6 3 8 . 4 1 , 11 8 2 9 . 3 1 , 2 0 7 2 7 . 7 Primaria < 3 2 7 7 . 3 3 9 2 2 . 7 8 8 0 2 3 . 1 9 4 6 2 1 . 7 Primaria 3 - 6 3 1 8 . 4 2 2 1 2 . 8 5 5 8 1 4 . 6 6 11 1 4 . 0 Primaria completa 11 0 2 9 . 6 3 0 1 7 . 4 7 3 6 1 9 . 3 8 7 6 2 0 . 1 Secundaria o equivalente 6 7 1 8 . 1 4 2 . 3 2 2 4 6 . 9 2 9 5 6 . 8 Preparatoria o equivalente 3 3 8 . 9 4 2 . 3 8 3 2 . 2 1 2 0 2 . 8 P r o f e s i o n a l 11 3 . 0 4 2 . 3 6 4 1 . 4 6 9 1 . 6 Se ignora 6 9 1 8 . 6 3 1 . 7 1 6 9 4 . 2 2 3 1 5 . 3 To t a l 3 7 1 1 0 0 . 0 1 7 2 1 0 0 . 0 3 , 8 1 2 1 0 0 . 0 4 , 3 5 5 1 0 0 . 0

Fuente: Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones (SEED) 2001, DGE/SSA, información preliminar.

C o n c l u s i o n e s

En el año 2001, mediante la conjunción de las diversas fuentes de información participantes en el O b s e r v a t o r i o Mexicano en Tabaco, Alcohol y otras Drogas, incluidas en este reporte, se logró analizar un gran número de eventos asociados al consumo de sustancias psicoactivas, identificando características sociodemográficas y patrones de consumo, además de aportar una valiosa visión acerca de los diversos ángulos del dinámico problema, de acuerdo con la población que atienden cada una de ellas. De esta manera, se constató que solamente con la contribución de las diversas instituciones puede lograrse una percepción epidemiológica completa de este fenómeno, cuya naturaleza es compleja y siempre cambiante.

Con base en los resultados anteriores, podemos concluir que el alcohol en primer lugar y la mariguana en el segundo, persisten como drogas de inicio tanto en los jóvenes que acuden a los Centros de Integración Juvenil (CIJ) como entre las personas que asisten a los Organismos No Gubernamentales (ONG). Por el contrario, la droga que los lleva a buscar ayuda o tratamiento a la población de los CIJ de manera prioritaria es la cocaína, seguida por la mariguana, y en los ONG son en primer sitio la cocaína y en el segundo la heroína. En la población atendida por los ONG, sobre el tiempo de consumo de cocaína, la mayor proporción tanto de hombres (65%) como de mujeres (74%) mencionaron tres o menos años de uso; por otra parte, esta proporción disminuyó en mujeres a 59% y en hombres a 44% cuando se trató de heroína, lo cual nos sugiere un mayor apego al consumo de la heroína y por ende una dificultad mayor para el tratamiento de recuperación. En ambos casos se observa que las mujeres llegan más oportunamente a tratamiento, con menos años de consumo.

En los menores infractores los delitos se cometieron principalmente bajo la influencia de mariguana, alcohol e inhalables, en ese orden.

Es importante mencionar que varias instituciones (CIJ, ONG y servicios de urgencia hospitalaria) coincidieron en que las personas acuden en su mayoría de forma voluntaria a buscar la ayuda o tratamiento.

En las instituciones de seguridad social, la sustancia reportada con mayor frecuencia en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue el alcohol, ocupando el segundo lugar múltiples drogas y otras sustancias; el tabaco quedó en el sexto sitio al contrario de lo que ocurre en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, cuyo primer lugar lo ocupó el tabaco, quizá influido por la encuesta que sobre tabaco realizaron entre los usuarios de la institución, y el segundo el alcohol, coincidiendo con el predominio del género masculino. En ambas instituciones cuando se trató de sedantes o hipnóticos, la demanda de consulta por mujeres superó a la de los hombres. Los dos organismos concordaron en que los grupos de edad más afectados, cuando se trató de alcohol, fue el de mayores de 40 años desplazándose hacia edades más jóvenes cuando se referían a la atención por opioides, cannabinoides, cocaína y drogas múltiples.

