LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA
PAREJAS DEL BARRIO CAPR
PAREJA # 1 (INFORMANTEPRINCIPAL: ELESPOSO)
Casados por la Iglesia, llevan más de 35 años viviendo juntos y tienen dos hijos (uno de los cuales, de 29 años, vive con ellos y trabaja de tiempo completo). La vivienda es propia, totalmente pagada. Ambos esposos tienen edades similares (66 y 65 años respectivamente) y una educación similar (él con un posgrado, ella con pregrado); cada uno tiene ingresos propios, aunque son superiores los de él, quien trabaja de tiempo completo fuera de casa –es director de un colegio y tiene tras de si una larga trayectoria docente–; ella, bacterióloga que trabajó de medio tiempo en un consultorio y en salud pública y está actualmente jubilada, permanece en la casa como ama de hogar. El esposo es el jefe de hogar. Tienen una empleada doméstica externa que viene por días.
Distribución de las tareas domésticas y del tiempo
En cuanto a las tareas domésticas, observamos que, según declara el esposo, la esposa está a cargo de la mayor parte de ellas (pese a que tienen empleada doméstica externa por días), mientras que el esposo se encarga sólo de hacer arreglos menores a la casa, hacerle el mantenimiento del vehículo y pagar los recibos de servicios y manejar las cuentas. De vez en cuando barre, saca la basura, hace el mercado (la mitad de las veces) y lo guarda, y lava los platos. Declara que semanalmente trabaja entre 1 y 5 horas en tareas domésticas y expresa sentirse “muy contento” con esta distribución de las tareas. Hay que tener en cuenta que su rutina diaria implica una jornada laboral de 10 horas y que sale de la casa a las 6:15 de la mañana y regresa a las 6 de la tarde. Cuando llega, ve televisión, lee y se acuesta (de vez en cuando camina un poco); declara sentirse “contento” con la distribución de las horas.
Por su parte, la esposa declara ocuparse de la mayor parte de las tareas domésticas (barrer, limpiar el polvo, lavar la ropa, tender la cama, sacar la basura, guardar el mercado, decidir sobre lo que se va a comer, cocinar, poner la mesa, recoger y lavar los platos, y arreglar la cocina); la empleada doméstica, que viene cada tres días, se encarga de planchar, del aseo de los baños y del aseo de la casa en general); con su cónyuge hace el mercado y lo guarda, así como hace los arreglos menores en la casa; un mensajero se encarga de pagar las cuentas de los servicios. En conjunto, dice trabajar en labores domésticas más de 26 horas (que era el tope máximo que habíamos fijado). Ella declara sentirse “poco contenta” con esta distribución de las tareas. En cuanto a la distribución del tiempo, se trata de la propia de un ama de casa: tras desayunar, arreglar cosas en la casa, preparar ropa, hacer el almuerzo (vienen sus hijos y nuera a comer), salir a algún centro comercial a pagar cuentas o a pasear, tejer o leer prensa, preparar la comida, servirla al esposo y, al atardecer, descansar viendo televisión. Ella declara sentirse “contenta” con esta distribución del tiempo.
En este apartado hay que señalar que se observan discrepancias sensibles: él declara más de lo que ella le reconoce que hace (tanto en casa, como por fuera, como el pagar los servicios); él no parece percibir el trabajo de la empleada doméstica.
Las decisiones
Según declara el esposo, él toma siempre las decisiones que tienen que ver con su propio trabajo (horarios, tipo de trabajo…), de lo que informa a la esposa, y casi siempre las que tienen que ver con las vacaciones, que acuerda con ella; ella, por su parte, decide siempre con lo que tiene que ver con su propio trabajo (y le informa sólo) y casi siempre en los asuntos relacionados con la administración de la casa (que los acuerda con él). Las decisiones conjuntas tienen que ver con la administración de dinero y cuentas, con las actividades de ocio y diversión y con los gastos del mercado. Declara sentirse “contento” con la forma en que se toman las decisiones en el hogar.
