“para el guna”
Cuando afrontamos el tema de sistemas educativos de diferentes culturas y sociedades, tenemos que identificarlos como sistemas elaborados por y para sociedades distintas, por lo tanto tan buenos como malos. Son sistemas diferentes para sociedades y culturas diferentes, con visiones y maneras de construir diferentes sociedades, con esquemas de acción diferentes, para la consolidación de comunidades completas e integradas, pero diversificadas. Sólo cuando una determinada sociedad invade a otra con la pretensión de homogeneizarla, –cuyo resultado suele ser desintegración cultural–, nacen los conflictos educativos y culturales graves y profundos.
Estudiante de primer grado de la escuela bilingüe de Dubbir.
Bases de la educación “para el guna”. Lo sintetizamos así:
La Constitución de Panamá, cuando afronta el tema de educación, en su artículo 87 (1972), asevera que: “Los panameños tienen derecho a recibir una educación democrática y científica, cuya finalidad será fomentar en el estudiante una conciencia nacional
Los gunas entre dos sistemas educativos | Aiban Wagua
basada en el conocimiento de la historia y los problemas de la patria; en el dominio de la ciencia, la técnica y la cultura; en el hábito de trabajo; en su participación en el proceso del desarrollo económico, y en la justicia social y la solidaridad humana”.
Sin entrar en un análisis exhaustivo de esta normativa, tomando sólo su aplicación a nivel de la Comarca Guna, en práctica resulta en contradicción con el “derecho a recibir una educación democrática...”. Lo que hay es una imposición y homogeneización de la sociedad panameña tomando al modus vivendi de la clase media alta de Panamá, y se toma como la única viable. Y está sobradamente demostrado que la “participación en el proceso del desarrollo económico”, no se da desde una asimilación o/y integración ciega de los pueblos y culturas a una sociedad mal llamada mayoritaria, sino desde la acogida de las particularidades culturales de los pueblos que conforman un Estado. En el contexto de la constitución nacional, el concepto de cultura está tomado de forma muy restringida y selectiva; la definición de cultura resulta idéntica a la manifestación de valores de una elite.
Sigamos leyendo algunos artículos de las leyes educativas que nos pueden dar más elementos de juicio: “El ser humano es el sujeto y objeto de la educación, y ésta debe considerar los factores biopsicosociales de su formación y sus características, dentro de su contexto cultural”25 Lamentablemente, tal como se imparte la
educación escolar en la Comarca Guna Yala, desde su nacimiento, el guna no es sujeto de la educación, sino mero objeto y víctima de un proceso implantado con violencia. Más tarde veremos cómo hasta los “factores biopsicosociales” más elementales, están negados a los niños y niñas gunas en el proceso de enseñanza y aprendizaje en Gunayala.
En el proceso educativo pensado desde fuera del contexto cultural guna, los objetivos se presentan, a grandes rasgos, así:
25 Ley de Educación. Ley 47 de 1946, Orgánica de Educación, con adiciones y
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El sistema educativo, igual para todos los ciudadanos de Panamá, tal como se aplica y se implementa, además de manifestar una falsa realidad panameña, es etnocida u otrocida, como diría Galeano. Demuestra una cara monoculturalista, cuando la realidad de Panamá es totalmente pluricultural y plurilingüe. Y precisamente en esa diversidad es donde reside su fuerza, su nacionalidad, su riqueza.
Se trata de dos sistemas antagónicos. Los gunas –y no sólo gunas ni únicamente en Panamá– perviven entre dos sistemas educativos antagónicos. Son violentados y atrapados entre sistemas educativos hasta diametralmente opuestos. Es urgente un encuentro dialéctico y fecundo de los dos sistemas para una buena formación de los gunas. Los gunas no pueden aislarse de la corriente histórica mundial, pero tampoco pueden ni deben matar el tesoro más precioso que tienen, su cultura, su identidad.
La educación como proceso de crecimiento, de cambio, de desarrollo, de asimilación, no puede funcionar fuera del cuadro de valores de la sociedad donde emerge, porque no se dan procesos neutros de educación. Y, en este proceso, ninguna sociedad admite sólo y exclusivamente su fuerza cultural endógena, porque moriría, ni se llena solamente de influencias exógenas, porque se desintegraría.
Para percatarse de la gravedad de la situación de educación escolar del guna es muy importante evidenciar los objetivos que lo rigen o subyacen. Los objetivos del sistema educativo de la sociedad llamada envolvente o dominante o nacional, se basa, en general, sobre fundamentos que nacen de una visión de la realidad, de valores vividos en el mundo no–guna. En su gran parte no están escritos tal como lo enunciamos, pero en práctica, son los que se perciben en el mismo proceso educativo nacional:
El deber del hombre es dominar la naturaleza, someterla, usarla y, cuando ya no da para más, convertirla en otra cosa.
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Hay que acumular riquezas y ellas se convierten en poder. Trabajar y consumir. Cuanto más se consume, más se
humaniza.
Hay que competir, el universo es como una carrera hacia todas las direcciones y el individuo es el que vale y la colectividad anula al individuo. El deber es llegar primero y tratar de ser siempre el primero en todo. Si por eso, hay que ir eliminando a unos cuantos, no se piensa dos veces. El desarrollo, el progreso, la civilización se miden por
poseer más, por consumir más, por dominar más y no por ser más.
Hay una sola cultura y todas las demás son sub–culturas o culturas de las minorías. Y las minorías estarán en camino de llegar a las mayorías si van a la “escuela” y podrán ser entonces, parte de la “gran cultura”, por lo tanto hay que ayudarlas a superar, hay que educarlas, hay que civilizarlas, hay que perfeccionarlas.
Onmaggednega (Casa del Congreso) de Usdub, durante la celebración del Primer Congreso sobre EBI en Gunayala (Octubre, 2004).
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II.2. Elementos de la realidad de la educación escolar en