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CAPÍTULO III: EL CASO DE POLICOOP

3.1 Reconstrucción del proceso de lucha ​

3.1.1 Ocupar El momento de la toma del Sanatorio ​

Una de las primeras acciones directas que llevó adelante el grupo fue la toma del edificio desde abril del 2014 y su sostenimiento hasta conformar la cooperativa, octubre del 2014, donde esta modalidad entró en el causal legal. Debieron apropiarse de modalidades y prácticas ajenas hasta el momento en su experiencia como trabajadorxs, si bien venían con un plan de lucha vinculado a los paros, esto se salía de su cotidiano. Se vieron obligadxs a traspasar los canales institucionales y ocupar el edificio, aún cuando la situación se les ponía cada vez más adversa tras el corte de los servicios por falta de pago, teniendo que atravesar el frío invierno en condiciones desgarradoras. Estratégicamente se organizaron en grupos de acuerdo al horario que cumplía cada uno bajo patrón para poder garantizar la totalidad de la cobertura, les habían dicho desde el gremio y lxs concejales que apoyaban la causa que debían permanecer firmes, y eso fue lo que hicieron. Es la iniciativa política de un grupo social la que concluye

24 En este apartado se reconstruirán los pasos y formas de organización que atravesaron lxs integrantes de la cooperativa, reconstruyendo los aspectos del subtítulo “Ocupar, Producir, Sostener” del capítulo 1.

por definir el sentido y alcance del proceso de recuperación. La percepción de este momento se visualiza con las respuestas ante la pregunta ¿Qué significó la toma del edificio? Momento recordado con mucho dolor:

“En cuanto a la toma del edificio, obviamente. Perdido por perdido ya, era como que ya estábamos jugados entonces bueno, decidimos ir a todo o nada, y ya el nada lo

teníamos. Entonces fuimos, dijimos bueno, nos jugamos por el todo. Y si, tomamos el edificio, nos mantuvimos acá […] Y bueno, estaba la posibilidad de que uno te decía va a venir la policía, o sea la fuerza pública y los va a retirar y bueno, nos retirará que vamos a hacer? […] hacíamos una guardia como si fuese que el Sanatorio estuviese abierto, pero bueno obviamente estaba vacío y la única luz que teníamos era mesa de entrada y un caloventor en pleno invierno, y después incluso nos cortaron la luz también, gas no había ahí, nos cortaron la luz asi que era a fuerza de ropa, mantenerse en el invierno que era lo más duro” (E. n.º 4 trabajador)

“Miedo. Teníamos miedo de que viniera la policía, o alguien a reclamar, mucha

incertidumbre. Igual nosotros convencidos de lo que hacíamos, de que eso estaba bien,

que era lo correcto y íbamos a luchar y aguantar, a resistir por esto.” (E. n.º 5 trabajadora)

Durante este período lxs trabajadorxs se organizaron y pudieron enfrentar el miedo que es impuesto desde agentes externos, durante el momento de la toma. Hay que considerar, que a lo largo de la historia este ha funcionado como mecanismo de disciplinamiento social, para boicotear la organización de la sociedad. Sin embargo, una vez vencido superada esa parálisis generada por estos sentimientos encontrados, se crea una resistencia que fortalece tanto a la experiencia, como al grupo.

“… nosotros éramos un grupo que con Mirna y mi otra compañera y dos mucamas más nos quedamos a la noche, cuidando el Sanatorio. Y nos poníamos en la parte de la guardia con tres, cuatro caloventores porque habíamos apagado la caldera por costos. Y entonces nos tapábamos con frazadas y yo traía la computadora y poníamos películas (risas). No andaba ni el loro, vos podés creer lo que era… Todo oscuro estaba, ‘vamos al

baño? Vamos’ y dos quedaban, íbamos para allá e íbamos dos y dos quedaban, calentábamos el agua para el mate, sopitas quick para pasar la noche… porque en realidad armamos así: las de la mañana, venían a la mañana y cuidaban, las de la tarde cuidaban a la tarde, y como nosotras éramos de la noche, a la noche […] distinto era cuando estabas con todo el movimiento, las luces y todo lo demás. Y de repente, todo vacío, el viento, las puertas… y no, no era sugestión, ni nada malo, pero era dolor, dolor de que estuviera algo tuyo, que este así” (E. n.º 2 trabajadora)

