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Por una reconsTrucción crÍTica de la Fase acTual del caPiTalismo en Proceso de mundialización

23orÍgenes Históricos De lAs cAtegorÍAs económicAs

Según Engels, “Marx era un hombre de ciencia (...) para Marx la ciencia era una fuerza histó- rica motriz, una fuerza revolucionaria (...) porque Marx era un revolucionario”. El propósito de desentrañar la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna fue cumplido a partir de la aparición de El Capital; la concepción materialista de la historia no es ya una hipótesis, sino una tesis científica demostrada. A partir de ese momento, Marx comienza a ser considerado como un estudioso con un especial interés por lo político; algo similar a lo ocurrido con Demócri- to, cuya obra enciclopédica, a diferencia de la de Aristóteles, dejó de ser transmitida en la tradición manuscrita.

En el epílogo de la segunda edición del primer tomo de El Capital, Marx se lamentaba de que el mé- todo de su libro había sido poco entendido en Europa, donde se le tachaba de metafísico y deductivo, con todos los inconvenientes de la escuela económica inglesa. Marx fue también acusado, en esa época, de utilizar el método de Hegel, pero en sentido negativo, es decir, idealista. Después de 1894, año en que se publica el tercer tomo de El Capital, nace la famosa polémica acerca de las contradicciones entre el primer tomo y el tercero, tanto desde la derecha, con Eugen Böhm-Bawerk, como desde la izquierda, con Eduard Berstein y Werner Sombart en Alemania y Tugan-Baranovsky en Rusia, quienes sometieron a una fuerte crítica el método y las conclusiones de Marx.

En dos trabajos, Marxismo y revisionismo y Acerca de algunas particularidades del desarrollo histórico

del marxismo, Lenin recoge las críticas al marxismo, no solo las provenientes de teorías hostiles, sino

también las surgidas desde dentro del pensamiento marxista.

Lenin observaba cómo los cambios que se habían producido en el desarrollo capitalista, así como la imposibilidad de interpretarlos teóricamente desde el punto de vista marxista, produjeron entre los estudiosos divergencias que podían desembocar en una crisis interna extremadamente grave, y utilizaba ya la expresión “crisis del marxismo”, muy en boga hoy. Lenin apuntaba también la necesidad de la cohesión de todos los marxistas en el rescate y la defensa de los fundamentos teóricos y de las tesis fundamentales del marxismo. En otro trabajo, Vicisitudes históricas de la doctrina de Marx, explica magistralmente el hecho de que los cambios en la práctica social, como la Revolución de 1848 y la Comuna de París, convierten al marxismo en una doctrina que comienza a ser relevante y que reafirma su fuerza y su veracidad a partir de la Revolución Rusa de 1917.

2. Como resulta claro para Lenin, el contenido del marxismo, al igual que el de otras doctrinas sociales, puede ser dañado por una práctica que apunte fuertemente al politicismo y al economicismo. En el caso específico del marxismo, el asunto es comprender en todo momento que no se trata de un dogma ni de una doctrina acabada, sino de una guía para la acción que tiene la capacidad de asumir cada tanto los cambios que se producen en la vida social e interpretarlos.

La caída del socialismo en la Europa del Este, el auge de la ideología neoliberal y neoconservadora, el grave retroceso de la izquierda y de los movimientos revolucionarios, han hecho bajar el telón sobre los problemas del capitalismo y propiciado una contraofensiva en torno a la crisis del marxismo16.

Como en otros tiempos, estas ideas toman cuerpo tanto a lo interno de las fuerzas revolucionarias como fuera de estas.

3. Los cambios actuales nuevamente relativizan los paradigmas homogeneizadores, en la pretensión de establecer un paradigma único: el neoliberal.

24trAtADo De métoDos De Análisis De los sistemAs económicos

Francis Fukuyama, por estos días, ha descubierto de nuevo el fin de la historia17; se proclama el fin

de los paradigmas, de las utopías, del Estado y, como es lógico, del marxismo. Todos estos anuncios no son otra cosa que maneras de construir principios abstractos, en nombre de los cuales se adquiere legitimidad para continuar destruyendo las condiciones que hacen posible la vida de los seres huma- nos18. Sería necesario retomar el imperativo categórico de Marx en la Crítica de la filosofía del derecho

de Hegel: “el imperativo categórico de echar por tierra todas las relaciones sociales en que el hombre sea

un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable”.

Es necesario recordar que Marx le hizo notar en una ocasión a su yerno Lafargue que él mismo no se consideraba “un marxista”, queriendo con ello evitar el habitus dogmático y doctrinario para poder afrontar libremente la crítica de la economía política y el examen del pensamiento filosófico que lo había precedido.

4. Es necesario reconocer, además, que después de Lenin se instauró una ortodoxia marxista que poco a poco se fue alejando del pensamiento clásico, hasta transformarlo en una caricatura. Existen muchas explicaciones acerca de por qué pudo esto ocurrir. Algunas interpretaciones asocian esta cuestión al autoritarismo de Stalin, que intentó transformar el marxismo en una ciencia funcional al poder cons- tituido, despojándolo de su carácter crítico. En esta misma perspectiva, los críticos del marxismo no ahorran energías para señalar que las deformaciones no son otra cosa que el fruto evidente de las se- millas de dogmatismo y autoritarismo contenidas en la obra de Marx, potenciadas por el “despotismo asiático” que se habría albergado en la persona de Lenin. Para ellos el estalinismo, con todos sus errores, no es más que la continuidad natural de una suerte de autoritarismo ya inherente al pensamiento de Marx y a la teoría y la acción política de Lenin, y con ello se liquida toda la concepción general de los clásicos del marxismo.

La respuesta no consiste en canonizar a los clásicos del marxismo. Se trata más bien de rescatar el espíritu esencial de su obra, en medio de un creciente revisionismo, reconociendo las indiscutibles enseñanzas de su legado.

Frecuentemente se pretende hacer análisis positivistas de la obra de Marx; ello constituye un deplo- rable error metodológico. No es el marxismo lo que está en crisis, sino las interpretaciones del marxis- mo caracterizadas por el dogmatismo y la esquematicidad. Esas versiones reduccionistas del marxismo se presentan a sí mismas como oficiales y rompen la delicada y compleja relación entre sistema y método, a beneficio del sistema. De esa manera se transfiguró el marxismo en un sistema cerrado, al concebir la ciencia como una construcción lógica de categorías congeladas en el tiempo. Es esa caricatura del marxismo la que está en crisis y en su esclerotización perdió, incluso, la capacidad de asi- milar a importantes representantes de esta ciencia que sostuvieron un pensamiento crítico en Europa Occidental y en América Latina.

5. Hay variadas interpretaciones de las causas de esta crisis, y también diversas actitudes o maneras de actuar en consecuencia. La primera ve en la crisis del socialismo real una señal de descomposición de la concepción marxista. Se ignora con ello que en los escritos clásicos del marxismo no estaban, ni podían estar, todos los componentes del modelo socialista, y que aquellos que estaban fueron ignorados en la práctica; las referencias al socialismo eran solo una serie de principios fundamentales, no siempre tenidos en cuenta.

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