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CAPÍTULO III: LA DIPLOMACIA CULTURAL DE ESTADOS UNIDOS

III.4. Su peso durante el gobierno del Presidente George W Bush

Para entender el valor de la DP en el gobierno del Presidente George W. Bush es necesario destacar la corriente de pensamiento que ha dominado su gobierno: el neoconservadurismo. La influencia del vicepresidente en sus dos períodos, el Halcón Dick Cheney, quien había sido Secretario de Defensa del gobierno de su padre, marcó el rumbo a seguir en materia de política exterior. El atentado contra las Torres Gemelas del 11 de Septiembre de 2001, comúnmente llamado 9/11 (Nine-Eleven), generó las bases para un endurecimiento de la acción militar en el exterior; la guerra preventiva; la intervención militar unilateral; y el intervencionismo democratizador, con una focalización casi exclusiva en los pilares del Hard Power.

Según Francis Fukuyama ha sido mayoritariamente el neoconservadurismo, dentro y fuera del gobierno del Presidente Bush, la corriente que llevó a EE.UU. a emprender la democratización de Irak en particular, y Medio Oriente en general. Pero el problema más grave no es el fin en sí mismo, el cual tiene amplias raíces en la cultura y los valores estadounidenses, sino los medios: una desproporcionada militarización de la política exterior. Para Fukuyama la forma en que terminó la Guerra Fría, y más específicamente la manera en la que cayó el régimen comunista llevaron a los neoconservadores en el poder a creer que cualquier régimen totalitario podría ser derribado a través de un “pequeño empujón”. Naturalmente este análisis carecía de la solidez necesaria, subestimando la dimensión del conflicto, como también la respuesta del mundo hacia su uso de la fuerza (Fukuyama 2006).

El 9/11 representó el primer ataque en suelo estadounidense de su historia, poniendo sobre relieve el odio al que estaban sujetos. No se hicieron esperar los informes que señalaban la enorme caída en la popularidad estadounidense sobre todo en los países musulmanes. La DP volvió a ubicarse en el centro del debate público como no sucedía desde la caída del muro de Berlín (Schneider 2006).

Para Gienow–Hecht existe un sentimiento de amor-odio hacia EE.UU. que ya se había hecho evidente en la década del sesenta, cuanto EE.UU. era castigado públicamente por estudiantes debido a su involucramiento en la guerra de Vietnam, mientras que estos mismos estudiantes apreciaban y consumían tanto el Rock ‘n’ roll estadounidense como sus famosos jeans. El debate sobre la “transferencia cultural” de EE.UU., empezó por ser

un debate público entre políticos y académicos estadounidenses, en el cual se analizaban las ventajas de su ejecución, así como la necesidad real de la misma. Estos debates condujeron a la profundización de la DC a través de los años posteriores a la Segunda Guerra. Pero a partir de los 60 el debate fue girando en torno a la problemática de la imagen imperialista estadounidense, imagen que se sustentaba en parte por una saturación de cultura estadounidense en el mundo (Gienow–Hecht 2000).

Si bien la polémica surgida a partir del 9/11 sobre la DP y su importancia llevaron a generar una gran cantidad de reportes sobre el tema, para Cinthya Schneider, de los más de 30 reportes que se realizaron desde 2001 hasta 2006, solamente uno reconoce el valor de la Diplomacia Cultural como componente esencial de la política exterior estadounidense: el Report of the Advisory Committee on Cultural Diplomacy91 (Schneider 2006). Este comité repetirá la misma idea expresada por la National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States92, también conocida como la Comisión del 9/11, “if the US does not act aggressively to define itself in the Islamic World, the extremists will gladly do the job for us”93(Hughes 2005:2).

La diferencia en cantidad de recursos destinados a Soft Power vs. Hard Power durante el gobierno del Presidente Bush es demoledora. El presupuesto de EE.UU. en términos de Diplomacia Pública totalizaba en 2002 la cantidad de 1,12 mil millones de dólares, mientras que el presupuesto de defensa acumulaba la suma anual de 347,9 mil millones de dólares para el mismo año (Nye 2004). En cuanto al personal destinado a la DP, mientras que en los años sesenta la USIA mantenía una planta de aproximadamente 12.000 empleados, en 2005 la nómina del CU no superaba los 7.000 (Channick 2005).

El problema no sólo es la cantidad de presupuesto destinado a la DP, si no tal vez más importante aún es en qué se destina. Las acciones en materia de DP posteriores al ataque del 9/11 se concentraron en el marketing dirigido a mejorar la imagen de EE.UU. en el exterior, especialmente en los países musulmanes donde la imagen era más negativa. El resultado inmediato fueron 15 millones de dólares utilizados en comerciales, destacando la buena recepción que tenía la población musulmana en EE.UU. Un gran número de emisoras estatales de estos países se negaron a transmitir dichas

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Reporte del Comité Asesor en Diplomacia Cultural.

