Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y ADMINISTRADORES de los misterios de Dios (1 Co 4, 1). Hemos tratado ya mucho sobre el tema del Sacerdocio en el capítulo sobre la transmisión del poder a través de los siglos por la imposición de las manos. Falta aquí aclarar unas cosas relacionadas con el tema del sacerdocio. Los hermanos dicen que la Biblia prohíbe la vida célibe (el no casarse). Citan a Timoteo: Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse... (1 Ti 4, 2-3).
¿Qué dice la Iglesia católica?
Dios llama al hombre para unirse con su mujer para formar una familia. La Iglesia católica es la única que ve esta unión como Sacramento, dándole un valor grandísimo. Solamente que enseña también, que éste no es para todos. Algunos renuncian a él por razones religiosas.
Los hermanos ignoran que Dios llama a algunos para vivir una vida consagrada por el celibato: Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquéllos a quienes es dado. Pues hay eunucos que... a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba (Mt 19, 11-12).
Jesús habla de poner a Dios en el primer lugar antes de cualquier relación humana: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna (Lc 18, 29). Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo (Lc 14, 26).
Pablo no se casó, sino que recomendó que los primeros católicos escogieran la vida del celibato: Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor... Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, para que sin impedimento os acerquéis al Señor... De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor (1 Co 7, 32 y 35-38). Las hijas de Felipe que profetizaban en Hechos eran doncellas (21, 9) ("solteras" dice Dios Habla Hoy, vivían en virginidad dice una Biblia Católica). En el cielo hay vírgenes (Ap 14, 4).
Esto era una práctica aún en el AT. Dios dijo al profeta Jeremías que no se casara porque su ministerio sería difícil (Jer 16, 1-4). La razón porque Pablo también decía que el soltero podría ser menos influenciado por las cosas del mundo (1 Co 7, 32-33). Veía el matrimonio como opción pero no siempre la mejor cuando causa una división en el corazón entre mi relación con la familia y con Dios. En la Segunda carta de Timoteo, Pablo le dice que no debe participar en las cosas del mundo civil para poder ser un soldado de Cristo (2 , 3-4). En 1 Timoteo Pablo habla de la viuda que se compromete a no casarse para poder hacer buenas obras: orar, atender a los enfermos, etc. (1 Ti 5, 3- 12). Así era Ana (Lc 2, 37).
Algunos hermanos dicen que el ser célibe es contra la naturaleza,. Citan el Génesis: Fructificad y multiplicaos (1, 28). Pero no es así. El mandato de Génesis es un concepto general para la raza humana; no es necesariamente para cada individuo. Si fuera así, cada persona no casada en la edad de poder tener hijos, estaría comitiendo un pecado al quedarse soltero. Cristo mismo estaría en contra de este mandato igual que Juan Bautista. Recuerda lo que dijo Pablo en Primera de Corintios 7, 8-9. Además, Gn 1, 28 no es un mandato de Dios sino una bendición.
Otros hermanos citan: dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (Gn 2, 24). Pero Cristo alabó a los que no solamente dejan a sus padres sino también sacrifican tener una familia: y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras por mi nombre recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna (Mt 19, 20). Y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos para causa del reino de los cielos (Mt 19, 12). Jesús utiliza el ejemplo de su tiempo, el de un rey que tiene sus eunucos que sirven en el palacio gozando de toda su confianza. En el Reino de Jesús, Él es el Rey de Reyes, en su palacio, (la Iglesia) hay célibes que “se hicieron eunucos” para así servirle con toda libertad.
Insisten los hermanos que Pablo exhortó, que un obispo debe ser el esposo de una mujer (1 Ti 3, 2): Entonces los obispos deben ser casados. Pero el asunto de Pablo no es que un hombre debe ser casado para ser obispo, sino que un obispo no debe ser casado más de una vez, porque si fuera así, Pablo estaría violando su propia regla de prohibir a un hombre tener más de una esposa -que quiere decir no tener otra esposa después de enviudarse- no le ordena tener a lo menos una. Un hombre que nunca se casa no viola esta regla.
En la misma línea, arguyen los hermanos que Pablo dice que el obispo: gobierna bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) (1 Ti 3 4- 5). Pero la interpretación correcta, que el obispo debe ser casado y con hijos, no es lógica. ¿Qué de un hombre sin hijos, no podía ser obispo? ¿Qué de un hombre en la que la sujeción con toda honestidad (v.4) de uno de sus hijos no es plena? ¿Cómo medirla? ¿No puede ser obispo tampoco? Siguiendo a Pablo la Iglesia nunca prohibió el matrimonio. Al contrario, lo eleva a Sacramento.
