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La población a la que Bunko Papalote ha dirigido sus actividades En los primeros años de Bunko Papalote, en los que la responsabilidad de todo tipo recaía

La experiencia de literacidad en Bunko Papalote

4.1 El discurso de Bunko Papalote

4.1.2 La población a la que Bunko Papalote ha dirigido sus actividades En los primeros años de Bunko Papalote, en los que la responsabilidad de todo tipo recaía

en quien escribe, se definió cuál sería la población hacia la que se orientarían las actividades. El panorama era el siguiente: por un lado, la intencionalidad de que Bunko Papalote contribuyera a “promover el gusto por los libros y la lectura entre los niños de una comunidad urbana” económica y socialmente en desventaja (Jiménez Orozco, 2008:34). Por otro lado, la necesidad de que fuera autosustentable. Por último, una comunidad económica y socialmente desfavorecida que no mostraba interés en los talleres de lectura, mientras que una población con mejores condiciones económicas y sociales sí lo hacía. La decisión en ese momento fue trabajar con esta comunidad “culturalmente cercana” a la lectura, que estaba dispuesta a pagar porque sus hijos asistieran a talleres de lectura. Sin duda esto permitiría, en otro momento, trabajar con la población “culturalmente alejada” de la misma:80

“…trabajas sola y, por lo tanto, no te alcanza el tiempo para planear y organizar los talleres, impartirlos, promocionarlos y, además, dedicarte a construir estrategias de acercamiento de esta población (económica y socialmente en desventaja) a la lectura y los libros. Sin duda esto último es posible. Sin embargo, se necesita apoyo financiero, además de un gran equipo de trabajo para lograrlo. Y por el momento careces de ambas cosas (…) Lo que estás tratando de hacer es sentar las bases para que Bunko Papalote sea un proyecto estable tanto en el aspecto económico como en el metodológico. Tienes la corazonada de que sólo así Bunko Papalote podrá contribuir, de algún modo y en otro momento, a beneficiar a la población que por ahora no asiste a sus actividades, más que por razones económicas, por razones culturales y sociales…” (Jiménez Orozco, Ayora & Hoyos de, 2002:43s).

Como podemos apreciar desde el apartado anterior, Bunko Papalote surge como un proyecto de promoción de la lectura, que comparte “la narrativa pública sobre la literacidad” (Barton & Hamilton, 2004:130), en el sentido de dar prioridad a “caracterizaciones puramente psicológicas de la lectura y de la escritura como habilidades autónomas…” (Barton & Hamilton, 2004:131). Es decir, como habilidades que se construyen con independencia del contexto social y cultural en el que se producen. Esta idea va de la mano con que el lenguaje escrito permite desarrollar habilidades que sería

       

80 En esos años esta era la manera en que conceptualizaba lo que hoy denomino familias cercanas a la literacidad

imposible desplegar a partir del lenguaje oral. En suma, desde la narrativa pública sobre la literacidad, el lenguaje escrito posee, en sí mismo y al margen del contexto social y cultural, cualidades superiores al lenguaje oral.

“Los teóricos de la educación y la psicología, y los lingüistas conceptualizaron la literacidad como una constante universal cuya adquisición, una vez superados los problemas individuales mediante el diagnóstico y la pedagogía, conduce a habilidades cognitivas mayores, a un mejor pensamiento lógico, a la interrogación crítica y a la reflexión autoconsciente (…) Mientras que los antropólogos y los folcloristas (…) han demostrado que los miembros de las culturas ‘orales’ –como quiera que se definan– comparten todas las características cognitivas atribuidas a la literacidad dentro del modelo autónomo…” (Street 2004:92s).

Fue sobre esta narrativa que se construyeron los cimientos de Bunko Papalote, así como su objetivo de promover el gusto por la lectura y los libros entre los miembros de una comunidad urbana de clase media. Desde esta perspectiva también, en Bunko Papalote hemos considerado que el acercamiento placentero a la cultura escrita “beneficia” (en el sentido al que se refiere Street en la cita anterior) a las personas, en especial a aquellas que se encuentran “alejadas culturalmente” de tales objetos y de tal actividad. Por tal motivo, a lo largo de los 15 años de existencia de Bunko Papalote, hemos procurado facilitar el acceso a familias con precarias condiciones económicas y sociales. Así, sin tener que pagar una cuota, ha sido como han podido mantener su asistencia a los talleres los colaboradores de este estudio: Naya, Camilo, Antonio y Lorena (cfr. 3.3.1).

Por otro lado, si bien la literacidad dominante subyace en los orígenes de Bunko Papalote, la experiencia de trabajo a partir de la interacción entre población culturalmente cercana y lejana a los libros y la lectura, dio origen a otro orden de ideas que no necesariamente provenía de la misma “narrativa”. Se trataba de la percepción de que aquella comunidad con condiciones económicas y sociales favorables, cercana a la cultura escrita, le costaba trabajo considerar valiosos a los otros. En especial, aquellos con precarias condiciones económicas y sociales. Así, promover la lectura entre esta población, se convertía también en un ejercicio de apreciación de, y empatía con, los otros.

