Texto retórico y hecho retórico
38 Véase la nota 46 de Antonio Tovar al libro primero de la Retórica de Aristóteles, ed cit., pág 85.
5.3. El ordo naturalis y el ordo artifidalis
Con el tratado d e la dispositio la Retórica ofrece un firme estudio de lo que con térm inos actuales llamamos m acroestructura textual, organi-
A propósito de las transformaciones textuales de expansión, véase Antonio García Berrio, «Tipología textual y análisis del microcomponente (Sonetos españoles del "carpe diem")», en: János S. Petófi y Antonio García Berrio, Lingüística d el texto y Critica litera ria, cit., págs. 367-430, págs. 404 y sigs., especialmente págs. 416-417.
Cfr. Femando Lázaro Carreter, Diccionario d e términos filológicos, Madrid, Cre dos, 1984, 3.* ed., pág. 365.
Cfr. Heinrich Lausberg, Manual d e Retórica literaria, cit., §§ 829 y sigs.
Cfr. Tomás Albaladejo, «Pragmática y sintaxis pragmática del diálogo literario», en: Anales de Literatura Española, 1, 1982, págs. 225-247.
zada en el discurso retórico d e acuerd o con las partes oraüonis en su dim ensión prim aria sintáctica. En los apartados anteriores la m acroes- tructura retórica ha sido exam inada como construcción global subya cente del texto p roducido p o r el orador. En dicha construcción hay dos niveles m acroestructurales d e cuya identificación se han ocupado op or tunam ente la teorización retórica y la teorización poética, que con el p a r conceptual ordo naturalis-ordo artificialis proporcionan una forja teórica d e extraordinario p o d e r explicativo p ara el texto retórico y p a ra el texto literario.
El autor d e la Rhetorica ad Herennium considera que existe una forma especial d e dispositio que se aparta del o rd en normal, estableci do p o r la técnica o arte retórica, al cual llama ordo artificiosus, orden textual artístico que establece la organización del discurso según la ordenación fijada d e las partes oraüonis. Esa disposición especial es resultado d e una modificación artificiosamente realizada de la disposi ción normal"®. Sin em bargo, el planteam iento más fecundo p ara la distinción d e niveles en la m acroestructura retórica d e acuerdo con la ordenación d e los elem entos de ésta es el q ue se basa en la oposición en tre ordo naturalis y ordo artificialis u ordo artificiosus a partir de la consideración d e que el o rd en natural es o rd en normal, que sigue la organización d e la naturaleza. En este sentido, Sulpicio Víctor distingue el o rd en natural, que es el que rige la organización normal d e las p artes del discurso como serie formada p o r exordio, narración, arg u mentación y peroración, del orden artificioso —ordo artificiosus es la expresión que utiliza este retórico—, resultado d e la modificación del
El im portante texto que contiene esta idea es el siguiente «Pero otra disposición, que, cuando hay cpie alejarse d el o rd en artificioso, se acom oda al tiem po según el criterio del orador; de tal modo si comenzamos a d ecir p o r la narración o p o r una firmísima argum entación o recitación de algunas cartas, o si d esp u és d el exordio nos servim os d e la confirmación y, a continuación, d e la narración, o si hacem os d e esta m anera algtma perm utación del orden, d e las cuales cosas ninguna d e b e s e r hecha a no se r que la causa la exija. Pues si los oídos d e los oyentes p arecen vivam ente entorpecidos y sus ánimos fatigados p o r los adversarios a causa de la cantidad de palabras, hábilmente podrem os ab sten em o s d el exordio y em pezar la causa p o r la narración o p o r una firme argum entación. Después, si es conveniente, porque no siem pre es necesario, se podrá volver al pensam iento del exordio Si nuestra causa p arece que tiene una gran dificultad, d e m anera que nadie pueda escuchar con ánimo sereno el exordio, aun cuando hayamos com enzado p o r la narración volverem os al pensam iento del exordio Si la narración es poco probable, com encem os por una firme argum entación. Es con frecuencia necesario serv irse d e estas conmutaciones y trasposiciones cuando el asunto obhga a modificar artificiosamente la disposición artificiosa»; cfr A d C Herennium de ratione dicendi, ed. cit.', m, 9-10, 16-17.
prim ero. Sulpicio Víctor, tras identificar oiKovonía y ordo artificiosus, e scrib e a propósito d e estas dos ordenaciones:
«Ya en esas mismas partes del discurso, que hemos enseñado arriba, está ese orden natural, como hemos dicho que los princi pios tienen el primer lugar, a continuación la narración y después las demás cosas siguen.
