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Análisis de Peligros

Sección 0: Ficha Informativa previa del cuestionario

B) Preguntas abiertas:

V. 2 PERFIL DE LAS EMPRESAS ENCUESTADAS

De las 75 empresas oleícolas registradas en el DSJ en la campaña 2003-2004, a fecha 31 de diciembre de 2003, 55 (es decir el 73% del total) disponían de un SA aprobado por la Autoridad Sanitaria, como principal criterio de inclusión, siendo encuestadas las 55 por lo que alcanzamos el 100% de la población objeto de estudio. Este elevado nivel de participación de las almazaras se explicaba por el hecho de que la encuesta mediante entrevista personal per sé

alcanza elevados niveles de participación, pudiendo superar el 80% (Navarro Rubio, 1994).

Según datos de la Consejería de Agricultura y Pesca en la campaña 2001/2002 un 51.83% de las almazaras de Andalucía habían recibido ayudas dentro del Subprograma III como consecuencia de tener aprobado el SA (Saéz Carrascosa, 2005). Mientras que el grado de aprobación del SA en las almazaras ubicadas en el DSJ era del 73%, siendo uno de los valores más altos respecto a lo indicado por la bibliografía, tal y como se observa en la Tabla 20. Si comparabamos distintos estudios realizados en los seis últimos años se apreciaba que el resultado era similar a lo que indicaba Henson y cols. (1999) y la FSAI (2001), aunque estaba muy por encima de lo indicado por Mortlock y cols. (1999), Panisello y cols. (1999), Youn y Sneed (2002), Giampaoli y cols. (2002), Maldonado y cols. (2005), sin embargo el grado de implantación del SA en la industria oleícola del DSJ sólo se veía superado por el 100% expuesto por Konecka-Matyjek (2005) en industrias relacionadas con grasas y aceites en Polonia, aunque para el resto de industrias en ese estudio sólo se alcanzaba el 69%. Era muy interesante resaltar que existían diez puntos porcentuales más en las almazaras encuestadas en el DSJ frente a las industrias oleícolas y empresas de aceituna de mesa encuestadas en países de la UE y en Turquía, especialmente teniendo en cuenta que entre estas empresas europeas la participación en la encuesta había sido voluntaria, por lo que en principio podían estar más motivadas (TDC-Olive, 2004).

Tabla 20.- Grado de implantación del Sistema de Autocontrol en establecimientos alimentarios

Autores País establecimiento Tipo de Frecuencia de implantación Mortlock y cols.

(1999) Reino Unido Industria alimentaria 69%

Panisello y cols.

(1999) Reino Unido Industria de grasas y aceites 25%

Henson y cols.

(1999) Reino Unido Industria alimentaria 73.9%

FSAI (2001)

Reino Unido establecimientos Industria y

alimentarios 74%

Giampaoli y cols.

(2002) USA Comedores escolares 30%

Youn y Sneed (2002) USA Comedores escolares 22%

TDC-OLIVE (2004) Alemania, España, Francia, Holanda,

Italia, Grecia, Portugal y Turquía

Industria del aceite de oliva y de la aceituna

de mesa 63%

Maldonado y cols.

(2005) México Industria cárnica 47.8%

Konecka-Matyjek y

cols. (2005) Polonia Industria alimentaria y de grasas y aceites 69 y 100%

El elevado porcentaje de aprobación del SA (73%) en la industria oleícola del DSJ confirmaba los esfuerzos que habían hecho las cooperativas de Andalucía en la aplicación de los sistemas de gestión de la calidad como el Sistema ARCPC (actual SA) en tanto que reflejaba una apuesta por la normalización de su funcionamiento y una autoobligación de introducir la calidad estándar (Langreo Navarro, 2000b). El resultado del DSJ y de Andalucía se podía explicar como resultado de los efectos positivos de los programas de promoción del SA en la industria oleícola, derivados de factores como:

ƒ La apuesta del sector del aceite de oliva por aumentar su comercio exterior, ya que la garantía de calidad era demandada en mayor medida por los operadores extranjeros (Sanz Cañada, 2001).

ƒ La influencia de las campañas de promoción dirigidas desde la C.Salud de la JA.

Pesca de la JA gestionado por el Fondo Andaluz de Garantía Agraria (FAGA) dentro del Programa de mejora de la calidad de la producción de aceite de oliva, y en concreto mediante el SUBPROGRAMA III. Asistencia técnica a las almazaras y a las empresas de transformación de aceitunas de mesa, con el fin de contribuir a la mejora del medio ambiente y al aumento de la calidad de la producción de las aceitunas y de su transformación en aceite y en aceitunas de mesa. PROYECTO III.3: Diagnóstico de la implantación de sistemas APPCC (análisis de puntos críticos) en las almazaras (Orden de 7 de septiembre de 2004, 2004). En concreto en el periodo 2000-2005 este tipo de iniciativas han recibido un apoyo financiero de más de 1.4 millones de €, lo que representa un 3.97% del total de ayudas dentro del citado Programa de mejora de la Calidad del aceite de oliva (Saéz Carrascosa, 2005). ƒ El apoyo financiero del MAPyA gestionado por el Fondo Español de

Garantía Agraria (FEGA) a través del Programa de Mejora de la Calidad de la Producción de Aceite de Oliva y de Aceitunas de Mesa (Subprograma III), mediante el Plan de apoyo técnico-económico para la implantación de sistemas de gestión de calidad industrial y medioambiental (Orden APA/1122/2004, 2004) con el fin de mejorar la calidad en el proceso de producción del aceite de oliva virgen (Langreo Navarro, 2000b).

ƒ El apoyo financiero de la UE gestionado por el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria, Sección Garantía (FEOGA-G), mediante el Programa de mejora de la calidad de la producción del aceite de oliva a través de medidas de innovación en maquinaria y bienes de equipo así como en la implantación de códigos de buenas prácticas en las explotaciones olivícolas y en las almazaras (RG 528/1999, 1999; RG 593/2001, 2001; RG 629/2003, 2003).

tercios de las empresas almazareras (65.71%) inscritas en el citado CRDO, a fin de que se pudiera comparar la distinta percepción de los responsables del SA según la almazara estuviera o no inscrita en el CRDO. Esta comparación resultaba interesante ya que, en el sector oleícola, pertenecer a una DO era percibido como una ventaja, puesto que les podía aportar unas buenas perspectivas de futuro derivadas de las tendencias de consumo que se venían observando en el mercado. La fórmula de la DO era interesante en cuanto a que, por parte del consumidor, se valora la calidad y se incrementa y cualifica el consumo de los aceites de oliva virgenes (Langreo Navarro, 2000b). Además el CRDO se creó con una doble finalidad, por un lado para defender un alimento que se había elaborado en una zona geográfica y por otro para defender los productos alimentarios de empresas alimentarias de pequeño tamaño (TDC-Olive, 2004), y de este modo romper las debilidades propias a las microempresas y pequeñas empresas.