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Objetivo, líneas, preguntas y argumentos

Capítulo II Teoría del Caso

8. Objetivo, líneas, preguntas y argumentos

De todo lo que hemos venido diciendo, resulta que en el contra-examen se pueden distinguir objetivos, líneas de contraexamen respecto de cada uno de esos objetivos,

preguntas para cada una de esas líneas, y argumentos que construiremos a partir de la prueba producida por nuestras preguntas y sus respuestas.

Entonces:

• Objetivos: se trata de los objetivos de contraexamen revisados en el punto 5 de este capítulo. En ocasiones la prueba podrá expresarse derechamente en el lenguaje de los objetivos, como cuando el testigo acredita una prueba material. Sin embargo, con frecuencia el objetivo perseguido –especialmente cuando se trata de desacreditación– no será explícito y deberá ser construido a través de líneas de contraexamen.

• Líneas de contraexamen: una línea de contraexamen es el específico y concreto mensaje que se quiere enviar al tribunal respecto de una prueba o un tema en particular. Es la expresión de nuestra teoría del caso respecto de esa prueba o tema. Nuestra específica versión al respecto.

Típicamente adopta formatos como los siguientes: “este doctor no es realmente un experto en el área de conocimiento sobre la que está declarando”; “la madre está mintiendo para proteger a su hijo”; “este biólogo no nos puede afirmar con certeza que la sangre pertenezca a mi cliente”.

Para cada objetivo del contraexamen podemos contar con una o con varias líneas de contraexamen.

Cuidado con confundir la línea de contraexamen con el argumento. La línea de contraexamen es el insumo fáctico para el argumento. No es que siempre sea fácil distinguirlos, ni que sea siempre imprescindible hacerlo. Esto no se trata de depuración conceptual. El punto es que la presentación de la prueba no es un ejercicio argumentativo, sino uno de obtención de información. Confundir ambas cosas nos va a llevar frecuentemente a la tentación de pretender que el testigo nos diga la conclusión que tenemos en mente y vamos a hacer “la pregunta de más”, cuando en realidad somos nosotros los que debemos –y queremos– ofrecer dicha conclusión en el alegato final.

• Preguntas. Cada línea de contraexamen puede componerse de muchas preguntas, tantas como se requiera para explotar la línea lo más posible. En general, no es una buena idea llegar al juicio con las preguntas escritas; tanto el ritmo del contraexamen como nuestra capacidad de reacción ante el testimonio concreto del testigo son cuestiones cruciales, y si nuestra atención está puesta en buscar la pregunta siguiente en la lista, ambas cosas se dañan. Si el abogado necesita apoyar su memoria, es mejor escribir más bien las respuestas que se necesita obtener del testigo, los temas sobre los cuales versan las preguntas, o bien la declaración textual del testigo sobre la que se quiere ir en la línea de contraexamen.

• Argumentos o conclusiones. El argumento es nuestra interpretación específica y concreta de la prueba producida, en términos de su mensaje según nuestra teoría del caso. El ejercicio de argumentación lo haremos en el alegato final, a partir de la información producida por las preguntas y respuestas de cada una de las líneas de contraexamen. Y solo a partir de dicha información. El ejercicio de argumentación, como veremos a propósito del

alegato final, no es cualquier poesía que al abogado se le ocurra recitar. No cualquier ruido que sale de la boca de un abogado es un argumento. Hay ruido que es solo eso: ruido. La más gruesa versión de esto es que los argumentos que podemos construir en el alegato final están específica y completamente determinados por la información producida por la prueba. Esta es la razón por la cual nuestras líneas de contraexamen y sus preguntas deben hacerse con absoluta atención a qué es lo que queremos estar en condiciones de poder argumentar en el alegato final. Supongamos que nuestra pregunta al testigo fue: “y de hecho, ¿no es efectivo que usted no vio la cara de la persona que huía del lugar sino por apenas unos pocos segundos? Y el testigo responde: “bueno, usted tiene que entender que las cosas ocurrieron muy rápido…”. Si dejamos pasar esa respuesta –que no responde la pregunta– la proposición fáctica “este testigo solo vio al hechor durante unos pocos segundos” está fuera de prueba, y no podemos argumentar en el alegato final dándola por acreditada, pues ello tergiversa la prueba. Especialmente, no podemos asumir que la respuesta del testigo implicó aceptación: por así decirlo, no existe testimonio tácito.

