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Plan de control

In document Por Favor, Sea Exitoso (página 86-93)

1. Para comenzar con esta estrategia para la toma de decisiones, se necesita estar en un lugar o espacio que se preste para no tener interrup- ciones, por alrededor de quince minutos. De preferencia donde no haya ningún ruido exter- no, que sea ni tan cómodo como para quedar- nos dormidos, ni tan rígido como para no estar en un ambiente agradable; sin mucho atractivo visual que nos pueda estar distrayendo. Pode- mos agregar un poco de música clásica en vo- lumen bajo.

2. La estabilidad emocional es básica antes de tomar cualquier decisión. No lo podemos hacer si estamos muy tristes, eufóricos, deprimidos o enojados, porque tomaríamos una opción muy balanceada hacia el sentimiento que tengamos en el momento. Además de las claves que di- mos en el capítulo IV para el nivel emocional, tenemos que hacer varias respiraciones profun- das para salir del estado en el que nos encon- tremos. Ir poco a poco poniendo nuestra pantalla mental en blanco y sólo pensar en la respiración que estamos haciendo. Este es el momento para que usted se relaje al máximo y pueda ir entrando poco a poco a un momento de tranquilidad, quitando los pensamientos que pasan en ese momento, lo que tenemos que hacer después, lo que pasó o todo lo “negativo” que puede suceder. Recuerde que, por más

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que se preocupe, las cosas no van a cambiar. Tómese el tiempo necesario para respirar, y la posición adecuada que más le guste, en donde se sienta cómodo. Piense en su respiración y vaya dejando pasar los pensamientos, como cuando pasa un tren enfrente de usted, pero no se sube.

3. Tome unas cuantas hojas y una pluma, para ir anotando todo lo que vaya surgiendo en estos quince minutos que tiene exclusivamente para usted. Como primer punto, defina la situación por la cual tiene que tomar la decisión; o sea, el problema en términos reales. Pero establezca el objetivo que persigue al decidir cualquier op- ción.

4. Hágalo en forma de meta o frase para recor- darlo mucho más fácil. Si está en términos ne- gativos, hágalo positivo, y si está neutral, hágalo específico. Ejemplo: “No sé si seguir con la dieta”. La frase sería: “Quiero ser flaco y sen- tirme bien, una forma es continuar con mi dieta y otra es buscar una nueva forma de alimenta- ción”. Para hacerlo más específico hágalo así: “Quiero ser flaco y sentirme bien, puedo co- menzar mi dieta a partir de mañana para bajar los 15 kilos de más o puedo probar seguir ali- mentándome como lo he estado haciendo hasta ahora”

5. Trabajará con cada opción de manera particu- lar. Todo acto tiene una intención positiva de fondo, por lo tanto hay que descubrir que, sea cual sea su alternativa, tiene una buena inten- ción para usted, porque por algo la está consi- derando como posible decisión. Va a escribir una columna donde coloque como título, con

una sola palabra, su primera opción. Escriba to- das las intenciones positivas que crea usted tie- ne esta opción, pueden ser 10, 20, 30. Si seguimos con el ejemplo de continuar con la dieta, la pregunta es: ¿qué ganaría si continúo con la dieta? Escriba en dos palabras todas las ideas que se le vayan ocurriendo. Puede ser: sentirme bien, estar contento, tener salud, estar feliz, verme bien, ser flaco.

6. Hará lo mismo con la segunda opción. Aunque le parezca algo raro, el hecho de no seguir con la dieta, también tiene para usted, de fondo, una intención positiva. Puede ser: comer lo que yo quiero, sentirme más relajado, no tener pre- siones, quitarme la ansiedad. Escriba también todas las ideas positivas que se le ocurran para esa segunda decisión, en una columna.

7. Ya ha visto todas las intenciones positivas que tiene cada una de sus decisiones. Tome cual tome, tienen algo bueno preparado para usted, sólo que es algo muy diferente. En un espacio separado de la hoja, escriba cuál decisión hasta este momento –después de haber visto las ideas positivas– tiene más peso para usted hasta ahora. Déjelo pendiente por un momento. 8. Tome de nuevo la primera opción y, con la

misma tranquilidad, dele vuelo a su imagina- ción y vaya escribiendo de un lado de la hoja, todas las consecuencias positivas que esta pue- de traer consigo: toda la repercusión positiva que puede traer si toma esa primera decisión. Ahora, ¿qué pasaría del lado negativo? ¿Qué consecuencias traería? Anótelas también. Haga lo mismo con la segunda posible decisión.

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9. Vaya eliminando cada una de las consecuencias positivas de la primera opción con las de la se- gunda. Haga lo mismo con lo negativo de la se- gunda y lo negativo de la primera, pero esto tiene que irse eliminando de acuerdo a la im- portancia que usted le da. Si va a eliminar una consecuencia de mucha trascendencia en la primera, busque una de mucho valor en la se- gunda para quitar. La idea es que tenga al final la menor cantidad de consecuencias positivas y negativas, para que así pueda tener un resulta- do más específico, después de haber visto el “todo”.

