• No se han encontrado resultados

SINTESIS EMPÍRICA

In document BIENES Y VIDA FAMILIAR EN CALI (página 140-149)

LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA

SINTESIS EMPÍRICA

En este punto final ofrecemos una gruesa síntesis empírica de las principales características del conjunto de parejas estudiadas a lo largo del apartado anterior (más adelante ofrecemos también un cuadro sintético con los 22 casos). En primer lugar lo hacemos en términos de la comparación entre los barrios y, en segundo término, tratando de encontrar alguna correspondencia o similitud entre los tres tipos de casos que hemos establecido: no reciprocidad (fondo gris oscuro, 7 parejas), reciprocidad con marcación de género (fondo gris claro, 5 parejas) y alta reciprocidad (fondo blanco, 10 parejas)99.

Comparación entre los barrios

1. La primera constatación es que, en todos los barrios, los regalos mutuos entre los esposos son bastante similares: sobre todo se regalan ropa, zapatos y comida. Es decir, que una parte sustantiva de los obsequios encaja dentro de lo que podríamos denominar bienes útiles y usables, convirtiéndose así en sustitutos de la compra directa que cada uno, o la familia en su conjunto, hace para suplir las necesidades básicas. En este sentido, el regalo funciona como un motivo para completar esas necesidades, aunque tampoco puede reducírselo a esa función.

2. Por otra parte, y ya a primera vista de cualquier observador del cuadro de conjunto, destaca que el volumen de regalos entre los cónyuges sea muy distinto por barrios: no sólo los cuadros de las parejas del barrio Capri se alargan espacialmente mucho más que los demás con el objeto de que permitan incluir el gran número de regalos enunciados (sobre todo de los regalos unidireccionales, que podríamos denominar, por contraposición con los del punto anterior, especiales, aunque en ocasiones mantienen ese carácter utilitario –minutos de celular, zapatos, reloj despertador, comida, etc.–), sino que, si se observa en detalle, se trata de los regalos más costosos en términos monetarios (pues incluyen implementos deportivos, joyas y aditamentos personales – prendedores, relojes, navaja…–, aparatos eléctricos –karaoke, Xbox…–, vestidos de baño y ropa selecta, vacaciones, viajes internacionales, etc.)100. Evidentemente, en este

99 Es muy posible que, de haber establecido tan sólo dos tipos dicotómicos (parejas con reciprocidad, parejas sin reciprocidad), la asociación de cada uno de ellos a diversos factores podría haber resultado más clara. Sin embargo, por el momento nos ha parecido necesario trabajar con esta tipología tripartita para evitar una perspectiva aún más simplificadora de lo que ya lo es nuestra aproximación.

100 En buena medida, bajando en la escala socio-económica, se observa que lo que se regala

tienden a ser bienes sucedáneos de esos productos costosos: joyas pero de bisutería, máquina de afeitar frente a relojes y juegos electrónicos, almuerzos, fiestas o salidas a comer y bailar frente a vacaciones y viajes, etc. Evidentemente, no se trata aquí de hacer una valoración económica de lo que, como hemos señalado en la primera parte de este texto (que los objetos suelen tener a menudo más valor por la relación que representan que por su precio de mercado, cf. Chevalier 2002: 851-853), no suele ser evaluado por los individuos como elemento de mero valor económico: una simple tarjeta de cartón puede ser recibida con mayor placer y satisfacción que el más caro de los regalos. De todo ello se deriva la necesidad de tener precauciones con la tentación de caer en el miserabilismo cuando se trabaja con sectores pobres (es decir, la tendencia a ver a los pobres como miserables). Sonia Muñoz (1994: 92-97) argumentó, al contrario y a partir de su estudio en el barrio El Diamante de Cali, que dentro de la evidente diferencia en la posibilidad de obtener bienes, los hogares de los sectores con menos recursos son, sin embargo, capaces de hacerse a algunos bienes, e incluso a mostrar cierta desmesura y abundancia: la diferencia puede ser en la calidad y la forma de su obtención (objetos inservibles para otros, provenientes del reciclaje), en su estética (eclecticismo asociado a lo “kitsch”), a su

punto están en juego capacidades adquisitivas muy distintas entre las diferentes parejas de acuerdo a su distribución por barrios de diferente condición socio-económica.