Ella, por su parte, declara que comparten las decisiones sobre la administración del dinero y las cuentas, sobre las vacaciones, sobre actividades de ocio y diversión, comprar o arrendar vivienda y gastos del mercado; decide ella por su cuenta acerca de la administración de la casa (de lo que le informa a él) y sobre su propio trabajo (que le consulta); según ella, él decide sólo en asuntos relacionados con su propio trabajo, de los que meramente le informa. Declara sentirse “contenta” con la forma como se toman las decisiones.
En general hay bastantes coincidencias, y mínimas diferencias en lo declarado: por ejemplo, en el tema de las vacaciones (él dice que es él quien decide, y le consulta a ella; ella que ambos, pero le consulta) y acerca del trabajo propio, ella declara consultarle a él (el dice que ella apenas le informa).
La satisfacción marital
A la pregunta sobre qué eventos tienen lugar entre ellos, él declara que una o dos veces por semana tienen “intercambios interesantes de ideas”, “reírse juntos” o “discutir algo calmadamente”, mientras que una o dos veces al mes “trabajan juntos en algo”. Expresa estar contento con la relación de pareja y que cree “definitivamente” que seguirán juntos en el futuro. En cuanto a ella, declara que nunca “trabajan juntos en algo”, que menos de una vez al mes tienen un “intercambio interesante de ideas”, que una o dos veces a la semana “discuten algo calmadamente” y que una vez al día se ríen juntos. Se trata de un
nivel de medio tendiendo a alto. Pese a las discrepancias (ella parece reportar en general menos actividades comunes, excepto la de reírse juntos), ella expresa el mismo nivel de satisfacción y esperanzas de continuidad de la vida en pareja.
El manejo del dinero del hogar y la distribución de gastos
El esposo expresa que, en cuanto al manejo del dinero, cada quien maneja el suyo pero aporta una cantidad a un fondo común que administran entre ambos. En cuanto a los gastos del hogar, se dividen las cuentas, pero él señala que aporta más que su pareja, haciéndose cargo de los gastos de mercado y servicios, mientras que los de transporte y vivienda los comparten. De todos los ingresos del hogar, el suyo correspondería al 75%. De sus ingresos, el 75% los gastó en los gastos del hogar antes dichos (además de en la compra de unos pasajes para las vacaciones); el 15% lo dedicó a gastos personales y el 5% lo ahorró (inversiones y capitalización) –la suma no da 100%–.
Ella, por su parte, declara que cada quien maneja su propio dinero y que las cuentas se dividen, aportando él más que ella, ya que ella sólo se hizo cargo de los servicios. Su ingreso sería el 30% del ingreso total del hogar. Este ingreso se divide así: el 10% se va a gastos del hogar, el 50% en gastos extraordinarios (ocio, vacaciones, diversión), el 20% se dedicó a gastos personales y el restante 20% se ahorró (se dedicó a inversiones y capitalización).
Hay discrepancias en lo declarado por ellos. En primer lugar respecto de la forma de manejar el dinero: ella declara cuentas separadas, él una combinación de cuentas separadas y fondo común. Por otro lado, ella dice que pagó los servicios, mientras él se asigna este gasto en exclusiva. Además, si se observa lo que cada uno dedicó a gastos del hogar, vemos que él declara mayor porcentaje que ella (75% y 10%), de un ingreso que es también mayor (declaran 75% y 30% respectivamente). Lo interesante por tanto es que ella declara hacerse cargo de muchos menores gastos ordinarios de la casa, dedicar un alto porcentaje a gastos extraordinarios (50%) y en si misma (20%), así como en una proporción mayor de ahorro (20%). Es como si los dineros del esposo fueran al fondo común del hogar, mientras que los de ella tienen dedicaciones específicas. Pareja Nº Tareas domésticas Satis- facción Decisiones Satis- facción Actividades conjuntas Satis- facción Ingresos hogar 1 Ella + El + = = + = El
Los regalos entre la pareja
En cuanto a los regalos, observamos que hay una serie de flujos recíprocos en la forma de invitaciones (viaje, almuerzo) para celebrar el aniversario (de ella a él) o el día del amor y la amistad (es decir, para celebrar la unión), mientras que en las otra festividades el flujo es a su vez unidireccional: él le da dinero y ella le da ropa (curiosamente, con la plata que él le da, ella se compra ropa, lo que puede estar relacionado al deseo de él de evitarse la tarea de escoger ropa en una tarea pensada como femenina, …). Se puede pensar que hay cierta reciprocidad, aunque por detrás de los regalos hay una diferenciación en lo que hombre y mujer pueden o deben regalar.
