• No se han encontrado resultados

Termina la conquista de Hispania (II)

Hispania nosólo se asimiló a la cultura romanay sino que además le fueproporcionando políticos y sabios. A continuación nos detendremos en algunos de los emperadores romanos de origen hispano.

¿Quién fue el primer emperador de origen hispano?

El primer emperador hispano fue Marco Ulpio Trajano. Nació en Itálica (Sevilla), en el año 53 d. de J.C. y falleció, en Selinonte, en 117.

¿Fue Trajano un emperador importante?

Sin ningún género de duda. Marco Ulpio Trajano fue uno de los grandes — y buenos— emperadores, y

con él alcanzó el Imperio romano su máxima expansión territorial. Sin embargo, lo que llama especialmente la atención es que con él se reprodujo el fenómeno de la llegada de los hispanos a la cima de Roma. Si con el hispano Balbo, en la época de Julio César, por primera vez un hombre no nacido en Roma entró en el senado, con Trajano, por primera vez también, un ciudadano romano de origen provincial accedió al trono imperial.

Antes de llegar a ese punto, Trajano había destacado en la carrera militar en Germania y Oriente,

recibiendo el nombramiento de cónsul en el año 91. Kn el año 98, el emperador Nerva lo adoptó —un mecanismo utilizado por los emperadores de la época para asegurar una sucesión en razón del mérito y no de la sangre— y lo nombró cesar, asociándole a las tareas de gobierno.

Nerva es el pasodoble favorito de la Maestranza sevillana y Nervión se llama al estadio del Sevilla FútbolClub.

Curioso. Al final, la influencia histórica aparece donde menos se espera, pero, volviendo a nuestro relato, ten-go que decirte que, cuando se produjo el fallecimiento de Nerva, Trajano se encontraba en la frontera del Rin, donde aún se mantuvo un año y medio para consolidar la seguridad del Imperio. Finalmente, en el verano del año 99 entró en Roma. En primer lugar, Trajano adoptó una serie de medidas para controlar el senado. Por un lado, introdujo nuevos senadores procedentes de las provincias orientales que le eran fieles; por otro, encomendó algunas de sus funciones a burócratas

que dependían de él. Finalmente, obligó a los senadores a comprar tierras en Italia como una forma de inyectar dinero en la agricultura.

Gran impulsor de las obras públicas encaminadas al desplazamiento de tropas y al comercio, mantuvo una política exterior enfocada hacia nuevas conquistas como forma de controlar posibles agresiones de los bárbaros.

En el año 106, tras un lustro de combates, logró ocupar Dacia, la actual Rumania, que se convirtió en provincia romana. La campaña se encuentra relatada en los relieves de la columna Trajana, pero lo más importante es que Roma conseguía de esa manera un acceso al mar Negro.

En Oriente, Trajano conquistó el reino nabateo de Arabia noroccidental, convirtió Armenia en provincia y procedió a invadir Mesopotamia. Trajano soñaba con derrotar a los partos —uno de los enemigos seculares de Roma— e incluso llegar a la India como Alejandro. Sin embargo, los planes de Trajano se vinieron abajo al estallar una sublevación contra Roma que se extendió por Mesopotamia, Palestina, Chipre, Egipto y Cirenaica. Trajano se vio obligado a cambiar sus planes y sofocar las re-beliones. Lo hizo

con éxito salvo en el caso de Palestina.

Presa de un ataque que le dejó medio paralítico, Trajano murió en Cilicia cuando lo trasladaban a Roma. Ha-bía sido un gran emperador e incluso cuando sus acciones no fueron las más adecuadas, por ejemplo, al desencadenar una nueva persecución contra los cristianos, resultó mucho más moderado que otros que lo precedieron.

¿Quién fue el segundo emperador hispano?

Adriano, que nació en la hispánica Itálica en el año 76 d. de J.C. y falleció en Baia en el 138. Adriano se benefició también de la institución romana de la adopción que, en este caso, tuvo como adoptante al emperador Trajano. Adriano lo sucedió a su muerte con el nombre de César Trajano Adriano Augusto. Consciente de que no podía mantenerse la política de expansión de su predecesor, Adriano redujo las fronteras y abandonó Asiria, Mcsopotamia y Armenia, lista medida provocó una conspiración entre los militares, pero Adriano la descubrió y castigó a los partícipes de tal manera que su poder se vio fortalecido y le permitió emprender su programa de gobierno. Para que éste fuera lo más

adecuado posible, procedió a viajar por el imperio para conocer las necesidades de sus subditos y para que pudieran asesorarlo en posibles soluciones. Galia, Britannia—donde levantó un muro de 117 km que iría siempre ligado a su nombre—, Germania, África y Siria fueron visitadas por Adriano hasta que el año 134 regresó definitivamente a Roma.

El gobierno de Adriano se caracterizó por la paz y el crecimiento económico, siendo la excepción a esa regla una sublevación provocada en Judea por un falso mesías llamado Bar Kojba. La guerra —que duró del 131 al 134— se tradujo en medidas contra los judíos y se des-truyeron los lugares sagrados judíos y judeocristianos, y en la conversión de la ciudad de Jerusalén en una urbe pagana que recibió el nombre de Aelia Capitolina.

Gran reformador, Adriano despojó de sus poderes al senado para entregárselos al consejo imperial que se convirtió en una especie de gobierno ministerial que dependía directamente del emperador.

También destacó Adriano como un gran impulsor de obras públicas. Así erigió un extraordinario mausoleo que luego serviría de base al castillo de Sant'Angelo;

y construyó la Villa Adriana en las cercanías de Tívoli. Adriano había adoptado como sucesor a Lucio Cejo- nio Cómodo Vero, pero, al fallecer éste, designó sucesor a Antonino Pío, quien después sería un gran emperador.

CAPÍTULO XII

España da emperadores