Capítulo II: Configuración, dinámica y elementos del marco cognitivo agroambiental del Cima
2.2 Operacionalización de la categoría marco cognitivo agroambiental
A criterio de Doug Mc Adam se ha dado privilegio al estudio de los aspectos políticos, organizativos y estructurales de los movimientos sociales y no se ha prestado mucha atención a las dimensiones culturales, lo que implica un sesgo racionalista y estructural. Por ende plantea la necesidad de aproximarse a las bases culturales de los movimientos en tanto los procesos desde los cuales la cultura facilita la aparición de movimientos. Dentro de estos identifica la “creación de un marco de referencia como acto de apropiación cultural”. En este sentido el autor señala la importancia de abordar el proceso de alineamiento de marcos, el cual describe los esfuerzos por los que los organizadores de un movimiento tratan de vincular las orientaciones cognitivas de los individuos con las de las de las organizaciones de los movimientos sociales. Tienen como objetivo proponer una visión de mundo que legitime y motive la protesta, lo cual depende de la resonancia cultural de los marcos de referencia promovidos por los organizadores. Se trata de actos de apropiación cultural en los cuales los líderes tratan de asociar sus
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reivindicaciones a controversias públicas de gran resonancia en la sociedad (McAdam, McCarthy & Zald,1999:45).
Por marco de referencia o marco cognitivo puede entenderse inicialmente una visión del mundo que legítima y motiva la protesta, cuyo éxito dependen de su resonancia cultural. También se puede entender como “un esquema interpretativo que simplifica y condensa el “mundo de ahí afuera” puntuando y codificando selectivamente objetos, situaciones, acontecimientos, experiencias y secuencias de acciones dentro del entorno presente y pasado de cada uno” (Snow y Benford, 1992:137 en Tarrow, 1998:160). Otra definición plantea que los marcos para la acción colectiva son dispositivos que “subrayan y «adornan» la gravedad y la injusticia de una situación social o redefinen como injusto e inmoral lo que previamente se considera como desafortunado, aunque tal vez tolerable”( Snow y Benford 1992:137 en Tarrow, 1998:160) En ese sentido un marco desarrolla un diagnóstico donde se enuncian las injusticas y se condenan moralmente, además de identificar los afectados por ellas y los causantes o responsables. Pero la tarea no termina con atribuir responsabilidades sino además con proponer soluciones o establecer reclamos contra los oponentes.
Siguiendo a Laraña (1999) el autor plantea que existe una tendencia que contribuye a la revisión de la teoría clásica de los movimientos sociales y que se enfoca en estudiar como los movimientos sociales construyen el sentido y orientación de la acción en la cual resalta el concepto de marco de acción colectiva. Laraña, retomando a Snow y Benford (1988), señala que las organizaciones de los movimientos para alinear a sus seguidores se embarcan en tres tareas que tienen que ver con crear: un marco de diagnóstico en el cual se identifica una situación social problema y señala los afectados y responsables; un marco pronóstico en el cual se ofrece baterías de posibles soluciones para resolver el problema planteado; y un marco de motivación en el cual se argumenta la llamada a la acción como condición de posibilidad de concretar el pronóstico. Desde lo expuesto por el autor puede señalarse que la elaboración de marcos tiene tres funciones: a) explicitar problemas sociales; b) alinear el comportamiento de los participantes para
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concretar los objetivos de la organización y c) combatir los marcos cognitivos promovidos por los adversarios.
En lo que sigue se entenderá por marco cognitivo un esquema interpretativo desarrollado y promovido por un actor social, en este caso el CIMA, para el logro de sus objetivos. Se enfatizará en el marco de cognitivo compuesto por un marco de diagnóstico y un marco de pronóstico como se presenta en la ilustración uno. En el primero se encuentran los problemas e injusticias como situación social a resolver; la identificación de los responsables de la situación problema o las injusticias y por ende percibidos como oponentes o adversarios; la memoria como la construcción de una historia de procedencia de un nosotros; una identidad o noción de nosotros que identifica los afectados y genera solidaridad y diferencia respecto a otros actores sociales. En el segundo, se identifican las visiones o perspectivas que sobre elementos de la realidad social tienen los participantes o líderes de una organización; las soluciones o propuestas que se plantean frente a los problemas; y los reclamos que se hacen a los oponentes. También se distinguirá entre el marco cognitivo desarrollado por los líderes de la organización y el apropiado por las bases, buscando los problemas que dificulten el alineamiento de ambos marcos o que generen brechas interpretativas.
Ilustración 2 Operacionalización de la categoría marco cognitivo
Fuente: elaboración propia
Marco cognitivo Marco de diagnóstico Memoria Problemas Injusticias Responsables Adeversarios Nosotros Identidades Marco de pronóstico Visiones Soluciones Reclamos
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A continuación, se presenta el desarrollo de este capítulo en el siguiente orden. En el primer lugar, se aborda la configuración y dinámica del Plan de Desarrollo Ambiental y Agropecuario del Macizo y Suroccidente Colombiano- Pladamasur, en cuanto acontecimiento histórico, del cual parte el proceso agroambiental del Cima. En segundo lugar, se profundiza en la descripción de las diferentes temáticas, estrategias y prácticas agroambientales desarrolladas en el proceso agroambiental. Ello permite ver como juegan diversos enfoques, desde la agroecología a la economía campesina, re significaciones conceptuales y actores en la configuración de la concepción de lo agroambiental del Cima. En tercer lugar, se hace una aproximación a la incorporación, en el marco cognitivo agroambiental, de temas relativos a la participación de las mujeres y los jóvenes frente al proceso agroambiental. También, se señala como las dinámicas locales inciden en la configuración de las estrategias agroambientales, con los ejemplos de las zonas de Sotará y Lerma. En particular, se evidencian factores locales que afectan el desarrollo del proceso agroambiental y se hace énfasis en observar el grado de apropiación del marco cognitivo agroambiental por las bases sociales.
Finalmente, se elabora una síntesis del marco cognitivo agroambiental del Cima. Esto permite, identificar las tensiones más fuertes en el proceso de agroecologicación o configuración del marco cognitivo agroambiental que agencia el Cima. Entre estas, se encuentran: el uso acrítico de discursos o conceptos derivados de la ecoeficiencia o de un discurso empresarial; el bajo grado de apropiación de las prácticas y estrategias agroambientales por parte de las bases sociales; las distancias entre los marcos agenciados por el Cima y los que expresan las bases sociales, en la cuales influye un discurso institucionalizado, desde la revolución verde, de carácter economicista y centrado en la búsqueda de rentabilidad de proyectos agrícolas sobre la base de prácticas de la agricultura tradicional. Esto, se sustenta con un proceso de observación y acompañamiento al trabajo de campo de los líderes del proceso agroambiental, visitas a cinco asociaciones de productores constituidas desde 2014, y a las asambleas
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agroambientales, así como mediante la aplicación de metodología de análisis de actores y componentes.