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DOMICILIOS PARTICULARES (1960-1966).

3. El personal docente y su formación

A lo largo de las páginas anteriores hemos ido mencionando los nombres de varias maestras en relación con las ikastolas en las que desempeñaron su labor docente; además de las nombradas, hubo también varias otras que trabajaron con similar espíritu de entrega, si bien su tiempo de dedicación fue bastante variable, como veremos a continuación (17).

Juliana Berrojalbiz fue la encargada de llamar a estas maestras, buscándolas con muchos viajes y esfuerzos.

- Miren Ormaetxe, maestra desde 1950, aproximadamente, empezó a trabajar hacia 1962; era una experimentada profesora en el momento de ser contratada para enseñar de casa en casa, labor que desempeñó en una media docena de domicilios particulares, bastante cercanos unos de otros, en la zona de Alameda San Mamés. El número de niños atendidos anduvo en torno a 15, entre los tres y ocho años de edad. En 1965 se fue a la ikastola de Elorrio, invitada por Funcor, permaneciendo allí hasta 1970.

- Begoña Foruria Atxabal era una joven maestra en 1964, con la carrera recién terminada en la Normal de Bilbao; en los años anteriores perteneció al grupo de teatro, canto y danzas Txinpartak, tomando también parte, posteriormente, en el grupo Krisellu.

Begoña había podido cursar el bachillerato superior, antes de hacer el magisterio; recuerda que en su tiempo se difundió mucho la idea de preparar para el magisterio a las jóvenes que conocían el euskera.

Trabajó en los domicilios situados en la zona de Indauchu y Alameda Urquijo, unos dos años; después pasó a la ikastola de Elcano, 6.

- Alicia Intxausti enseñó un curso y medio, aproximadamente: en estas casas, entre los años 1962 y 1963.

Era natural de Ajánguiz (Bizkaia) y conocía el euskera desde su casa; tenía veintidós años cuando terminó la carrera de magisterio, en 1960.

(16) Itziar Mesanza entró en San Nicolás, con tres años; estuvo también en Iralabarri. Después pasó al colegio de Vera Cruz Los otros hijos, Jabier y Mikel, empezaron a estudiar en la ikastola de su casa a comienzos de 1960, con tres y dos años, respectivamente. Al cerrarse los domicilios en 1966, pasaron ambos al colegio Santiago Apóstol.

(17) Al hablar de las andereños, los organizadores destacan dos hechos importantes: De una parte, la dificultad que existía para encontrar a maestras euskaldunes y, de otra, el poco tiempo que estuvieron algunas al frente de los grupos itinerantes, por diversas razones.

Como varias otras maestras de su misma generación, buscaba una mayor seguridad para su vida y esto le llevó a hacer oposiciones, pasando después a las escuelas nacionales.

- Itziar Zarraonaindia, natural de Ereño (Bizkaia), estudió en la Normal de Bilbao, terminando la carrera en 1964; tenía unos veinticuatro años cuando empezó a trabajar en diversas casas de la zona de Zabálburu y Autonomía. Pero su permanencia sólo duró unos tres meses, de octubre a diciembre de 1965. A comienzos del año siguiente pasó a la naciente ikastola Karmelo de Santutxu; en el mismo año 1966 pudo hacer oposiciones y se incorporó definitivamente a las escuelas nacionales.

- Mª Angeles Legarza, natural de Orna (Kortezubi), fue la sucesora de Zarraonain- día, al frente de los grupos itinerantes. Terminó la carrera de magisterio en 1961, e inmediatamente hizo oposiciones; estaba en un período de excedencia cuando recibió la llamada de Juliana Berrojalbiz. Trabajó en los domicilios particulares a lo largo de unos cuatro meses, de enero a abril de 1966; en esa fecha hubo de reintegrarse a su puesto anterior, al término de su tiempo de excedencia.

- Charo Ansorregui, que había terminado la carrera de magisterio en 1961, empezó a trabajar hacia 1963; después de casi dos años en la labor docente rotando de casa en casa, pasó a la ikastola de Elcano, 6, permaneciendo en la misma hasta 1968, fecha en que se casó.

- Pilar Muniategui era ya una veterana maestra cuando la llamó Juliana Berrojalbiz para enseñar en los domicilios particulares, en los que sólo pudo actuar unos pocos meses.

Incansable viajera, Muniategui se había habituado a una vida de constantes cambios de domicilio y viajes al extranjero: Después de enseñar en las escuelas vascas en la época de la ll República, se trasladó en 1937 a la colonia infantil de la Citadelle (Francia), al frente de los niños vascos allí exiliados; permaneció en este lugar unos cinco meses, al cabo de los cuales pasó a vivir a Argentina, aprovechando que tenía pasaporte argentino. En 1949 volvió a Bilbao y se colocó en la tienda Cortina de la Villa. A los siete años cambió de domicilio para trasladarse a Venezuela, país en el que estuvo viviendo hasta 1965. Reincorporada a su trabajo anterior en la tienda Cortina de Bilbao, aquí recibió la visita y la llamada de Juliana Berrojalbiz para enseñar en diversas casas de la zona de Zabálburu y Autonomía. Sólo pudo trabajar unos cinco meses, debido a que los niños que ella atendía se incorporaron a la ikastola que se había abierto en Elcano, 6.

