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En la actualidad, los adolescentes y su forma de desenvolverse han cambiado drásticamente en estos últimos tiempos, puesto que los avances tecnológicos como el uso excesivo del celular han penetrado de forma rápida y consistente en el mundo actual.

Ponce (2011), “señala que la dependencia al celular, es una adicción tecnológica más moderna y de aparición reciente, es conceptualizada como el miedo excesivo e irracional a quedarse sin teléfono móvil ya sea momentáneamente o para siempre, ocasionando ansiedad o miedo al olvidar el móvil en casa y creer estar incomunicado”. Así mismo Chóliz (2010),

considera cuatro “dimensiones de la dependencia al celular y son: 1. Dimensión de la abstinencia, expresa por un severo malestar provocado cuando no se tiene la posibilidad de utilizar el móvil o hace tiempo que no se puede usar. 2. Dimensión del abuso y dificultad en controlar el impulso; se refiere a la utilización excesiva del móvil en cualquier momento y situación, que está relacionada con una de las características principales de los trastornos adictivos: la dificultad para dejar de consumir, en este caso, para dejar de utilizar el móvil. El uso excesivo tiene mucho que ver con la dificultad de controlar la conducta. 3. Dimensión de los problemas ocasionados por el uso excesivo; evalúa las consecuencias negativas que tiene la utilización excesiva del móvil o su uso inapropiado como los gastos excesivos, interferencia con otras actividades importantes y los problemas familiares y en sus relaciones con los demás. Finalmente 4. Dimensión de la tolerancia se refiere a la necesidad de utilizar cada vez más el móvil para conseguir la misma satisfacción o que el uso moderado no llegue a ser suficiente para la personalidad.”

Por ende, Castells (2017), señala que “muchos de los adolescentes utilizan el teléfono con moderación al principio, pero enseguida empieza a consumir más tiempo del que esperaban, a tal punto que se desconectan del mundo en el que viven y en vez de aprovecha su tiempo al máximo en actividades que lo ameriten lo pierden utilizando el teléfono descontroladamente”.

Choliz (2010), “el apego de los adolescentes al teléfono celular es tal que afectan sus actividades diarias y cuando los estudiantes no tiene la posibilidad de ponerse en contacto con los demás ante un fallo en la batería o la pérdida del celular puede ocasionar una fuerte sensación de angustia, miedo y estrés por no poder acceder a los datos personales en el aparato; se sienten incompletos, inseguros, frágiles y muy temeroso cuando no tienen el celular al alcance.”

Según la autora Domínguez (2014) “el teléfono celular, para los adolescentes es un instrumento básico y necesario para sentir que pertenecen a un grupo social, de estar siempre en continua comunicación y alerta a las novedades que van surgiendo y realizan todas sus actividades a partir del teléfono móvil: se comunican con amigos, escuchan música, buscan información, juegan en red y hacen la tarea escolar”. Los adolescentes se han convertido en los principales usuarios de los diferentes servicios que ofrece la telefonía celular a los que dedican cada vez más tiempo y recursos económicos, en consecuencia, se ven dañadas y debilitadas sus relaciones interpersonales; por ello según el autor Torres y Flora (1997), señalan que “la interacción social es el lazo o vínculo que existe entre las personas y que son esenciales para el grupo, de tal manera que sin ella la sociedad no funcionaría. Para la Sociología, las relaciones sociales, los modos de interacción no se limitan al ámbito familiar o de parentesco; abarca las relaciones laborales, políticas, en los clubes deportivos, en los centros educativos, etc.”

El Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado de Lima, realizaron una encuesta en jóvenes entre 15 a 25 años sobre la dependencia al celular en el año 2013 y los resultados son lo siguiente: el 40% de los jóvenes sufren de adicción al uso del celular, siendo un 25% de los jóvenes, si regresaría por el celular si se olvidaran en casa. Tan sólo el 10% mantuvo la opinión que no lo necesitan porque no es un elemento esencial diario. Al consultársele para qué utilizan su Smartphone, el 27% de los jóvenes dijo que lo emplea para hacer uso de la aplicación Whatsapp y mensajería; además el 25% de los jóvenes de encuestados lo usa para realizar llamadas. El smartphone también es usado para consultar páginas web 19% de los jóvenes así como para interactuar y consultar a través de las redes sociales 19% de los jóvenes y manifiesta que una de las señales de la adicción a los teléfonos celulares es el “síndrome de abstinencia” que atraviesa la persona afectada cuando se le pierde el equipo o se le malogra;

estos equipos, y que el exceso corresponde a personas que evaden tener una vida social de interacción con otras.

Flores y Quequezana (2014) realizaron una investigación denominada “Estandarización

y validación de un test de dependencia al móvil en estudiantes de la universidad nacional de san Agustín y la universidad católica san Pablo, 2014 , el cual su muestra estuvo constituida por 1400 estudiantes universitarios de Arequipa, a los que se les administró el Test de Adicción al Celular Móvil (TDM), cuyo autor es Mariano Choliz Montañés (2012), versión adaptada para Arequipa, durante el segundo semestre del periodo académico del año 2014. Los resultados fueron el 42.69% de los jóvenes presentan abstinencia, el 7,39 % de los jóvenes presentan abuso y dificultad para controlar el impulso, el 6,64 % de los jóvenes presentan problemas ocasionados por el uso excesivo y por último el 5.64% de los jóvenes presentan tolerancia

La presente investigación se llevara a cabo en la Institución Educativa Politécnico Rafael Santiago Loayza Guevara, donde se observó cómo problema, que los estudiantes centran su atención en su celular, ya están jugando, contestando mensajes y se mantienen conectados a internet; el celular se ha convertido en una herramienta imprescindible del día a día de los estudiantes, revisan constantemente la pantalla para ver si le ha llegado un nuevo mensaje, una llamada perdida o simplemente para ver cómo pasa el tiempo; utilizan excesivamente las redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube, entre otros y por ello, dejan de prestar atención a sus amigos, evitan las reuniones familiares y los paseos en familia para estar con el celular.

2.3 Formulación del problema

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