Parej
1 El Ambos El Simila r
Igual Viaje, almuerzo
Dinero*, ropa
Subrayados los regalos de él a ella.
Si tenemos en cuenta la estructura de los gastos respectivos en el hogar (él gasta un porcentaje mayor de unos ingresos que son de por sí superiores; ella ahorra mucho más que él de lo que recibe como ingresos de su jubilación), vemos que hay un modelo de flujo de intercambios recíproco pero con patrones marcados diferencialmente por género (por eso tiene un sombreado gris en el gráfico93).
PAREJA # 2 (INFORMANTEPRINCIPAL: LAESPOSA)
Casados por la Iglesia, llevan 17 años viviendo juntos (ahora en una casa arrendada) y tienen dos hijos que están estudiando y que viven con ellos (una chica de 16 años y un niño de 8); ambos esposos tienen edades muy cercanas (43 él y 42 ella) y un nivel educativo similar (aunque el de él es superior, pues tiene nivel universitario, mientras que el título de ella es tecnológico). Él, que tiene un trabajo de tiempo completo, es quien hace los aportes y quien tiene la jefatura en el hogar. Tienen una empleada externa que trabaja por días.
Distribución de las tareas domésticas y del tiempo
La esposa dice realizar la mayor parte de las tareas domésticas –en algunas contando con la colaboración de los hijos (poner la mesa y recoger los platos)– excepto lavar y planchar la ropa, que lo realiza la empleada, arreglar los daños menores en la casa, para lo que se contrata a alguien, o hacerle el mantenimiento al vehículo, de lo que se encarga el esposo. En conjunto, en las labores del hogar trabaja más de 26 horas semanales; declara sentirse “contenta” con esta distribución de tareas. Su rutina típica supone levantarse muy temprano, a las 5:45 am para arreglar y “despachar” a los niños (desayuno, lonchera, etc.) y, tras desayunar dedicarse a los quehaceres del hogar, preparar el almuerzo, hacer aseo… en una jornada de labores que se prolonga hasta las 8:30 pm, cuando reposa viendo TV con el esposo. Los domingos suelen ser más descansados, con levantada más tarde, salida a pasear con la familia a la finca y acostada más temprana. En bastantes ocasiones hace diligencias para el hogar (pago de recibos) o de los colegios de los niños, a lo que dedica entre 1 y 5 horas semanales. En cuanto a la distribución del tiempo, declara sentirse “poco contenta”.
Lo declarado por la esposa coincide mucho con lo declarado por el esposo. Le asigna la mayor parte de las tareas a ella, y reconoce que sólo se ocupa de hacer de vez en cuando arreglos menores en la casa, de cuidar en ocasiones a los niños, cocinar, hacer mercado o decidir qué se va a comer y, la mayor parte de las veces, de realizar el mantenimiento del vehículo. Aunque señala, que en las labores domésticas alguien ayuda a la esposa, no habla de las tareas específicas que realiza la empleada doméstica (es éste un punto sobre el que no parece tener claridad y precisión). En conjunto, declara dedicarle entre 1 y 5 horas semanales a las labores domésticas y expresa sentirse “contento” con esa
93 En adelante, hemos llenado el fondo de los cuadros con distintos tonos de gris para remarcar variaciones en el tipo de intercambios entre los miembros de la pareja: en los casos de flujos de regalos poco recíprocos, fondo con gris al 50% (el más oscuro); en los casos de reciprocidad pero con sesgos de género, fondo con gris al 20% (más claro); en los casos de reciprocidad e igualdad de género, fondo blanco. En este caso, se trata del segundo caso.
