7. DESCRIPCIÓN DE LA METODOLOGÍA EOI EN LA FORMACIÓN
7.3. Análisis de alternativas
7.3.1. Opinión de formadores
En los modelos más pasivos, el papel principal asignado al formador es el de diseñador. Una vez que el diseño de una acción formativa ha sido puesto en manos de los informáticos y los manuales en manos de los instructores, la impartición efectiva puede ser dejada a cargo de formadores de nivel más bajo que el de aquéllos que han diseñado la formación.
Las limitaciones de estos modelos pasivos son percibidas, si bien se mantiene que tienen utilidad cuando se trata de elementos muy concrertos y que se puedan acercar más a la información que a la formación.
Adicionalmente, el aumento de la capacidad de los distintos soportes para almacenar imágenes, vídeo, ejercicios y explorar distintos caminos alternativos hace que este modelo tenga un potencial que no se puede despreciar a priori.
Es cierto, sin embargo, que la realización de ese potencial implica importantes inversiones en la preparación de soportes no accesibles a todas las organizaciones. Por ello, han surgido algunos operadores especializados que realizan productos muy sofisticados y son traducidos a múltiples idiomas, dando lugar así a productos de formación que pueden acercarse notablemente a los productos cinematográficos. Cuando la especificidad del contenido, no permite este tipo de inversiones en producción de dichos contenidos, los problemas señalados respecto a la pasividad del modelo se agravan.
En los modelos más activos, los formadores noveles suelen encontrar varios efectos que les resultan sorprendentes:
La metodología “on-line” en la formación de emprendedores como vía de generación de empleo
1. El tiempo de dedicación necesario con un grupo medianamente activo es muy superior al que habían pensado al principio.
2. El medio de comunicación escrito no resulta tan frío como habían esperado y se ven capaces de captar situaciones o estados de ánimo a través de los mensajes, incluso sin necesidad de los llamados emoticonos.49
3. En la primera impartición, se paga una novatada consistente en dedicar una enorme cantidad de tiempo por no haber sido capaces aún de aprovechar los fenómenos grupales. Así, pueden no tener material añadido prediseñado o responder múltiples veces a la misma pregunta en lugar de generar debate a partir de una única respuesta inicial.
4. Si el programa lleva incluida alguna acción presencial y ésta se encuentra situada hacia su final, los docentes siempre se sorprenden del grado de confianza existente entre personas que, en su mayoría, nunca se han visto. 5. En la evaluación de las distintas materias, encuentran que existen dificultades
específicas para aquellas materias en las que su propia naturaleza exige una interacción personal. Entre éstas, cabría señalar temas relacionados con técnicas de comunicación o de negociación, etc. La dificultad es parcialmente evitada por los docentes mediante el uso de material audiovisual para los ejercicios. No aprecian esta dificultad para impartir materias cuyo contenido las hace difíciles incluso en programas presenciales como es el caso de finanzas, producción u otras.
Una importante diferencia entre los docentes surge del hecho ya comentado de que el lenguaje escrito representa el vehículo fundamental en la formación “online”.
Algunos docentes, por formación o por capacidad natural, están especialmente dotados para la utilización de un conjunto de “recursos escénicos” en el aula que les hace ser especialmente valorados en los programas presenciales. Si estos mismos
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Se trata de unos tipos de icono que pueblan algunos textos y dibujan caras con distintas expresiones para señalar el estado de ánimo del que escribe. Algunos programas ya han integrado estas figuras y puede hacerse aparecer directamente el dibujo en el texto. Cuando no es así, es habitual utilizar combinaciones de teclas como
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docentes no tienen una sólida capacidad para la expresión escrita, pueden encontrarse descolocados en la modalidad “online” ya que ésta no aprovecha su principal recurso y, en cambio, le exige otros de los que tal vez no esté suficientemente dotado.
Por supuesto, la situación contraria también se produce y docentes que no acaban de encontrarse a gusto en presencia de un grupo pueden ser excelentes formadores online50.
En el mismo sentido podría interpretarse la cultura informática de cada docente: Aunque los fabricantes de ordenadores y sistemas operativos insisten en que éstos son suficientemente “amigables” para ser manejados sin problemas por alguien sin ningún conocimiento técnico, los hechos vienen a insistir constantemente en demostrar lo contrario.
Situaciones más usuales de lo que deberían, como un programa que deja de funcionar o un dispositivo que deja de ser reconocido por el ordenador, pueden ser causa de una tremenda angustia para alguien que aún cree que los ordenadores se comportan de forma lógica y eso no tenía que pasar.
La misma situación puede no pasar de una sensación de fastidio seguida de la reinstalación de lo que ya no funciona para alguien con más experiencia y con más bajas expectativas respecto a la “inteligencia enlatada”.
Hechos de este tipo se presentan y marcan a menudo las opiniones de los docentes cuando expresan opiniones a favor o en contra de la modalidad online en su comparación con la presencial.
la siguiente: :-) Vista lateralmente, la combinación de teclas muestra algo parecido a una cara sonriente con la que el emisor de un mensaje estaría indicándole al receptor que la frase anterior a esta imagen era una broma.
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Desde el punto de vista de la carrera profesional del docente, éste es un hecho de extraordinaria importancia. Es frecuente encontrar en el ámbito académico personas con un buen curriculum investigador y unas evaluaciones mediocres o negativas en docencia. Estas mismas personas, que no manejan adecuadamente los fenómenos grupales pero pueden expresarse bien por escrito, pueden ser excelentes formadores online.
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Evidentemente, la reciente incorporación de la modalidad online al ámbito formativo tiene también mucha relación con este tipo de evaluaciones teñidas de angustia: Cuando se funde la bombilla de un proyector o no funciona el aire acondicionado, nadie critica la modalidad presencial sino la situación concreta; sin embargo, cuando falla el servidor de Internet o un programa deja de responder, el juicio resultante es mucho más global.