UN MENSAJE PARA PADRES Y ESPOSOS
Capítulo 14 PAN, NO PIEDRAS
«¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! » (Mt 7, 9-11).
Sentado con sus discípulos en lo alto de la montaña, Jesús les propone una analogía, que a lo largo de la historia de la humanidad debe de haber parecido «descerebrada». Rodeado de padres de familia, Jesús les señala a todos ellos que, aunque son imperfectos, intentan
hacer lo que es bueno para sus hijos. ¡Cuánto mejor Dios Padre, que no tiene imperfecciones, les tratará si ellos únicamente se lo pidieran! Sin embargo, no está claro si Jesús hubiera usado la misma analogía hoy día, o si la hubiera encontrado suficientemente efectiva. La mayoría de los americanos del siglo XX o de las sociedades occidentales, siguen queriendo el bien para sus hijos pero muchos menos tienen una idea clara de lo que esto significa.
A lo largo de los Estados Unidos y de otros países desarrollados, los activistas gays han empezado a crear opinión o a normalizar la atracción y la identidad homosexual en las escuelas públicas. Generalizando, su enfoque se mueve por cuatro grandes avenidas:
• Primero, crear un esfuerzo concertado y organizado para restringir los textos escolares a aquellos únicamente que presentan la homosexualidad activa bajo una «luz gay positiva».
• Segundo, intentar colocar en las escuelas adultos o consejeros que aprueben el comportamiento homosexual y que afirmen una identidad homosexual más o menos exclusiva.
• Hacer campaña para introducir materiales didácticos que den una visión benigna de la homosexualidad activa dentro de las bibliotecas de las escuelas.
• Cuarto, intentar forzar a los profesores y directivos de las escuelas para que apoyen la visión «positiva gay» de la homosexualidad activa.
Uno de estos grupos se llama Public Education RegardingSexual Orientation Nationally, conocido antiguamente como el proyecto PERSON, con sede en Oakland, California. Aunque es uno de los más pequeños entre los grupos de activistas relativamente nuevos, han llamado la atención pública con la difusión de un «manual organizativo» de 481 páginas para fomentar lo que ellos consideran un apoyo para los estudiantes y jóvenes con atracción homosexual.
El manual es una guía sobre los procedimientos para proponer y aprobar las iniciativas curriculares que pueden llevarse a cabo en todo el país. Incluye información de cómo adopta cada estado los cambios curriculares; los nombres de los funcionarios clave en materia de educación; los nombres, direcciones y números de teléfono y de fax de todos los miembros de los consejos educativos; cartas tipo sugiriendo cómo contactarles; y el nombre de las compañías de publicidad que trabajan en el sistema escolar de ese estado, así como de sus responsables económicos. Es una herramienta organizativa exhaustiva con objetivos extremadamente claros.
El programa de PERSON declara que cualquier desaprobación de la actividad homosexual es «homófoba» y que todo intento de protección de los niños para evitar que aprueben la actividad homosexual ha de ser censurado. «Era inevitable que la batalla por los derechos de los LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) se trasladase finalmente a las escuelas», dice el manual. «No se trata solamente de la censura y la represión de un cierto tipo de conocimiento, sino algo más siniestro aún: un intento por regular y hacer invisible a todo un grupo de personas».
La lucha contra las vejaciones y la «homofobia», promoviendo la formación de grupos de compañeros simpatizantes de los gays y orientadores adultos, es uno de los primeros objetivos de la Gay, Lesbian and Straight Education Network (GLSEN). El grupo Education Network, que trabaja desde su sede principal en la ciudad de Nueva York desde 1990 y que cuenta con al menos veinte sedes por toda la nación (y algunas más en proceso de formación), es la asociación más antigua y más extendida de estos grupos activistas que se dirigen a la juventud.
El grupo esboza su intención más básica para obtener estos grupos de apoyo y «modelos positivos» para los estudiantes inclinados homosexualmente en un folleto llamado What You
escuelas, les urge (entre otras cosas) a proporcionar «modelos» en forma de profesores, entrenadores y personal que lleven abiertamente una vida homosexual activa. Si no se pueden encontrar este tipo de profesores, instruye el folleto, se puede, como un paso «temporal» hasta la constitución de un «profesorado compuesto abiertamente de gays y lesbianas», contratar a conferenciantes de fuera de la escuela que aprueben la actividad homosexual.
El grupo Education Network solicita también que los directivos de las escuelas promuevan grupos estudiantiles de apoyo a quienes puedan tener inclinaciones homosexuales, en especial, según las directrices de las «Gay Straight Alliances». Dichos grupos «han dado la clave» para crear una atmósfera de apoyo por parte de los compañeros y por la aceptación en las escuelas, señala Education Network. En particular, estos grupos han sido efectivamente organizados y están creciendo por todo el país, apoyándose en una ley federal (la llamada Equal Access Act) que, según han interpretado los tribunales, supone que, si la escuela ofrece grupos extracurriculares para algunos, ha de hacerlo para todos, incluidos los grupos de apoyo gay.
