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Un paradigma internacional: el cubrimiento de los medios estadounidenses en la guerra contra Irak

Colombia rebatió en la Corte Internacional tesis de Nicaragua sobre San Andrés

2.6. Un paradigma internacional: el cubrimiento de los medios estadounidenses en la guerra contra Irak

“Los grandes perdedores en una guerra siempre han sido los civiles, los ciudadanos, la población. Esto no sólo desde el punto de vista

bélico, sino también desde el punto de vista de la verdad, del conocimiento de lo que realmente ocurrió y por qué ocurrió”52

Las consecuencias de los errores periodísticos sobre las relaciones internacionales no son exclusivos de los países en vía de desarrollo como Colombia y sus vecinos, muestra de esto lo encontramos en el caso de la guerra presentada entre Estados Unidos e Irak, el cual es un claro ejemplo de la deficiencia del cubrimiento periodístico en el conflicto armado.

El cubrimiento de la guerra de Irak nos sirve como punto de referencia para entender las fallas de los corresponsales de guerra y de las agencias periodísticas a la hora de difundir la información en el cubrimiento de un conflicto armado. Éste caso nos ayuda a entender cómo los medios de comunicación se convierten en armas ideológicas para justificar las acciones que realiza el gobierno de determinado país, cuando hacen primar el patriotismo sobre la verdad.

Una vez cometidos los atentados al World Trade Center realizados el 11 de septiembre de 2001,

el presidente norteamericano George W. Bush emprendió una guerra ampliamente justificada en Afganistán (en octubre del mismo año), el país que supuestamente daba refugio al grupo terrorista Al Qaeda y desde el cual su dirigente, el saudí Osama Ben Laden, lanzó el atentado. Pero esto mismo se convirtió en el pretexto para invadir a Irak, un país que nada tenía que ver con los hechos, en un plan que aparentemente tenía previsto. Durante al menos dos años su gobierno argumentó que era necesario eliminar las supuestas armas de destrucción masiva y encontrar a los miembros del Al Qaeda refugiados en ese país dirigido por el dictador Saddam

52 SERBOLOV, Yuri; RODRIGUEZ SÁNCHEZ, Gerardo. (2004) “La cobertura de la Guerra de Irak: el nuevo paradigma mediático” [en línea], disponible en:

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Husein. El ex presidente Bush planeó toda una campaña mediática llamada „la guerra preventiva contra el terrorismo‟.

“Una vez derrocados los talibanes que estaban en el poder de Afganistán, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 –algunos sostienen que incluso antes- el Sr. Bush comenzó a presionar el caso de una invasión estadounidense a Irak. Se refirió a la posibilidad de que Saddam Hussein seguía buscando armas nucleares, biológicas y químicas que desafiaban a las restricciones y sanciones de las Naciones Unidas. Bush y otros altos funcionarios estadounidenses también trataron de vincular a Irak con Al Qaeda, la organización terrorista dirigida por Osama bin Laden que llevó a cabo los ataques del 11 de septiembre. Ambas afirmaciones han sido ampliamente desacreditadas, aunque algunos funcionarios y analistas siguen argumentando lo contrario, diciendo que el Iraq de Hussein representaba una amenaza real y eminente para la región y los Estados Unidos.”53

El mandatario argumentaba que Irán, Irak y Corea del Norte significaban una amenaza eminente

contra la paz y seguridad de los Estados Unidos. A estos tres países Bush los caracterizó como „el eje del mal‟. Al siguiente año, entre el 20 de marzo y 1° de mayo de 2003, el presidente estadounidense contó con el apoyo de países del mundo como Gran Bretaña, Polonia, España, Portugal, Austria y Dinamarca, entre otros y ordenó el envió de tropas militares estadounidenses a invadir Irak con la excusa de „desarmar al país de las ADM, poner fin al apoyo brindado por

Saddam Husein al terrorismo, sobre todo al Al Qaeda, y lograr la libertad al pueblo iraquí‟. La

operación militar contó con el apoyo del primer ministro británico Tony Blair.

