Batallador y Alfonso el
emperador
Como vimos en el capítulo anterior, cuando sobrevino lamuerte del Cid, la oleada almorávide había quedado con-teniday si bien no eliminada del todo. En las próximas páginas vamos a detenernos en su final.
¿Qué sucedió tras la muerte del Cid?
En 1108, Alfonso VI fue derrotado en Uclés.
Convencido de la necesidad que existía de recuperar la unidad nacional aniquilada por la invasión
islámica, Alfonso VI concibió la idea de convertir a Alfonso I el Batallador, rey de Aragón en cabeza de los reinos hispanos. Dado que Aragón comprendía entonces Navarra ese paso ha-bría significado una reunificación que no se produjo hasta los Reyes Católicos a finales del siglo xv. Cuando Alfonso VI murió (1109), su hija Urraca buscó el matrimonio con el rey aragonés para coronar ese proyecto.
¿Cuál fue la labor del Batallador?
valle del Ebro, se pudo proceder a la reconquista de Tudela, Tarazona, Daroca y Calatayud. Además, el Batallador protagonizó una extraordinaria cabalgada hacia Granada. Finalmente, murió en Mequinenza combatiendo a los almorávides.
La labor reconquistadora del Batallador fue
extraordinaria, pero quedó frustrada por dos razones fundamentales. La primera es que no llegó a
consumar el matrimonio con doña Urraca —era homosexual o quizá impotente— y la esposa consiguió la anulación. De esa manera, la reunificación de España se retrasó por siglos. La segunda razón es que Alfonso el Batallador otorgó un testamento en el que dividía su reino entre las órdenes militares.
¿Qué establecía el testamento de Alfonso el Batallador?
Tras un corto viaje al valle de Arán, en octubre de 1130, Alfonso se encontraba asediando Bayona. Antes de levantar el sitio que duró un año redactó Alfonso I su singular y extraño testamento en el que dejaba el reino a las órdenes militares de Oriente: el Temple, el Hospital y el Santo Sepulcro.
El día 7 de septiembre de 1134, y tras haber ratifica- do su inviable testamento, murió el monarca en Poleñi-no, aldea situada entre Sariñena y Grañén. Fue enterrado en los aledaños de Huesca, en el castillo-abadía de Montearagón.
¿Por qué tomó esa decisión Alfonso el Batallador?
Por una mezcla de motivos. Por un lado, era obvio que Alfonso no había podido tener un heredero propio y, aparte de Castilla, no veía con quién emparentar. Por otro, abrigaba un profundo deseo de Reconquista y, sin duda, las órdenes militares habían demostrado su valía.
Un testamento que les entregara el reino, en apariencia, permitiría continuar la tarea reconquistadora.
¿Era viable el testamento de Alfonso el Batallador?
La verdad es que resultaba irrealizable, ya que las órdenes militares no estaban en condiciones de asumir el gobierno del reino.
¿Cómo se solucionó el enredo?
La muerte de Alfonso sin sucesión directa abrió una crisis profunda en el reino de Aragón. Los nobles aragoneses no aceptaron la última voluntad
dispuesta por el difunto monarca y elevaron al trono a Ramiro II, hermano de Alfonso, que a la sazón era obispo de Roda-Barbastro. En Navarra la situación planteada fue similar, y resultó elegido rey García Ramírez el Restaurador. Por su parte, los almorávides, vista la crisis política y dinástica, contraatacaron con éxito y recuperaron momentáneamente algunas zonas.
¿Cómo se produjo el final de los almorávides?
Sería el reino de Castilla el encargado de frenarlos. Urraca, como ya indicamos, no tuvo hijos de Alfonso el Batallador y así la corona de emperador pasó a su hijo Alfonso, tenido en otro matrimonio. Alfonso sería precisamente el que acabaría con la amenaza que representa-ban los almorávides.
como Alfonso VII. Al acto asistieron como vasallos los reyes de Navarra, el conde de Barcelona y otros señores de España y Francia.
