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Pop y privacidad: ¿ciudad sin ciudad y sin vivienda?

4 LA NO-STOP CITY: CIUDAD INFINITA E INTERIOR

4.6 Pop y privacidad: ¿ciudad sin ciudad y sin vivienda?

La influencia del Pop Art en el proyecto no es tan explícita como su vertiente política. El gru- po había abandonado la imagen marcadamente pop de proyectos anteriores en la etapa del “racionalismo exaltado” que había culminado en el gran volumen inexpresivo para la Fortezza

da Basso. El distanciamiento respecto a esta corriente se había expresado también en el texto

de los Discorsi per immagini en los que se afirmaba que el sistema se había convertido en una realidad virtualmente irrepresentable al que no se podía “tomar el pelo con botes de conser-

93 ENGELS, Friedrich: Contribución al problema de la vivienda, Fundación Federico Engels, Madrid, 2006, p. 26 (ed. original

en: Volksstaat, 1872)

F38 - Giuseppe Pellizza da Volpedo: Il Quarto

Stato, 1901

F39 - VI Festa del proletariato giovanile “Re

Nudo”. Parco Lambro, Milán, 1976

F40 - Archizoom Associati: No-Stop City, fotomontaje (Residential Park, D.Q. 1971)

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va”.94 A pesar de ello, y aunque en la No-Stop City lo construido (el contenedor microclimatizado

y homogéneo) tampoco muestra rastros de esta corriente, la presencia del Pop y de las reflexio- nes que desencadenó está latente en los textos y las imágenes del proyecto.

El marxismo ha valorado tradicionalmente la austeridad y, en el ámbito creativo, ha alenta- do una cierta exaltación de la escasez que se ubica en las antípodas del Pop. El marxismo de Branzi, por el contrario, es un marxismo de la abundancia, él mismo ha especulado sobre un marxismo “a la italiana”, compatible con el amor a la buena vida, que convertía a Branzi en un personaje en las antípodas de la austeridad soviética del PCI. Sin embargo esta posición no era en absoluto excéntrica respecto al Operaismo y la Autonomia. Michael Hardt, en la introducción a una recopilación de textos de la izquierda radical italiana, señalaba esta vertiente hedonista, unida a un “optimismo, que, a primera vista, podría parecer ingenuo” como algo característico y específico de este sector ideológico:

Con demasiada frecuencia las culturas de izquierda han identificado la vida revolucionaria con un estrecho camino de ascetismo, negación e incluso resentimiento. Aquí, sin embargo, la búsqueda colectiva del placer siempre está en la vanguardia – la revolución es una máquina deseante. Tal vez por eso estos autores, aunque siguen muchos aspectos de la obra de Marx, rara vez desarrollan como temas importantes ni la crítica de la mercancía ni la crítica de la ideología. Aunque sin duda son proyectos importantes, estos dos análisis corren el riesgo de caer en una especie de ascetismo que predicaría la lucha revolucionaria a partir de la negación de los placeres que ofrece la sociedad capitalista. El camino que encontra- mos aquí, en cambio, no implica tal negación, sino la adopción y apropiación de los placeres de la sociedad capitalista como algo propio, intensificándolos como una riqueza colectiva compartida. 95

Coherentemente con las corrientes políticas en las que se ubicaba el grupo, en su discurso el consumismo no se entiende como algo intrínsecamente negativo y alienante, sino como algo que debe extenderse. Lo denunciable, en todo caso, sería que no todo el mundo tenga acceso a él. En el año 70 escribía a un periodista de Panorama, en relación a las “casas sin ventanas” de la

No-Stop City: “Depende de ti hacerlos aceptables como propuestas que no derivan directamente

de los campos de concentración. Te deseamos todos un feliz viaje a Cuba, [queremos] recordar- te también la inutilidad de esa experiencia en el plano político: la miseria, de hecho, no tiene nada que enseñarle a nadie.” 96

En los textos de la No-Stop City, el protagonismo del consumo obedece claramente a la estra- tegia política del Operaismo. Al propugnar una revuelta puramente cuantitativa basada en la incorporación masiva de los trabajadores al bienestar, se obliga al capital a reconocer la natura- leza mistificadora y artificial de sus mecanismos de explotación y poder. “De hecho, demistifi- car la ideología de la Miseria significa no reconocerle a la Miseria un valor positivo, sino sólo un estado de ‘ausencia’ de Riqueza”.97