Es orden artificioso que cambiemos este mismo orden si la causa así lo exige. Pues a veces los principios han de ser omitidos, a veces la narración ha de ser separada e interrumpida, expuesta por partes y reproducida por una argumentación imperfecta.»
Tam bién p a ra Marciano Capella y p a ra Fortunaciano, como ha estu diado Lausberg, el o rd en natural es la ordenación normal d e las partes del discurso y el o rd en artificial —la ex presión que em plean es ordo artificialis— es la modificación del a n t e r i o r E n las obras d e estos dos ¡ retóricos y en la d e Sulpicio Víctor, el uso q u e el o rad o r hace del o rd en artificial en lugar d el o rd en natural d e p e n d e d e las exigencias d e la causa, cuya utilidad p u e d e h a c er n ecesario en algunos casos cam biar el o rd en normal. Era ésta tam bién la fundamentación que en la Rhetorica ad Herennium se d aba a la modificación del o rd en normal, llamado artificioso p o r su autor. Esta ruptura del o rd en fijado d e las p artes del discurso y la consiguiente ordenación especial que se les da responde, p o r tanto, a una voluntad textual d e carácter pragm ático p o r la que en la operación d e dispositio influye el exam en intelectivo d e la causa y del conjunto d el hecho retórico.
La oposición en tre el nivel m acroestructural correspondiente al o r den norm al y el relativo al o rd en modificado tiene en la Retórica, como se ha exphcado, una im portante implantación a propósito d e la diferen cia entre la ordenación norm al d e la serie d e las partes orationis y la alteración d e dicha ordenación. Pero la Retórica contribuye tam bién a la oposición d e aquellos niveles con la teoría d e la narratio, en la que se distingue el o rd en en el que han sucedido los hechos del o rd en en el que los p resen ta el o rad o r en esta p arte del discurso. Naturalmente, es cometido d e la dispositio la estructuración d e los hechos en la narratio de acuerdo con un o rd en tem poral diferente del o rd en lógico según el cual han tenido lu g a r*
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, Esta oposición entre el ordo naturalis y el ordo■” Cfr. Sulpicio Víctor, Institutiones oratoriae, ed. cit., 14.
**' Cfr. Heinrich Lausberg, Manual d e Retórica literaria, cit., §§ 447-452; Marciano C apella, Liber d e arte rhetorica, ed. cit., 30; Fortunaciano, Artis rhetoricae libri III, ed. cit., in, 1.
artificialis en el interior d e la narración retórica es, como ha estudiado puntualm ente Pozuelo Yvancos, una decisiva contribución d e la refle xión retórica a la teoría g en e ra l d e la narración*^, Quintiliano, en un fundam ental pasaje aducido tanto p o r L ausberg como p o r Pozuelo, expone las b ases técnicas del ordo artificialis d e la narración: afirma Quintiliano:
«Pues yo tampoco me sumo a aquellos que consideran que siempre hay que narrar en el orden en el que algo haya sido hecho, sino que prefiero narrar en el modo que conviene. Lo cual ^ > puede hacerse de muchas formas. Pues algunas veces simulamos ' ■, que hemos olvidado cuando dejamos algo para un lugar más útil, y ja veces declaramos que vamos a restituir el orden que falta porque así la causa va a ser más clara, a veces subordinamos al asunto ■' expuesto las causas que lo precedieron.»