10. Como en lo anterior, escriba cuál decisión tiene más peso para usted en este momento. ¿Conti- núa siendo la misma o ha cambiado?

11. ¿Hay alguna otra opción que no ha considerado y que podría ser válida en lugar de alguna de sus dos decisiones principales? Tómese el tiempo necesario.

12. Revise su meta, su frase inicial. ¿Qué decisión es la que más se asemeja o que va a ayudarlo a conseguir el objetivo central que está persi- guiendo?

13. Observe las intenciones positivas, los “pro” y los “contra”, las posibles consecuencias que traería una decisión y otra, grabe todo el mapa que acaba de crear en este corto tiempo. Tome con la tranquilidad suficiente la decisión que vaya de acuerdo a lo que usted desea y a lo que quiere lograr. Si todavía no tiene bien claro qué hacer, deje que su mente se quede trabajando, sígale dando un repaso rápido al ejercicio y descanse un poco. La capacidad para tomar esa decisión le llegará mucho más rápida, porque lo

que antes tenía en el inconsciente, ahora lo está haciendo conscientemente.

14. Estas hojas las puede guardar en un lugar segu- ro, pero no necesita estarlas viendo en cada momento, porque ya ha trabajado con ellas y su mente ha grabado todo lo que ha vivido en este momento. Sin que usted quiera, le llegará la capacidad para tomar la decisión con la que tra- bajó con este plan, de una forma sorprendente. Este plan se puede hacer –ya cuando tenemos algo de práctica– inclusive de forma silenciosa, cuando nos encontramos en una situación de mucho riesgo, en donde tenemos que decidir algo importante. Lo podemos hacer también en la oficina, en el colegio, o en una junta de negocios.

El único requisito es “desconectarnos” del ambien- te y del contacto con los demás unos cuantos minutos, para ir evaluando rápidamente las decisiones antes de tomarlas.

No necesitamos ir haciéndolo paso por paso como lo hicimos aquí, cada vez que lo queramos hacer; aunque si tenemos el tiempo, es muy conveniente. Inclusive, esta guía para tomar decisiones incluye también las deci- siones relacionadas con modificar este plan de control. Porque con el paso del tiempo, ya podremos irle hacien- do variantes y ajustándolo según nuestras necesidades.

La idea básica es detenernos un momento para pensar –cosa que muy pocos hacen– y estructurar más nuestras ideas; tener plena conciencia de lo que vamos a hacer, para no andar como los animales, que no saben por dónde van, ni por qué viven.

Hay algunos que creen que, el hecho de pensar pa- ra tomar una decisión, significa estar dudando de noso- tros mismos, pero como lo hemos visto en la experiencia

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de otros y en la nuestra, una persona que duda mucho de sí misma, es la que actúa por instinto, porque sabe que si piensa un poco más, puede encontrarse con otros espa- cios nunca antes explorados, y ahí es cuando le entra el temor.

No se trata tampoco de estarle dando vueltas a las decisiones, sino de ver cuál es nuestro objetivo, cuáles son las consecuencias, intenciones positivas, tomar una opción neutral, que no sea afectada por nada más que por nuestro propio consentimiento, y poner en práctica lo que hayamos elegido. ¡Tan sencillo como eso!

En definitiva, como hemos visto, para tomar una buena decisión hay que usar dos órganos indispensables: el cerebro y el corazón.

No podemos dejar a un lado a ninguno de los dos porque, en todo caso, tomaríamos decisiones a medias que no nos llevarían a ningún lado positivo.

Hay que buscar siempre la eficiencia total, y el éxi- to en el desarrollo de nuestro proyecto de vida, con el solo hecho de recordar unas cuantas preguntas antes de decidir, como por ejemplo: ¿Qué quiero? ¿Qué necesito? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué pasa si hago esto o aquello?

De esa forma se pueden encontrar respuestas má- gicas para llegar a momentos en donde vamos a tener toda la seguridad para decidir. Va a haber momentos más difíciles que otros, en donde usted se sentirá más com- prometido, e inclusive comprometerá a otras personas en sus decisiones. Pero mientras usted esté plenamente seguro de lo que hace, y si piensa anticipadamente antes de elegir cualquier cosa, tiene una gran parte ganada.

No quisiera cerrar este capítulo sin decir que, para ser decisivo debemos tener: integridad para no engañar- nos; intuición, para poder confiar en nosotros; y perspica- cia, para saber que realmente hacemos lo mejor.

Cuando comprendamos estos puntos y los mane- jemos de forma automática, llegaremos a elegir de forma rápida, eficaz, convincente, y sin tanta preocupación por las posibles consecuencias, porque las asumiremos como verdaderos líderes responsables.

Ahora tiene su primera misión, tiene que hacer una decisión en estos momentos. Comenzar a ser decidido, o seguir como ha estado viviendo hasta ahora.

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CAPÍTULO VIII

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