94 ARCHIZOOM Associati: “Discorsi per Immagini”, Domus nº 481, diciembre, 1969, p. 47

95 HARDT, Michael: “Introduction: Laboratory Italy” en: HARDT, Michael; VIRNO, Paolo (eds.): Radical Thought in Italy: A

Potential Politics, University of Minnesota Press, Minneapolis, 1996, p.p. 6-7

96 Sta a te renderli accettabili come proposte non direttamente derivate dai Lager. Ti auguriamo tutti felice viaggio a Cuba,

ricordati anche l’inutilità di tale esperienza sul piano politico: la miseria infatti non ha da insegnare niente a nessuno. BRANZI,

Andrea: carta a Marco Fini del 13 de julio de 1970 (citado en: GARGIANI, Roberto: Archizoom Associati 1966-1974.

Dall'onda pop alla superficie neutra, Electa, Milán, 2007, nota 57, p. 219)

132 Andrea Branzi y la “città senza architettura”

Pero la cooptación del capitalismo para su utilización por parte de los trabajadores está también imbuida de toda una herencia debida al Pop que implica una valoración del consu- mismo como algo, no sólo ineludible, sino liberador. A diferencia del debate marxista sobre la ciudad, que hacía hincapié en la producción, entendiendo el consumo como algo secundario y sin trascendencia para la forma urbana, el proyecto plantea un sistema continuo y homogéneo que equipara los dos momentos del ciclo económico al ser el soporte simultáneo de ambos. El modelo elegido como canon es el supermercado precisamente porque, para Archizoom, es el lugar en que se solapan producción y consumo. Para el grupo, el Pop Art convierte la cotidia- neidad en arte al alcance de todos, y es, en este sentido, antielitista.98 Esta corriente superficia-

liza la realidad y disuelve las categorías de alta y baja cultura; el escenario resultante es muy parecido a la indiferenciada homogeneidad de la No-Stop City. De hecho, esta característica del proyecto refleja una sociedad liberada de jerarquías sociales e igualitaria, algo que también

98 Ver: DEGANELLO, Paolo: “Narrate, uomini, la vostra storia”, (conferencia) Facoltà di Architettura Civile del Politecnico di

Milano, 18 enero 2006, en: http://sites.google.com/site/paolodeganello/articoli/narrate-uomini-la-vostra-storia (octubre 2011)

F41 - Richard Hamilton: Just what is it that makes today’s home so different, so appealing?, 1956

F42, 43 - Archizoom Associati: No-Stop City. Schema di montaggio di abitazoni temporanee y Paesaggio interno (Residential Parkings, 1971)

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expresan tanto el carácter horizontal de la propuesta, libre de skyline, como la inexistencia de centro y periferia.

La centralidad, económica, iconográfica y sociológica del mundo de los objetos es un ingre- diente central de la No-Stop City que es perfectamente congruente con la influencia del Pop. No es casual que, en paralelo a su desarrollo, el grupo acometa el estudio y diseño de mobiliario y prendas de vestir, una faceta de diseñadores a la que se dedicarán posteriormente de forma prioritaria. Como ya se había apuntado previamente en el paso del decorated shed al undecora-

ted shed, en la No-Stop City toda la carga iconográfica se transfiere a los objetos de consumo

que lo pueblan, produciendo el casi total vaciamiento semántico y la absoluta inexpresividad de lo construido. Además, en la estela de lo que ocurría desde los años 50 en las oficinas paisaje, este sistema de objetos es capaz de generar hábitats completos y transformables, y programa funcionalmente los distintos sectores de la ciudad, quedando la arquitectura reducida al papel de un puro fondo para los objetos y la vida.

La pequeña escala absorbe, por lo tanto, muchas funciones que tradicionalmente han estado a cargo de la arquitectura pero escapando del control de la misma y liberándose de sus valores.

