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La organización y ejecución de las sesiones del grupo de orientación.

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Capítulo 6. LOS GRUPOS DE ORIENTACION.

G. Torroella señala: "El fin de la orientación es el de formar una personalidad sana, eficiente y madura con un desarrollo integral de todas

6.5. La organización y ejecución de las sesiones del grupo de orientación.

6.5.1. La organización de las sesiones.

La organización de cada sesión es un paso necesario en la facilitación de la dinámica grupal. Ella garantiza las condiciones necesarias para que cada sesión se desarrolle sin dificultades.

Una de las condiciones que debe ser preparada con antelación es el local de trabajo. Se debe buscar un local amplio, cómodo, ventilado y lo más privado posible, para que no existan interrupciones, ni distracciones que desvíen la atención de los participantes e interfieran en la dinámica.

El local debe ser el mismo en todas las sesiones, ya que un cambio de lugar afecta el proceso grupal. Los asientos deben organizarse en forma circular, de tal manera que todos puedan verse las caras y las mesas deben ser eliminadas, para evitar barreras objetivas y psicológicas.

Otra condición que debe garantizarse con antelación se refiere a los recursos o medios necesarios. Antes de cada sesión deben prepararse los marcadores, papelógrafos, tiza, pizarrón, vídeo, grabadora, cintas o cassettes, libros, textos, lápices, masking- tape o cualquier otro recurso que se vaya a utilizar durante la misma. En relación a la utilización de los recursos hay que tener en cuenta la cantidad de participantes y la forma en que se desarrollará la tarea.

El facilitador debe ponerse de acuerdo con el registrador o con los registradores acerca de cómo se tomarán las anotaciones y qué otro tipo de ayuda pueden darle en algún momento de la sesión.

Cuando la sesión no está debidamente organizada pueden producirse situaciones desagradables, interrupciones innecesarias y pérdida de tiempo que afecten el proceso grupal, creando una sensación de desorden y generando indisciplina, ansiedad, inseguridad e insatisfacción en el grupo.

Por eso, aunque pueda parecer cuestión de detalle, la organización de las sesiones constituye un paso clave en el trabajo con un grupo de orientación.

6.5.2. La ejecución de las sesiones.

La ejecución es el paso esencial en la facilitación de la dinámica de un grupo de orientación.

Por muy bien planificada y organizada que esté la sesión, si en el momento de su realización no se ejecuta adecuadamente todo lo planeado, los resultados serán desastrosos.

Es en el momento de la ejecución donde el facilitador demuestra su dominio de la teoría y metodología del trabajo grupal, donde muestra su capacidad de enfrentar lo inesperado o imprevisto con rapidez y eficiencia y donde se evidencia su experiencia en la coordinación de grupos y sus condiciones personales para la facilitación de dinámicas grupales.

Sobre el rol del facilitador se habla amplia y detalladamente en el capítulo tres. El desempeño riguroso pero a la vez creativo de su rol, garantiza en gran medida el éxito del trabajo grupal.

El facilitador debe velar por el estricto cumplimiento del encuadre, con el fin de mantener la seguridad y confianza en el grupo, debe lograr, mediante un adecuado desempeño de sus funciones, que el grupo se mantenga centrado en la tarea para que pueda efectivamente alcanzar sus objetivos, debe aplicar debidamente los métodos y técnicas previstos para cada sesión.

Si bien el facilitador debe ajustarse a lo planificado previamente, esto no significa que rígidamente tenga que aplicarlo exactamente así. En la dinámica grupal puede surgir situaciones que exijan un cambio en lo planeado y, en este caso, el facilitador debe ser suficientemente flexible e inteligente como para cambiar lo previsto y sustituirlo por algo más apropiado para el nuevo curso de la dinámica grupal.

Esto es sumamente importante, ya que, si actuar sin una previa planificación puede afectar al grupo, también lo afecta el cumplir rígida y estrictamente lo planificado, a pesar de saltar a la vista su falta de operatividad.

Acerca de cómo cumplir las funciones del facilitador se ejemplificó en el capítulo 3, por lo que no vamos a insistir nuevamente en ellas.

