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CAPÍTULO IV: EL TRABAJO DEL JOHN F KENNEDY CENTER FOR THE

IV.4. Potenciales logros: ¿un nuevo modelo de Diplomacia Cultural?

El Kennedy Center se sitúa en el conjunto de un gran número de instituciones que han entrado en escena con el objetivo de brindar una actividad cultural que complemente el escaso, y en muchos casos erróneo, involucramiento del gobierno en este área. A lo largo de este trabajo hemos hecho mención a diversas instituciones no gubernamentales, que tal como lo hace el KC, desarrollan un número de actividades dirigidas a fomentar la construcción de puentes de comunicación e intercambio, fundamentales en el entendimiento intercultural de EE.UU. Para recordar algunas de ellas podemos

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PBS News Hour, “News Hour with Jim Lehrer”. Algunos de estos videos pueden ser vistos visitando la página: http://www.pbs.org/newshour/video/search_results.html?q=arabesque

mencionar la American Library Association, The Rockefeller Foundation y el Brookings Institution, todas reconocidas por su trabajo en el fomento del diálogo intercultural.

Si nos preguntamos si el Kennedy Center es una institución no gubernamental, la respuesta es: NO. Ahora, si nos cuestionamos si el KC es una organización independiente, la respuesta es: SI.

El John F. Kennedy Center for the Performing Arts es una asociación público-privada de carácter único en los EE.UU. Monumento viviente en memoria del Presidente Kennedy, su edificio constituye un edificio federal, razón por la cual recibe fondos federales para su mantenimiento y operación. Además, desde su inicio el KC cuenta con un Consejo de Administración cuyos miembros son nombrados por el Presidente de EE.UU., tal como ocurre con cada Primera Dama que pasa a ser Presidente Honorario del KC.

¿Entonces de dónde surge la parte privada del KC? Tanto la programación artística, como una gran cantidad de actividades educativas del centro, son financiadas mediante las donaciones de individuos; corporaciones y fundaciones de todo el mundo, y a través de las ganancias que se recaudan con los espectáculos que se realizan. (The Kennedy Center). Pero más allá de la financiación, la importancia del carácter privado de esta institución recae en la independencia de su accionar, hecho que ha sido fundamental para mantener una labor continua por parte del centro, sin observarse las intermitencias que hemos mencionado en el accionar del gobierno, pero además manteniendo el foco en el diálogo de dos vías buscado en la Diplomacia Cultural tal como debe ser entendida.

Este es un punto fundamental que hace a la singularidad del Kennedy Center, y contribuye a su formulación como un nuevo modelo de Diplomacia Cultural de EE.UU. Por un lado cuenta con el financiamiento del gobierno de EE.UU. en cuanto a sus instalaciones y su mantenimiento, pero por otro lado, conserva su autonomía para definir las actividades a desarrollarse en el centro, manteniendo el claro objetivo de intercambio cultural ajeno a la política específica de cada gobierno..

Tanto Kathy Kruse164 como Michael M. Kaiser165 coinciden en remarcar la independencia de la programación del centro. Si bien existen raras ocasiones donde personas del

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Entrevista a Kathy Kruse, Vicepresidenta de Relaciones Institucionales del John F. Kennedy Center for Performing Arts, realizada por Natalia Cobo el 19 de julio de 2010 en Washington DC, EE.UU. Transcripción completa de la entrevista en el Anexo.

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Entrevista a Michael M. Kaiser, Presidente del John F. Kennedy Center for the Performing Arts, realizada por Natalia Cobo el 26 de mayo de 2010 en Tokio, Japón. Transcripción completa de la entrevista en el Anexo.

gobierno formulan sugerencias en cuanto a presentaciones o programas, los dos reafirman la posibilidad tanto de aceptar o rechazar estas sugerencias en cada caso. Para Kruse, la combinación que se produce en el KC representa “the best of both worlds”, es decir lo mejor de los dos mundos, ya que cuenta con un respaldo del gobierno, una suerte de respeto hacia esta institución, que facilita su operatividad, al mismo tiempo que prevalece su independencia.

El segundo elemento que posiciona al KC como un nuevo modelo de Diplomacia Cultural es el enfoque con el cual el centro interviene en el campo de intercambio cultural. Si bien el Kennedy Center ha realizado a lo largo de su historia un innumerable aporte al arte y al entendimiento cultural de EE.UU., creemos que este nuevo modelo de Diplomacia Cultural posee una clara influencia del Presidente Michael Kaiser, quien como ya hemos planteado, ha contribuido en la expansión y la maduración del centro, llevándolo hacia una nueva dimensión en el intercambio cultural.