Es decir, nos hemos liberado por fin de la arquitectura, la hemos reducido a envoltura técnica […] el habitar se produce a través de los productos, estamos interesados, también, en diseñar los productos, hasta la ropa. La forma de la arquitectura es un problema absolu- tamente secundario, es un evento infinitamente transformable, infinitamente configurable.99

La influencia del Pop es especialmente patente en los dioramas interiores del proyecto. En lo que parece la epifanía de un paraíso del consumo, y en claro contraste con la abstracción absoluta de lo construido, un aluvión de productos satura iconográficamente el espacio. En este sentido, es muy llamativo el contraste entre la estabilidad inexpresiva de lo construido y la caducidad hiperexpresiva de lo mueble. En la tensión entre estas dos esferas se refleja una creciente pérdida de protagonismo de la Arquitectura, por más permanente que parezca su presencia y más provisionales sean los objetos de consumo o, tal vez, precisamente por ello. Ante la creciente complejidad y la constante renovación inducidas por el sistema productivo, la estabilidad de lo construido resulta problemática. Es esta constelación de objetos de consumo, altamente obsolescentes y en continua renovación, la que conforma, más que ninguna otra cosa, el hábitat humano, lo que implica un papel cada vez más secundario de la arquitectura.

No parece casual que una figura por la que Branzi ha demostrado siempre una abierta admi- ración sea Richard Hamilton, ni que su collage Just what is it that makes today's homes so diffe-

rent, so appealing?, que suele considerarse una de las obras fundacionales del Pop Art, aparezca

ilustrando varios de sus escritos a lo largo de los años.100 Comparemos esta obra del artista

británico con las imágenes interiores de la No-Stop City: lo que vemos es, en muchos aspectos, una premonición de la ciudad interior y sin arquitectura que Archizoom propondrá quince años más tarde. No sólo porque se trata de una escena construida a partir de objetos de con- sumo sino porque el entorno que los acoge es un interior completamente superfluo. Lo que hace a este hogar tan “diferente y atractivo” es, precisamente, todo aquello que no es hogar: el

99 Ibídem.

100 La imagen aparece en: BRANZI, Andrea: La Casa Calda. Esperienze del nuovo design italiano, Idea Books, Milano, 1984.

BRANZI, Andrea: No-Stop City: Archizoom Associati, Editions HYX, Orleans, 2006. BRANZI, Andrea: Modernità debole e

diffusa. Il mondo del progetto all’inizio del XXI secolo, Skira, Milán, 2006. BRANZI, Andrea: Una generazione esagerata. Dai radical italiani alla crisi della globalizzazione, Baldini & Castoldi, Milán, 2014

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conjunto de objetos de consumo dispuestos a satisfacer cualquier necesidad, cualquier deseo, en resumen, el mercado. Un mercado que, como se intuía ya entonces, empezaba a tener una dimensión ilimitada, a ocuparlo todo.

Mientras Banham nos persuadía de que “un hogar no es una casa”, Hamilton, al presentar- nos en su collage la mercantilización de todas las esferas de la vida, incluyendo el tiempo libre y la intimidad, nos presenta un hogar que, disuelto en el mercado, ha dejado de serlo. El Pop Art detecta y, a la vez, alienta la disolución de los límites entre espacio público y espacio privado, entre exterior e interior. Si en el collage de Hamilton, esta disolución produce una interioriza- ción doméstica del espacio urbano y una simultánea exteriorización urbana del espacio domés- tico,101 en la No-Stop City va un paso más allá al terminar con lo doméstico como categoría. Lo

que está en crisis en el proyecto no es el carácter del hogar sino su propia existencia como ámbito protector y privado: la interiorización del espacio público parece implicar la desapari- ción del tradicional espacio interior, el de la intimidad.