Con referencia a la atención de urgencias médicas, tanto en hospitales del IMSS como en los servicios correspondientes a las ciudades integradas en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las A d i c c i o n e s (SISVEA), el primer lugar lo ocuparon las urgencias por problemas de salud asociados al consumo de alcohol. En el IMSS esta causa abarcó 91% del total de sus urgencias relacionadas con sustancias psicoactivas,

mientras que en los del SISVEAsólo alcanzaron 53%, ocupando otras drogas como los disolventes volátiles (16%), cocaína (12%) y cannabinoides (10%) porcentajes de atención importantes. Es probable que al IMSS acudan con mayor frecuencia las personas asociadas a drogas legales y aquellos “derechohabientes” cuyo problema se relacione con el uso de alguna sustancia ilegal, acudan a otros tipos de servicios puesto que el usuario tratará de evitar su identificación por las consecuencias en el ámbito laboral que de ello se podrían originar.

De manera global, encontramos que el género masculino predomina en todos los reportes, quizá por los modelos de conducta de nuestra sociedad en los que al hombre se le otorga una mayor libertad de acción desde edades muy tempranas y se le impulsa hacia actividades externas del ámbito familiar. Los grupos de edad más afectados se sitúan entre los menores de treinta años. La mayor proporción de las personas se definieron como solteras, con nivel de escolaridad entre primaria y secundaria.

Al comparar los resultados del SISVEA del año 2001 con los de 1997, sobre la historia natural de las drogas de mayor prevalencia, situándolos entre las personas que acuden a los CIJ, encontramos que en el año 2001, con referencia a la mariguana, la proporción (10.8%) de aquellos que optaron por permanecer como monousuarios disminuyó nueve puntos porcentuales. Se incrementaron por el contrario, también en nueve puntos porcentuales (89.2%) los que pasaron a la inclusión de la segunda droga que al igual de lo ocurrido en 1997 fue la cocaína la que ocupó el primer sitio (29.8%); de éstos los que incluyeron la tercera droga aumentó a 77.9%; es decir, diez puntos porcentuales.

Al pasar a los inhalables, también encontramos una disminución de la proporción de jóvenes que permanecieron como monousuarios, de 37.8% en 1997 a 23.7% en el año 2001. Al igual de lo que sucedió con la mariguana, se incrementó el porcentaje de quienes decidieron consumir una segunda droga (62.2%

vs76.3%) que en ambos años fue la mariguana. Al analizar la cocaína, el comportamiento fue similar a las drogas ya mencionadas puesto que también se presentó un descenso en la proporción de los que permanecieron como monousuarios; es decir, de 56.9% en 1997 a 48.9% en el 2001, asimismo, de 43.1% que pasaron a consumir otra droga en 1997, para el año 2001 se incrementó a 51.9%. Esta información nos sugiere que los jóvenes se están inclinando cada vez más a incluir otras drogas a su patrón de consumo dentro de un amplio abanico de posibilidades.

Las diferencias entre las ciudades SISVEA del norte, centro y sur muestran que en la frontera norte se encuentran establecidos patrones de consumo más graves, reflejados en la prevalencia de heroína como droga de impacto sobre todo en las ciudades de Mexicali, Ciudad Juárez y Ensenada, resultados que se refuerzan con la información del Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones, el cual registra la tasa de mortalidad por drogas (excluyendo alcohol y tabaco) más elevada en los estados de Baja California, Chihuahua, Sonora y Coahuila. La zona centro se caracterizó por la prevalencia de la cocaína como droga de impacto en la mayoría de las ciudades que la integran y en las tres ciudades de la región sur, la droga de impacto fue diferente en cada una de ellas sin que mencionen a la heroína.

Los resultados, proporcionados por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, corroboran que principalmente los estados de la región de la frontera norte del país y algunos estados del centro son los de mayor prevalencia de uso de drogas, debido a que también se detectó en estos sitios la mayor incidencia del uso de sustancias psicoactivas en los operadores del transporte.