3. De forma curiosa, y contra nuestras no expresadas expectativas iniciales, se observa que el barrio en que más abundan los tipos caracterizados por la poca reciprocidad y por la existencia de reciprocidad con sesgo de género no es Eduardo Santos, en el que se encuentran las parejas con menos recursos económicos del estudio, sino que es el barrio Chiminangos, el barrio de condición intermedia: mientras en Eduardo Santos nos encontramos que más de la mitad de las parejas (5 casos) caben en el tipo de alta reciprocidad sin fuerte marca de género y el resto (3 casos) encajan en el tipo de baja reciprocidad, en Chiminangos observamos que sólo una mínima parte (2 casos) cabe en el tipo de alta reciprocidad, 3 en el de reciprocidad con sesgo de género y el resto (algo menos de la mitad, 4 casos) en el de baja reciprocidad. En el caso del barrio Capri, ninguno pertenece al tipo de baja reciprocidad, 2 casos pertenecen al tipo de reciprocidad con marca de género y el resto (3 casos) caben en el de alta reciprocidad. Sin embargo, como ya se enfatizó antes al comentar el caso de Eduardo Santos, dentro de la categoría o del tipo de alta reciprocidad pueden estarse cobijando dos situaciones muy diferentes: por un lado, aquellos casos en que realmente se trata de parejas con alto flujo de intercambio recíproco y con escasas marcas de género; por otro, aquellos casos en que se trata de parejas que tienen un muy escaso o casi nulo flujo de regalos. Mientras que los 3 casos de Capri que colocamos en esta categoría suponen altos volúmenes de intercambio, sólo 2 casos del barrio Eduardo Santos tiene esa característica: los otros 3 son casos con muy baja frecuencia de regalos (de cualquier tipo)101.

4. Una característica que llama la atención es que aparezcan enunciados, bajo la denominación de regalos, lo que son donaciones de dinero. En todos los casos estos regalos específicos van en el sentido del esposo a la esposa (es curioso que, en dos de los casos, ambos del barrio Chiminangos, el esposo no declara esa donación del dinero, siendo la esposa quien lo hace). Es cierto que en alguno de los casos presentados quizás aparezca como una forma de escatimar el esfuerzo necesario para la búsqueda y selección del regalo más conveniente para el uso personal de la esposa102, pero también

asociación con la riqueza misma (ya que puede empeñarse, tener un valor de cambio inmediato). Ahora bien, ella misma señala cómo hay objetos muy apreciados, amados casi, que ofrecen una inmensa gratificación a las mujeres de estas casas, como suelen ser las matas (las cuales están asociadas a su vez a fuerzas que las sobrepasan, de tipo mágico-religioso, a su carácter de dadoras de vida, etc.).

101 Otro elemento a tener en cuenta es que, los restantes casos de Eduardo Santos están en el tipo de baja reciprocidad (3 casos): no hay término medio.

102 Ese tiempo dedicado a la búsqueda del regalo es también un plus que suelen ser estimado por

quien lo recibe: suele formar parte de ese “cálculo” del sacrificio que se asocia con la reciprocidad en el amor. En un sentido más general, sin embargo, es un elemento que pocas veces es tomado en consideración en las contabilidades económicas, o cuando se lo hace es sólo en forma de contabilidad gruesa del tiempo de dedicación a ciertas tareas. Jean-Pierre Faguer (1993: 1248-1249) enfatiza el inmenso papel que juega la donación de tiempo y esfuerzo en el hogar por parte de las mujeres en tareas que pueden no ser claramente reconocidas por los demás y que, sobre todo, suponen la desviación de ese precioso recurso respecto de su propia carrera profesional personal para apoyar la del cónyuge masculino. A veces, señala, eso se hace

se observa que se trata de una forma de hacer circular la ayuda y la colaboración mutua, de esa especie tan común (pero tan ignorada, incluso por los economistas) de préstamos intrafamiliares que funcionan a menudo como sustitutos del mercado de capitales (cf. Weiss 1993: 237). En este caso, por ejemplo, se observa que se da dinero para adquirir objetos específicos o para cubrir determinadas obligaciones económicas (el pago de la matrícula en la universidad de la esposa, el pago de una deuda o la compra de una nevera)103.