La filosofía desarrollada por Kaiser, y puesta en ejecución dentro del centro, tiene dos niveles simultáneos y complementarios, un modelo de doble vía que se basa en la exportación del conocimiento y la importación de cultura en EE.UU.

Ambos programas educativos que hemos detallado dentro de la Gestión del Arte forman parte de la pata relacionada con la exportación del conocimiento, mientras que la importación cultural se ve reflejada en la organización de los Festivales Internacionales por parte del centro. Pero lo interesante del modelo es que ambos niveles se retroalimentan mutuamente, ya que tanto a través de la educación, como a través de los festivales, el KC genera un círculo de colaboración y cooperación a largo plazo, basado en su interés demostrado hacia otras culturas, y la importancia que éstas tienen para el centro.

La vía de promover la importación de la cultura del resto del mundo, hecho que como dijimos ya venía sucediendo en el KC, se acentúa a partir de la apreciación de Kaiser sobre la falta de exposición a otras culturas existente en la población estadounidense, carencia a la que hiciéramos referencia en capítulos anteriores. En su opinión166, es necesario reconocer que mientras que el resto del mundo ha recibido suficiente cultura estadounidense, sobre todo cultura popular, la sociedad estadounidense en general no

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Entrevista a Michael M. Kaiser, Presidente del John F. Kennedy Center for the Performing Arts, realizada por Natalia Cobo el 26 de mayo de 2010 en Tokio, Japón. Transcripción completa de la entrevista en el Anexo.

goza de un conocimiento suficiente de cultura extranjera, exceptuando tal vez la cultura europea. Esto ocurriría en parte por la juventud de EE.UU. como país., y por otro lado por su lejanía física del resto del mundo. Mientras que en Europa los países se encuentran geográficamente conectados, EE.UU. es casi una isla que carece además de un pasado imperial como sucede con países como Francia o Inglaterra, una historia que los ha llevado a utilizar el intercambio cultural como herramienta de dominación de sus imperios. Dejando de lado la información económica y política disponible sobre el resto del mundo, la sociedad estadounidense carecería de suficiente exposición hacia otras culturas, la manera de sentir y vivir de su gente, culturas como la china, o la libanesa para citar algunos ejemplos (The Kennedy Center).

La exportación del conocimiento que realiza el KC, el segundo nivel de su modelo, tiene como objetivo demostrar una generosidad y humildad que para Kaiser resultan fundamentales en la construcción de un escenario de cooperación mundial. Los programas educacionales que mencionamos anteriormente resaltan la voluntad del centro de apoyar el desarrollo del arte en otros países, manifestando la importancia que retienen estas culturas para el KC, y en extensión para EE.UU. Según Kaiser, el objetivo de organizar conferencias sobre la gestión artística en países como Argentina o Pakistán consiste en transmitir la especial atención que esta cultura requiere, el deseo de ayudarla a elevarla a su máximo nivel de expresión.

La historia de la Diplomacia Cultural por parte del gobierno de EE.UU. se ha basado fundamentalmente en la exportación del arte, la cultura, y el pensamiento de la sociedad estadounidense en el mundo. La necesidad de competir con el sistema comunista soviético, promocionando el capitalismo durante la Guerra Fría, sumado al ansia de demostrar la grandeza y el poderío de este país, han conducido a los gobiernos en general a concentrarse en herramientas destinadas a difundir la cultura estadounidense por el mundo. Y si bien como ya hemos recalcado, muchas de estas actividades han desencadenado el diálogo buscado por la Diplomacia Cultural, el foco de la Diplomacia Pública gubernamental estadounidense ha estado monopolizado en su mayoría por el fin de la propaganda, una campaña dirigida a captar la atracción de la población mundial en beneficio del liderazgo estadounidense.

La historia nos demuestra que todas estas actividades han socavado la credibilidad del gobierno de los EE.UU. como propulsor de diálogo, haciendo evidente la íntima relación de todas estas herramientas con la política exterior del gobierno de turno. Ha sido tan

marcada la relación de las prioridades del gobierno con su ejercicio de Diplomacia Pública, que de hecho hemos podido establecer una relación directa entre los períodos de amenaza y conflicto, con un mayor involucramiento del gobierno en este tipo de diplomacia.