Las dos fuentes analizadas sobre mortalidad, es decir, Servicios Médicos Forenses (SEMEFO) y el Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones (SEED) aportan datos diferentes. La información de los cuestionarios del SISVEAse obtiene directamente al recibir en los SEMEFO a la persona fallecida, lo que permite captar las diversas causas de las muertes violentas definiendo a aquellas que estuvieron asociadas al consumo de sustancias psicoactivas.

Por su parte el SEED se limita a registrar la información vertida en los certificados de defunción que con frecuencia sólo reportan la causa básica de la misma, por lo cual, si extrapolamos de los SEMEFO la proporción de muertes por accidentes, suicidios y homicidios que estuvieron asociadas al consumo de drogas (37.7%)

a las defunciones por estas causas registradas por el SEED (41,836) resulta que, tomando con cautela estos datos, aproximadamente 15,772 muertes violentas ocurridas en el país estuvieron asociadas a drogas, incluyendo al alcohol, mostrándonos un panorama más grave que las 4,355 defunciones notificadas por el SEED en el 2001, como asociadas a drogas.

La mayor proporción de las muertes registradas tanto en los Servicios Médicos Forenses como en el Sistema Epidemiológico y Estadístico de las Defunciones se asociaron al consumo de alcohol.

En comparación con años anteriores, en el 2001 se aprecia una ligera disminución en el uso de la mayor parte de las sustancias analizadas; sin embargo, se confirma la tendencia al aumento del consumo de cocaína y metanfetamina.

En particular, sobre la información presentada por los Centros de Integración Juvenil, con cobertura prácticamente nacional, se confirman las tendencias de modificación de la forma del uso de drogas detectadas desde inicios de la década de 1990 entre la población solicitante de tratamiento en CIJ. Ésta presenta, según lo reportado aquí mismo, características particulares de abuso y dependencia a sustancias propiamente dicha. Estas tendencias confirman el uso creciente de cocaína documentado en encuestas en hogares y con estudiantes de educación media, y probablemente asociado también al aumento del uso de depresores con utilidad médica (debido, en particular, al uso combinado de cocaína con sustancias como el Rohypnol) a mediados de la década. Sin embargo, debe también destacarse la clara disminución del uso de solventes inhalables y, más recientemente, de mariguana, lo cual lleva a la cocaína a situarse como sustancia de mayor consumo entre la población atendida en el nivel nacional y, en particular, en ciudades como Guadalajara, Ciudad Juárez y la Ciudad de México.

De igual modo debe subrayarse, como problema emergente, el aumento y diseminación —con pautas similares a las mostradas por el consumo de cocaína diez años atrás— del uso de metanfetamina, inicialmente circunscrito a población atendida en ciudades de la frontera noroccidental (donde en la actualidad prácticamente está sustituyendo al uso de cocaína). Esta sustancia se expande principalmente en población atendida en unidades de CIJ situadas en estados de la costa Pacífico y la Ciudad de México. Así mismo, a pesar de que el consumo de heroína tiende a mantenerse relativamente estable (con tasas de uso menores a las reportadas por pacientes atendidos en centros de tratamiento no gubernamentales), presenta altas tasas de uso entre la población atendida en Tijuana y otras ciudades del norte de la república, específicamente en Ciudad Juárez, donde muestra un sostenido incremento.

Por último, destaca la existencia de claras diferencias regionales. La población atendida en el sur y centro de la república presenta un relativo rezago en las tendencias observables en el nivel nacional entre la población atendida en el norte, occidente del país y en la Ciudad de México.

De lo anterior se desprende la necesidad de aplicar programas de tratamiento y de prevención específica por sustancias, cuyos contenidos se ajustan a las características del problema en las diferentes regiones del país, destacando la necesidad de enfrentar el aumento de metanfetamina en las regiones noroccidental y occidental del país, así como en la Ciudad de México, y de heroína en el norte de la república (en particular en Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez).