distribución de tareas. Cabe señalar que su jornada diaria empieza a las 7 am, cuando se levanta, desayuna y arregla y sale a trabajar a la universidad (el profesor de odontología), regresa para almorzar y regresa al trabajo por la tarde, a su consultorio particular, hasta las 10 de la noche, cuando regresa, cena y descansa viendo televisión. Se trata de una jornada laboral externa de más de 11 horas, y declara que se siente “poco contento” con ella.
En este caso, nos encontramos con una división clara entre las labores de los cónyuges, aunque en este caso él insiste que las labores en la casa de ella son también “trabajo” aún cuando no tenga remuneración. En este caso, hay que recordar que ella trabajó por fuera del hogar incluso después del matrimonio y del nacimiento de los hijos (se desempeñó como vendedora, secretaria, supervisora de bienestar familiar…), hasta que la hija mayor se enfermó en el año 1991 y se dedicó a cuidarla en la casa (en lo que parece ser que se trató de una decisión del esposo, como se verá en el apartado siguiente). Sin embargo, incluso en esos momentos en que ella trabajaba (por ejemplo, durante el primer año de la unión), era también la encargada de las labores del hogar y del pago de servicios
Las decisiones
La encuestada declara que es ella quien decide sobre la administración de la casa, de lo que apenas le informa al marido, sobre su trabajo en el hogar y sobre los gastos del mercado (que en este caso concierta con el esposo); otra serie de decisiones se toman juntos: acerca de las vacaciones, las actividades de ocio y diversión, sobre los asuntos de vivienda y sobre los permisos de los hijos. El marido es quien toma casi siempre las decisiones sobre el manejo del dinero y las cuentas, aunque acuerda con ella, y siempre aquellas decisiones que tienen que ver con su propio trabajo y, atención, sobre el trabajo asalariado de ella. Dice que está “contenta” con esa forma de tomar las decisiones. El esposo declara que él toma las decisiones que tienen que ver con las actividades de ocio y diversión, que concierta con ella, y las decisiones sobre su propio trabajo, de lo que sólo le informa; por el contrario, la pareja toma las decisiones que tienen que ver con la administración de la casa (acuerda con él) y con su propio trabajo (del que apenas le informa). De forma conjunta deciden sobre la administración del dinero y las cuentas, las vacaciones, los asuntos de compra o arriendo de vivienda, los permisos de los hijos y los gastos de mercado. Expresa estar “contento” con esa forma de tomar las decisiones. Observamos cierta discrepancia: él declara decidir sobre sólo sobre el ocio (ella dice a que entre ambos) y la diversión y que las decisiones sobre administración del dinero y las cuentas es compartida (ella se lo asignó a él). Tampoco dice nada sobre el tema del trabajo asalariado de ella: asume que las decisiones las toma ella, pero se refiere a las decisiones sobre las tareas domésticas. Esas discrepancias son difíciles de calibrar, aunque puede estimarse que lo que uno estima que son decisiones autónomas del cónyuge, para el otro se trata de decisiones compartidas…
La satisfacción marital
Según la esposa, trabajan juntos una o dos veces al mes y por lo menos una vez al día tienen intercambios interesantes de ideas, se ríen juntos o discuten algo calmadamente. Declara sentirse “contenta” con esta relación, aunque sus expectativas son que probablemente si va a permanecer juntos por largos años Según el esposo, excepto trabajar juntos en algo (lo hacen menos de una vez al mes), tienen intercambios
interesantes de ideas y discuten algo calmadamente por lo menos una vez al día, mientras que se ríen juntos más de una vez. Se ubican así en una franja de media a alta de actividades compartidas. Declara sentirse “muy contento” con la relación de pareja y cree que la relación definitivamente durará en el futuro más de diez años.
En general, coinciden sus declaraciones sobre esas actividades, aunque ella expresa menos satisfacción con la relación y apunta un matiz respecto al futuro de la pareja.
