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No hubo modificaciones sustanciales en Berisso y Ensenada.

Políticas Territoriales y Transformaciones del Paisaje Cultural entre 1992-

5 No hubo modificaciones sustanciales en Berisso y Ensenada.

la “zona industrial” de la Ordenanza 4495/78, que había alojado industrias ya desaparecidas, o que estaban en franco retroceso por el modelo económico vigente. Estas zonas pasaron a formar parte de áreas designadas como a recuperar o a urba- nizar, o se transformaron en zonas mixtas (residencial-industrial) y paralelamente se fueron creando Parques Industriales en localizaciones alejadas de la vieja zona industrial sobre la Ruta Provincial N°2 o Autopista Buenos Aires-Mar del Plata.

Estas intervenciones en La Plata –casi imperceptibles en el territorio real– no podían reconocerse desde el paisaje al principio del período de análisis, pero ini- ciaron un camino de transformación, que para el final del mismo estaba consoli- dado y formando parte de la Ordenanza 9231/00 de Ordenamiento Territorial y Usos del Suelo.

Otras modificaciones en el paisaje cultural que provenían del marco norma- tivo, fueron intervenciones provenientes de la iniciativa privada, que la población reconoció como transformaciones en los barrios del casco a partir de renovaciones edilicias de altura y alta densidad, que fueron modificando por agregación la forma urbana, calificada por la población negativamente. Las correspondientes a la ini- ciativa de implantación de grandes superficies comerciales observadas como “otro paisaje comercial”, manifestaron un alto impacto desde lo económico, con el cierre de comercios barriales y territoriales, al implantarse en un nudo de circulación re- gional, con una baja resolución de diseño tanto para el ingreso como para el egreso a la actividad. El nuevo paisaje creado se relacionó más con lo extraterritorialidad, que con la región de pertenencia.

En las segundas políticas, las directas, las transformaciones del paisaje cultural fueron reconocidas y aprehendidas por la población inmediatamente, de forma he- terogénea y de acuerdo a los grupos de interés. La excepción fueron las viviendas de carácter social realizadas entre 2003 y 2007, en coincidencia con la política nacional que se ocupó del tema. Por lo tanto el Estado –Municipios, Provincia y Nación– según fueran interviniendo en equipamientos o infraestructuras, recrea- ron y crearon nuevos paisajes culturales que configuraron la ciudad región. De aquí su reconocimiento por parte de la población.

Los paisajes culturales emergentes de este período, fueron reconocidos por la población a partir de intervenciones o proyectos de escalas intermedia y/ o micro urbana o de pequeña escala. A la primera corresponden intervenciones en el espacio público, tratando de mejorar la degradación existente, como el caso de las centra- lidades y sub centralidades, con desarrollos integrales que sumaban un nuevo tra- tamiento para la publicidad comercial, ejemplificados con intervenciones directas. Asimismo la recuperación de ramblas, arbolado y mobiliario urbano como política de mejoramiento.

En los espacios públicos de pequeña o de micro escala urbana (con actividades específicas de carácter recreativo, religioso u otras) se reconocieron aquellos paisa- jes incompletos con obras que necesitaban ser terminadas, no sólo porque estaban

inconclusas sino por su carácter simbólico e identitario, como el caso de la Catedral y el Teatro Argentino. Otras se caracterizaron como paisajes a recuperar como el Pasaje Dardo Rocha, sumándose al espacio público. Lo mismo pasó con muchos edificios de valor patrimonial. Asimismo, se reconocieron e incorporaron nuevos paisajes culturales con la materialización de Plaza Islas Malvinas, el Parque Ecoló- gico y el Estadio Único. De estas últimas, la población reconoció mayoritariamente las dos primeras.