Algunos analistas argumentan que la versión de Bush acerca de las alianzas entre Osama bin Laden y Saddam Hussein resulta incoherente si se tienen en cuenta las ideologías de cada uno. Mientras Bin Laden actúa desde su perspectiva religiosa, en busca del establecimiento del Califato mundial y el triunfo de su versión del fundamentalismo islámico; Hussein lo hacía desde una visión política del partido del socialismo panárabe, Baas. Ello es muy diciente, porque para Osama bin Laden la política desprovista de la presencia de Alá constituye una herejía, por lo tanto, el dirigente numero uno de Al Qaeda veía a Hussein como un traidor y un ateo.

53 LEE MYERS, Steven. (2009) “Iraq” [en línea], disponible en:

http://topics.nytimes.com/top/news/international/countriesandterritories/iraq/index.html, recuperado: 20 de Septiembre de 2009.

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Sin embargo, según un discurso del presidente publicado en la página web de la Casa Blanca, el 29 de enero de 2002, Bush explicó el por qué se debían tomar medidas en contra del país:

“Irak sigue haciendo alarde de su hostilidad hacia Estados Unidos y apoyando el terror. El régimen iraquí ha conspirado para desarrollar ántrax, gas nervioso y armas nucleares desde hace más de una década. Éste es un régimen que ya ha utilizado gas venenoso para asesinar a miles de sus propios ciudadanos, dejando cuerpos de madres apiñados sobre sus hijos muertos. Éste es un régimen que aceptó las inspecciones internacionales y luego expulsó a los inspectores. Éste es un régimen que tiene algo que ocultar al mundo civilizado”54

Durante los años inmediatamente anteriores, Irak se mantuvo bajo el control de inspectores de las Naciones Unidas, ninguno de los cuales pudo certificar la existencia de ADM en el país. Además, en la década de los noventa, Irak le entregó a los inspectores de las Naciones Unidas toneladas de armas químicas para su eliminación. Pero con los argumentos de Bush, y la ayuda de los medios de comunicación al afirmar que Irak estaba repleto de ADM, los ciudadanos norteamericanos comenzaron a considerar necesaria la invasión. Sin embargo, algunos medios estadounidenses preguntaban constantemente dónde estaban específicamente las armas, lo que llevó a Bush a planear una estrategia para inculpar al país árabe.

“Milagrosamente, la respuesta parecía venir la noche del domingo (3/23/03), cuando los oficiales militares dijeron a los medios de comunicación que existía una „planta química 'en la ciudad sureña de Nayaf. „Bob, como usted sabe, hay mucho de qué hablar acerca de una serie de químicos que se han encontrado en una planta química‟, MSNBC anchor Forrest Sawyer le dijo al corresponsal de la Casa Blanca, Bob Kur: „Recalco que no sabemos lo que pueden ser esos productos químicos, pero estamos seguros que se han extendido sumamente rápido". Estaban seguros. Más en Fox News Channel (3/23/03), el titular de cabecera ya estaban rodando: "ENORME FÁBRICA DE ARMAS QUÍMICAS SE ENCUENTRA EN IRAK.... INFORME: 30 IRAQUÍES ENTREGAN UNA PLANTA DE ARMAS QUÍMICAS.... TROPAS DE EXPLOTACIÓN DE CARBÓN IRAQUÍ A CARGO DE ARMAS QUÍMICAS. „The Jerusalem Post, cuyo reportero ayudó a romper la historia, y un corresponsal de Fox, anunciaron en primera plana el siguiente titular (3/24/03), „Tropas estadounidenses capturan la Primera Planta Química‟.”55

54 “Discurso presidente George W. Bush” (2001), disponible en:

http://www.whitehouse.gov/news/releases/2001/01/20020129-11.html, recuperado: 19 de Abril de 2008.

55 ACKERMAN, Seth. (2003) “The Great WMD Hunt: The media knew they were there but where are they?”[en línea], disponible en: http://www.fair.org/index.php?page=1150, recuperado: 22 de septiembre de 2009.