Cuadro 15: Síntesis regalos entre parejas estudio Barri o Parej a # Jefatur a hogar Ingreso Trabaj o remun e. Nivel Educ a. Edad Regalos recíprocos Regalos unidirecciona les

Capri 1 El Ambos El Simila

r

Igual Viaje, almuerzo

Dinero*, ropa

Capri 2 El El El El + Igual Ropa, aseo

personal, invitación a bailar Dinero, comida, cine, flores, biblioteca, implementos deportivos

Capri 3 Ambos Ambos Ambos Simila

r Similar Tenis, tarjetas Vestido baño, prendedor virgen, lentes de contacto, micrófono para karaoke, invitaciones a comer, XBox, loción

Capri 4 El Ambos Ambos Simila Igual Ropa, comida Celular, tenis,

con toda la buena fe del mundo, para apoyar a un esposo en mejor condición o con mejores perspectivas en su carrera profesional, en una especie de ofrenda u oblación sacrificada, o por adherencia a una determinada visión de la división del trabajo por sexo, obteniendo a cambio cierto confort moral. Esa “colaboración” puede ser, a la inversa de la colaboración del marido en las tareas domésticas, más determinante para la propulsión de la carrera del esposo. En algunas carreras profesionales esa ayuda con el tiempo es especialmente importante y determinante (por ejemplo, en el caso de la “montadora” de cine casada con un director de películas que ella estudia), pues, a diferencia de otras profesiones (como la de los maestros de escuela), sus horarios y demandas de esfuerzo se ajustan poco a la vida familiar, por lo que las responsabilidades a ella asociada deben ser asumidas por el otro cónyuge.

103 Hay que tener en cuenta que las redes de seguridad económica (aquellas que ofrecen bienes, o capacidad de prestar, lo que nosotros llamaríamos un “colchón económico”) están distribuidas de forma diferenciada de acuerdo con el tipo de familia: se ha mostrado que los hogares con cabeza femenina en que no está el esposo presente suelen, además de tener menos ingresos y menos patrimonio y bienes acumulados, disponer de menos capacidad de endeudamiento (pues hay más desconfianza de los que prestan) que los hogares donde están presentes los dos cónyuges. Así, a la incapacidad interna, se junta la incapacidad externa (cf. Ozawa y Lee 2006), lo que no puede sin embargo observarse en nuestro estudio.

r vestido de baño, viaje internacional, perfume, reloj de pulso, navaja

Capri 5 Ambos Ambos Ambos Simila

r Igual Ropa, zapatos, bolsos Reloj, dinero, vacaciones, dulce, cena, pago de universidad, tarjetas, minutos de celular, arreglo de uñas, Spa, “consentirlo el fin de semana” Chimi .

25 Ambos Ambos Ambos Igual Igual Ropa, perfumes, zapatillas Reloj*, tarjetas, fiesta Chimi .

26 Ambos Ambos Ambos El + Ella + Ropa, zapatos Dinero, flores, perfumes, bisutería, invitación a comer Chimi . 27 El El El Simila r

El + Ropa, dulces Perfume, joyas, billetera Chimi

. 28 Ella Ambos Ambos ¿? Similar Ropa interior, perfume, reloj Cena en la casa, máquina de peluquear, joyas Chimi . 29 Ambos Ambos (ella +) El Simila r

Ella + Ropa, dinero,

perfume, fiesta, paseo en grupo, almuerzo, beso Chimi . 30 El El El Simila r

El + Ropa Flor, peluche, tarjeta, dinero, fiesta, productos aseo, chocolate, beso Chimi .

31 Ella Ambos Ella El + El + Frutas, reloj

despertador Chimi

.

32 Ambos Ambos Ambos Ella + Ella + Ropa, ropa interior, dulces Zapatos, invitaciones a comer, perfumes, tarjeta

Chimi .