El propio Quintiliano, en el libro séptim o d e la Institutio oratoria, d ed icad o a la dispositio, al plantearse las posibilidades d e ordenación del discurso en el plano g en eral d e la oposición, a propósito d e las p a rte s del discurso, en tre o rd en normal y o rden modificado, escribe:
«dónde ha de ser adoptado el proemio, dónde ha de ser omitido; . dónde hay que servirse de la exposición continua, dónde de la
exposición partida: dónde ha de comenzarse por los inicios, dónde por las cosas de enmedio o por las últimas según la costumbre homérica
Quintiliano no restringe aquí sus consideraciones al plano particular d e la narratio, a diferencia d e lo que su cede en el texto citado inm edia tam ente antes, en el que se ocupa de esta p arte del discurso. Sin em bargo, las últimas expresiones —«ubi ab initiis incipiendum , ubi m ore Homérico a m ediis vel ultimis»— de este texto son aplicables al o rd en g en eral del discurso y también al o rden interno de la narratio. Como es sabido, la narración es la parte del eje horizontal del m odelo retórico más directam ente vinculada a la construcción literaria y Quinti liano, con su referencia al uso hom érico a propósito de la dispositio del discurso retórico está contribuyendo a la aproxim ación de Retórica y Poética en un punto crucial, que es la organización textual. Existía en la
Véase José María Pozuelo Yvancos, «Retórica y narrativa- la narratio», cit., págs. 237-239, Arm ando Plebe y Pietro Emanuele, Manuale di retorica, cit., págs. 62-79.
Cfr. Marco Fabio Quintiliano, ¡nstitulio oratoria, ed, cit,. 4, 2, 83-84 >2» Cfr. ibidem , 7, 10, 11-12.
Poética clásica un excelente tratam iento d e la distinción en tre el ordo naturalis y el ordo poeticus, d e idéntica condición que el ordo artificia- lis como o rd en modificado en relación con el co rresp on dien te al nor mal desarrollo d e los hechos: la Epistola ad Pisones d e Horario p re se n ta una sólida teorización so b re la estructuración y presentación artística d e los hechos rep resen tad o s en el poem a, la cual incluye conceptos teóricos tan im portantes como la noción d e comienzo in m edias res y el diferir acontecimientos. La teoría horaciana del ordo poeticus, m agis tralm ente explicada p o r el p rofesor G arcía Berrio en su estudio d e la Epistola ad Pisones y d e sus comentaristas, se constituyó como uno de los p ilares d e la elucidación d e la esencia d e la literatu ra'
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®. El ordo poeticus u ordo artificialis perm ite la estructuración, con respecto al o rd en natural o histórico, del tiem po y p o r tanto d e los hechos que están situados en él; se p ro d u ce d e este m odo no sólo un cambio d e o rd en sino tam bién ima dilatación o una condensación tem poralLa distinción d e ordo naturalis y ordo artificialis se afianza en la Edad Media, dentro d e una clara vinculación d e Retórica y Poética. Esta oposición d e niveles en la organización del texto es tenida en cuenta, como ha estudiado Edm ond P a r a l p o r los Scholia Vindobonensia, p o r Bernardo d e Utrecht, p o r C onrado d e Hirschau y p o r Hugo d e San Víctor con anterioridad a las artes poeticae. El tratamiento d e esta
Cfr. Quinto Horacio Flaco, Ars poética,ed. cit., w . 42-45 y 146-150. V éase Antonio G arcía Berrio, Formación d e la Teoría Literaria moderna, ]. La tópica horaciana en Europa,cit., págs. 69-79; Antonio G arcía Berrio, Introducción a la Poética clasicista,cit., págs. 315-319. V éase tam bién G iorgetto Giorgi, «La questione dell' ordo artificialis
dall'epos om erico alia fine del Seicento francesa», en: II confronto letterario, 1 ,1, 1984, págs. 159-173.