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Los medios estadounidenses sin siquiera confirmar las noticias comenzaron a difundir información falsa acerca de las supuestas armas químicas de Irak que por supuesto, tenía como fin exaltar la labor de los soldados estadounidenses y generar mayor temor sobre la población mundial. El 4 de Julio de 2003, el periodista norteamericano John Burnett difundió una noticia

que, según él, provenía de un funcionario militar de alto rango, en la que afirmaba que „tropas estadounidenses habían encontrado cerca a Bagdad cohetes de medio alcance 20 BM- 21 con

ojivas de gas sarín y gas mostaza‟. Al día siguiente un funcionario del Pentágono el mayor

general Stanley McChrystal, salió a desmentir la información en una rueda de prensa: „No hemos visto informes oficiales que corroboren esa información.‟

Los errores periodísticos, de buena o mala fe, no pararon. El 26 de abril del mismo año, el ABC World News Tonight, anunció en exclusiva que „las tropas de EE.UU, habían encontrado agentes químicos, misiles y un laboratorio químico en Irak‟, a su vez, el corresponsal David Wright afirmó que „los soldados habían encontrado 14 tambores de 55 galones, una docena de misiles y 150 máscaras de gas‟. El corresponsal manifestó que un teniente del Ejército le había dicho que

„esas pruebas tenían un 98% de precisión‟, sin embargo el medio tuvo que disculparse días

después porque las armas encontradas resultaron ser „una falsa alarma‟.

“Pero cuando el U.S. Mobile Exploration Team (MET Bravo) llegó al lugar para realizar sus propias pruebas, llegaron a la conclusión provisionalmente de que „no habían armas químicas en el lugar donde las tropas estadounidenses dijeron que habían encontrado los agentes químicos y laboratorios móviles‟, así lo informó al siguiente día el New York Times (4/28/03). Un miembro del MET, simplemente le dijo al Times: „Los informes anteriores se equivocaron‟.”56

Cientos de historias salieron a la luz pública sin antes ser corroboradas, medios de comunicación como Fox News, The New York Times, The Financial Times, entre otros, titulaban sus artículos con información sobre como „se encontró en Irak plutonio apto para ADM‟, „se encontraron armas de plutonio y uranio‟, por mencionar solo unos ejemplos. El error en común de los medios estadounidenses se realizó por el afán de las chivas periodísticas, por demostrarles a sus lectores

56 ACKERMAN, Seth. (2003) “The Great WMD Hunt: The media knew they were there but where are they?”[en línea], disponible en: http://www.fair.org/index.php?page=1150, recuperado: 22 de septiembre de 2009.

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la existencia de las Armas de Destrucción Masiva en Irak, y por no confirmar ni contrarrestar las fuentes de información.

De acuerdo con el periodista Seth Ackerman „los periodistas utilizan a los „expertos‟ como fuentes de información externas para mostrar un lado independiente que podrían evaluar las reclamaciones de la administración. Pero esos „expertos‟ se limitan a repetir lo que escucharon de los funcionarios públicos de los Estados Unidos‟, lo cual no aporta nada nuevo ni objetivo a la

información que ya se tiene. Además, muchos de los llamados „expertos‟ trabajaban en agencias

del gobierno, lo cual los hacía actuar de manera parcializada y sesgada.

Según analistas de la invasión a Irak, el gobierno estadounidense ya venía planeando la guerra y un sinnúmero de excusas para atacar al país y apropiarse de recursos naturales como el petróleo. Con ayuda de Gran Bretaña, y de periodistas que tenían credibilidad como Judith Miller, del New York Times, se planeó y se difundió gran cantidad de información falsa y poco verificable para

que las tropas estadounidenses pudieran entrar y atacar a Irak.

“El gobierno de EE.UU y británico tomaron la iniciativa en la gestión de los medios de comunicación sobre la cuestión de las armas. A partir del otoño de 1997, la agencia de inteligencia británica MI6, realizó una campaña de desinformación para promover la idea de que Irak estaba ocultando armas prohibidas, según fuentes citadas por Seymour Hersh (New Yorker, 3/31/03). El MI6 organizó en secreto para un funcionario no identificado de la Comisión Especial de simpatizantes de la política anglo-estadounidense, para canalizar la información falsa o no verificable – el cual llamó „inactionable intelligence‟- a la agencia de espionaje, que luego inventó historias en los periódicos de Gran Bretaña y el extranjero.” 57

