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Lo territorial, los límites de los mapas y las significaciones imaginarias

Problematizaciones desde una modernidad en su apogeo.

4.4 Lo territorial, los límites de los mapas y las significaciones imaginarias

Tal como plantea Hobsbawm (2012), la vinculación entre nación-Estado- pueblo, particularmente la idea de pueblo soberano, se dará indefectiblemente en relación a un territorio. La dimensión territorial será una de las bases de la definición identitaria en cuanto a lo nacional. La articulación simbólica entre nación y territorio será una base del proceso de definición identitaria, ya que establece límites tangibles a la idea que fuese el impulso inicial para la creación de la nación. Tal como sostuvimos anteriormente, el nacionalismo precede a la nación, esto pertenece al plano de las ideas, en esta instancia la nación sólo existe en la mente de aquellos que la están pensando e imaginando. Imaginación no entendida como iluminación en el plano de la creación, sino como sentido y objetivo político histórico que da origen a este significante que llamamos nación.

La incorporación de lo territorial será el paso siguiente en la concreción de lo que entendemos como Estado-nación. Parte fundamental porque será el

territorio que delimite y marque todo el contenido simbólico que la constitución imaginaria procederá a crear.

Tal como sostiene Edmund Morgan (2006:42) “En los siglos XVII y XIX la ficción de la representación fue en ocasiones explicada y defendida como un medio por el cual todos los diferentes ‘intereses’ económicos o sociales en un país tenían una voz en su gobierno, pero la representación en Inglaterra y Norteamérica nunca se basó en realidad en otra cosa que no fuera comunidades geográficamente definidas”.

Por un lado, el territorio oficiará de límite y arbitro al momento de la definición del “nosotros” en relación directa con esa convención. La idea del límite que divide y –en ese mismo acto– distingue, planteará la consolidación del nosotros por el proceso dialéctico de establecer con claridad la otredad: el otro que constituye y reafirma mi identidad.

En los casos indagados la vinculación político-emocional con lo territorial será fundamental. En términos de relatos construidos desde el Estado, la referencia a lo territorial y al límite es clave. La reconstrucción de las batallas en las fronteras ante el avance de los invasores es fuertemente una cuestión territorial. La defensa por la libertad del continente opera justamente en términos de protección territorial de los derechos consagrados, no como proyecto emancipador universal como en el caso de Estados Unidos y la construcción de su relato del destino manifiesto.

En los casos de producciones audiovisuales sobre Manuel Belgrano5 y José de San Martín6, la noción continental sobrevolaba como un fantasma y un sueño de los próceres recuperados por estos relatos. En términos efectivos se presentaba como un proyecto y un anhelo esbozado, pero la construcción del relato resume de modo claro que la lucha es una lucha nacional, que la pelea en

5Nos referimos a la película “Belgrano” (2010)

6Nos referimos a la película “Revolución: el cruce de Los Andes” (2010)

esta instancia estará dada por la protección heroica de lo conseguido como logro para un proyecto de nación.

En la película dedicada a reconstruir la vida de Belgrano el caso resulta aún más manifiesto, ya que incluye la creación de la escarapela y la bandera, paradigmas de los símbolos nacionales. Símbolos establecidos como modo de diferenciación para contribuir a la defensa y afianzamiento del territorio nacional, a través del enfrentamiento con las fuerzas que ya ocupan el rol de “invasoras”.

La relación con lo territorial será una relación histórica, por ende se construirá también, como una relación afectiva. Las identificaciones se edifican de múltiples formas, la dimensión afectiva será un importante elemento a observar, ya que contiene un tipo de lazo perdurable en esta relación territorio-nación.

Con esto queremos decir que no habrá una relación meramente formal y de imposición que explicará la identificación exclusivamente por la diferencia y por otros elementos de las relaciones sociales. Los planes de fomento del INCAA en Argentina estimulan las producciones federales como un modo de recuperar las historias de diferentes territorios que hacen a la nación, intentando horadar el histórico centralismo que en torno a la ciudad de Buenos Aires se ha constituido.

Una de las series producidas, bajo el nombre de “gente de Río” navega el río Negro desde su naciente hasta la desembocadura en el Océano Atlántico. En ese recorrido se producirán encuentros con diversos pobladores de las orillas que construyen otros paradigmas culturales compartiendo la necesidad de cuidar el río.

Ese recorrido es, también, un viaje por conectar los diferentes puntos del territorio. Al mismo tiempo, el relato se constituye por la relación afectiva, se trata de la recolección de relatos de personas que aman el lugar donde viven. Por ende, no se trata sólo de un mandato o una definición taxonómica que establece esa relación, se trata de una relación sentimental y afectiva, dimensión que forma

parte del magma en el cual se constituye esto que aquí entendemos como “lo nacional”.

Michel Serres (1988:88) reflexionará sobre la idea de las “realidades”, en ese ensayo reconstruye un diálogo denominado “policía fluvial” que a continuación reproducimos para avanzar con el planteo previo:

“-Usted bromea. Nunca podremos trazar esa carta.

-Ahora mismo diré cómo. Querría hablarle de mi hermano.

-Olvídese de su hermano. Olvide su discurso ¿con qué derecho habla usted así? ¿Tiene algún título? ¿Qué sabe usted de la realidad?

-Mi hermano no conoce el mar, sino el río Garona. Vive de él, con él y en él desde que nació, con un padre que, un día, murió junto al río, tras haber vivido allí cincuenta años. ¿Cree usted que lo conoce?

-¿Tiene algún título? Si no lo tiene, lo despedirán.

-No lo tiene, pero día y noche mí hermano está junto al río, trabaja en el río, conoce todos sus cañizales, sauces y chopos, ha comprobado la situación de los bancos y ha salvado la vida de la corriente impetuosa de las crecidas. Dígame, ¿lo conoce?

-No, lo despedirán de su trabajo y de su vivienda. La administración ya lo ha decidido.

-¿Pero la administración conoce el río?

-Sí, tiene expedientes, cifras, informes. Despedirán a su hermano.

-¿Lo real será el conjunto de esas cifras y esos expedientes? Mi hermano nunca ha visto, a orillas del río, a ninguno de los que hacen los expedientes a ninguno de esos hombres pálidos con lenguaje.

-Son los únicos que conocen, le digo. A veces, los días de fiesta, van al club de vela, a navegar en un fuera-borda. Despedirán a su hermano. Además, antes de irme le diré que la respuesta a la pregunta de Le Monde es clara y sencilla. La realidad es lo que dice la administración. La administración define lo real. Y punto. Y a usted, como a su hermano, algún día lo despedirán de su supuesta realidad. Me irrita usted. No entiende nada de las lenguas ni de sus logros.

-Pero…”

Lo territorial se constituirá en estos intersticios, en las grietas que se abrirán y convivirán entre los mapas que confecciona la administración (el Estado) y los mapas imaginarios que aquellos habitantes de la vera del río construyen en su

cotidianeidad vivida en esos territorios. Los lazos afectivos, las mitologizaciones, las historias capaces de atribuir valor simbólico serán, también, parte constitutiva de la confección del territorio que nace cabalgando entre ambas dimensiones.

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