Por supuesto, la mayor parte de la gente razonable no pondría pegas al conjunto de los objetivos de estos grupos. Nadie debería llegar a la escuela y sentirse amenazado, vejado o desanimado en modo alguno por sus compañeros o profesores. Sin duda, nadie debería ser agredido o atacado de ninguna forma. Sin embargo, con la perspectiva de lo que viene después, y como persona que ha crecido con atracción homosexual, he de cuestionar rigurosamente, preocupado por la seguridad de los estudiantes, algunos de los puntos que estos grupos presentan como parte integrante de sus objetivos. Específicamente, me preocupan, y creo que a los padres también les deberían preocupar, los desarrollos siguientes:
En primer lugar, estos grupos pueden servir para cimentar en los chicos una identidad enraizada en la atracción homosexual mucho antes de lo que debería ocurrir normalmente. A menudo me he preguntado si, en mi propia vida, no habría hecho mucho mejor si hubiera esperado a entrar en la Unión de Estudiantes Gays y Lesbianas con un mayor nivel de madurez emocional (y ya tenía veinte años cuando di el paso para atravesar esa puerta). En segundo lugar, reforzando la noción de que las identidades sexuales son fijas o estáticas, estos grupos se olvidan de la realidad de que a un porcentaje significativo de la gente joven que se autoidentifica como gay o lesbiana le gustaría ver disminuir o desaparecer esa atracción, si fuera posible. En tercer lugar, los materiales de esos grupos parecen ser uniformemente ingenuos sobre el sexo homosexual y sus lados negativos. Aparte de los avisos obligatorios de tener «sexo seguro» (el cual, según los estudios, los chicos jóvenes gays parecen ignorar), parece que no se reconoce el coste personal o emocional de la actividad homosexual, del que hemos hablado con más detalle en el capítulo primero. Finalmente, al centrarse tan temprano en las cuestiones de la identidad sexual, los jóvenes descuidan el desarrollo de sus personalidades y de sus caracteres, algo mucho más amplio. En resumen, adherirse tan pronto a un grupo que se centra tanto en la identidad sexual puede ser un pase rápido para entrar a formar parte rápidamente de un ghetto. Además, creo que puede impedir el crecimiento personal. Los que abogan por generalizar la homosexualidad en las escuelas no pueden saber con certeza metafísica que dicha disminución de la atracción homosexual es imposible, pero sus materiales dejan claramente esa impresión. En todas estas áreas, pero en especial en las últimas, los adultos -casi de toda procedencia social y religiosa- han empezado a ofrecer piedras a la gente joven, cuando estaba buscando pan.
Grupos de apoyo e identidad sexual
En muchos jóvenes, la adolescencia parece caracterizarse por una cierta fluidez de la identidad sexual. Unos investigadores de la revista Pediatrics estudiaron a 34.000 estudiantes de Minnesota, y se percataron de que el 25% de los estudiantes de doce años de edad decían que ano estaban seguros» de su orientación sexual. A la edad de diecisiete, solo un cinco por ciento estaba aún «inseguro». Casi todo el resto de los que habían dicho estar
inseguros se sentían ahora heterosexuales. Claramente, mientras que las respuestas a los estímulos sexuales pueden ser relativamente fijas -el sexo sentará bien físicamente tanto si es con personas del mismo sexo como sino- el cómo nos sentimos emocionalmente en relación al sexo y cómo nos identificamos sexualmente puede cambiar y, de hecho, cambia. Los chicos, en particular, se sienten a menudo como si todo su cuerpo estuviese anclado al sexo y pueden sentirse sexualmente estimulados por todo, tanto en una banal lección en clase como estando fuera en un día soleado. ¿Es de extrañar que los abrazos de los amigos, los vestuarios, las buenas amistades masculinas y las aventuras puedan parecer muy sexy o tener un trasfondo sexual? Sin embargo, tener esas experiencias y sentimientos no puede y no debería, en ningún caso, ser suficiente para conducir a un chico joven a aceptar una identidad predominantemente homosexual o parcial.