V éase a este respecto el siguiente texto d e G arcía Berrio: «La gran v e rd a d indiscu tible en cerrad a en los consejos horacianos so b re el ordose ex p resa en la alusión a la naturaleza d e la estructura y o rd en d e los acontecim ientos en el d ecurso histórico, alterados bella y caprichosam ente p o r la libertad cread o ra del poeta, qu e p u ed e jugar con el o rd en objetivo-real», cfr. Antonio G arcía Berrio, Formación de la Teoría Literaria moderna, I. La tópica horaciana en Europa,cit., pág. 74, y tam bién este otro a propósito d e los hexám etros 42-45 d e la Epistolad e Horacio: «Sólo la m aestría poética horaciana p o d ría h ab er dado d e un modo tan conciso con la formulación d e teoría tan densa y rica en matices. El poeta d e b e ju g ar con los acontecim ientos recogidos en el o rd en histórico, d e b e guardarlos g raduando el interés. En su relación dialéctica con el lector, el escritor se sirve del acontecimiento, del m undo y su o rd en peculiar p ara variarlos a su capricho, "dem orándose con am or" y congelando el fluir del tiempo a veces, o, p o r el contrario, dejándolo c o rre r con m ayor cele rid ad d e la q u e suele p ercib ir el hom bre en el ámbito de los seres, o, en fin, haciendo el m ilagro, como árbitro todopoderoso en su propia creación, d e in v en ir el tiem po y horas d e los acontecim ientos-consecuencia, v erd ad eras causas y excepcionales espectadores», cfr. ibidem,págs. 71-72.
distinción d e dos ó rd en es en las artes poeticae respo nd e a la firme concepción textual característica d e las artes m edievales, la cual dirige en buena m edida la reflexión so b re la dispositio, especialm ente en el comienzo d e la obra. Así G odofredo de Vinsauf escrib e en la Poetria nova:
«El orden bifurca el camino: ya anda por el sendero el arte, ya sigue la vía de la naturaleza. La línea de la vía es guía allí donde el asunto y las palabras siguen el mismo curso y el sermón no se desvía del orden de los hechos. La obra corre por el sendero si el orden más conveniente coloca antes las cosas posteriores, o lleva ^ posteriormente las mismas cosas anteriores, pero en éste, ni las cosas posteriores desatan ignorancia por lo anterior, traspuesto el orden, ni las anteriores por lo posterior, al contrario sin litigio toman libremente lugares alternativos y, según un elegante uso, se los ceden voluntariamente: el arte experimentado cambia los he chos de manera que no los destruya; traspone para con esto mis mo, no obstante, colocar mejor el asunto. El orden cambiado cuan do se quiera es más dulce que el orden recto y mucho más importante.»'^®
La preferencia d e G odofredo de Vinsauf por el o rden artificial se basa en el m ayor valor estético d e éste, en la elegancia dispositiva que da a la obra. Adem ás d e la forma normal d e comienzo de la obra p o r el principio, q u e c o rresp o n d e al o rd en natural, G odofredo d e Vinsauf identifica ocho formas de comienzo según el o rden artificial: comienzo p o r la mitad, comienzo po r el final, comienzo p o r el principio con em pleo d e un pensam iento general, comienzo p o r el principio con utilización d e un ejem plo, comienzo p o r la mitad con em pleo de un pensam iento general, comienzo po r la mitad con uso d e un ejemplo, comienzo p o r el final con utilización de un pensam iento g eneral y comienzo p o r el final con em pleo de un ejem plo De este conjunto de formas d e comienzo d e la obra también se ocupa G. d e Vinsauf al tratar del principium naturale y del principium artificíale en el Documentum de m odo de arte dictandi et versificandi^^^ y en el Documentum lar-
Cfr. G odofredo d e Vinsauf, Poetria nova, ed. cit , w 87-100.
Cfr. ibidem , w . 112-202; Edmond Faral, hes A rts Poéliques du XH’ et X W siécle, cit , pág. 58; James J. Murphy, Rhetoric in the Middle A ges, cit,, págs. 170-171. Véase también, por el gran interés que presenta, el comentario a la Poetria nova editado y explicado p o r M arjorie Woods, An Early Comm entary on the «Poetria nova» o í Ceoíírey
o í Vinsauf, Londres-Nueva York, Garland, 1985. págs. 22-39
'31 G odofredo d e Vinsauf, Documentum de arte dictandi et versificandi, 1-17, edición en Edmond Faral, Les A rts Poétiques du XU° et XIU’ siécle, c i t , págs. 265-320.
go*“ . Juan d e G arlande, en su tratado De arte prosayca, métrica, et rhitmica, considera igualm ente q u e hay dos m odos d e com enzar la obra, el natural y el artificiabas; este autor rec o g e las ocho formas d e comienzo expuestas p o r G odofredo d e Vinsauf y añade una novena, consistente en la colocación d e un prólogo y un resum en en el inicio d e la o b r a ‘3<.
