1.4 El Estado del bienestar
1.4.1 Origen, conformación y manifestaciones del “Estado de la providencia”
El nombre de “Estado de la providencia” proviene de una mención de bautizo hecha en Inglaterra por el obispo William Henry Beverigde, haciendo alusión a la función caritativa de una institución, en este caso eclesiástica, para poder de proveer beneficios a los feligreses de la comunidad, como tal esta dinámica filantrópica tiene su acuñación práctica a finales del siglo XIX64.
Las características que particularizaron este tipo de práctica fueron los de: asistencia social, detención de la inflación y tratar de reprimir o en el caso menos utópico amortiguar la pobreza, esta ultima premisa nace como consecuencia del contexto emanado por las prácticas económicas liberales del siglo XIX que habían acuñado un ambiente de desigualdad muy fuerte, debido al descontrol jurídico por parte de los gobiernos hacia sus respectivos aparatos políticos y en esencia, dejando en manifiesto una de las formas más puras del capitalismo por parte de las empresas65 debido a la poca insistencia de los gobiernos en intervenir en éstas.
El surgimiento del Estado liberal trajo como consecuencia, que las primeras ideas de índole benefactora fueran fomentadas por las instituciones religiosas mediante “las obras pías”, (aunque las obras pías surgieron mucho antes de él) éstas se encargaban de pregonar una conducta caritativa a sus seguidores (ricos) para poder tener una ganancia filantrópica de estos, y cuyo ingreso voluntario que obtenían servía para poder crear una manutención a los pobres (obreros y jornaleros), podemos enfatizar este pequeña manifestación de
64Comín, Francisco. “El surgimiento y desarrollo del Estado del bienestar (1883-1890)”, Vives Salvador. El
Estado del bienestar en la encrucijada, Madrid, Ed. Monografías, 2011, p. 68.
65Los gobiernos liberales del siglo XIX, obsesionados por mantener los salarios bajos y asegurar el orden público, pusieron restricciones legales- de hecho los prohibieron- al asociamiento obrero y a sus instrumentos reivindicativos, como las huelgas y la libertad de información y reunión. Véase Comín, Francisco. “El surgimiento y desarrollo del Estado del bienestar (1883-1890)”, Vives Salvador. El Estado del bienestar en
redistribución institucional, cuya relevancia fue vista mediante la iglesia, (como una recolectora de ingresos privados y una distribución publica social equitativa).
Este ejemplo sin duda fue visto con relevancia por las empresas, ya que en 1880 comenzaron las primeras manifestaciones de bienestar social hacia los trabajadores, con la creación de programas de seguros que cubrían: accidentes, enfermedad y envejecimiento. Este tipo de programas se pusieron en marcha en el Reino Unido, aunque presentaban defectos en cuanto a la administración y redistribución presupuestaria, fue el primer paso hacia un supuesto equilibrio de la cara salvaje del capitalismo hacia una cara más amigable, hay que mencionar la relevancia del ludismo y el cartismo como antecedentes de demanda de reconfiguración laboral, dichos movimientos nacidos a principios del siglo XIX se esmeraron en reclamar la importancia de los artesanos y obreros respectivamente, ante el cambio en el modo de producción que trajo la revolución industrial.
En este sentido Comín afirma que el Estado del bienestar se manifestó en varios factores importantes que caracterizaron el contexto de la época, estas características demandaban una trasformación en la práctica administrativa de los recursos, y fueron:
1. La democratización de los sistemas políticos. 2. El envejecimiento de la población.
3. Crecimiento de la renta per cápita.
4. Mayor afinidad social hacia los grupos más pobres.
5. Un cambio en las actitudes de los religiosos hacia los programas de los gobiernos.66
Estos factores fueron parte de lo que Comin aseguró, fue la primera globalización económica de libre mercado que se suscitó entre 1870 a 1914 y cuyas matrices fueron en Estados Unidos y el Reino Unido, cada quien con su distinta forma de administrar su economía pero con una concordancia de rumbo casi paralela.
El nexo del Estado del bienestar con la visión neo-institucional norteamericana en cuanto a las percepciones de la realidad de los individuos, puede manifestarse
66 Comín, Francisco. Historia económica mundial planetaria; de los orígenes a la actualidad, Madrid, Alianza Editorial, 2013, pp. 442-465.
contextualmente en las ideologías, la forma de percibir el crecimiento económico, un enfrentamiento a las consecuencias emanadas de las guerras y las repercusiones sociales que evocan las depresiones financieras dentro del espacio en cuestión, sin duda la conducción organizacional de tales agentes es sin duda alguna un ejemplo de la búsqueda de instrumentos que traten de solucionar la incertidumbre a la que está sometida la sociedad ante este tipo de circunstancias, siendo el plano político uno de los principales puntos para presenciar un tipo de decisiones trascendentales para el desenvolvimiento socioeconomico.