Me preocupa, a veces, que los padres olviden a qué puede parecerse lo que es un adolescente, sobre todo, en los primeros años de la adolescencia. A pesar de lo importante que puede ser durante todo ese tiempo el desarrollo del carácter, de las virtudes, de la personalidad, de las cualidades, de los talentos y de los buenos hábitos, a menudo, todo esto pasa a un segundo lugar respecto a cómo se perciben ellos socialmente. La agresión de los compañeros» se cita con frecuencia como una causa que está en la raíz de todo tipo de patologías sociales adolescentes, todo lo que va desde la experimentación sexual hasta el uso de drogas, el consumo de alcohol o la actividad vandálica. Aunque algunos escépticos del fenómeno -la más notable de las cuales es la conocida figura radiofónica, la Dra. Laura Schlesinger- señalan que «la gente escoge su grupo de compañeros», sigue persistiendo un innegable impulso a tener éxito entre los propios compañeros, a que a uno le consideren parte del grupo. Tanto si tus amigos son de los alumnos más brillantes como si se trata de una pandilla que se queda en el patio durante las clases, el deseo de que te reconozcan y te respeten sigue siendo más o menos el mismo.
Así, ¿qué les sucede a los jóvenes, confusos sobre los sentimientos sexuales y que empiezan a sopesar su identidad sexual, si se les introduce en un grupo social destinado a apoyarles esa ambivalencia sexual o una identidad completamente gay? Los activistas gays y lesbianas en las escuelas parecen estar trabajando con el presupuesto de que los estudiantes gays y lesbianas ya existen y que sienten muy poco o nada de ambivalencia sobre su identidad. Sin embargo, un estudio que no pretende ser científico de casi 1.100 lectores de la revista Oasis o visitantes de la página web activista OUTPROUD!, todos menores de 25 años, muestra que un 11 % de las personas que han respondido a la encuesta se «cuestionaban» o «no estaban seguros» sobre su identidad sexual. Dado que las personas que frecuentan tanto Oasis como OUTPROUD! son predominantemente jóvenes de atracción homosexual, esa cifra parece considerablemente elevada. Si hay tanta incertidumbre entre jóvenes que, según se puede suponer de manera razonable, ya han formado su mente acerca de la cuestión, ¿cuánta más incertidumbre existirá entre una población más amplia?
Creo que introducir un halo de aceptación social en las cuestiones de la identidad sexual hace un flaco servicio a los jóvenes que pueden estar experimentando lo que, de otra forma, serían sentimientos o atracciones homosexuales pasajeras o transitorias. ¿Cuánta gente joven, en vez de seguir cuestionándose un poco más o de insistir en que la identidad heterosexual se enraíce, decide relativamente pronto, antes de los dieciséis años, por ejemplo, que su identidad sexual es predominantemente homosexual? Según el estudio de Oasis, un 38% de los jóvenes que respondieron a la encuesta declaró «haber aceptado» una «orientación» de atracción predominantemente homosexual antes de los dieciséis años. Un doce por ciento declaró «haberla aceptado» a la edad de doce o trece años, cuando el estudio de Minnesota sugería que en esos años la ambivalencia de la identidad sexual era mayor. Esto puede tener y tiene un efecto, en palabras de Mark McGrath, uno de los jóvenes puestos de relieve por la serie «Level the playing field» del grupo GLSEN sobre la homosexualidad en los deportes escolares:
«Mark se dio cuenta de que era gay en el instituto, y dice que los deportes tuvieron un papel importante en ese proceso de descubrimiento. "La camaradería masculina se produce con mucha más frecuencia entre atletas que entre no atletas", dice. "La oportunidad de formar
amistades masculinas en los deportes es algo único". Añade que los adolescentes varones son bastante abiertos a la experimentación, y que nunca se encontró falto de otros atletas con os que experimentar».
«¿Y qué?», pueden preguntar los activistas. «Ya existe bastante aceptación para atraer a los estudiantes a la dirección homosexual. ¿No estás simplemente expresando tu aversión a la homosexualidad?». Ciertamente, si uno considera que la identidad y el comportamiento homosexual es un valor neutro, o un valor libre, entonces no puede haber razón alguna para objetar que los niños acepten una identidad predominantemente homosexual tempranamente. Pero hay muchas evidencias para sugerir que, sienta lo que se sienta, la aceptación temprana de una identidad homosexual puede conducir a una conducta autodestructiva más temprana. Además, hay indicaciones de que una aceptación temprana de una identidad homosexual puede contribuir realmente al suicidio juvenil, una de las patologías sociales que los grupos de apoyo gay pretendían supuestamente combatir cuando fueron creados.