La acción de la toma del edificio debe ser entendida como una práctica necesaria para salvar el empleo, y lograr subsistir resistiendo en el mismo edificio que se les está negando, sobre todo para impedir que se realicen negocios millonarios con el edificio. Desde un primer momento cuando lxs trabajadorxs entran en razón de que ya no estarían más dentro de la categoría de asalariadxs, comienza a forjarse la construcción política tanto al interior del grupo como con el exterior, a través de entrar en la disputa de correlación de fuerzas ya sea con la patronal, con el Estado, con otros movimientos y entre compañerxs. Es este momento definitivamente donde se produce una reformulación de la propia concepción del trabajo y del trabajadxr. Empieza a disputarse quienes son los dueños de la capacidad productiva en una sociedad, y a vislumbrarse que dirección toma el proceso productivo y de quien depende.

Durante esos meses realizaron la capacitación del INAES a través del Ministerio Nacional de Desarrollo Social, ya que mediante la gestión se logró conseguir habilitar a este organismo para esta tarea, agilizando así los tiempos de espera, ya que sino debían viajar para capacitar al grupo. La capacitación se realizó en las instalaciones del mismo Sanatorio y constó de cinco encuentros semanales. Fue organizada por el Ministerio de Desarrollo Social de Nación con técnicas de educación popular, por los antecedentes de sus referentes. Esta particularidad, no es un rasgo secundario. Cualitativamente imprime al proceso colectivo de una trayectoria central para movilizar a lxs trabajadorxs sin experiencia militante, donde se enseñaron temas como la historia del cooperativismo, principios y valores cooperativos, órganos de la cooperativa,

asamblea y Consejo de Administración, los cuales son impuestos desde los organismos estatales como prioritarios para que comience a funcionar la cooperativa. Esta fue su puerta de entrada al mundo cooperativo, su primer conocimiento es por esto que en sus diálogos no hacen referencia al movimiento de fábricas y empresas recuperadas, sino cooperativo, que implica otras cuestiones ya diferenciadas con anterioridad. Por lo tanto en cierta medida continúa siendo extraño y un elemento de lucha desconocido para ellxs, no logran apropiarse en su totalidad. Los valores en los que fueron instruidos y guías en su trabajo y lucha diario son: ayuda mutua, responsabilidad, democracia participativa, igualdad, equidad, solidaridad. enfrentando valores dominantes, ver barroco. Un indicador clave para visualizar mejor esta cuestión son los colores de la bandera cooperativa en el logo de Policoop.

“… fue como algo raro, algo desconocido. Cooperativa uno no tiene ni idea, hasta el

momento, hasta que no te toca a menos que hayas estudiado o vivido alguna situación similar, no sabés. Tenés una noción básica, pero de ahí no pasa, y nunca creer que te va a pasar entonces esa vez, se nos propuso la idea y no se como que los que estábamos, y confiamos, la agarramos porque era en sí, la única posible salida que había.” (E. n.º 4 trabajador)

Esto se relaciona con los procesos de alienación del trabajo abstracto, como logran reproducir un modo de expropiación del saber, a tal punto de desconocer movimientos abarcadores de la clase trabajadora.

“… éramos como indios acá defendiendo las cosas, porque vos mientras estás laburando no sabes, no te enterás.” (E. n.º 1 referente)

Por último hay que señalar, que como en muchas otras ERT, varios de lxs trabajadorxs durante el momento inicial -período 2014/2015- abandonaron el espacio sin llegar a incorporarse a la cooperativa, o debieron buscar paralelamente otra fuente de ingresos para poder subsistir. Por ejemplo uno de

ellos por medio de un amigo comenzó a realizar viajes en camión, una de las enfermeras continuó realizando tareas en otra institución de salud y el Pdte. de la cooperativa continuó con su emprendimiento vinculado a la alimentación de animales.