• No se han encontrado resultados

OBJECIONES A LAS TEORÍAS REDUCCIONISTAS DE LA HISTORIA

In document La Historia Filosofia Hermeneutica (página 102-105)

DE LA FILOSOFÍA

1. LA F E T IC H IZ A C IÓ N D E L T E X T O C O M O H E C H O H IS T Ó R IC O

Los diversos intentos de llevar a cabo una historia total, junto a todo el bagaje de reflexión epistemológica que han supuesto, parecen convincentes en su tesis básica, según la cual no es el individuo el sujeto último del cambio histórico, como tampoco los cambios históricos verdaderamente tales son cambios puntua­ les. Frente a todo individualismo historiográíico, hoy se acepta, más bien, que el objeto de la historia no es el individuo, sino el hecho social total en sus múltiples dimensiones. Y esto contrasta con muchos de los planteamientos de nuestro pasado inmediato. Por ejemplo, para Dilthey, había que partir del hombre en cuanto sujeto de los procesos reales de comprensión, o sea, de la plurali­ dad de vidas humanas individuales, autónomas y coexistentes,

com o formas propias y objetivas. Y serían estas formas <ie espre- sión, en cuanto objetos de la respectiva com prensión, las cgut constituirían los objetos empíricos de las ciencias del espírxli,

Si lo que determina el estilo positivista de la historia de U filosofía es un individualism o de este tip o , plasmado, sobre tcd», en la fetichización del texto com o h e ch o histórico, la sup<rs<i<n de esta concepción historiográfica p asa por la doble critici del individualismo —la afirmación del in d ivid u o como el áltirno ¡to­ m o de la investigadón histórica—, y del primado del hecho coikd

último átomo del cambio histórico. E n realidad, han sido los Ikis - toriadores franceses quienes más han contribuido a esa tarea criti­ ca, al reelaborar ciertas premisas del m arxism o y enfrentáis e, ai partir de ellas, al positivismo. N o cabria establecer aquí ninjpiaa dase de relación entre sus críticas y determ inada crítica filos»» caí al positivismo. Por eso es conveniente analizar el debate que d esi- rrolla este m ovim iento historiográfico, en el que se trata de supe­ rar el modo positivista de hacer la historia.

Pocas discusiones contemporáneas contra el positivismo fraa tenido la fuerza de los argumentos de M .B lo ch , L.Fébvre o F.Bnt:- del, defendiendo la «síntesis histórico-científica» frente a la pan<- lación monográfica o a las exhaustivas clasificadones de h«cí»> ; Los principios de esta nueva concepción de la historia fueron di­ fundidos por la revista Armales. Ecotiomies, societé, dvitisaticm, q«e daría nombre a la escuela a la que se debe un importante jiro ; j los planteamientos actuales de las ciencias humanas. Estos princi­ pios son, en síntesis, los siguientes. En primer lugar, a la preten­ sión positivista de una historia objetiva, meramente descriptivas e:

1

D ilt h e y ,

W.: -Estructuración del m undo histórico por las ciencia id

grupo de A nnaks opone el deber y el derecho del historiador a plantear problemas y formular hipótesis: «Plantear un problema es precisamente el comienzo y el final de toda historia»2. Al fetichis­ mo del texto, que hacía del historiador un mero filólogo o exégeta, se opone la exigencia de una labor de profundización hermenéuti­ ca que trata de ir más lejos de la pura lectura plana, en la medida en que se considera que los textos o los documentos, aun los más claros en apariencia y los más complacientes, no hablan sino cuan­ do se sabe interrogarlos: «Muchas personas, y aun al parecer cier­ tos autores de manuales, se forman una imagen asombrosamente cándida de la marcha de nuestro trabajo. En el principio —parecen decir—, están los documentos. El historiador los reúne, los lee, se esfuerza en pesar su autenticidad y su veracidad. Tras ello, única­ mente tras ello, deduce sus consecuencias. Desgraciadamente, nunca historiador alguno ha procedido así, ni aun cuando por azar cree hacerlo»3. En segundo lugar, frente a una historia fáctica, que se quedaba en la pura superficie de los acontecimientos, se opone una historia de las estructuras, que trata de penetrar en el descubrimiento de los íntimos nexos internos de los hechos: «Por debajo de la tradicional historia de ondas cortas, se instaura con imperceptibles inclinaciones una historia de muy largos períodos, una historia lenta en ponerse de manifiesto a la observación; se trata de la historia estructural, ligada al concepto de larga dura­ ción, entendiéndose aquí por estructura una organización, una coherencia, unas relaciones suficientemente fijas entre realidades y usos sociales que el tiempo tarda en desgastar y en transportan' *. Por último, frente a la parcelación excesiva, a la hipertrofia de la

1 Febvre, L: Combates por la historia, ed. cit., p. 42

' Bl.ocit, M.: Introducción a la historia, trjd casi. Max Aub, F.C.E., México,

1965. p. 54.

especialización a que había conducido el gusto positivista por los trabajos monográficos, aislando los componentes de la compleja realidad histórica, la Escuela de Anna/es afirma, com o objetivo prioritario, la aspiración a una histona total, que es la que se sigue de la concepción del sentido unitario de la historia. En esa historia total, no se privilegia una temática determinada sobre las demás, sino que se contemplan todos los aspectos —políticos, sociales, económicos, culturales— que, en sus recíprocas relaciones, inte­ gran la trama del acontecer empírico.

En resumen, problematización del texto, historia com o histo­ ria de estructuras temporales y aspiración a un sentido unitario de la relación interprocesos. A estos rasgos, extraídos del contraste critico con la historiografía positivista, hay que añadir la atención a las cuestiones geográficas, al medio natural convertido en marco del proceso histórico s; la ampliación del campo temático de la historia tradicional a partir de la denuncia de la casi exclusividad otorgada por ella a la investigación histórica sobre el Estado, la política y las instituciones en detrimento de la historia social y económica; y la aplicación de métodos cuantitativos al tratamien­ to del material histórico. Podría decirse, pues, que los historiado­ res de la Escuela de Armales combaten, sobre todo, la fascinación por el hecho histórico singular, irrepetible, y la identificación de la historia como una crónica política, así com o la ausencia de crite­ rios de selección de lo que debe contar com o hechos históricos, Porque estos «hechos» no se dan, en realidad, en los documentos, sino que los documentos se seleccionan en función de una proble­ mática concreta. Los mismos documentos no son datos. Los archi­ vos oficiales son instituciones que reflejan una elección implícita

1

Com o lo demuestra, por ejemplo, la monumental obra de B raudel, F.: Le

In document La Historia Filosofia Hermeneutica (página 102-105)