Un artículo en el boletín NARTH cita un estudio aparecido en Pediatrics que determina algunos elementos clave asociados con el riesgo de intento de suicidio en los adolescentes homosexuales. «En comparación con los que no lo intentan, los que lo hacen tienen más roles de género femenino, y adoptaron una identidad bisexual u homosexual a edades más jóvenes», declaran los investigadores. «Los que lo intentaron denotaban, con más frecuencia que sus compañeros, abuso sexual, abuso de drogas y arrestos por mala conducta». Los investigadores dicen que los intentos de suicidio parecen estar relacionados con el hecho de «salir del armario» a una edad temprana, con una atipicidad de género, baja autoestima, abuso de sustancias, huida de casa, implicación en la prostitución y otros estados patológicos psico-sociales. En un 44% de los casos, los sujetos atribuyen el intento de suicidio a «problemas de familia, incluyendo el conflicto con miembros de la familia y al desacuerdo marital de los padres, divorcio o alcoholismo». Otro conocido médico está de acuerdo. «No se hace ningún servicio a nuestros hijos ofreciéndoles ciertas opciones de estilo de vida antes de que sean propiamente capaces de realizar elecciones informadas sobre ellas», dice el Dr. George Rekers, profesor de neuropsiquiatría y especialista de enfermedades psicosexuales en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur.
Como alternativa, sugeriría que las escuelas educasen a su equipo de orientadores con todos los hechos relacionados con la atracción y la identidad homosexual. Los estudiantes necesitan tener acceso a adultos que no sean específicamente partisanos gays en la materia y que puedan proporcionar verdadera información tanto sobre los lados negativos de la actividad homosexual como sobre la posibilidad de disminuir la atracción homosexual en el caso de que los jóvenes decidiesen seguir ese camino. Lo que yo hubiera apreciado de verdad como adolescente que vivía con atracción homosexual era un adulto con el que yo sintiera que podía tener confianza. Necesitaba alguien con quien hablar, pero alguien que, a su vez, no me hubiera mostrado una perspectiva activista sobre los hechos, sino los hechos en sí mismos o, al menos, lo que se conociera de ellos.
Hay que reconocer que PFLAG y GLSEN, así como otros grupos, indican que es mejor no etiquetarse a uno mismo demasiado pronto, pero frente a la poderosa atracción de la aceptación del grupo y de la afirmación, sospecho que esas frases son más respetadas en la teoría que en la práctica y que se trata de poco más que un adorno.
El impacto de decidir tempranamente
Junto al posible aumento de las tendencias suicidas, la aceptación de una atracción homosexual en el instituto parece poner a los estudiantes en una situación de verdadero fastidio. De acuerdo con la encuesta de Oasis, el 78% de los jóvenes estudiados no creen que disminuir la atracción homosexual o un «cambio de orientación» sea posible. Sin embargo, simultáneamente, un 18% decía que «preferirían ser heterosexuales» o «realmente no quieren ser» de atracción homosexual u «odian» ser así.
sexual, ya sea homo o heterosexual, puede ser un «aliado ciego». Definirse a sí mismos tempranamente como «gay, bi o heterosexual» puede tender a teñir no solo el modo en que los jóvenes se ven así mismos, sino también el modo en que ellos ven su propio mundo y su comportamiento. En un cierto sentido, la cuestión crucial sobre la identidad que los jóvenes han de afrontar no es qué persona les parece atractiva, sino qué es lo que representa una buena conducta: qué es, en resumen, lo mejor que pueden hacer por sí mismos y por los demás.
Lo que me preocupa es que aceptar una identidad enraizada en la atracción sexual también erotice a los chicos prematuramente, y empiece a escorar su conducta hacia una búsqueda de la identidad de un modo que más tarde solo puede crear confusión. El sexo sienta físicamente bien, y todo tipo de actividad sexual puede ser algo importante para un joven que nunca ha experimentado ningún contacto sexual en absoluto. Cuando un joven sospecha que puede tener una atracción predominantemente homosexual (que según el estudio de Minnesota representa un exorbitante 25% entre niños de doce años) y luego experimenta la actividad homosexual que, en primer lugar, le hace sentirse bien y, en segundo lugar, produce una fuerte reacción, puede concluir fácilmente: «Ah, entonces tengo que ser gay». Y una vez que esa afirmación está hecha y aceptada, puede ser como uno que está en un tren del cual siente que es muy difícil, si no imposible, bajar.
Los niños que enraízan tempranamente su identidad en la sexualidad pueden ponerse en situaciones de falta de moderación o adecuada comprensión de la sexualidad, y en el mal comportamiento sexual que arruina generalmente a la juventud. En el estudio de Oasis, un enorme 42% de los 963 varones que respondieron declaró que su primer contacto sexual tuvo lugar antes de los quince años. Entre las 191 chicas que respondieron, el 35% declaró que su primera relación se produjo antes de los quince años. Pero entre los chicos encuestados que se identificaban como gays, un 45%, porcentaje significativamente mayor, declaró que su primera relación sexual con alguien de su mismo sexo tuvo lugar antes de los quince. Entre las chicas que se identificaban como lesbianas, el número era más bajo que en