Nos referiremos a algunos recursos o procedimientos que el facilitador puede utilizar para coordinar un debate o discusión, y evitar su implicación personal.

6.5.2.1 Procedimientos para la coordinación de los debates grupales. La reformulación: Consiste en retomar una opinión emitida, un juicio, un comentario hecho por un participante y formularlo de nuevo, en voz alta para el grupo completo, sin agregar nada al contenido de la opinión. Permite al grupo encontrarse consigo mismo, con su propio discurso. Debe devolverlo al grupo como reflejo, como un espejo.

Distintas maneras de hacer una reformulación:

El reflejo: Retomar palabra por palabra una opinión que no contenga a primera vista ambigüedad alguna.

El resúmen o la precisión de lo esencial: Sintetizar lo expresado por el grupo o por alguno de sus miembros.

La nueva formulación: Retomar, en otros términos, la opinión emitida, para evitar confusión o ambigüedad, teniendo en cuenta no introducir distorsiones.

La síntesis: consiste en resumir lo expresado por algún participante o por todo el grupo. Permite aprehender lo que ha estado sucediendo, comprender la esencia de lo discutido.

La síntesis puede realizarse en tres circunstancias fundamentales:

Síntesis en la reformulación de una opinión individual: Es el caso de la reformulación considerada como resumen de lo esencial; generalmente se produce después de una participación prolongada.

Síntesis de un punto debatido, después de la emisión de múltiples opiniones: Es la formulación directa del estado del debate en un momento determinado, culminante. No es la búsqueda de una posición intermedia; es el planteamiento clave de una disensión, o sea el punto en el cual el grupo se divide, o la síntesis auténtica de tesis complementarias.

Síntesis final de la sesión: Es la formulación, lo más detallada posible, de lo que el grupo ha logrado en el curso de la sesión.

El esclarecimiento consiste en reordenar la información para ofrecer un dato no evidente, lo que permite al grupo darse cuenta de algo que no ha captado. Puede hacerse mostrando una contradicción entre algunas de las cuestiones abordadas o estableciendo una confrontación entre aspectos opuestos o manifestando algún dato que aunque no ha sido planteado está implícito en varias intervenciones.

La confirmación implica plantear el acuerdo con lo expresado por algún alumno o por el grupo. Da seguridad, confianza y estimula a seguir participando.

Las preguntas constituyen un recurso muy efectivo. Algunos tipos de preguntas ayudan mucho a precisar, esclarecer, completar o profundizar las ideas, vivencias afectivas y opiniones de los miembros del grupo. Entre estas tenemos:

La pregunta test: Consiste en preguntar directamente el concepto, idea, opinión o criterio acerca del tema que se discute. Ayuda a precisar, esclarecer, completar o profundizar en las ideas y vivencias afectivas y opiniones de la persona. Por ejemplo: " ¿Quién desea expresar su concepto o definición de...?" "Alguien quisiera precisar su opinión sobre..."

La pregunta eco: Consiste en devolver o remitir la pregunta a un participante que le haya formulado o al grupo en general. Por ejemplo: "¿Cuál sería su respuesta?" "¿Cuál es su opinión?" "¿Cómo tú responderías?" "¿Qué piensan ustedes?".

La pregunta espejo: Consiste en plantear en forma de pregunta, algo que está implícito y no ha sido abiertamente expresado. Por ejemplo: "Has querido decir que te sientes molesto por... " "¿Entiendo bien si considero que el grupo no desea discutir sobre este asunto?".

La pregunta evocadora: Consiste en preguntar sobre una cuestión planteada antes y que no ha sido respondida o abordada con profundidad. Por ejemplo: "Hace un rato se planteó tal cuestión. ¿Podrían dar su criterio sobre esto?" ¿Te referiste a "tal aspecto" hace un momento?, ¿Podrías dar tu criterio sobre el mismo?.

El llamado a completar: Consiste en pedir al grupo que complete una idea o aborde otros puntos de vista, alternativas y opiniones con respecto al tema. Por ejemplo: "Hemos visto un aspecto del problema ¿piensan que haya otros?" "Hemos revisado una alternativa. ¿Qué otra opción pueden proponer?".