Es claro que es necesario reconocer que el modelo desarrollado y aplicado desde el inicio de la Diplomacia Pública gubernamental en el siglo XX es obsoleto, y no reconoce las prioridades del entramado actual. La evolución del mundo nos empuja a una búsqueda de diálogo genuino entre culturas, a fomentar la cooperación mediante un cambio de dialéctica. Existe una realidad que exige un modelo que reivindique las culturas que han sido impregnadas hasta el cansancio por las costumbres occidentales, culturas que anhelan un mayor reconocimiento y entendimiento por parte de países como los EE.UU.

En una estrategia de Smart Power, que incluya un ejercicio conciente de Soft Power como la que plateamos en el primer capítulo167, el atractivo de EE.UU. no se limita a la importancia de sus valores y su cultura, sino que engloba acciones relacionadas con su capacidad de entendimiento y apreciación del otro. La multidimensionalidad del poderío estadounidense debería ser capaz de incluir en su amplio espectro de atractivos, una mayor capacidad de generosidad y humildad frente al otro, hecho que puede ser reforzado con la exportación de su alto nivel de experiencia y conocimiento.

Este es el nuevo modelo planteado y utilizado por el Kennedy Center, un intercambio de dos vías que genere beneficios múltiples tanto para los estadounidenses como para el resto del mundo. Un modelo basado en la credibilidad del centro, debido a su independencia de las políticas del gobierno. Un modelo que se retroalimenta a sí mismo, ya que las conferencias y los festivales son una base de intercambio continuo. Si tomamos, por ejemplo, el Festival de China, Kaiser168 considera que la labor realizada en educación en este país ha contribuido a la extensa colaboración del gobierno chino quien ha solventado la participación de los 900 artistas involucrados en el festival. Lo mismo ha ocurrido con los países árabes, la generosidad y el reconocimiento de su cultura por parte del KC contribuyó al enorme compromiso con el festival por parte de estos países, los cuales han apoyado fuertemente la convocatoria realizada por el KC para la organización

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Ver: Nye Jr., Joseph S. 2004. Soft Power: The Means to Success in World Politics. New York: PublicAffairsTM.

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Entrevista a Michael M. Kaiser, Presidente del John F. Kennedy Center for the Performing Arts, realizada por Natalia Cobo el 26 de mayo de 2010 en Tokio, Japón. Transcripción completa de la entrevista en el Anexo.

del Arabesque. Además, el festival contribuyó a generar relaciones aún más duraderas con estos países, quienes se sintieron respetados y valorados en cada paso del evento.

El Teatro Al-Kasaba de Ramala, Palestina, es un claro ejemplo en esta retroalimentación que planteamos. Su director, George Ibrahim, participaba de la conferencia sobre gestión del arte realizada por Kaiser en el Cairo en el mes de marzo de 2007, cuando desafió la aplicabilidad de las enseñanzas del presidente del KC en Palestina, invitándolo a visitarlo. La visita a Ramala tendría lugar en el mismo año, durante la cual Kaiser mantendría reuniones con casi todos los involucrados en la labor del teatro (Tarnopolsky 2007). La experiencia ha creado una fuerte relación con este centro, lo que desembocó en una presentación de la obra “Alive from Palestine: Stories Under Occupation” durante el Arabesque. La obra del teatro Al-Kasaba fue creada por artistas Palestinos que tratan de recrear una situación diaria ordinaria bajo un entorno “extraordinario” como es la ocupación. Ibrahim declararía “Nosotros no somos noticias; nosotros somos seres humanos como ustedes. Arabesque será un éxito si la gente viene, no para reforzar estereotipos, si no para abrir sus corazones” (The Kennedy Center 2009: 29).

Los logros de este nuevo modelo de Diplomacia Cultural son incalculables, tal como dijera Alicia Adams sobre el Arabesque, “se necesitan años para conocer la totalidad del impacto de estas actividades”. Pero así como hemos ido estableciendo ejemplos a lo largo de este capítulo, podemos decir que el Kennedy Center ha realizado una excelente labor en la difícil tarea de la construcción de una imagen para EE.UU., una construcción que como remarcamos en el tercer capítulo resulta fundamental para la relación de EE.UU. con el resto del mundo.