Por lo que se refiere a los datos obtenidos con la población atendida en 2001, destacan las altas tasas de uso registradas en los casos de cocaína, mariguana, inhalables, c r a c k, metanfetamina y tranquilizantes menores, así como la alta proporción de casos que refirieron haber utilizado dos o más sustancias ilícitas o que presentaron síntomas de abuso y dependencia, reflejando una creciente complejidad del patrón de consumo.

Cabe subrayar que, descontando el uso inicial de alcohol y tabaco, la cocaína fue reportada por una alta proporción de casos como droga ilícita de consumo inicial, al tiempo que constituye la droga de mayor impacto, particularmente entre la población masculina atendida. Sin embargo, no sería aconsejable omitir que el uso inicial de solventes inhalables es mayor entre la población de menor edad, máxime considerando que la población solicitante de los servicios de CIJ presenta una menor edad que la atendida en otros centros de tratamiento y, por consecuencia, una temprana edad de inicio.

En cuanto a la comparación del patrón de consumo entre hombres y mujeres, los datos reflejan una menor gravedad del mismo en el caso de las mujeres, lo cual puede asociarse con el hecho de que ellas tienden a acudir más tempranamente a tratamiento (véase, por ejemplo, que en los grupos de menor edad la razón de hombres por mujer atendida es menor y que el promedio de edad de ingreso a tratamiento de las mujeres es menor, siendo la edad del inicio en el uso de drogas ilícitas similar en ambos sexos).

Entre los indicadores que reflejan esta menor severidad del uso de drogas entre mujeres puede citarse un menor porcentaje de usuarias de dos o más drogas, tanto en la categoría de uso alguna vez en la vida

como en la de uso en los 30 días previos; así como una proporción más baja de casos de uso problemático o de dependencia, y un menor uso de crack, alcohol, mariguana, inhalables, cocaína y heroína.

Por el contrario, diversos indicadores señalan una complicación del consumo de drogas entre las mujeres y la necesidad de instrumentar programas de atención con enfoque de género. Entre estos indicadores pueden citarse la mayor proporción de mujeres que inician el uso de drogas ilícitas con sustancias como la metanfetamina, los tranquilizantes menores y el Rohypnol; la existencia de tasas iguales de uso de tabaco

alguna vez en la vida, y de porcentajes similares o mayores de uso alguna vez en la vidade drogas como la metanfetamina, los tranquilizantes menores, alucinógenos y Rohypnol, con diferencias incluso menores en el caso de su uso reciente.

FUTURAS A C C I O N E S

Un punto de discusión es la clasificación de las sustancias donde las instituciones participantes emplean criterios diferentes que funcionan de acuerdo con las finalidades específicas de cada cual; sin embargo, esto tiene una utilidad limitada cuando se pretende hacer comparaciones interinstitucionales y obtener un diagnóstico general. Lograr la clasificación homogénea de sustancias adictivas sería una meta a plantear. Así mismo, es necesario encontrar una manera de ampliar la base de indicadores y estandarizar algunas variables esenciales como por ejemplo los grupos de edad, la escolaridad, la ocupación, etc., además de los patrones de consumo, que permita hacer comparaciones entre las instituciones y finalmente entre los países participantes.

GLOSARIO

Abuso: Es el consumo de una droga en forma excesiva, persistente o esporádica, incompatible o sin relación con la terapéutica médica habitual.

Adicción: Es la necesidad que desarrolla un organismo de una situación, un objeto, o de consumir una sustancia para experimentar sus efectos y de cuya presencia física depende para seguir funcionando.

Adicto o farmacodependiente: Persona con dependencia a una o más sustancias psicoactivas. Alcohol etílico o etanol: Es un depresor primario y continuo del SNC.

Alucinógenos: Sustancias que producen alteraciones mentales, emocionales y del comportamiento, semejantes a las que caracterizan a las psicosis, con desorganización de la personalidad. Suelen provocar alucinaciones, es decir, falsas impresiones sensoriales.