Alfonso VII precisamente fue el que asestó el golpe de gracia a los almorávides. En 1139 tomó Oreja, en 1143 Coria; en 1144, Mora y en 1147, Almería, con lo que el imperio almorávide se desplomó sin dejar rastro. CAPÍTULO XXXI
España hacia su
reunificación:
Barcelona entra en la
Corona de Aragón
En el capítulo anterior nos referimos a uno de los intentosmás importantes de reunificación acontecidos durante laEdad Media española, el
acontecidos durante laEdad Media española, el que pretendía unir a Castilla y aAragón casando a doña Urraca con Alfonso el Batallador.
Como vimos, ese intento —que pudo haber cambiado laHistoria no sólo de España sino de todo Occidente—fracasó por culpa del rey aragonés. En las próximas páginasy nos ocuparemos de otro intento unificador especialmente importante porquey en esta ocasióny sí se coronó con el éxito.
Nos referimos a la entrada del condado de Barcelona en laCorona de Aragón.
¿Por qué se fijó Aragón en Barcelona para la unión de ambas entidades políticas?
La verdad es que tardó en hacerlo dado que Barcelona era una entidad política muy menor. De hecho, ya comentamos que el primer intento se dirigió hacia Castilla, que era lo más lógico. La situación, como vimos también, fracasó por Alfonso el Batallador. Éste no sólo no consumó el matrimonio con la castellana Urraca, sino que además, en su testamento, dejó como herederas de su reino a las órdenes militares.
¿Y qué sucedió entonces?
Pues como ya señalamos, nadie pensó en cumplir un testamento tan disparatado. Por supuesto, a las órdenes militares se les reconocieron algunos privilegios, pero mientras que los nobles aragoneses en Jaca elegían como sucesor a Ramiro el Monje — que en realidad era obispo de Roda-Barbastro— los navarros hicieron lo mismo con García el
Restaurador.
Ramiro carecía ciertamente de experiencia política, pero durante su breve reinado (1134-1137), sofocó varias revueltas, lo que dio origen a la leyenda de la campana de Huesca, supuestamente formada con las cabezas de nobles levantiscos. Pero, por encima de todo, Ramiro procuró continuar con éxito la tarea de reunificación de España y garantizar la sucesión de la corona. Así, intentó prohijar a García Ramírez, ya rey de los navarros, con la intención de volver a unir Navarra con Aragón. También se esforzó por tener un hijo legítimo que heredara el reino de Aragón. Con tal finalidad se casó el día 13 de noviembre de 1135 en la catedral de Jaca con Inés de Poitou, una francesa noble y viuda que había demostrado su ferti-lidad en un matrimonio anterior.
Del enlace con Inés nació el 11 de agosto de 1136 una niña que recibió el nombre de Petronila. A finales de ese mismo año, el rey y su esposa se separaron. Inés se retiró al monasterio de Santa María de Fontevrault, donde falleció en torno al año 1159. Ramiro tomó, al poco de nacer la niña, la decisión de casarla con Ramón Berenguer IV, conde de
Barcelona. Los esponsales, a pesar de la
considerable diferencia de edad, se firmaron el 11 de agosto de 1137.
¿Eran equivalentes ambas entidades? ¿Era Cataluña una nación?
No. Aragón era un reino y tenía una importancia considerable aunque fuera menor que la de León o Castilla. Cataluña como tal no existía aún, pero sí el condado de Barcelona. Por supuesto, es un disparate señalar que fuera una nación. Con tales datos, no sorprende que las condiciones para el matrimonio las pusiera el rey Ramiro el Monje, que mantenía una posición muy superior, y que fueran aceptadas por Ramón Berenguer IV.
El 13 de noviembre de ese mismo año, Ramiro II abdicó el reino en su yerno, aunque no así la
dignidad real. Desde ese momento Ramón, con título de príncipe de Aragón y conde de Barcelona, se hizo cargo de las dos entidades. Finalmente, en agosto de 1150 se celebró la boda del conde Ramón Berenguer y doña Petronila en Lérida.
¿Cómo se denominó esa nueva unidad política?
Por supuesto, Aragón. Era lógico que así fuera porque no se trataba de una confederación o de una unión de dos reinos sino de la entrada del condado de Barcelona dentro de los territorios de la corona aragonesa.
CAPÍTULO XXXII