E
LESCENARIO para la consideración de una filosofía cristiana de la educación ya fue presentado en las Partes 1 y 11. En la Parte I se destacó el papel de la filosofia en la educación, se analizaron los temas básicos de la filosofía, y se señaló la relación entre los temas filosóficos y las metas y prácticas educacionales. En la Parte II se examinaron las diferentes respuestas que los filósofos tradicio- nales y modernos han dado a las preguntas básicas de la filosofía, se indicaron las implicaciones de sus respuestas para la práctica edu- cativa, y se discutieron las teorías de la educación que fueron el punto focal de la mayor parte del fermento educativo durante el último siglo.
La Parte III se centra en la educación cristiana. El capítulo 8 des- taca la necesidad de que los educadores cristianos y los sistemas cristianos de educación desarrollen en forma consciente y delibe- rada una filosofía de la educación basada en respuestas cristianas a los temas fundamentales de la filosofia. El capítulo 9 propone un posible planteamiento de una filosofia cristiana, y el capítulo 10 desarrolla algunas de las implicaciones que una filosofia tal tendría en la práctica educativa en las escuelas cristianas.
174 • FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN UN PROBLEMA
UN PROBLEMA CENTRAL DE LA EDUCACIÓN CRISTIANACENTRAL DE LA EDUCACIÓN CRISTIANA
A principios de la década de los 50, la Asociación de Docentes de
Universidades Luteranas, reunidos en el Colegio Augustana, en Illinois, se enfrentó abiertamente con un problema perenne. Uno de los oradores prin- cipales argumentó que los colegios luteranos norteamericanos "operaban sin base en una filosofía luterana distintiva, ni siquiera cristiana de la educación,
simplemente imitaban los patrones seculares a los cuales les habían agrega-
do los servicios de cultos, clases de religión, y una atmósfera `religiosa"' .1
Esta reflexión, a pesar de no ser universalmente válida, refleja la realidad de muchos sistemas de educación "cristianos" y de las instituciones indivi- duales que los integran. Demasiado a menudo, la educación cristiana no ha sido edificada deliberadamente sobre una filosofía cristiana distintiva. Como resultado, muchas escuelas cristianas sólo han logrado ofrecer algo menos que educación cristiana, frustrando así el propósito de su existencia. Gordon Clark señala que lo que a menudo se califica como educación cristiana, no es otra cosa que un programa de "educación pagana con un revestimiento de chocolate de cristianismo".2 Él agregó que lo significativo es la píldora,
no el revestimiento.
Lo que se necesita en las instituciones cristianas es un continuo progra- ma de análisis profundo, evaluación y corrección, de las prácticas educacio- nales a la luz de sus creencias filosóficasbásicas. Los educadores cristianos
deben considerar sus sistemas educativos como esfuerzos mancomunados erigidos sobre el fundamento de la filosofia cristiana. Más allá del funda- mento filosófico,toda la superestructura del sistema educativo debe cons- truirse con materiales y procesos que estén en armonía con el cristianismo. Esta es una tarea difícil en un mundo mayormente secular en el cual hasta las instituciones que profesan ser cristianas están a menudo plagadas de un
secularismo y un materialismo agresivos y penetrantes.
La tarea inmediata consiste en desarrollar un planteamiento genuinamen- te cristiano de la filosofia y la educación, en lugar de mantener una relación ecléctica con la cultura dominante, en la cual los educadores cristianos eligen su cultura cristiana entre opciones seculares. Aun el mejor eclecticismo es una base insuficiente para la educación cristiana.
LA NATURALEZA INACEPTABLE DEL ECLECTICISMO LA NATURALEZA INACEPTABLE DEL ECLECTICISMO
PARA LA EDUCA
PARA LA EDUCA CIÓN CRISTIANACIÓN CRISTIANA
De acuerdo con Webster, el eclecticismo es un método por el cual las per- sonas eligen de entre varios sistemas, doctrinas o fuentes aquellos materia-
LA NECESIDAD DE ELABORAR UNA FILOSOFÍA PERSONAL • 175
cativa es un método tipo "smorgasbord" [buffet], que puede ser tentador
para el principiante (y ocasionalmente puede ser un punto de partida nece- sario en algunos casos), pero siempre es un fundamento inadecuado para un sistema educativo satisfactorio.
Luego de estudiar las diferentes filosofías y teorías educacionales, una persona puede notar que hay algo de bueno en cada una de ellas. Por ejem- plo, los educadores cristianos generalmente aprecian el énfasis que el exis- tencialismo coloca sobre la responsabilidad individual y la elección perso-
nal; la preocupación que el realismo tiene por la ley natural, el énfasis que el progresismo coloca sobre la importancia de aprovechar el interés del niño
dentro del proceso de aprendizaje; la importancia que el idealismo le da al
ámbito infinito que se extiende sin fin más allá de los confines de este
mundo; y el deseo de un mejor orden social que enfatizan el reconstruccio- nismo, el futurismo, y la pedagogía crítica. Cada una de las filosofías y teorí- as estudiadas ha capturado una porción de verdad filosófica y educativa. Por esta razón un número significativo de educadores las siguen. Las implicacio-
nes prácticas y teóricas de cada filosofia y teoría han sido extensamente
desarrolladas. El estudio de estas implicaciones puede ser útil para los edu- cadores cristianos que buscan enriquecer sus programas educativos.
