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3. PERSPECTIVAS TEÓRICO ANALÍTICAS CONTEMPORÁNEAS ACERCA

3.1 Jürgen Habermas: el individuo a la luz de la teoría de la acción

3.1.4. Mundo de la vida y sistema en la modernidad

Ahora bien, el planteamiento del paradigma del mundo de la vida y del sistema, como parte de su teoría de la acción comunicativa, le permite a Jürgen Habermas hacer un diagnóstico de las condiciones de la modernidad en las sociedades occidentales. Según él, con su perspectiva teórica puede mostrar los rasgos sociales ocasionados por la colonización del mundo de la vida por parte del sistema en la modernidad. Asimismo pretende mostrar que este proceso ocasiona serias perturbaciones en el individuo, debido a que la racionalidad estratégica gana terreno a la comunicativa; por lo tanto, surge un desacoplamiento entre sistema y mundo de la vida

En primer lugar, Habermas caracteriza la forma en que las dimensiones del mundo de la vida y del sistema se relacionan en la etapa moderna. Para él la racionalidad del mundo de la vida permite que la integración social se bifurque hacia medios de control independientes del lenguaje, lo que ocasiona que aparezcan ámbitos de acción formalmente organizados; esto es, controlados por medios sistémicos. Ello posibilita que estos ámbitos formales reobren sobre el mundo de la vida y se le aparezcan al individuo como una realidad objetivada y le impongan al mundo de la vida sus propios imperativos; por lo tanto, la acción comunicativa es relegada por la acción estratégica.

A lo anterior lo ilustra el autor tomando en cuenta la forma en que el Estado moderno y la economía capitalista obran sobre el individuo con medios de control carentes de racionalidad comunicativa: el poder y el dinero respectivamente. Para él, en la modernidad los componentes del mundo de la vida se manifiestan en la esfera de la vida privada y en la esfera pública, las cuales se complementan una a otra; en el caso de la esfera privada, su núcleo es la familia pequeña y para el caso de la pública lo constituyen el cultivo del arte, la prensa y la existencia de los medios de comunicación:

El núcleo institucional de la esfera de la vida privada lo constituye la familia pequeña, exonerada de funciones económicas, y especializada en las tareas de socialización, la cual desde la perspectiva del sistema económico queda definida como economía doméstica, es decir, como un entorno del sistema económico. El núcleo institucional de la esfera de la opinión pública lo constituyen aquellas redes de comunicación reforzadas inicialmente por las formas sociales en que se materializa el cultivo del arte, por la prensa y más tarde por los medios de comunicación de masas, que posibilitan la participación del público de consumidores del arte en la reproducción de la cultura y de la participación del público de ciudadanos en la integración social mediada por la opinión pública (Ibíd.: 452)

La forma en que interactúan el sistema y el mundo de la vida es a través de relaciones de intercambio y se da dos maneras: desde la perspectiva del sistema, por medio del Estado y de la economía capitalista, la cual ocurre a través del salario y de la demanda, así como por los impuestos y la lealtad política:

El sistema económico intercambia salario por trabajo (como input específico), y bienes y servicios (como out put específico) por la demanda de los consumidores. La administración pública intercambia realizaciones organizativas por impuestos (como input específico) y decisiones políticas (como out put específico) por la lealtad de la población (Ibíd.: 452-453)

Desde la perspectiva del mundo de la vida este intercambio se lleva a cabo con la adopción de roles de trabajador, consumidor, cliente de la burocracia y ciudadano:

Desde la perspectiva del mundo de la vida, en torno a estas relaciones de intercambio cristalizan los roles sociales de trabajador y consumidor, por un lado, y de cliente de las burocracias públicas y de ciudadano, por el otro (Ibíd.: 453)

De esta manera, las relaciones de intercambio entre sistema y mundo de la vida se cristalizan en los roles que adopta el individuo. Así es como aparece lo que Habermas refiere como anclaje institucional entre sistema y mundo de la vida, lo cual debería de garantizar idealmente la integración social y al mismo tiempo la integración sistémica, la primera referida al mundo de la vida y la segunda al sistema.

Ahora bien, para este autor, la manera en que en la etapa moderna se da la colonización del mundo de la vida por parte del sistema obedece a que los medios de control del Estado y de la vida económica imponen sus imperativos sobre la esfera de la vida privada, lo que ocasiona que las orientaciones de acción con base en la racionalidad comunicativa pierdan su fuerza integradora y aparezca una integración unilateral por medios de control sistémicos: por un lado, en el caso del subsistema económico, este erosiona los fundamentos de la esfera privada de la siguiente manera:

A medida que el sistema económico somete a sus imperativos la forma de vida doméstica y el modo de vida de consumidores y empleados, el consumismo y el individualismo posesivo y las motivaciones relacionadas con el rendimiento y la competitividad adquieren una fuerza configuradora. La práctica comunicativa cotidiana expresa un proceso de racionalización unilateral que tiene como consecuencia un estilo de vida marcado por un utilitarismo centrado en torno a la especialización; y este cambio a orientaciones de acción racionales con arreglo a fines, que los medios de control sistémico inducen, provoca como reacción un hedonismo que descarga de esa presión que la racionalidad ejerce. (Ibíd.: 461)

A su vez, el medio de control del subsistema político opera en la esfera de la opinión pública del siguiente modo:

La burocratización se apodera de los procesos espontáneos de formación de la opinión y de la voluntad colectivas y los vacía de

contenido; amplía por un lado, el espacio para la movilización planificada de la lealtad generalizada de la población y, por otro, facilita la desconexión de las decisiones políticas respecto de los aportes de legitimación procedentes de los contextos concretos del mundo de la vida. A medida que se imponen estas tendencias, surge esa imagen que Weber estiliza de una dominación legal que redefine las cuestiones prácticas trocándolas en cuestiones técnicas y que rechazan las exigencias de justicia material invocando en términos positivistas una legitimación basada en el respeto a los procedimientos. (Ibídem)

Lo anterior tiene como consecuencia, según Habermas, que en la modernidad la colonización del mundo de la vida sufra de una cosificación que viene dada a través de los medios de control sistémico, por lo que aparecen cuadros de expertos que se encargan de establecer los criterios a seguir para cada uno de los ámbitos del mundo de la vida; de esta forma surgen la institucionalización de la cultura a través de la enseñanza especializada, la crítica del arte y los expertos en opinión pública. Esto ocasiona que la tradición de la que necesita nutrirse el mundo de la vida quede empobrecida, puesto que el ámbito de reproducción simbólico queda fuera de los procesos de entendimiento a través del lenguaje y su lugar es ocupado, entonces, por saberes especializados en cuestiones culturales, morales-jurídicas y artístico-expresivas, todas ellas de cuño sistémico.

En palabras de Habermas:

Lo que conduce al empobrecimiento de la práctica cultural de la práctica comunicativa cotidiana… es la ruptura elitista de la cultura de expertos con los contextos de la acción comunicativa. Lo que conduce a una racionalización unilateral o a una cosificación de la práctica comunicativa cotidiana es… la penetración de las formas de racionalidad económica y administrativa en ámbitos de acción que, por ser ámbitos de acción especializados en la tradición cultural, en la integración social y en la educación y necesitar incondicionalmente del entendimiento como mecanismo de coordinación de las acciones, se resisten a quedar asentados sobre los medios dinero y poder. (Ibíd.: 469)