Es muy importante resaltar, que la población también demostró su apreciación sobre el paisaje cultural heredado. El Paseo del Bosque es uno ellos, y deja claro la fusión de los diferentes valores otorgados: el de espacio público, de la naturaleza, del patrimonio y de la incorporación de otros usos y costumbres. Porque durante este período, en el Bosque no sólo se restringió el uso del automóvil y se amplió el espacio para el peatón, sino que también fue un espacio de disputa entre espacio público a ganar para el ciudadano en general, y la localización definitiva de los estadios de los clubes de Gimnasia y Esgrima y Estudiantes. Discusión que tuvo alta repercusión ciudadana, evidenciada a partir de las opiniones que dieron las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación, y las sociedades de profesionales como el Colegio de Arquitectos del Distrito I de la Provincia de Buenos Aires. Hasta la Universidad Nacional de La Plata discutió su derecho a seguir ocupando el campus a partir de su localización en el Bosque.

La mayor modificación del paisaje cultural, fue la fragmentación en grandes islas que el zonning no buscaba ni permitía. La magnitud que tomó el nuevo frente de urbanización sobre la Ruta provincial N°2 para la localización de clubes de cam- po, es una de ellas. Una gran isla o archipiélago, para que los sueños del bienestar y la seguridad se cumplieran, aprovechando la accesibilidad que otorgó la autopista Buenos Aires-Mar del Plata, pasando por La Plata. Sobre la misma área se crearon archipiélagos más pequeños: los Parques Industriales que por primera vez, alojaron industrias en un contexto organizado para la producción. También la Zona Franca La Plata conformó un nuevo archipiélago, ordenando depósitos en 240ha. con control aduanero.

En contraposición, otros paisajes fueron borrando sus huellas como es el caso de las “zonas” industriales de La Plata y Berisso. La excepción fueron las grandes in- dustrias petroquímicas de Ensenada, que se reestructuraron y contradictoriamente no conformaron un parque industrial, ni se le sumaron los servicios que deberían tener de acuerdo a su gran magnitud.

En las áreas urbanas centrales, el paisaje cultural cambió profundamente. Esto vino de la mano de las normas para el espacio público y la publicidad, que cuidaron y gestionaron que la cartelería bajara el foco de atracción, y se integrara con la fachada.

El paisaje cultural como proceso cultural –no normado– y ligado al trabajo y la tecnología rural fue cambiando profundamente, al transformarse el espacio rural de cultivo intensivo abierto a cubierto, con un alto impacto ambiental y tecnológico.

Desde la perspectiva de los actores, no se problematizó quiénes fueron los ac- tores decidores y definitorios de las políticas públicas a escala urbana, imponiendo idealizaciones respecto al estado de las cosas y de las decisiones que debían tomarse.

No se tuvo en cuenta en ningún momento la perspectiva de la ciudad región, y cada jurisdicción realizó una valoración de su territorio sin intención de compati- bilizar políticas y estrategias con sus vecinos, tratando de manera contradictoria los aspectos estructurales que debían tener un abordaje similar, por constituir recursos ecológicos idénticos, y que pertenecen a una misma región natural.

No existió una valoración integral del territorio ni como patrimonio, ni como paisaje cultural a promover. Sólo se lo visualizó de manera fragmentaria y contra- dictoria, restándoles valor a las políticas y estrategias orientadas en ese sentido.

En cuanto a la trayectoria de las políticas se considera que:

• Se percibieron algunas bases comunes en el imaginario de los ciudadanos. Ello debería seguir explorándose.

• Se comenzaron a ver y entender, por parte de algunos técnicos y de la población, que la mejora del paisaje va de la mano con la mejora en la calidad de vida. Por lo tanto, sería necesario incluirlo como políticas de calidad.

• Se consideró un desafío para las políticas públicas de la región, el ampliar la imagen y la percepción pública del paisaje cultural, como una necesaria cons- trucción de la mayoría.

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Sub secretario de Planeamiento y Obras Públicas de la Municipalidad de La Plata. Arqui- tecto Ariel Iglesias.

Secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Berisso, Arquitecto Rubén Vicente. Sub directora de Planeamiento de la Municipalidad de Ensenada. Arquitecta Silvia

Parte 2

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