Judith Miller publicó varios artículos en los cuales inculpaba a Irak de planear una guerra y generar ADM. Algunos de sus artículos fueron: „Secret Arsenal: The Hunt for Germs of War‟ (publicado el 26 de febrero/98); „Defector Describes Iraq's Atom Bomb Push‟ (15 Ago/98); „Iraqi Tells of Renovations at Sites for Chemical and Nuclear Arms‟ (20 Dic/01); „Defectors Bolster U.S. Case Against Iraq, Officials Say‟ (24 Ene/03); etc. En estos comunicados periodísticos, la periodista afirmaba que el gobierno iraquí tenía vínculos con Al Qaeda y recalcaba la existencia

57 ACKERMAN, Seth. (2003) “The Great WMD Hunt: The media knew they were there but where are they?”[en línea], disponible en: http://www.fair.org/index.php?page=1150, recuperado: 22 de septiembre de 2009.

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de químicos en Irak para crear ADM, por supuesto esta información aumentó el miedo y el odio de los lectores de Miller hacia la población iraquí.

“Mucho antes de la invasión, ambos diarios creaban falsas alarmas por cuenta de la Casa Blanca. En la portada del New York Times podían leerse títulos como: „Arsenal secreto (de Irak): en busca de las bacterias de guerra‟, „Un desertor describe los progresos de la bomba atómica en Irak‟, „Un iraquí habla de la renovación de los emplazamientos de armas químicas y nucleares‟, o „desertores refuerzan el informe estadounidense contra Irak, afirman los oficiales‟. Todos esos artículos resultaron ser pura propaganda. En un correo electrónico interno (publicado por el Washington Post) la periodista estrella del New York Times, Judith Miller, admitió que su fuente principal era Ahmed Chalabi, un exiliado iraquí, un prevaricador condenado por la justicia, que había dirigido el Congreso Nacional Iraquí (CNI), organización con sede en Washington y financiada por la CIA. Una investigación del Congreso llegó posteriormente a la conclusión de que toda la información suministrada por Chalabi y por otros exiliados del CNI carecía de valor”58 Éste es el ejemplo histórico más evidente de la mala reportería y el sesgo informativo de los medios de comunicación, con el fin de favorecer a un Estado y su gobierno. La realidad de los acontecimientos hasta ahora sale a la luz pública, y han sido criticados constantemente por la comunidad internacional. Según un informe presentado por el Proyecto de Defensas Alternativas del Instituto Commonwealth de Cambridge, Massachusetts, para los medios de comunicación

estadounidenses, la invasión fue uno de los mayores triunfos de la súper potencia, pero la realidad fue otra y fue silenciada durante la guerra. El cubrimiento periodístico estadounidense fue deficiente, parcial y sesgado.

El periodista estadounidense Guy Talese, considerado el padre del Nuevo Periodismo, se mostró públicamente inconforme con el cubrimiento de los medios estadounidenses en la guerra de Irak. En una conferencia realizada por la revista El Malpensante, llevada a cabo en Bogotá el 30 de septiembre de 2007, Talese dijo: „La prensa (norte) americana, desde sus escritorios en Washington, es irresponsable en su cubrimiento de la guerra en Irak. No es independiente. Aceptó, dócil, la versión de las armas de destrucción masiva (de Washington) y eso llevó a la muerte de tantos inocentes‟

58 PILGER, John. "Cómo fabricar ciudadanos consumidores, mal informados y bien pensantes", Le Monde diplomatique, edición española, octubre de 2004, pág. 28.

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También expresó, „si yo estuviera aún en el diario (The New York Times), jamás hubiese

permitido que un periodista mío haga parte de una misión militar, que vaya con las tropas estadounidenses. El reportero de guerra dentro de una tropa es como su mascota y la prensa honesta nunca debe ser parte del Gobierno‟.