El tratam iento d el ordo es un punto d e confluencia y d e enriqueci miento recíproco d e la teorización retórica y la teorización poética. Por un lado la Retórica ya había m ostrado su interés p o r la existencia d e un o rd en norm al y d e un o rd en modificado, establecido p o r trasposición del prim ero, p e ro la Poética, gracias al b uen gusto y a la sagacidad d e Horacio, ab o rd ó la cuestión con un decisivo planteam iento estético e imprimió en el tratam iento d e la misma una fuerte orientación literaria qu e se transmitió a la Retórica, la cual disponía del instrum ento concep- tual-terminológico p a ra fijar p a ra la teoría retórica y p a ra la teoría poética estos dos ó rd en es como niveles d e la construcción textual. Q uedaron así configurados en la Retórica y en la Poética el ordo natura- lis y el ordo artificialis u ordo poéticas como una dob le categoría fundamental en la explicación d e la constitución y del funcionamiento d e los discursos codificados d epen d ientes d e una y d e otra disciplina.
La actualidad d e estos dos niveles es patente en la m oderna teoría narratológica, así como en la más amplia teoría textual general. La distinción en tre im nivel d el texto narrativo en el que los acontecim ien tos están orden ados lógica y cronológicam ente y otro nivel en el que tienen una ordenación diferente d e aquélla es una constante teórico- literaria en el desarrollo d e la teoría d e la narración literaria d e sd e los formalistas rusos, y resp o n d e a ima n ecesid ad explicativa pro ced en te d e la propia naturaleza del discurso a propósito d e la cual se forjó la oposición ordo naturalis-ordo artificialis, q u e es d e este m odo el antecedente histórico d e validez sólidam ente p ro b ad a d e los niveles narratológicos. De acu erd o con el planteam iento d e recuperación del pensam iento histórico que exigen la Teoría literaria y la teoría textual general, dicha oposición contribuye en altísimo g rado a la elucidación actual del texto literario y del texto retórico. Los niveles narrativos que co rresp o n d en a los dos ordines han recibido diferentes denominacio-
Cfr. Martin Cam argo, «Toward a C om prehensive art of W ritten Discourse: Geof- frey of Vinsauf an d the Ars Dictaminis», cit.; véase el resum en del contenido d el Docu-
m entum largo en págs. 193-194.
Cfr. Jam es J. Murphy, Rhetoric in the M iddie A ges, cit., pág. 178; Edmond Faral,
Les Arts Poétiques du XII’ et du XIII’ siécle, cit., págs. 58-59 y 379.
nes en las últimas décadas: Tomaáevskij distingue la fábula, cuya o rd e nación es la norm al d e los acontecimientos, del sujeto, que tiene una ordenación que no es c r o n o l ó g i c aE dgar M. Forster denom ina story al plano cuyo o rd en es el normal de los hechos y plot al que tiene un o rd en qu e no es el propio del desarrollo tem poral de los acontecim ien tos *3®. En el neoformalismo, G enette los llama historia y discurso, re s pectivam ente y lo mismo hace Todorov*^. Segre distingue entre fábula e i n t r i g a E n las diversas propuestas teóricas so b re estos dos niveles se está explicando un im portante elem ento constitutivo d e la estructura profunda textual o m acroestructura, cuyo orden difiere del que tienen en el referente los hechos que-contiene el texto narrativo.
La visión teórica que la teoría linguístico-textual de las m acroestruc- turas ofrece del texto y la distinción entre ordo naturalis y ordo artifi- cialis, tanto en el plano g eneral de las partes del discurso como en el plano particular d e la narratio y de la exposición literaria, perm iten que el nivel constituido po r el o rd en natural sea entendido como nivel p ertenecien te al interior del texto, a su m acroestructura, en la que rep ro d u c e la estructura de conjunto referencial, y po r consiguiente su ordenación es la misma de los elem entos sernántico-extensionales de dicha construcción referencial. De este modo, la m acroestructura del texto retórico se com pone de dos partes integrantes de la misma como m aterial textual: la estructura macrosintáctica de base y la estructura