Ante esta diversidad cognitiva emanada del contexto hacia el agente, el estado del bienestar, aseguro Comin, no tiene origen en un partido político o revolución sangrienta en concreto, por lo que nadie puede hacerse acreedor o dueño de tal modelo, se trata en sí de un mecanismo cuya función es la de la búsqueda de un intervencionismo en la economía, y sacar un provecho de éste para la sociedad, esta idea sobre dicho mecanismo, es parte de una visión ortodoxa que se tiene de la naturaleza del capitalismo respecto a su dinámica, traducida en la generación de ganancia, una posterior exclusión de los sectores sociales que generan dicha ganancia y una tendencia hacia el acumulación de tal ganancia.
La apropiación ideológica de este mecanismo parte del hecho, a que el “Estado de bienestar” al no tener un agente principal responsable de su articulación, se ve inmerso en una gama de interpretaciones67 cuya subjetividad crea una dinámica en particular. Comín pone énfasis en la relevancia del informe del obispo de Beveridge, pues el vacío de pertenencia incitó a que fuera fácilmente manipulado por personajes cuya visión de las cosas queda circunscrita a lo que llamaríamos “su propio Estado del bienestar” y en tal caso la manipulación es aprovechada por políticos, en primer lugar68.
67Comín, Op.cit. 2011, p. 78.
68Los servicios básicos que el Estado ofrece son las reglas del juego. Evolucionen, bien como un juego de tradiciones no escritas (como el feudalismo), bien como una constitución escrita, tienen dos objetivos: uno, especificar las reglas fundamentales de competencia y cooperación, que proporcionaran una estructura de derechos de propiedad (es decir, especificar la estructura de propiedad en los mercados de factores y productos para maximizar las rentas correspondientes al gobernante); dos, dentro del marco del primer objetivo, reducir los costes de transacción para favorecer al máximo la producción social y, de este modo incrementar el rendimiento de los impuestos que corresponden al Estado. Este segundo objetivo producirá la provisión de un conjunto de bienes y servicios públicos o (semipublicos), diseñados para bajar los costes de especificación, de negociación y de hacer respetar los contratos que subyacen al intercambio económico. Véase North Douglass C., Estructura y cambio en la historia económica, Madrid, Alianza Editorial, 1994, p. 39.
En algunos países se trabajó por la vía económica un desarrollo teórico enfocado hacia la redistribución, dicha idea logra fundamento y comienza a cimentar una postura que se contrapone a los pensadores del liberalismo radical y a los seguidores socialistas que aguardaban el colapso del capitalismo y la transición hacia la utopía marxista.
Uno de los intelectuales que se encargó de dar sustento teórico al Estado del bienestar fue el Alemán Adolf Wagner cuyos estudios pronosticaron un crecimiento del gasto público en la renta nacional; sus afirmaciones no fueron del todo fuertes ya que su visión se centraba en características no empíricas, pero al mismo tiempo fue uno de los ejemplos de creación apartidaría de un modelo objetivo del Estado del bienestar, el punto de partida en sus estudios de dicho pensador alemán tuvo una relación con el desenvolvimiento de la Alemania de Otto Von Bismark69.
En Inglaterra hubo discusiones sobre la atención a la pobreza generalizada comenzando con los estudios de David Ricardo, pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando el pensador John Stuart Mill propondrá, sobre la importancia en la adopción de seguros para los trabajadores y estudios sobre los factores de la pobreza para tener una mejor compresión sobre el aparato económico.
El punto sobre el cambio de pensamiento religioso hacia las políticas del gobierno fueron diversas, hay que tomar en cuenta que una de las propuestas del Estado de bienestar en el siglo XX fue la de crear una educación pública, este hecho atentaba contra los ideales de los grupos conservadores, hasta cierto punto la disputa fue en algunos casos pacifica, mientras que en otros tuvo un ganador y un perdedor de forma violenta.
Uno de los aspectos ya mencionados sobre la idea de Comin fue sobre las repercusiones sociales reales de las guerras y de los desastres económicos; el estado benefactor ha encontrado un sustento de índole real mediante este tipo de circunstancias, los contextos emanados por estas explosiones en la historia, ha sido una matiz relevante en cuanto al fundamento y creación de una dinámica en particular dado a las diversidad de pensamiento económico y el aprovechamiento de los recursos que se tengan a la mano.
Uno de las grandes explosiones económicas que puso punto final al proceso de la primera globalización de libre mercado, fue el crack de 1929, en cierta forma puso en jaque
la dinámica de capitalismo y las imperfecciones de administración que había traído la industrialización a los países que la ostentaron, esto puso de manifiesto para la época, una poca predisposición del sector privado para atender tal situación; el Estado del bienestar surgió como una alternativa dada las condiciones generadas por la gran depresión, sólo faltaba crear un modelo rentable para poder consolidar su poder y credibilidad, interponiéndose en un contexto de pobreza general y una abstinencia monetaria obligada en los sectores sociales.
1.4.2 La propensión a consumir, el incentivo para invertir y la filosofía social