En este sentido, la relación que la No-Stop City mantiene con el espacio doméstico es paralela a la que mantiene con lo rural: pura omisión. La voluntad de que esta ciudad interior fuera la plasmación más directa posible del sistema económico propicia la fusión de todas las parcelas de la vida en un nuevo tipo de espacio interior, público y urbanizado. Un hábitat híbrido que no

101 Ver: RODRÍGUEZ PEDRET, Carmen: “Miradas "pop" en la ciudad contemporánea”, Annals d'arquitectura, nº 5, 1991, p.

103

F44, F45 - Archizoom Associati: Allestimenti di stanze (La distruzione degli oggetti, 1971) F46 - Archizoom Associati: Strutture in Liquefazione (La distruzione degli oggetti, 1971)

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admite competencia y extiende un dominio panóptico sobre la totalidad de la existencia que no deja resquicios ni a la exterioridad rural ni a la interioridad privada. Como hace el mercado. De algún modo, lo urbano, cuando ha sido desprovisto de las esferas que constituían su “afuera” (el campo y la privacidad), pierde su sentido espacial y pasa a ser un fenómeno difuso compatible con la “aldea global”. Pero ¿podemos, entonces seguir hablando de ciudad? ¿No son imprescin- dibles para la ciudad las esferas que la delimitaban al ser su exterior y su interior?

El carácter más o menos urbano, doméstico, público o privado del proyecto es muy difícil de analizar porque, como sucede con otras características, la radical reconfiguración del hábitat hace que no pueda encajar del todo en estas categorías. Así, la desaparición de la vivienda como entorno privado y permanente y su sustitución por muebles y equipos diseminados, así como la presencia de personajes de aspecto primitivo, insinúan una existencia nómada que es, por definición, antiurbana y es coherente con el proceso de retribalización anunciado por McLuhan: “El hombre recolector de alimentos reaparece, incongruentemente, como recolector de información. En este papel, el hombre electrónico no es menos nómada que sus antepasa- dos paleolíticos”.102 La extensión de lo urbano a todo el territorio propicia, paradójicamente, la

potencial eliminación del sedentarismo, que es la primera condición para la existencia de la ciudad.

Al mismo tiempo, precisamente porque el hogar se ha disuelto en el espacio público, parece que lo que se ha producido no es tanto una desaparición de la vivienda, sino un proceso en el que la ciudad se ha “domesticado”, convirtiéndose toda ella en una especie de hogar expandido. Al fin y al cabo los nómadas no carecen de vivienda sino que la llevan consigo transformando el territorio a su paso, convirtiéndolo en su casa. Una situación en la que, como afirma McLuhan, las distinciones entre piel, ropa, vivienda y ciudad se desdibujan.

Si la ropa es una extensión de nuestra piel individual que almacena y canaliza nuestro pro- pio calor y energía, la vivienda es un medio colectivo de lograr el mismo fin para la familia o el grupo. La casa como refugio es una extensión de nuestros mecanismos corporales de ter- morregulación, una piel o abrigo colectivo. Las ciudades son una extensión de los órganos corporales aún más allá para dar cabida a las necesidades de grupos grandes […] El hom- bre alfabetizado, el hombre civilizado, tiende a restringir y encerrar el espacio y a separar las funciones, mientras que el hombre tribal extendía libremente la forma de su cuerpo has- ta abarcar el universo. Actuando como un órgano del cosmos, el hombre tribal aceptaba sus funciones corporales como modos de participar de las energías divinas. 103

Así pues, la intención del grupo de liberar al hombre de la arquitectura no sólo anula la divi- sión entre ésta y la ciudad sino que produce una disolución generalizada que se extiende al conjunto del hábitat humano, desde lo más íntimo a lo territorial. Del mismo modo que la disolución por hipertrofia del edificio implica, al mismo tiempo, que todo es arquitectura y nada es arquitectura, podría afirmarse, también, que todo es ciudad y nada es ciudad y que todo es hogar y nada es hogar. De lo que no hay duda, en cualquier caso, es que nos hallamos ante un modelo que transforma estas categorías radicalmente. En este sentido, si la expresión “ciudad sin arquitectura” no implica su efectiva desaparición sino un cambio profundo de lo

102 MCLUHAN, Marshall: Understanding Media: The Extensions of Man, The MIT Press, Cambridge, Massachusetts, 1994, p.

283 (ed. original: 1964)

103 MCLUHAN, Marshall: Understanding Media: The Extensions of Man, The MIT Press, Cambridge, Massachusetts, 1994, pp.

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que entendemos por ella, la problemática condición urbana y doméstica del proyecto podría permitir describirlo, también, como una “ciudad sin ciudad” y como una “ciudad sin vivienda”.