Además de la idea de que hay algo de valor en cada una de las posiciones filosóficas está la sensación de que si los individuos seleccionan lo mejor de cada una de ellas, podrán operar como educadores de éxito. El efecto de un método tal, sin embargo, es desarrollar una colcha de retazos en lugar de un tapiz sin costuras. Es cierto que una colcha hecha de retazos tiene su propia belleza y funcionalidad, pero debemos preguntarnos si un producto eclécti- co es lo mejor que podemos hacer al elaborar un fundamento filosófico para la importante empresa social llamada educación cristiana.
Con el paso del tiempo y con una madurez conceptual mayor viene la comprensión de que por lo general el eclecticismo ocupa sólo el "segundo lugar" como método para desarrollar una posición educativa. Pronto se hace evidente, por ejemplo, que el eclecticismo puede conducir a contradiccio- nes internas: cuando alguien selecciona una porción de cierta filosofia y una
parte de aquella teoría. El educador que va madurando tendrá que darse cuenta, tarde o temprano, que dos escuelas filosóficas diferentes pueden
usar las mismas palabras, pero adjudicarles significados distintos, y sugerir aparentemente las mismas metodologías, pero producir resultados disímiles,
yaque tienen diferentes puntos de partida, así como metas y direcciones
dispares.
176 • FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN
centes en las diferentes filosofías y teorías, revelará que cada una tiene ele- mentos que no armonizan con el cristianismo bíblico. Por ejemplo, los edu-
cadores cristianos a menudo han objetado las opiniones naturalistas que
apoyan el pragmatismo, el realismo, y el conductismo; el humanismo antro-
pocéntrico del existencialismo, el progresismo, el postmodernismo, y el reconstruccionismo; y el énfasis exagerado sobre el intelectualismo y el
racionalismo, que se advierte en el idealismo y el neoescolasticismo. Cada una de estas filosofías y teorías estudiadas tiene dificultades significativas así como también una porción de verdad. Ninguna de ellas, por lo tanto, provee una base totalmente adecuada para una filosofía de la educación cristiana. Ni tampoco, por las razones mencionadas más arriba, la adopción ecléctica de sus aspectos verdaderos es capaz de garantizar un fundamento suficiente
para la educación cristiana.
La mejor vía para los educadores y los sistemas educativos consiste en examinar individualmente sus propias creencias básicas en términos de la realidad, la verdad y el mérito, y luego estructurar conscientemente una filo- sofía personal de la educación sobre esa plataforma. Al realizar esta tarea, el educador cristiano puede elegir utilizar las percepciones de las filosofías y teorías que sean apropiadas y válidas. Sin embargo, se debe determinar lo que es apropiado desde la perspectiva de la filosofía cristiana. Tal enfoque puede desarrollar un concepto educacional que tenga consistencia interna,
que ofrezca la promesa de validez externa, y provea el fundamento para
prácticas educativas que sirvan de medios para arribar a los fines deseados. El lector cuidadoso ha notado probablemente que en la discusión prece- dente se utilizaron palabras tales como"útil","bueno" y "mejor" al referirnos a las elecciones eclécticas. El uso de estas palabras implica que los eclécticos tienen un fundamento filosófico con una axiología definida que utilizan para hacer juicios de valor. La tarea de los educadores es abordar las presuposi- ciones básicas que en realidad apoyan su eclecticismo superficial. Para los
educadores cristianos, esto significa hacer explícitas las creencias filosóficas que los han llevado a decir que algunas cosas son buenas y otras inútiles. John Brubacher señaló que una filosofía ecléctica puede no ser una posición impo- sible para un relativista no crítico, aunque sea difícil justificarla ante un exa- men profundo.3 Por otro lado, el eclecticismo ciertamente parece ser menos
que satisfactorio para una educación que pretende estar edificada sobre la voluntad revelada del Dios omnisciente.
Debe notarse que la formación de una filosofía es un proceso continuo. A medida que los educadores obtienen una nueva comprensión, y se expan- de la amplitud de su conocimiento, seguirán desarrollando su sistema filo-
LA NECESIDAD DE ELABORAR UNA FILOSOFÍA PERSONAL • 177
sófico continuamente. También notarán que su filosofía los guiará en la prác- tica y que, por otro lado, su práctica tenderá a modificar su teoría. Los educa- dores profesionales deberían pensar en la filosofía de la educación como algo que "practican" en forma continua, en lugar de ser algo que en un tiempo estudiaron en un curso que llevaba esas palabras en su título.
HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EDUCAC
HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EDUCAC IóN CRISTIANAIóN CRISTIANA
Quizás la mayor necesidad de las escuelas cristianas es la de establecer un fundamento filosófico verdaderamente cristiano. Las siguientes páginas pre-
sentarán el cuadro de una filosofía tal.