Para muchos ciudadanos de los Estados Unidos las acciones de su ejército y la muerte de por lo menos 15.000 iraquíes, entre ellos 4.000 civiles, fueron repudiadas. Muchos criticaron la mala reportería y el error de los medios estadounidenses al no publicar por completo el cubrimiento del conflicto. Además, reprocharon el manejo de la información que los periodistas utilizaron para

justificar las acciones tomadas por las tropas estadounidenses. La „Guerra de Irak‟ se evidenciaba en cada artículo válida como una forma de „venganza‟ por la muerte de cientos de compatriotas

que sufrieron en los atentados terroristas del 9/11.

Pero de acuerdo a investigaciones de analistas, en el tema del cubrimiento periodístico en la invasión a Irak, los periodistas no obraron por iniciativa propia, ya que (por órdenes gubernamentales) los medios de comunicación estadounidenses podrían cubrir la „Guerra de Irak‟

siempre y cuando destacaran la labor de las tropas estadounidenses y justificaran cada acción que ellos tomaban en el combate bélico. Así lo manifestó el reconocido periodista mexicano Sergio Sarmiento:

“El número de casos de amenaza a las libertades de expresión y de prensa en Estados Unidos ha sido verdaderamente preocupante. Desde antes del inicio de las hostilidades las autoridades militares estadounidenses le exigieron a los medios de comunicación atenerse a ciertas restricciones informativas a cambio de que se les permitiera acompañar a las tropas aliadas en su invasión de Irak. Ninguna de las grandes cadenas estadounidenses de televisión habría aceptado estas limitaciones si las hubiera exigido otro gobierno. Pero en este caso accedieron con sumisa obediencia”.59

Con estas acciones solamente se mostró la realidad desde el punto de vista de los atacantes, pero nunca se mostró a la luz pública de los Estados Unidos la otra realidad, la de las víctimas y personajes que sufrieron las consecuencias, sin hacer parte del conflicto. Algunos periodistas

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tomaron fotos de las tropas estadounidenses celebrando como vencedores y atacando a sus enemigos, pero nunca se mostraron las imágenes de miles de niños mutilados, de civiles bañados en charcos de sangre, los 3 periodistas extranjeros asesinados al tratar de cubrir imparcialmente la guerra y que fueron confundidos como francotiradores por militares estadounidenses. Tampoco se publicaron las fotos de los soldados norteamericanos capturados por los iraquíes.

La censura y autocensura de los medios estadounidenses convirtieron la guerra de Irak en una propaganda política de Bush, y distorsionaron la información a tal punto que los ciudadanos estadounidenses se sentían tranquilos y a gusto con la ofensiva militar porque el „honorable‟

ejército de Estados Unidos estaba acabando con los terroristas.

Pero no todos los medios de comunicación se congraciaron con las acciones de las tropas estadounidenses. Canales de noticias como CNN y Canal 40 mostraron la otra cara de la moneda, pero debido al sentimiento de patriotismo de los ciudadanos estadounidenses decidieron cambiar de canal o simplemente apagar el televisor.

“Lo más curioso de todo es que los medios que trataron de ser más objetivos e imparciales, como el caso de CNN, que tradicionalmente se había destacado como el de la mejor cobertura, ahora fue reemplazado en el gusto de los estadounidenses por el Canal Fox, el cual tenía una cobertura más parcial y proclive a los intereses de la Casa Blanca y con un sesgo más propagandístico que informativo. En otras palabras, el auditorio premió a quien respetó más las reglas que impuso la Casa Blanca y no a quien actuó en base a principios éticos, lo cual se puede explicar por el patriotismo que emanó entre los estadounidenses tras sentirse agredidos por el ataque terrorista del 11 de septiembre. No deja esto, sin embargo, de ser una actitud más pasional que racional, justificable, pero no legítima. Por que cuando los medios basan su comportamiento en el sentimiento, en el patriotismo y no en la verdad y la libertad, entonces se pone en riesgo todo lo demás”60

Tal parece que la ética periodística fue reemplazada por el amarillismo y sensacionalismo que generaba el conflicto armado. Para muchas cadenas de noticias estadounidenses lo importante era mostrar la victoria de su país en la guerra, en vez de informar verazmente. Además, por órdenes

60 SERBOLOV, Yuri; RODRIGUEZ SÁNCHEZ, Gerardo. (2004) “La cobertura de la Guerra de Irak: el nuevo