33 El El El El + El+ Ropa Equipo de

sonido, TV, zapatos, dulces, perfumes, pago de deudas Santo

s 13 El El Ambos Igual El + Ropa, ropa interior, comida y misa

Zapatos*

Santo s

14 El Ambos Ambos Ella + El + Ropa, comida Peluche, zapatos, ropa interior, loción Santo

s

15 El El El Igual El + Ropa, ropa

interior

Dinero para lavadora, relojes Santo

s 16 El El El Ella + Ella + Ropa Asado, cena

Santo s

17 El Ambos

(ella +)

Ella Igual Simila r Ropa Almuerzo, dinero, zapatos, perfumes Santo s 18 El El El El + El + Ropa, comida, zapatos Ropa interior, chocolatinas Santo s

19 Ambos Ambos Ambos El + El + Ropa,

comida, invitación cine, perfumes Flores, joyas, muñequito Santo

s 20 El El El Igual El + Ropa, zapatos Joyas, invitación a comer, invitación a bailar, afiche

* Subrayados los regalos de él a ella.

Comparación por tipos

Establecidos los tres tipos básicos, ahora puede tratarse de encontrar algunas características comunes entre todos los casos que en ellos se engloban. Para ello, seguimos cada una de los ítems que encabezan las columnas del cuadro: jefatura de hogar, ingreso, trabajo remunerado, nivel educativo y edad. Pero antes recordemos primero cuál es la distribución de los tres tipos: 7 parejas tienen un alto nivel de intercambio de regalos (fondo gris oscuro), 5 parejas tienen reciprocidad pero con marcas de género (fondo gris claro) y 10 parejas alta reciprocidad (fondo blanco).

1. Si observamos por el tipo de jefatura, se encuentra que en todos los casos de baja reciprocidad en los regalos hay jefatura de uno de los cónyuges: en 6 casos del esposo, en 1 de la esposa –que es uno de los dos casos de jefatura femenina de nuestro estudio: recuérdese que se trata, en particular, de una situación especial de una pareja de Chiminangos donde el papel del hombre ha quedado relegado y subsumido en el de la esposa; se trata casi de la situación de un hombre emasculado–. En este tipo no hay casos de jefatura compartida.

En los casos de reciprocidad con marca de género, se observa que se distribuyen en el mismo número entre jefatura masculina y jefatura compartida; lo peculiar es que los dos casos de jefatura masculina se dan en el barrio Capri, y los dos de jefatura compartida en Chiminangos. Recuérdese que estos dos casos de Capri son los que muestran la relación de menor equidad del barrio (pues en él no hay casos de baja reciprocidad); podría plantearse que, incluso en aquellas situaciones de mayor desigualdad de la pareja, en este barrio ella se produce de forma mesurada. En cuanto a los otros dos casos, los de Chiminangos, como veremos se trata de parejas con un alto nivel de equidad en los otros ítems.

En cuanto a los casos de alta reciprocidad, nos encontramos con todas las opciones: en 5 casos con jefatura masculina (1 en Capri, 4 en Eduardo Santos), en otros 4 con jefatura compartida (2 en Capri, 1 en Chiminangos y 1 en Eduardo Santos) y, en un último caso, femenina (Chiminangos). Sin embargo, si distinguimos entre las dos posibles situaciones presentes en el barrio Eduardo Santos (ya que bajo la misma categoría se engloba a los que no se regalan y a los que sí se regalan y con alta reciprocidad), vemos que los que se regalan con alta reciprocidad son de jefatura masculina (1 caso) y de jefatura compartida (1 caso). La reflexión que apuntábamos en el punto anterior (que a mayor nivel socio-económico, menos dificultad para asumir posiciones más igualitarias entre los cónyuges), viene a ser matizada por lo que sucede en el caso del barrio Eduardo Santos.

En definitiva, es muy difícil establecer una relación estrecha y unidireccional entre el tipo de jefatura y el tipo de intercambios en la pareja más allá de señalar que, por lo general, la no reciprocidad se vincula a una jefatura en cabeza de uno de los cónyuges (aunque la jefatura única no siempre se relaciona con baja reciprocidad o reciprocidad con sesgos de género).

2. Si observamos por el tipo de ingresos del hogar (ingreso de uno de los cónyuges o de los dos), vemos que en los casos de baja reciprocidad dominan los ingresos de un cónyuge (5 casos) y que sólo en dos casos el ingreso es de ambos (en uno de ellos, de Eduardo Santos, ella obtiene mayores ingresos que el esposo; el otro es un caso de Chiminangos).

