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2. MARCO TEÓRICO

2.3 Técnicas escénicas en los principales momentos de la historia

2.3.4 La perspectiva escénica en el aula de clase de L

La técnica escénica, entendida como los tipos de dramaturgia, los dispositivos escénicos y los elementos técnicos, le podría ser útil al docente para mejorar su desempeño comunicativo con sus estudiantes. Algunos elementos vistos anteriormente podrían ser extraídos para una posible adaptación en el aula de clase de L2, con el fin de que el docente tenga un punto de referencia más claro de esta herramienta comunicativa y pedagógica de la siguiente manera:

El origen de las Artes Escénicas provee una perspectiva del manejo del cuerpo como instrumento significativo de comunicación. El cuerpo del docente, al igual que el del chamán, es su principal mecanismo para articular la interacción con sus estudiantes y aprenderlo a reconocer le

permitiría generar en ellos una comprensión más profunda de lo que quiera expresar. Una característica propia de esta época es la catarsis, que se podría semejar con el máximo entendimiento de un tema en un aula de clase. Tanto los estudiantes como los profesores son observadores y a la vez partícipes de la dinámica de la clase y podrían encontrar una afectación interior similar suscitada por una experiencia comunicativa profunda. Por otro lado, el profesor

tendría la posibilidad de abordar un tema desde su aspecto ritual y llegar al conocimiento cultural de una situación dada.

Egipto nos muestra la importancia del drama para recrear imágenes significativas en los estudiantes y despertar “la teatralidad” en ellos a partir de un objeto de profundo interés. El docente, dependiendo del tema a tratar en clase y de la percepción que tenga de los estilos y estrategias de aprendizaje de sus estudiantes, podría decidir cómo puede, por medio de una acción ritualizada (la estructura de una oración), generar tales imágenes mentales en sus estudiantes.

Como los persas, el profesor podría generar una dinámica teatral de clase que atrape a sus estudiantes por interés y no por simple compromiso con la clase. Para ello, el sentido del humor sería un indicador de creatividad que debería descubrir de sí para hacer sus clases más interesantes. Hoy en día la comedia está cargada de un tono lacónico-sardónico del que podría hacer uso para generar una posición del tema a tratar de la que todos hagan parte.

India, por otro lado, le podría dar al docente elementos como el canto y los juegos propios de los juglares para hacer distintos tipos de actividades que trabajen las habilidades de la lengua.

La disposición del espacio que ofrece Grecia sería ideal para el aula de clase de L2 ya que el profesor tendría la posibilidad de aprovechar mayor parte de su espacio (semicírculo) para mantener una relación profesor-estudiante más cercana y evitar interrupciones fácilmente. Los estudiantes, a su vez, tendrían la posibilidad de tener una perspectiva amplia del desempeño del profesor y participar de la clase sin oportunidad de distraerse o aislarse fácilmente. En esta civilización también encontramos un paralelo entre los griegos, que alternan el diálogo y la representación, y el profesor, que alterna el tema (texto teatral) a tratar en clase y el manejo corporal que complementa y enriquece el proceso comunicativo en el aula. La clase es una puesta en escena y, como tal, podría de igual manera ser ambientada (recursos técnicos o manuales como dibujos, afiches, etc.) para darle una atmósfera propia a la clase. Por otro lado, el docente podría acoger un estilo teatral como la tragedia para explicar un tema gramatical. La tragedia era

muy inflexible, bastante formal y no se podía cuestionar; asimismo, las normas gramaticales pueden tener un aspecto trágico para explicarlas.

Con la Edad Media, la farse trabaja la burla y ésta podría ser adaptada para generar una crítica en

una situación cómica que ayude a ilustrar algún tema. Asimismo, el profesor podría definir algún personaje o situación haciendo uso de elementos distintivos que se relacionen con la temática de clase que vaya a tratar, en la medida que complementen la ilustración de la misma.

El siglo XX presenta una gama de técnicas escénicas oportunas para trabajar en el aula de L2. Con el “Teatro Dialéctico” de Bretch, por ejemplo, el profesor podría generar una dinámica crítica frente al tema que trata. Para ello, tendría que tener en cuenta las subjetividades que le suscita el contexto para adoptar una postura arquetípica que mejor ilustre una posición del tema y llame a la crítica de los estudiantes.

Con base en la preparación del actor que sugirió Stanislavski, el docente tendría que reconocer que su preparación corporal debe ir acompañada de un proceso de internalización mental, emocional y física frente a un tema. El profesor podría entonces, desde su propia experiencia, ilustrar un tema para que sea más preciso y, de igual manera, podría generar una interacción más amplia con los estudiantes al hacerlos parte de dicha experiencia.

Con Meyerhold, el docente podría atraer la atención de sus estudiantes por medio de sugerencias visuales pertinentes al tema que vaya a tratar. Para los estudiantes la percepción del aula de clase como puesta en escena es inmediata. El ritmo global de la misma se daría entonces por sugerencias audiovisuales y por el papel que el profesor tenga en el aula, esto es el manejo del tema y de su cuerpo para ilustrarlo o complementarlo. De igual manera, este autor propone una preparación técnica del cuerpo (desplazamientos y resistencia corporal, voz y gestos) que el profesor podría tener en cuenta para lograr una autonomía creativa dentro del aula.

La pantalla cinematográfica que empleaba Piscator en la puesta en escena es otro elemento del que el docente se podría servir para dar su clase. El profesor en el aula tiene recursos técnicos audiovisuales que puede utilizar para ilustrar parte de la temática que trata.

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