La “población económica y culturalmente favorecida (…) a pesar de que tiene ventajas sobre aquellas comunidades económica y culturalmente pobres, a menudo tiene una gran desventaja: muchos de sus integrantes no tienen una conciencia de la importancia de los otros en su vida. Son personas que crecen con todas sus

necesidades básicas cubiertas –muchas veces con más de lo necesario– y a las que les cuesta trabajo valorar lo que tienen. Por esta razón, hay más posibilidades de que se sientan separadas de los demás y que a menudo tengan actitudes de desprecio, desinterés e intolerancia respecto al resto de los miembros de su comunidad – especialmente por los que son diferentes a ellos económica, social y culturalmente hablando. Por esta razón, trabajar con una población favorecida, que aparentemente no necesita apoyo para leer e interesarse en la lectura, se convierte en un reto: es una comunidad que necesita a la lectura y a los libros para volverse más respetuosa y solidaria. En pocas palabras, es una comunidad que necesita leer para volverse más humana” (Jiménez Orozco, Ayora & Hoyos de, 2002:44).

Fue precisamente este “segundo orden de ideas”, lo que se convertiría en la plataforma para pensar a los talleres de lectura de Bunko Papalote como una actividad formativa para los niños. A través del concepto “formación” (Honoré, 1980) traté de ir más allá de la narrativa que veía en la lectura, sobre todo, el desarrollo de habilidades cognitivas en los niños. Si bien estas eran importantes, también lo era el desarrollo de habilidades sociales que permitieran a niños de un medio económico y social favorecido, apreciar a otros niños, en especial, a aquellos de diferente condición. Consideré entonces que los talleres de lectura de Bunko Papalote contribuían a la formación de los niños, en el sentido de facilitar el florecimiento de:

“…la potencialidad humana de que los sujetos piensen y actúen sobre su mundo de una manera crítica y creativa, teniendo como punto de partida el cultivo de un pensamiento reflexivo, que no sólo es racional, sino que tiene que ver con el desarrollo de un pensamiento sensible, emotivo y social, que les permita a los sujetos convivir en paz, comunicarse, dialogar, interesarse por el bienestar no sólo de sí mismos, sino de los demás y, en esa medida, del bienestar del mundo en que viven” (Jiménez Orozco, 1998:9).

Este planteamiento fue el origen de la importancia que comenzó a tener “la metodología de trabajo” en Bunko Papalote, de la que nos ocuparemos en los apartados 4.1.3. y 4.1.5. Por ahora, continúo con el tema de la población hacia la que Bunko Papalote ha dirigido sus actividades. Por varios años, la proporción de niños provenientes de familias económica y socialmente en desventaja, culturalmente alejados de los libros y la lectura, fue muy baja. A pesar de que quienes coordinamos Bunko Papalote, siempre hemos tenido la disposición de facilitar el acceso de esta población a los talleres de lectura, no contábamos con un presupuesto especial destinado para este rubro. Bunko Papalote crecía, y con ello también

lo hacía el cúmulo de actividades de carácter operativo y administrativo necesarias para asegurar su funcionamiento.

Fue hasta el periodo 2005–2006 que la Fundación Seedtime Water Inc. hizo posible que asistieran 48 niños becados (32 familias culturalmente alejadas de lo libros y la lectura, de un medio socio–económico bajo) a los talleres de lectura. Estas familias respondieron a la convocatoria del programa Lingorolí libros para ti, que Bunko Papalote realizó en una escuela primaria pública cercana a sus instalaciones. El incremento en la correlación de familias provenientes de diferentes niveles económicos y sociales aumentó la intensidad de las interacciones entre ambos públicos. De ahí surgió mi interés por este estudio.

La evaluación realizada acerca de las familias becadas en Bunko Papalote, por Seedtime Water Inc., apuntaba que los niños que habían participado en los talleres, habían tenido un acercamiento gustoso hacia los libros y la lectura. Esto significaba “beneficios” a nivel emocional, cognitivo y social.

“En el tiempo que trabajamos con los niños, un año aproximadamente, hemos notado que ha sido una experiencia muy importante tanto para ellos como para sus familias. Los niños han entendido perfectamente que el espacio de los libros y la lectura es suyo también y que lo pueden aprovechar para estar contentos, para pensar, para divertirse, para conocer otros niños, para saber más cosas, para mejorar en la escuela, etc. Y participan activamente en construir un espacio respetuoso, un espacio de colaboración y confianza entre ellos y los demás niños y entre ellos y las coordinadoras” (Ayora & Hoyos de, 2006:1).