En el caso de reciprocidad con marca de género, se ve que dominan los ingresos conjuntos con 4 casos (en una sola pareja la esposa gana más que él), y el restante es de ingreso masculino (del barrio Capri).

En el caso de la alta reciprocidad, se observa que la mayor parte tienen ingresos compartidos (8 casos) y el resto (2 casos) se basa en la dependencia de los ingresos masculinos (ambos casos en el barrio Eduardo Santos).

En cierta forma se puede decir que el tipo de ingreso es más significativo que la jefatura a la hora de encontrar características coincidentes en cada uno de los tres tipos: cuando se encuentran ingresos de un solo cónyuge, se detecta cierta tendencia a que haya menos reciprocidad; cuando se encuentran ingresos compartidos, la tendencia es a mayor reciprocidad.

3. Cuando nos fijamos en quién dispone de un trabajo remunerado (de él, de ella o de ambos), observamos que, en los casos englobados bajo el tipo de baja reciprocidad en los regalos, en 5 parejas es el esposo quien tiene un trabajo remunerado (3 en Chiminangos y 2 en Eduardo Santos), mientras que en los otros 2 casos (uno en cada uno de los antedichos barrios) el trabajo remunerado es de la esposa.

En cuanto a los casos que caben dentro del tipo de reciprocidad con sesgo de género, vemos que en 3 casos se trata de parejas en que quien dispone de trabajo remunerado es el esposo y en los otros 2 casos de parejas donde ambos trabajan (ambos del barrio Chiminangos).

En cuanto a los casos de alta reciprocidad, se observa que en 8 de los 10 casos ambos esposos tienen trabajo remunerado y sólo en 2 casos es el esposo quien lo tiene (ambas son parejas del barrio Eduardo Santos).

Como en el ítem anterior, el de los ingresos, la distribución del trabajo remunerado parece tener cierto peso en el tipo de circulación de regalos entre estas parejas, aunque el hecho de que sólo uno de los cónyuges lo tenga no supone mecánicamente que se pase a la categoría de baja reciprocidad en los regalos. Dado que, por lo general, el tener un trabajo remunerado y la aportación de ingresos al hogar suelen ser concurrentes, podemos señalar que se trata de dos factores que deben ser tenidos en cuenta.

4. Atendiendo al nivel educativo relativo entre los cónyuges, se observa que, en el caso de las parejas con baja reciprocidad en los regalos, dominan los casos en que se trata de niveles educativos iguales o similares (5 casos), seguidos de aquellos casos en que es el esposo quien lo tiene más alto (2 casos, ambos de Chiminangos).

En el caso de los que caben dentro del tipo de reciprocidad con sesgo de género, se observa que dominan los casos de igualdad o similitud (3 casos, 1 en Capri, 2 en Chiminangos), mientras que los dos restantes se dividen entre mayor nivel educativo del esposo (Capri) y de la esposa (Eduardo Santos).

Finalmente, dentro del tipo de alta reciprocidad, se detecta que dominan los casos en que tienen un nivel educativo similar (4 parejas, 3 de Capri y 1 de Eduardo Santos), seguidos por los casos en que el esposo lo tiene más alto (3 casos, 1 de Chiminangos y 2 de Eduardo Santos) y en dos casos es superior el de la esposa (2 casos, ambos de Eduardo Santos)104.

Quizás no aparece de forma muy marcada la correlación acerca de que, a mayor igualdad en el nivel educativo logrado, exista mayor posibilidad de más reciprocidad en el intercambio de regalos. No parece ser un factor claro de acuerdo a los datos obtenidos con estos pocos casos.

104 En este punto tenemos el caso de una pareja de Chiminangos sobre la que no tenemos la información sobre el nivel educativo relativo.

5. En cuanto al papel que juega la edad relativa en el tipo de reciprocidad en los regalos, vemos que, en el tipo de baja reciprocidad, en 6 casos el esposo es mayor que la esposa, mientras que en el restante tienen una edad similar (y pertenece al barrio

In document BIENES Y VIDA FAMILIAR EN CALI (página 140-149)