En toda la historia de la Iglesia ha habido escándalos con ciertos sacerdotes que no cumplieron su voto de celibato. Muchos hermanos culpan esta misma regla de la Iglesia por el comportamiento de tales célibes. Pero esta regla NO ES LA CAUSA de sus acciones hasta perversas. Muchos matrimonios son infieles, pero no por eso vamos a decir que este sacramento no funciona. Porque algunos hombres no cumplen la norma de la Iglesia no quiere decir que la ley es mala, sería como quitar todos los semáforos de las calles de México porque algunas personas no los respetan.
Nadie está obligado a ser un sacerdote, pero si está llamado por Jesús a dejar todo por él. La Carta a Timoteo se refería a los que condenan todo matrimonio como malo (gnósticos y filósofos estoicos).
En resumen: los sacerdotes son célibes porque Cristo, el Sumo Sacerdote del Nuevo Pacto, no se casó; los Apóstoles/sacerdotes también dejaron todo, incluso a sus esposas (Mt 19, 27), porque Cristo lo recomienda si somos
capaces de dejar todo para seguirlo (Mt 19, 21), y porque Pablo dice que es mejor ser soltero para preocuparnos de las cosas del Señor (1 Co 7, 32-33). Hacemos esta pregunta al hermano separado: ¿por qué no tienen ministros que son célibes cuando Pablo tan frecuentemente recomienda lo bueno que es para el ministerio de tiempo completo?
La vida consagrada ha sido parte de la verdadera religión desde antes de Jesucristo. En el A.T. había una asociación de hombres y mujeres llamados los Nazaritas (los "consagrados") quienes tomaron el voto de negarse así mismo (Nm 6,2-8). Ellos se veían distintamente (v. 5). Juan el Bautista eran uno de ellos (Lc 1,5), igual Sansón (Jue 13,5-6), y Samuel (1 S 1,11). Pablo tomó el voto de los Nazaritas por un tiempo (Hch 18,18) y recomendó que otros vivieran como célibes (1 Co 7, 32-38), especialmente los ministros (1 Ti 2, 3-4). El fundó una orden de viudas que vivían una vida consagrada (1 Ti 5, 3-12).
¿Qué dice la Iglesia Primitiva?
En la Iglesia primitiva encontramos los siguientes escritos sobre la vida consagrada: Justino Mártir (151): Primera apología, 15.
Hipólito (200): Discursos sobre el anticristo, 7.
Zosimo (225): La narrativa de Zósimo, 21. Liturgía de Marcos (250).
Cipriano (253): Cartas, 61:2-3. El Martirio de Shamuna, Guria y Habib (300). El celibato
Policarpo (5:1): "si alguien puede permanecer célibe, permanezca para honra del Señor. El sacerdocio de todos los creyentes
A los hermanos les gusta recordarnos que el NT (1 P 2, 9) habla de todos los cristianos como real sacerdocio, o sea el sacerdocio de todos, entonces dicen que es antibíblico tener sacerdotes distintos como en la Iglesia católica. La Iglesia está de acuerdo que hay un sacerdocio de todos. (lo llama “sacerdocio universal”). Pero la Biblia también presenta otro tipo de sacerdocio, el “ministerial”, distinto del “universal”. En la Reina Valera, al pie de la página para 2 P 2, 9 vemos la cita Ex 19, 5-6. Y cuando miramos esta cita, vemos que había en el AT dos tipos de sacerdocio: universal de todos los Israelitas: vosotros me seréis un reino de sacerdotes (Ex 19, 6), y otro ministerial que no era levítico (que sólo más tarde, en Éxodo, fue creado) Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago (vv. 21-22). Aunque Dios había dicho que todos son sacerdotes, ordenó otro tipo de sacerdote especial de tiempo completo. Y esto cuando todavía no había sido instituido el sacerdocio de Aarón (Ex 28-29).
El NT dice que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote y que también todos somos sacerdotes. Este arreglo paralelo al AT donde había un sólo sumo sacerdote y, a la vez, todos los israelitas eran sacerdotes. Ahora, si había otro sacerdocio intermedio en el AT (Ex 19, 22), siguiendo el paralelo en el NT, también ha de haber otro sacerdocio intermedio entre Jesús y los creyentes cristianos. Estos son los sacerdotes ordenados.
