Significaciones imaginarias: la pregunta por la construcción masiva de relatos nacionales
5.3 La nación ante el cambio de época: los festejos del bicentenario (2010)
De nuestra indagación se desprendieron muchas de estas conclusiones, la pervivencia de sentidos asociados a instituciones “tradicionales” nos dan pistas sobre una de las hipótesis iniciales del trabajo: la idea de que en nuestras sociedades la construcción imaginaria tradicional sobre la nación continúa teniendo un fuerte peso y vigencia como significación imaginaria organizadora de los sentidos y la vida juntos.
Las protestas llevadas a cabo durante el 200810 por el sector agropecuario
nos dieron una pauta clara de esta afirmación. La elaboración de un discurso y
una serie de escenas que vinculaban directamente nación-patria-interior-campo
nos hablaba de la continuidad de una línea histórica que mantenía las nociones iniciales de la nación vinculada a una esencia que construía su relato desde una idea decimonónica y esencialista que nombraba al campo como las entrañas de la patria y, por ende, el sentido –único– de la nación.
Desde ya que aquí no entendemos ese encadenamiento de sentidos como una lógica que sólo se circunscribe a lo que sería la vida por fuera de las grandes urbes, de hecho, en estos grandes centros se realizaron concentraciones masivas en apoyo al sector agropecuario.
Nuestra perspectiva epistemológica nos hace pensar en los fenómenos sociales en términos simbólicos e imaginarios, por lo cual nuestro trabajo con la noción de clase no se ciñe a los datos estancos de las relaciones sociales de producción de los sujetos, sino a las dimensiones más complejas de su conformación identitaria, una complejidad que se relaciona con pensar la construcción de lazos de socialidad.
Como planteamos, la complejidad de la constitución de la clase no se agota en las condiciones materiales u objetivas de la misma. Sin dudas la condición material es importante, pero esto no la vuelve determinante. Abordar y comprender procesos complejos, de mucha heterogeneidad no nos puede hacer abandonar a la clase como pregunta de nuestra tesis.
Pensando este hecho que describimos, encontraremos relaciones simbólicas que se tejen entre los miembros incluidos e interpelados por la protesta que van más allá de sus particularidades materiales. De esta forma, también se tratará de una manifestación de clase. De clase en términos de defensa de ciertos intereses por sobre otros, de ciertos sentidos legítimos por encima de otros.
Es paradigmática la imagen televisiva del enfrentamiento en la Plaza de Mayo entre Luis D’Elía y Alejandro Gahan –un dirigente ruralista que marchaba también a la Plaza– luego de un sostenido hostigamiento a Luis D’Elía, este reaccionó dándole un golpe de puño. Podríamos pensar, simplificando tal vez, que esa escena de lucha simbólica por la ocupación de la plaza, resume el tipo de
discusión que se estaba llevando en la Argentina y, entendemos, sigue llevándose.
Si hablamos de un triunfo de la hegemonía de la clase dominante en esta disputa simbólica, también hablamos de una disputa política que enmarca un proyecto de nación. Durante esta discusión, durante esa escena que se resume en la agresión física, el proyecto político que había logrado un alto nivel de consenso, a partir de la idea de “el campo”, era la ratificación de la vigencia del modelo liberal. Y, cuando hablamos de modelo liberal, no nos referimos sólo a la dimensión del ordenamiento económico, sino a toda la matriz política, simbólica e imaginaria que eso incluye.
Como veremos más adelante, sería el resumen de la lucha por completar ese significante vacío que es la nación. Como sostendrá Castoriadis (2007), ese aspecto imaginario será una incesante y, esencialmente, indeterminada creación sociohistórica y psíquica de figuras, formas e imágenes que proveen contenidos significativos y los entretejen en las estructuras simbólicas de la sociedad.