Análisis: Procedimiento metodológico que permite determinar alguna sustancia o analito

A n á l i s i sc o n f i r m a t o r i o: Procedimiento analítico que permite ratificar las muestras presuntamente positivas, mismo que es independiente del análisis presuntivo pero que garantiza mayor confiabilidad y exactitud en el resultado. Actualmente la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (CG/EM) se considera la única técnica autorizada de confirmación que permite identificar a la droga o a sus metabolitos con precisión. Análisis presuntivo: Análisis inicial que permite discriminar entre muestras negativas y muestras presuntamente

positivas que deberán confirmarse con alguna técnica de confirmación.

Análisis toxicológico: Procedimiento basado en una metodología que permite determinar la presencia de una droga o sus metabolitos en diferentes muestras biológicas. En el caso de la D.G.P.M.P.T. determina en orina las siguientes drogas o sus metabolitos.

Analito: Sustancia susceptible de ser analizada.

C o c a í n a: Potente estimulante del SNC que produce aumento del estado de alerta, sentimientos intensos de euforia, inhibición del apetito y de la necesidad de dormir.

Cadena de custodia: Procedimiento que documenta la integridad, manejo y traslado de cada una de las muestras que se someten a un análisis toxicológico. Esta cadena de custodia se inicia con la toma de la muestra y continúa hasta la emisión del resultado. Contiene datos específicos que permiten identificar la fecha y sitio de la toma y claves numéricas, para identificar la muestra en el laboratorio sin conocer el nombre del donador, medios que participaron en el transporte de la muestra, recepción en el laboratorio, análisis, retención de la muestra y desecho.

Consumo de sustancias psicoactivas: Rubro genérico que agrupa diversos patrones de uso y abuso de estas sustancias, ya sean medicamentos o tóxicos naturales, químicos o sintéticos.

Control de calidad: Procedimientos empleados para evaluar en cualquier momento el desarrollo de los análisis y garantizar que la respuesta esté dentro de límites establecidos de calidad.

D r o g a: Se define como aquella sustancia que modifica la percepción, la sensación, el estado de ánimo y la actividad tanto física como mental.

Droga de impacto: Se entiende como la droga que el paciente identifica con más capacidad para producirle efectos negativos (problemas), ya sea en el área de salud, familiar, legal o laboral, que motiva principalmente la demanda de tratamiento.

Droga de inicio: De acuerdo con la información aportada por el propio paciente, se refiere a la primera droga consumida.

Droga de uso actual: Se entiende como la droga que el paciente refiere en uso al momento de la entrevista. Drogas ilegales: Llamadas también no médicas o duras, se definen como aquellas sustancias cuyo uso médico

es nulo o no comprobado, pero se consumen para alterar intencionalmente el funcionamiento del SNC. H e r o í n a: potente opioide, semisintético, derivado de la morfina, tiene efectos eufóricos y analgésicos muy potentes

y un potencial adictivo más alto que cualquier otro analgésico narcótico.

Historia natural del consumo de drogas: Se refiere a información proporcionada por los centros de tratamiento, destaca que la mayoría de los pacientes que acudieron buscando atención eran poliusuarios de drogas y también que compartían ciertas características que se pueden identificar reconstruyendo la historia que han seguido en el consumo de drogas. Este proceso inicia estableciendo cuál fue la primera droga de elección del adicto y cuál fue la segunda, tercera, cuarta y así sucesivamente cada droga de su preferencia. Según la primera droga seleccionada es posible detectar con cuál droga continuará.

Inhalables o solventes: Hidrocarburos solventes volátiles que se obtienen del petróleo y del gas natural, que tienen efectos psicotrópicos similares a los de otras sustancias sedantes e hipnóticos, generalmente producen distorsiones sensoriales y perceptuales temporales.

Laboratorio de toxicología: Establecimiento público que tiene como fin practicar estudios toxicológicos, en términos del Reglamento de Medicina del Transporte, para garantizar que los operadores no sean consumidores y/o no se encuentran bajo los efectos de sustancias de abuso al inicio, durante y/o al final del desarrollo de sus actividades.

M a r i g u a n a: Alucinógeno leve, que induce un sentimiento de relajación, desinhibición emocional, distorsiones perceptuales y sensoriales, inhabilidad cognitiva y motora.

Monousuario: Consume solamente un tipo de droga.

Muestra: Porción representativa de algún fluido, tejido u órgano proveniente de un donador.

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