Aprovechando este momento, pudo realizar un nuevo viaje a Venezuela; a su vuelta a Bilbao, se colocó en la ikastola Resurrección Mª Azkue, en la Gran Vía, 33, hacía 1971. Al crearse Lauro, pasó a esta ikastola en 1974, permaneciendo en la misma hasta 1981, fecha en que se jubiló.

3.1. Su formación euskérica

El profesorado de los primeros años estaba formado por mujeres en su totalidad; esto fue así lo mismo en Bizkaia que en Gipuzkoa. Casi todas ellas estaban en posesión del título de maestras. Tenían un buen dominio del euskera de sus respectivos pueblos de origen y, por lo general, pertenecían a familias vasquistas.

Aunque su preparación académica general no era mejor ni peor que la de las demás maestras de su tiempo, las dificultades derivaban de su escaso nivel de

LAS IKASTOLAS DE BIZKAIA, 1957-1972

alfabetización en la lengua vasca, ya que no habían tenido oportunidad de desarrollar la lengua maternal; durante su carrera no habían recibido tampoco una adecuada formación cultural vasca. Por todo ello, y con el objeto de facilitar una acelerada preparación en estos temas, se organizaron, a nivel local, diversos cursillos y encuentros; en los mismos se trató acerca de la historia y literatura vascas, la etnografía, la geografía etc., a cargo de personas especialmente invitadas para ello, como era el caso de Gotzon Garitaonaindía y otros. Como muy bien recuerdan las propias interesa- das, fueron varias las profesoras que concurrieron a estas charlas, ya que, en ese momento, se estaban fundando ikastolas en diversos pueblos de Bizkaia.

Además de esto, al recibir a una nueva andereño se le ofrecían dos tipos de oportunidades para su preparación:

- Una pedagógica, a través de una corta estancia y experiencia en la casa de Mª Angeles Garai (18) o bien en la de Juliana Berrojalbiz.

- En segundo lugar, una acelerada alfabetización en euskera, con Xabier Peña. A nivel pedagógico, el profesorado se encontraba con grandes dificultades tanto a la hora de encontrar las formas verbales más adecuadas y la incorporación plena de la lengua vasca, como en la práctica de los métodos activos en la enseñanza. Eran tiempos en los que Euskaltzaindia no tenía todavía la autoridad que más tarde asumiría en el campo del euskera y la alfabetización. Para hacer frente a este tipo de cuestiones no se halló otra mejor solución que la organización de encuentros y jornadas de estudio a nivel interprovincial, aprovechando las vacaciones de verano.

En este sentido, fueron varias las jornadas de estudio o cursillos realizados tanto en Gipuzkoa como en Bizkaia, con la participación del profesorado de ambas provincias. Durante este período se reunieron casi anualmente, ya en Getaria, Algorta o en Amorebieta.

En Getaria, en concreto, se organizaron durante varios veranos sucesivos unos cursillos pedagógico-culturales, con la asistencia de numerosas maestras (19). Iñaki Goikoetxea se encargó de preparar la casa y Funcor se hizo cargo de los costos económicos derivados de una organización que duraba unos 15 días. El método de trabajo consistía, por lo general, en el análisis del programa realizado durante el curso, después de escuchar y participar en una serie de temas, divididos por áreas pedagógi- cas, tales como la lengua vasca, las matemáticas, el folklore etc.

Más tarde, la evolución misma de la escuela exigirá un nuevo tipo de jornadas de estudio.

«A medida que nuestras ikastolas iban aumentando y con la intención de solucionar los obstáculos, hace 7 u 8 años se crearon los cursillos de verano. En estos cursillos se repasaba todo el programa anual y también se trabajaba sobre otros temas. Al mismo tiempo que se tomaban compromisos para el nuevo cursillo, se iban adaptando distintos métodos de trabajo. Estos cursillos los hemos hecho todos los años, pero, cuando en el 68 llegaron aquellos sucesos que todos conocemos, se suprimió el cursillo. Posteriormente, hemos continuado con los cursillos y a la vista está que entre el

(18) Antes de comenzar su labor docente, varias de las maestras que actuaron en las ikastolas de Algorta, Lequeitio, etc., estuvieron en casa de Mª Angeles Garai, en un breve período de preparación.

(19) Según Jon Kuñado, el encargado cultural de Funcor, a la reunión de Getaria asistieron andereños de Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra, con la doble finalidad de aunar los esfuerzos del profesorado y facilitar la profundización en los temas del euskera, dado que toda su formación se había hecho en castellano.

profesorado tienen cada vez más fuerza. Ciertamente, la necesidad de cultivar y de reunirse está en la mente de todos. No es poco» (20).