La composición de un escenario en continuo movimiento nos puso ante un nuevo hecho que impactará sobre esta tesis y será retomado para articularlo a los fines analíticos de esta investigación. Nos referimos a una potente manifestación simbólica que da cuenta de una nueva reelaboración de la relación Estado-nación
Identificamos un quiebre de paradigma con la realización de los festejos del bicentenario llevada a cabo durante todo el año 2010, con su punto máximo en las jornadas del 25 de mayo de 2010. Durante los festejos se desarrollaron una serie de acciones organizadas por el Estado nacional conmemorando los 200 años de constitución de la República. Entendemos que aquí se da un quiebre en el paradigma de la narración desde el Estado, y el tipo de interpelación masiva y popular que se realiza al pueblo, a quien se convoca a participar de “sus festejos”.
Los festejos se realizaron en diferentes puntos del país, pero el epicentro de las jornadas de festejos se concentró en las calles de la ciudad de Buenos Aires. Allí se realizó una reapropiación del espacio urbano, principalmente marcada por
la transformación de la Avenida 9 de julio en un pasaje que permitía un recorrido por las diferentes muestras.
Los festejos se caracterizaron por su diversidad, una diversidad que fue desde homenajes al rock y al folclore, pasando por la puesta en valor de las características culinarias (se cocinó un locro distribuido entre más de 10 mil personas); desfiles de colectividades (se interpretaron danzas austríacas, armenias, españolas, danesas, croatas, húngaras, polacas, peruanas, japonesas y bolivianas –entre otras–), las caracterizaciones de las diferentes fiestas provinciales (la ceremonia de la Pachamama, la Fiesta del Sol y la Fiesta de la Vendimia respectivamente. La Rioja escenificó la ceremonia de La Chaya y Río Negro hizo alusión a la Fiesta de la Manzana).
También se incluyeron una serie de referencias a hechos de la historia argentina: el éxodo jujeño, el cruce de Los Andes, la batalla de la Vuelta de Obligado, la llegada masiva de inmigrantes europeos, el surgimiento de los primeros movimientos políticos y sociales, los golpes de Estado, la guerra de Malvinas y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Todo ello representado con estrategias artísticas masivas variadas, por ejemplo las representaciones de los golpes de Estado, la guerra de Malvinas y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo incluyeron recursos como la figura de una Constitución Nacional incendiándose, la caída de una persistente llovizna (en alusión a las primeras marchas de las madres de los desaparecidos) y el sonido de estruendos. Todas estrategias de interlocución y conexión con el público a través de esta performance artística.
Los festejos del bicentenario incluso conectaron con la preocupación inicial de esta tesis, ya que se llevó a cabo una carrera del Turismo Carretera en homenaje a los 200 años de la República Argentina. Además de un partido de la selección Argentina de fútbol que se despidió del público local antes de ir a disputar la copa mundial de Sudáfrica 2010, una selección que tenía a Diego
Armando Maradona como técnico, con lo que esto significa dentro de las discusiones que venimos reconstruyendo.
Simbólicamente se trató de una reconstrucción amplia, extendida y contenedora de la gran mayoría de los elementos que se considera hacen a “la argentinidad”. Una de las novedades más importantes será la incorporación de elementos de la cultura nacional de los más diversos, rompiendo con un relato tradicionalista, decimonónico y estanco de la nación. Para pasar a convertirse en una amalgama compleja y heterogénea que buscaba contener una heterogeneidad, y ya no reducir a la nación a elementos simbólicos que restrinjan la nación a ideas tradicionales, cuestión que ya planteamos a qué proyecto político responden.
Los festejos del bicentenario serán un hito fundamental para pensar todo lo que en adelante se reflexione sobre la nación y su construcción simbólico- narrativa desde el Estado. Allí, el Estado propició una apertura de los festejos nacionales a una participación masiva y popular, se estableció el espacio público como escenario de los festejos y se alentó a la participación ciudadana a partir de los festejos.
Sin dudas, los festejos del bicentenario argentino son uno de los hechos que marcan un momento paradigmático al momento de pensar la reconfiguración del Estado en el cambio de época. En adelante intentaremos pensar este fenómeno como un elemento que nos permita avanzar en discusiones y reflexiones respecto de nuestra preocupación: cómo podemos pensar a la nación en la actualidad.