El llamado a un individuo: Consiste en la interpelación directa a un miembro del grupo para que de su opinión y participe. Se utiliza cuando el sujeto hace algún gesto que indique que piensa algo o que desea expresarlo y no se atreve a hacerlo, o cuando la persona no ha hablado durante toda la sesión.

Todos estos procedimientos evitan la implicación personal del facilitador en el proceso grupal y facilitan una relación positiva con el grupo.

6.5.2.2 Procedimientos que facilitan una comunicación positiva con el grupo.

Es importante también que el facilitador tenga en cuenta los procedimientos que facilitan una comunicación positiva con el grupo: En este sentido el empleo del lenguaje del yo y de la confrontación pueden resultar de mucha utilidad.

El lenguaje del yo permite expresar vivencias negativas en relación con el grupo o con alguno de sus miembros, despojados de juicios o valoraciones negativas que le ofendan.

Permite al facilitador ser auténtico, expresar adecuadamente lo que piensa y siente y con ello lograr una relación real, un contacto personal y directo con el grupo.

Puede mostrarse tal como es, sin ocultar ni fingir lo que siente tras una máscara de profesionalidad.

El lenguaje del yo requiere el uso de los términos "yo", "me..." "Quisiera" "Estoy". Por ejemplo: "No me siento bien. Me pregunto si estoy haciendo algo mal que impide que ustedes sean francos y abiertos en el grupo", "Estoy incómodo, me gustaría saber que es lo que pasa que nadie se refiere al tema que nos interesa", "Quisiera que me explicaran por qué se han quedado tanto rato en silencio. Estoy preocupado e interesado en saber qué ocurre".

El lenguaje del yo permite ser auténtico y lograr una compresión empática con el grupo. El grupo sabe qué piensa y siente el facilitador, se percata de que es sincero y congruente y esto disminuye sus reservas y temores o ansiedades y facilita la apertura, reduciendo las resistencias al facilitador.

La confrontación: La utilización de la confrontación es otro procedimiento que facilita la comunicación positiva con el grupo. Se utiliza cuando el grupo incumple con una norma que había acordado cumplir. En este caso, el facilitador describe al grupo la situación objetivamente, sin incluir ningún tipo de valoración o juicio. Comienza por describir lo que el grupo dijo o acordó que haría, después describe lo que el grupo está haciendo. Por último señala las consecuencias que traería el continuar con un comportamiento que contradice lo inicialmente acordado.

Esto provoca una reflexión en el grupo, un comentario sobre lo que está sucediendo y en muchos casos un nuevo compromiso. Por ejemplo, el facilitador observa que algunos interrumpen a los que hablan, no les escuchan y les impiden conducir su intervención. El puede señalar: "Quiero recordarles que una de las normas del grupo es escuchar al que habla y otra no interrumpir al que habla. Sin embargo, estoy observando que algunas personas no escuchan lo que dicen los compañeros, y aún más, les interrumpen y no les dejan terminar sus intervenciones. Esto nos está trayendo dificultades: en primer lugar no escuchamos toda la intervención y por tanto no podemos comprender su sentido, en segundo lugar, no conocemos las ideas u opiniones de los compañeros, que pueden ser muy valiosas, en tercer lugar, la persona que está hablando debe sentirse muy mal al igual que el resto del grupo y finalmente no podemos avanzar en la discusión, pues se convierte en una discusión de sordos. Si continuamos de esta manera, el grupo no va a poder realizar su tarea, y mucho menos alcanzar su objetivo."

La utilización de este procedimiento puede hacerse con el apoyo del lenguaje del Yo. Por ejemplo, a lo ya planteado, el facilitador podría añadir: "Me gustaría que reflexionáramos sobre lo que estamos haciendo y que esta situación se terminara. Creo que si cumplimos con lo que hemos acordado todos nos sentiríamos mejor y avanzaríamos más y más rápido"

El empleo de estos procedimientos evita situaciones desagradables que afectan el clima psicológico del grupo. Imagínese un facilitador que en una situación como la descrita señale: " Ustedes son unos irresponsables

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