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Políticas de seguridad vial avaladas por la evidencia y el rigor científico

2.4 ESTUDIOS DE CASO: ESTADOS UNIDOS, AUSTRALIA y JAPÓN

2.4.2 Australia

2.4.2.6 Políticas de seguridad vial avaladas por la evidencia y el rigor científico

El caso australiano “aporta la objetividad en la selección de algunas medidas concretas, haciendo uso de la abundantes de la evidencia científica generada por estudios e investigaciones para justificar los diferentes ámbitos generales de trabajo” – según Monclús (2007: 505). Las claves del

éxito de los estados de Victoria y Queesland responde a su vez a un modelo de evaluación que permite estimar el impacto de cada una de las medidas incluidas en los distintos programas a través de modelos estadísticos de regresión, y posteriormente modelización y simulaciones estadísticas -- a cargo del Centro de Investigación de Accidentes de la Universidad de Monash--. Este modelo de evaluación también incluye factores socioeconómicos adicionales (por ejemplo, las fluctuaciones en las tasas de paro).

Australia, en su apuesta por la objetividad y el rigor científico, también es uno de los países líderes en la capacidad de detectar los principales obstáculos existentes en cuestiones específicas, en concreto en el campo de la reincidencia. Buen ejemplo de ello es el trabajo de

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Payne (2007) en Recidivism in Australia: findings and future research (Payne, 2007) y su apuesta por superar las incertidumbres y confusiones existentes en torno a la reincidencia. Propone trascender

comprensiones genéricas y conceptuales en favor de una visión más estructurada de las investigaciones existentes que parta de una definición de reincidencia en función de dos grandes

elementos: “el propósito de la investigación y su contexto de demanda y la identificación de elementos metodológicos que permitan configuran una medida cuantitativa y significativa de la reincidencia” (Payne, 2007, p. 5). El siguiente gráfico incorpora estos dos grandes elementos y su articulación (gráfico 13).

Gráfico 13: modelo simplificado de reincidencia (Payne, 2007: 5)

El modelo de Payne asume la existencia de una secuencia del incidente criminal que puede ser observada y medida. La lógica del modelo implica una secuencia con tres elementos o partes diferenciadas: en primer lugar, la muestra, o grupo de individuos cuyo comportamiento reincidente es medido, el cual es considerado como índice evento delictivo (index event); en segundo lugar, los

indicadores (indicator events), entendidos como el número y tipo de eventos observados; en tercer

lugar el intervalo de tiempo (time) durante el cual se observa la secuencia de estos indicadores. De este modo el modelo plantea una identificación retrospectiva de la reincidencia, entendida desde

un enfoque histórico del comportamiento delictivo (Payne, 2007: 8). El tiempo es una dimensión

inherente al modelo; el evento y los indicadores ocurren en momentos distintos aunque son básicamente las mismas unidades de análisis, si bien el evento delictivo precede a los indicadores, por ser lo observado en primer lugar.

A partir del modelo de Payne cabría establecer tres grandes grupos de estudios en torno a la reincidencia en el ámbito de la seguridad vial:

• Los estudios centrados en la muestra (sample), conocidos como estudios de prevalencia, se basan en las estimaciones de reincidencia y en el número de delitos atribuibles al cohorte de reincidentes. En este primer grupo de estudios cabe distinguir aquellos centrados en cohortes generales de la población y los estudios que toman como muestra de partida a los reincidentes para intentar estimar sus niveles de reincidencia.

• Un segundo grupo interesados en los factores personales, psicológicos y socioeconómicos que subyacen a la reincidencia.

• Un tercer grupo de estudios centrados en la evaluación y la cuantificación de la eficacia de programas o intervenciones dirigidos a reducir el riesgo de reincidencia. En este grupo cabe distinguir, en el caso de Australia:

o Las evaluaciones de reincidentes por parte de expertos que forman parte en los juicios relacionados con drogas, salud mental y violencia doméstica.

o Las evaluaciones de las intervenciones de expertos en justicia juvenil, por ejemplo, a través de conferencias de sensibilización y prevención.

o Las evaluaciones específicas policiales.

Otro ejemplo destacado de la dimensión científica que avala las estrategias y evaluaciones en materia de reincidencia en Australia lo encontramos en el informe Development of a best practice intervention model for recidivist speeding offenders(Styles et al., 2009). Siguiendo el modelo de reincidencia de Payne (Payne, 2007), y la importancia de atender a los tres grandes elementos (contexto de demanda, muestra y método), el informe plantea que existen distintos modos de abordar la reincidencia en lo que respecta a los conductores que reinciden en sobrepasar los límites de velocidad en Australia. Distinguen tres grandes grupos de estudios:

• Estudios oficiales basados en las infracciones de los límites de velocidad y los datos

oficiales existentes

• Estudios basados en auto-informes de las personas detenidas en controles de radares móviles en carretera

• Estudios que profundizar de manera más sistemática en las relaciones entre rasgos de

personalidad y reincidencia.

Merece la pena detenerse en la crítica que los autores realizan del primer grupo, que por otra parte, es la orientación predominante en los escasos estudios que existen en Europa, y en España, sobre reincidencia.

Styles et al. (2009) destacan la confusión terminológica existente en torno a los términos

“recidivist”, “re-offender” y “repeat offender” en el primer grupo de estudios. El término

“reincidente” (recidivist) alude a los conductores sancionados por superar los límites de velocidad más de tres veces en el periodo de dos años. Sin embargo resulta común el uso indistinto de los términos ‘recidivist’, ‘re-offender’ o ‘repeat offender’. Estos dos últimos, no obstante, llevan implícito que basta con una sola ofensa repetida. Así lo muestra, según Styles et al (2009) los artículos de Lawpoolsri, Li and Braver (Lawpoolsri, Li, & Braver, 2007) y Manderson et al. (Manderson, Siskind, Bain, & Watson, 2004). De este modo los autores identifican el siguiente razonamiento:

Si el sistema legal toma como referencia la trayectoria reincidente de los conductores como índice de reincidencia, y si no hay acuerdo ni definiciones consensuadas acerca de las trayectoria de penalizaciones u ofensas de tráfico, ¿qué garantías existen para que a partir de este modelo los reincidentes se beneficien de los distintos programas y medidas?

Styles et al (2009) también apuntan las principales carencias de este primer grupo de estudios en Australia basados en las infracciones de los límites de velocidad y los datos oficiales existentes. En definitiva, concluyen que este grupo de estudios no pueden avalar programas y medidas específicas para los infractores de velocidad debido a su:

• Escaso rigor metodológico

• Insuficientes evidencias respecto a los datos sociodemográficos de los repeat offenders y otros infractores de velocidad

No obstante también destacan algunas aportaciones de este primer grupo de estudios, en particular, en sus hallazgos relativos al perfil de los infractores de velocidad:

• La mayoría de los infractores son hombres menores de 40 años, y los conductores que

incurren en infracciones graves de velocidad de manera reincidente tienen mayor probabilidad de ser hombres y más jóvenes (menores de 30 años) que la media de infractores de los límites de velocidad.