Usemos de ejemplo el contraexamen de la señora Kiev: Objetivo N° 1: Desacreditar su credibilidad personal.

Primera línea de contraexamen: “ella solo denunció cuando el señor Kiev le dijo que la dejaba por otra mujer.”

Preguntas relativas a:

- Primera noticia de los supuestos abusos. - Cuatro supuestas ocasiones en que Ana le dijo. - Anuncio de su marido de irse con otra mujer. - Denunció al día siguiente.

Segunda línea de contraexamen: “le dijo al dueño del negocio que ella podía hacerse cargo de toda la concesión.”

Preguntas relativas a:

- Los Kiev tenían frecuentes y fuertes peleas, porque ella no estaba conforme con su participación en las utilidades del negocio.

- El día que denunció a su marido, la señora Kiev se fue directo a ver al dueño del negocio, lo puso sobre aviso de que iban a detener a su marido, y se ofreció para continuar la concesión ella sola.

Argumento: la señora Kiev manipuló a su hija para que denuncie falsamente a su padre, por dinero y por despecho. Durante una año entero dice haber sido incapaz de enfrentarse a su marido respecto de los supuestos abusos a Ana, pero sabemos que era perfectamente capaz de enfrentarse a él fieramente cuando se trataba de repartir las ganancias del negocio. No denunció estos supuestos abusos sino hasta el día en que él le dijo que se iba con otra mujer y, no bien puso la denuncia, se fue directo a pedirle al dueño del local la concesión completa. ¿Es realmente esta una mujer en cuyo testimonio podemos confiar? ¿O parece haber en ella demasiados intereses paralelos en esta denuncia como para que no sepamos qué de lo que nos dice sirve realmente a la verdad y qué, en cambio a su propia agenda…?

Objetivo N° 2: Desacreditar la credibilidad del testimonio.

Primera línea de contraexamen: “ella nunca presenció los abusos.” Preguntas relativas a:

- Los supuestos abusos supuestamente siempre ocurrieron cuando ella estaba en su turno en el negocio.

- Ella se enteró de los supuestos abusos exclusivamente por lo que Ana le decía.

- En cada una de las cuatro ocasiones Ana supuestamente le contó varios días después de ocurridos los supuestos abusos.

Segunda línea de contraexamen: “la abuela, dos semanas después de llegar, comenzó a trabajar en el negocio compar-tiendo el turno con la señora Kiev.”

Preguntas relativas a:

- Horario del turno del señor Kiev. - Horario del turno de la señora Kiev.

- Horario de llegada de Ana a la casa desde el colegio. - Horario en que se producían los supuestos abusos.

- Trajeron a la abuela supuestamente para cuidar a Ana en la casa. - Fecha de llegada de la abuela.

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- Fecha en que comenzó a trabajar en el negocio. - Horario de la abuela en el negocio.

Argumento: La fiscalía pretende que creamos que la situación era tan desesperada, que tuvieron que traer a la abuela desde Polonia, a los 75 años de edad, para que Ana no estuviera sola en las tardes con su padre, cuando ella volvía del colegio y él de su turno en el negocio. ¿Es esto creíble? Tan desesperada era la situación que, dos semanas después de haber llegado a proteger a Ana, la abuela se va a trabajar con su hija al negocio, en el mismo horario, en las tardes, con lo cual Ana volvió a quedar completamente sola en la casa con el señor Kiev a la vuelta del colegio… O tal vez la situación no era nada de desesperada y era perfectamente razonable que la abuela Kiev ayudara a su hija en el trabajo, porque Ana jamás estuvo realmente en peligro con su padre, porque estos supuestos abusos jamás tuvieron lugar…