La bendición que hace el sacerdote
Algunos hermanos dicen que la bendición que el sacerdote da a los feligreses y a los objetos es una superstición; que no tiene sentido. Pero bendecir es implorar el favor y la benevolencia de Dios sobre esa persona u objeto. En el AT Dios mismo dio a Aarón la fórmula para bendecir a los israelitas: Jehová habló a Moisés diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde... (Nm 6, 22-24). Con mayor razón los sacerdotes del NT pueden bendecir; así como Jesús, Sumo Sacerdote, antes de subir al cielo bendijo a sus discípulos: Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo (Lc 24, 50). Jesús dijo que objetos (oro, ofrenda) pueden ser santificados por lugares sagrados y/o por el culto: ¿Cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica el oro?... ¿Cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? (Mt 23, 17 y 19).
En cuanto al uso de agua bendita, en el AT. Dios dice al sacerdote que tome agua bendita para determinar la culpa o la inocencia de una mujer acusada de adulterio. En el mismo libro, Dios dice a Moisés que rocíe agua sobre los Levitas para purificarlos (Nm 5, 17 y 8, 7). El profeta David dice: Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve (Sal 51, 7). Las Escrituras no están solamente hablando de ser limpio físicamente, sino también ser purificado en el sentido espiritual. Dios utiliza las cosas para purificar y sanar a la gente porque todo lo que Dios hizo es bueno (ver 1 Ti 4, 59. Utiliza el agua para sanar a Naamán (2 R 5, 10- 14). Jesús hubiera sanado al ciego directamente pero utiliza las aguas de Siloé (Jn 9, 7). ¿Por qué?.
¿Los sacerdotes católicos son iguales a los sacerdotes judíos?
Muchas veces he escuchado a hermanos que confunden a los sacerdotes judíos mencionados en la Biblia con los sacerdotes católicos. Estas personas piensan, que cuando los Evangelios hablan de sacerdotes, esos eran sacerdotes católicos. Entonces los evangélicos dicen que fueron sacerdotes católicos quienes mataron a Jesús. Esto es absolutamente erróneo. "Sacerdote" no es una religión, sino un tipo de ministerio dentro de ella. Hay sacerdotes en muchas religiones. Había sacerdotes incas y mayas cuando Cristóbal Colón llegó a este continente. La religión del Faraón (los egipcios) tenían sacerdotes: Potifera sacerdote de On (Gn 41, 45). Los sacerdotes mencionados en los Evangelios eran miembros del Pueblo de Israel y del Antiguo Pacto. De hecho, eran miembros de la tribu de Leví, de los que no derivan los sacerdotes católicos. Para engañar de la misma manera, algunos pastores usan de manera equivocada el libro del profeta Daniel (especialmente los capítulos 8 -10) y el libro del Apocalipsis, para decir que la bestia y el anticristo, es la Iglesia católica. Algunas llaman a
la Iglesia "Babilonia la grande". Todo esto demuestra una interpretación equivocada y una manipulación de la literatura apocalíptica. Hermano evangélico, si tú eres una de estas personas que piensan así, te rogamos estudiar y verificar lo que tu iglesia te ha enseñado. Consigue algunos libros católicos sobre el Apocalipsis. (Ver capítulo 26)
Pagar al sacerdote
El obrero es digno de su alimento (Mt 10, 10). Digno es el obrero de su salario (1 Ti 5, 18). Una revista de la Iglesia Nazarena, Alumnos (Vol XL, N 158, p.8), enseña la necesidad de pagar los salarios a los ministros de su iglesia, apoyándose en la primera carta de Pablo a los Corintios (9, 14). Estamos de acuerdo en apoyar a los ministros. Pero es interesante que no cite el versículo anterior (v 13) donde Pablo habla de los trabajadores que sirven al altar en el templo: ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo y que los que sirven al altar, del altar participan? (1 Co 9, 13). Es porque ellos no tienen altares de sacrificio en su templo. Estos dos versículos del capítulo 9, apoyan lo que la Iglesia enseña. Los sacerdotes servidores del altar y administradores de los misterios de Cristo (1 Co 4, 1) merecen su ayuda económica.
Vestiduras del sacerdote
Sin que sea su intención, el artículo "Las vestiduras del sacerdote hoy" (La Buena Semilla, revista evangélica, enero de 1996, pp. 12-13) leemos, como los dibujos muestran, que los sacerdotes del A.T. se vestían semejante a los obispos (la mitra, el pectoral, la túnica, etc.), y que llevaban mucho oro y piedras preciosas. En la siguiente revista (marzo-abril 1996, pp. 9-12) hay un artículo sobre los altares en la Biblia, incluso los que tenía el templo donde acudía Jesucristo.