El manejo del dinero y la distribución de gastos
En este punto, la encuestada expone que quien maneja el dinero y las cuentas es quien recibe el ingreso, es decir el esposo; igualmente, todos los gastos del hogar los asume él. Recordemos que ella es ama de casa y no tiene ningún ingreso propio. Hay coincidencia con lo declarado por el esposo. Según él, el 85% de sus ingresos se van en gastos del hogar, el 25% se van en gastos extraordinarios (ocio, vacaciones, diversión, en los que incluye un 10% de gastos personales): el restante 5% son ahorros (pero no se especifica su dedicación).
Pareja
Nº Tareas domésticas Satis-facción Decisiones Satis-facción Actividadesconjuntas Satis-facción Ingresos hogar
2 Ella + = + - = + El + El
Los regalos entre la pareja
Observamos que hay cierta reciprocidad en regalos básicos como la ropa y algunos elementos de aseo y arreglo personal, así como en invitaciones conjuntas (salir a bailar, comida familiar), mientras que no hay reciprocidad en el hecho de que él suele o bien dar dinero, o bien pagar algunos gastos extras de ella (salón de belleza, cine, comida), mientras que ella le regala elementos propios del hombre, como una biblioteca o instrumentos para hacer ejercicio.
Parej # Jefatur hogar Ingreso Trabaj remu Nivel Educ Edad Regalos Recíprocos Regalos unidirecciona
2 El El El El + Igual Ropa, aseo
personal, invitación a bailar Dinero, comida, cine, flores, biblioteca, implementos deportivos
Subrayados los regalos de él a ella.
Dado lo declarado en cuanto a ingresos, parece que los regalos ella los hace con la plata de él. Por cierto, el reconoce que ella trabaja sin remuneración: hay cierta consciencia de la situación de género; sin embargo, eso no elimina la marca de género en el tipo de regalos que se realizan entre sí (por eso tiene el sombreado gris en el gráfico). Parece tratarse de una relación que es equitativa pero no recíproca.
PAREJA # 3 (INFORMANTEPRINCIPAL: ELESPOSO)
Casados por la Iglesia y sin hijos, llevan 6 años viviendo juntos en la misma casa que los padres de ella (tienen una pieza para ellos y comparten cocina y baño), quienes forman un hogar distinto. Tienen edades cercanas (30 él, 25 ella) y un nivel educativo
muy similar (universitario incompleto él, técnico completo ella). Ambos trabajan de tiempo completo (aunque él, con estudios de arquitectura que se desempeña como director de obra, gana más que ella, que es asesora comercial en una agencia de viajes) y comparten la jefatura. Tienen una empleada doméstica externa que viene por días.
Distribución de las tareas domésticas y del tiempo
Él declara que participa en la realización de algunas actividades domésticas: dentro de la pareja él siempre plancha, hace arreglos menores a la casa y hace el mantenimiento del vehículo, pero también limpia el polvo, cocina, pone la mesa, recoge y lava los platos y arregla la cocina la mayoría de las veces; con la esposa se reparten a medias el barrer, lavar la ropa, tender la cama, sacar la basura, hacer el mercado y guardarlo, decidir lo que se va a comer y hacer los pagos y las consignaciones. La empleada asea los baños. En promedio, declara trabajar en las labores del hogar entre 11 y 15 horas por semana, y dice sentirse “contento” con esta distribución de tareas. En cuanto a rutina diaria, se levanta temprano, a las 4:30 am, alista cosas del trabajo en casa y arregla el cuarto, y se va a trabajar a las 8 am hasta las 5 pm, en que va a recoger a la esposa, comen juntos fuera de la casa y luego regresan a descansar viendo TV. El fin de semana se dedica a hacer algo de aseo en la casa y a descansar (comidas, TV, visitas a amigos…). Declara sentirse “muy contento” con esa distribución del tiempo.
Ella, por su parte, declara encargarse la mayoría de las veces de poner la mesa y recoger