La misma evaluación señalaba que el acercamiento gustoso hacia la lectura y los libros que los niños de esas familias habían logrado en su estancia de un año en Bunko Papalote, les permitiría “acceder por su propia cuenta a la lectura” (Ayora & Hoyos de, 2006:1). Al mismo tiempo alertaba acerca de que este resultado podía revertirse, “dadas las características de alejamiento de los libros y la lectura, a la que se tiende en su medio social y cultural”. Por otra parte, destacaba la importancia que tenía el hecho de que los padres de familia hubieran acercado a sus hijos a Bunko Papalote, en tanto espacio cultural alternativo. Para ello, había sido fundamental el haberlos invitado, aceptado y apoyado a través del programa Lingorolí libros para ti (Id). De esta manera, “tanto la Fundación

Seedtime water (sic) como la Biblioteca Infantil y Juvenil Bunko Papalote, (habían logrado) acercar a (casi) 50 familias, a los libros y la lectura” (Id).

Con esta conclusión, en Bunko Papalote se confirmaba la perspectiva autónoma desde la que se ha considerado a la lectura. Basta con acercar los libros y la lectura a las familias provenientes de medios económicos y sociales bajos, para que se beneficien naturalmente de sus bondades intrínsecas. Parecería que el contacto con los libros y con la lectura subsana las carencias afectivas, económicas, sociales y culturales de esa población.

Cuando terminó el apoyo económico de Seedtime Water Foundation Inc., sucedieron dos eventos. El primero, que Bunko Papalote propuso un “nuevo plan de trabajo” a las familias que habían estado becadas. De esta forma, 32 niños continuaron asistiendo a los talleres de lectura. 21 pagando una cuota fijada por ellos mismos y 11 con una beca del 100%. A dos años de haber terminado este programa, continuaban asistiendo 13 de estos niños (nueve con beca completa y cuatro con becas parciales. Todas ellas, por cuenta de Bunko Papalote).

“Una vez cumplido el objetivo de acercar a más familias a los libros y la lectura, se planteó a lo interno de la biblioteca la posibilidad de que los niños y sus familias pudieran continuar asistiendo a los talleres. La opción que encontramos más viable fue proponer compartir con los padres la responsabilidad económica del taller, así los padres asumirían una parte del costo del taller y la biblioteca la otra, de esta forma la razón económica no tendría que ser un impedimento para que los niños pudieran seguir viniendo a sus talleres...” (Ayora & Hoyos de, 2006:2).

El segundo evento que sucedió, fue que ante los ojos de Seedtime Water Inc. y de Bunko Papalote, pareció atractiva la idea de extender los beneficios autónomos de la lectura y los libros a una comunidad más amplia. Así, de manera conjunta, se creó el programa Leer

para transformar,81 dirigido a los centros comunitarios afiliados al Fondo para los Niños

de México (FpNM).82

“El objetivo de este programa es conjuntar los esfuerzos de las organizaciones participantes, para la creación de bibliotecas comunitarias de literatura infantil y

       

81 Título que corresponde al lema que siempre ha identificado a Bunko Papalote.

82 Para obtener mayor información sobre El Fondo para los Niños de México consultar la página:

juvenil, y la implementación de talleres de lectura con la metodología de Bunko Papalote para desarrollar la lectura por placer, entre niños y jóvenes y ayudarlos en su proceso de formación como lectores autónomos, capaces de construir una comunidad lectora. Es decir, crear la posibilidad para que más niños y sus familias se acerquen a los libros y la lectura en forma voluntaria y permanente. Así mismo, desarrollar habilidades cognitivas que contribuyan a disminuir las causas del rezago educativo, vinculadas de manera indisociable, al desarrollo de habilidades interculturales que propicien un equilibrio entre inteligencia y responsabilidad ética. La importancia del esfuerzo conjunto es lograr esto, a través de asociaciones civiles y así poder llegar a comunidades poco favorecidas, con el propósito específico de que cada comunidad se apropie de su biblioteca comunitaria. Unir nuestros esfuerzos para la creación de dichas bibliotecas, permitirá que los niños y jóvenes de diversas comunidades mexicanas puedan ser parte activa, propositiva y creativa de su entorno” (Bunko Papalote A.C. & Seedtime Water Foundation Inc., 2008).

Este programa ha empezado con un proyecto piloto dirigido a cuatro organizaciones comunitarias del Fondo para los Niños de México. Está previsto trabajar, en un par de años, con el resto de las organizaciones comunitarias afiliadas a ese organismo. En total, se trata de 30 centros comunitarios. Lo que implica un impacto en “más de 30,000 niños, jóvenes y sus familias” (Bunko Papalote A.C. & Seedtime Water Foundation Inc., 2008:15).

4.1.3 La metodología de trabajo en Bunko Papalote: los primeros

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