Se debe entender desde el mismo comienzo que las declaraciones refe- rentes a una filosofía cristiana realizadas en este estudio, y a la extensión edu- cativa de esa filosofía, no son de ninguna manera de carácter exhaustivo. El
enfoque que se ha adoptado es sugestivo en lugar de ser exhaustivo.No
se espera que haya un acuerdo universal con respecto a la orientación que hemos seguido en relación con la filosofía y la educación, ni tampoco se lo desea en muchos casos. La intención es más bien hacer surgir preguntas y temas significativos relacionados con la filosofía del cristianismo y de la edu- cación cristiana. Algunas de las ideas que surjan deberían motivar tanto el pensamiento individual como la discusión en grupos.
Implícita en el argumento está la necesidad de que el educador cristiano haga elecciones personales responsables e inteligentes en el terreno de la educación y sus relaciones con factores personales y contextos sociales sin- gulares. No se necesita una "guía filosófica",sino una sensibilidad extraordi- naria a los desafíos de la responsabilidad profesional, mientras los educado- res-individual y colectivamente- se empeñan en desarrollar una filosofía y una práctica que una los principios eternos del cristianismo con las nece- sidades y singularidades de un tiempo y lugar particulares. Esta tarea exige profundidad de pensamiento, elección santificada, y el uso responsable de la libertad cristiana de parte de los educadores cristianos.
Un segundo punto que se debe tomar en cuenta en los siguientes capí- tulos es el hecho de que en ningún momento se ha tratado de comparar la filosofía educativa cristiana con las filosofías y teorías que se presentaron en la Parte 11. El punto focal no consiste en refutar ni en comparar, sino, como se sugirió anteriormente, en construir desde el fundamento hacia arriba, uti- lizando la visión de otros filósofos y teóricos donde sea válido. Por supues- to, el lector individual puede elegir dedicarse a comparar y/o refutar, pero tal tarea está más allá de los límites de esta presentación.
17 8 • FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN
ta es que una filosofía cristiana de la educación cubre una gran parte de terre- no común con lo que se podría considerar una teología de la educación. Esto es cierto debido a la perspectiva básica del cristianismo bíblico que no ve una dicotomía radical entre filosofía y teología. Desde el punto de vista cristiano, la Biblia arroja luz sobre los problemas de la metafísica, la epistemología y la axiología. El planteamiento que usamos en la siguiente exposición -después de la presentación inicial sobre metafísica-, consiste en valernos de una vía integrada a los aspectos filosófico-teológicos de la educación.
Por último, la sección sobre filosofia cristiana de la educación utiliza el mismo formato que se usó para analizar las filosofias tradicionales y moder- nas en la Parte 11. Basándose en el examen de la metafísica, la epistemología y la axiología del cristianismo que se hace en el capítulo 9, el último capítu- lo desarrolla algunas de las ramificaciones educativas de ese fundamento
filosófico.
Notas:
Notas:
1.Harold.H.Ditmanson, Harold V Hong, y Warren A. Quanbeck, eds.Christian Faith
and the Liberal Arts[La fe cristiana y las artes liberales] (Minneapolis:Augsburg Publishing House, 1960), p. iii.
2.Gordon H. Clark, AChristian Philosophy of Education[Una filosofía cristiana de la educa- ción] (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1946), p. 210.
3. John Brubacher, Modern Philosophies of Education[Filosofías modernas de la educación] 4ta. ed. (NewYork: McGraw/Hill Co., 1969), pp. 134-35.
CAPÍTULO 9
# B],sUn planteamiento
cristiano de la
ilosofiá
ESTE CAPÍTULO considera brevemente algunos de los temas importantes de la filosofía cristiana. La sección sobre metafísi-
ca tiene el objeto de establecer la razón fundamental para la
aceptación del punto de vista bíblico de la realidad en lugar de ser un tratamiento sistemático de los cuatro aspectos de la metafísica, como se desarrollaron en el capítulo 2. Como resultado, la línea de
razonamiento parte de las observaciones seleccionadas concer-
nientes a la realidad y avanza hacia la búsqueda humana de signifi- cado, de allí se dirige a la revelación de Dios en Cristo, para llegar a un resumen del punto de vista bíblico de la realidad. Muchas de las respuestas a los interrogantes que surgen de los aspectos antro- pológico,1 teológico, ontológico, y cosmológico de la metafísica,
están implícitas en la discusión en lugar de ser explícitas. La sección sobre epistemología destaca el papel central de la Biblia como fuente válida de la verdad, y señala cómo se relaciona
con otras fuentes del conocimiento, tales como la ciencia y la
razón. La discusión sobre ética destaca la esencia del pecado y la
justicia, la base de la ética cristiana, la tensión entre legalismo y antinomianismo, y algunas observaciones sobre ética cristiana en la vida diaria. La estética se considera desde la perspectiva de la natu- raleza estética de las personas, la relación entre lo bello y lo feo, y