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Comisión Nacional sobre Ataques Terroristas a los EE.UU. Para más información visitar: http://www.9- 11commission.gov/

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Traducción al español: “Si los EE.UU. no actúa agresivamente para definirse a si mismo al Mundo Islámico, con mucho gusto los extremistas lo harán por nosotros”.

publicidades, lo que empujó al gobierno estadounidense a crear Radio Sawa94, que transmitiría en árabe desde sus estudios en Washington (Bayles 2005). De acuerdo con Bayles, es un error que 100 millones de dólares del total del dinero empleado en DC se dirigieran a Radio Sawa, sobre todo si se tiene en cuenta que gran parte de la cultura popular de los EE.UU. ha sufrido un gran proceso de degradación que asusta a los propios estadounidenses. Siendo ésta la cultura que se expone a través de Radio Sawa, imaginemos entonces el rechazo que ciertos video-clips como los de Britney Spears o Cristina Aguilera, donde existen escenas de sexo casi explícito, pueden generar en los sectores más radicales de la cultura musulmana.

Peter Krause y Stephen Van Era coinciden en señalar el fracaso tanto de Radio Sawa como de la estación televisiva Alhurra95. Radio Sawa consiste mayormente en la transmisión de música, dejando un gran vacío en el área de información, la cual era originalmente cubierta por VOA, cuyo servicio en árabe se anuló con la creación de Sawa. Alhurra mantiene un bajo nivel de audiencia lo que hace que tenga una efectividad muy baja, según una encuesta llevada a cabo por la Universidad de Maryland/Zogby, sólo el 0.5% de la población árabe encuestada elegía a esta cadena como su recurso favorito de noticias (Krause y Van Evera 2009).

Uno de los ejemplos positivos de las actividades desarrolladas por esta administración es el Youth Exchange and Study Program (YES)96. Este programa fue fundado en el año 2003 por el CU, y está dirigido a permitir intercambios estudiantiles a nivel del High School estadounidense, con alumnos provenientes de países con mayoría musulmana como Ghana, Arabia Saudita o Egipto, atendiendo por un semestre o un año a un colegio en EE.UU. Lo interesante del proyecto, es que no sólo se focaliza en la educación formal, sino que, durante este período, los alumnos viven en la casa de una familia común estadounidense, facilitando a ambos el conocimiento de otra cultura. Tal como lo indica su sitio en Internet, este programa permite a los estudiantes a aprender sobre la sociedad y sus valores, pero además ayuda a esta sociedad que los acoge a que aprendan sobre su cultura y sus costumbres en el país de origen.

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Para conocer más sobre Radio Sawa visitar: http://www.radiosawa.com/english.aspx

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Paralelamente a Radio Sawa se creó la señal de televisión Al Hurra, también producida desde sus estudios en Washington y con transmisiones enteramente en árabe, la cual es dirigida fundamentalmente a la

audiencia Iraquí (Kiehl 2006). El sitio de Alhurra es: http://www.alhurra.com/

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Programa de Estudio e Intercambio Juvenil. Para mayor información visitar el sitio del programa: http://www.yesprograms.org/

Otro excelente ejemplo es el programa National Security Language Initiative for Youth (NSLI for Youth)97. Lanzado en el año 2006 por el CU, otorga becas a estudiantes secundarios estadounidenses para aprender idiomas en el extranjero, con estadías que van desde un verano a un año escolar. Al igual que YES, los estudiantes son acogidos por familias en países como China, Rusia, Turquía o incluso Tayikistán, permitiendo el diálogo entre distintas culturas (NSLI for Youth). Si bien aún pequeño en cantidad de participantes, 309 alumnos en el año académico 200998, este programa representa un excelente punto de partida en el largo camino del mutuo entendimiento.

A pesar de los comités, y todos los esfuerzos, aunque pequeños, por revitalizar la DC y DP en el gobierno del Presidente George W. Bush, en conjunto, estos carecieron de la efectividad o el impacto buscado. En parte, porque el Hard Power atraía la mayor atención y fondos, pero por otro lado porque el esfuerzo realizado por el gobierno en el área de la DP no tenía la solidez necesaria. Un gobierno que se apoya tanto en el poderío militar, pierde su credibilidad frente a cualquier iniciativa en el área de Soft Power (Channick 2005).

Mientras que en el año 1999-2000 la opinión pública hacia EE.UU. era positiva en alrededor de un 70% en la mayoría de los países de Europa y del mundo musulmán, para el 2005 había caído a un promedio de 46% en países como el Reino Unido y Francia, y un 42% en Indonesia o Marruecos. Según otra encuesta, para el 2007 EE.UU. se había convertido en la mayor amenaza a la que se enfrentaban países como Pakistán, Turquía, Malasia e incluso Brasil. El apoyo a EE.UU. en su guerra contra el terrorismo tomaría el mismo camino, entre el 2002 y 2007 el apoyo a EE.UU. caía de un 69% a un 38% en el Reino Unido, y de un 30% a un 9% en Turquía (Krause y Van Evera 2009).

Es evidente que la postura estadounidense frente a la amenaza planteada por el terrorismo llevó al gobierno del Presidente Bush a tomar medidas que fueron en desmedro de su imagen en el exterior, siendo un claro ejemplo de estas medidas su involucramiento en Irak. La credibilidad en el terreno del Soft Power fue severamente afectada por una postura unilateral, “preventiva” y agresivamente militar en su política exterior.

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La Iniciativa de Seguridad Nacional de Idioma para la Juventud. Para mayor información visitar el sitio del programa: http://www.nsliforyouth.org/nslicms-0.2/content/index

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