La reciente aparición de Nueva Dimensión Argentina, impulsada por la editorial Taurus, posee el carácter de una valiosa restitución: a través de esta colección vuelven a circular en librerías varios de los clásicos argentinos que permanecieron por largos períodos como ma- terial inaccesible. Si consideramos la prolongada ausencia de proyectos editoriales de tan largo aliento, no resulta ocioso destacar el singular mérito de este emprendimiento cuyo propósito es organizar y volver a poner al alcance de todos, una abundante bibliografía.
Nueva Dimensión Argentina, dirigida por el Dr. Gregorio Wein-
berg, cuenta hasta el momento con ocho libros editados —con una tirada inicial de dos mil ejemplares— y prevé la aparición de otros tres volúmenes hasta la finalización del presente año; a la vez que proyec- ta una frecuencia de edición similar para el año entrante. Una rápida mirada al inventario conformado tanto por los títulos ya aparecidos como por los anunciados en solapa, permite advertir el componente integrador que justifica la inclusión de los mismos en una propuesta fijada en términos de “colección”: el simultáneo rescate de clásicos ar- gentinos de variados géneros, de épocas diversas —en su mayor parte se trata de libros escritos y publicados originalmente entre la segunda mitad del siglo XIX y la segunda década del siglo XX— y de autores de ideas muchas veces encontradas, en ediciones prolijas y anotadas puestas a disposición de nuevos lectores.
Los textos así reunidos, nos acercan testimonios que permiten res- catar los diversos modos en los que algunos hombres de distintas co- yunturas de la historia de Argentina se dedicaron a pensar, y en oca- siones a describir el país. La galería de personajes está conformada por un grupo ecléctico: desde un artífice de las guerras de la independen- cia, pasando por algunos de los extranjeros que escribieron sobre Ar-
gentina y por los ilustres de la Generación del Ochenta, hasta los inte- lectuales del Centenario, entre otros. Desde esta perspectiva, la colec- ción agrupa y restituye un considerable elenco de voces que discurren en diversos momentos de la historia acerca de las tradiciones, las ins- tituciones, las actividades, las costumbres, los pensamientos políticos, los emprendimientos militares, etc. Por lo cual, se exhibe el rescate de un conjunto de obras que brindan al lector actual un complejo pano- rama del pasado argentino. Asimismo, el conocimiento de los clásicos reeditados resulta relevante por su influencia y su alcance: todos ellos son expresiones de conflictos y debates políticos y culturales que atra- viesan buena parte del siglo XX.
En 1955 Gregorio Weinberg dirigió la colección denominada El
Pasado Argentino, continuada en Ediciones Solar (editorial que él mis-
mo fundó) con el nombre Dimensión Argentina. El presente proyecto editorial retoma y legitima aquel programa, razón por la cual se eligen parcialmente en el texto de presentación pública de Nueva Dimensión
Argentina, las mismas palabras con las que medio siglo atrás se daba a
conocer aquella primera colección: elocuente gesto de revalidación de una biblioteca, pasados cincuenta años de su creación, pero también legitimación de la presente empresa, que congrega la actualidad de vie- jos propósitos y nuevos fines ligados a las modificaciones y adecuacio- nes impuestas por el paso del tiempo.
Los objetivos que acompañan la nueva colección no desconocen en su formulación lo que El Pasado Argentino se propuso en aquel momento: “brindar un panorama tan completo como sea posible de las plurales dimensiones del país”. Si bien en el límite la completud es inviable, y lo plural puede tornarse en disgregación, ambos aspec- tos se vuelven sumamente significativos en los términos en los que se expresan los fines y propósitos de este emprendimiento. El hecho de manifestar una intención de amplitud, cuyo fin es acercarse lo más posible a un “panorama completo”, constituye una legítima aspiración de Nueva Dimensión Argentina; aludida ésta, además, por Weinberg cuando menciona su más caro interés: el fin de otorgar a sus lectores “una imagen auténtica e integral del país”. Por otro lado, la referen- cia al carácter plural asignado a las “dimensiones del país” refleja una clara orientación para abarcar y mostrar las múltiples direcciones tra- zadas por las diversas voces hallables en los textos de historiadores,
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cronistas, políticos, estadistas, intelectuales, viajeros, naturalistas y científicos, pintores e intelectuales, sin abandonar el eje común de sus reflexiones: la Argentina.
Asimismo, la colección aspira a establecer un fuerte entronque con el pasado, en la medida en que se propone como epígono de «proezas editoriales» precursoras llevadas a cabo en las primeras décadas del pasado siglo. Tales hazañas son, específicamente, La Cultura Argen-
tina de José Ingenieros y Biblioteca Argentina de Ricardo Rojas que,
para citar las palabras de Weinberg, “hoy se encuentran indisoluble- mente identificadas con nuestro patrimonio nacional”. De tal mane- ra, no es un dato menor la explícita voluntad de los editores de Nueva
Dimensión Argentina de identificarse con cierto acervo coleccionista y
de asumir, por ello mismo, la tarea de restaurar el propósito que guía todo emprendimiento de similares características: organizar de algún modo el saber y ponerlo al alcance de todos. Ese aspecto continúa ha- blándonos de las ascendencias de la actual colección que, no sólo man- tiene un vínculo de origen con la primigenia biblioteca de la década del cincuenta, sino que además se presenta como una prolongación de empresas más remotas, identificadas con una tradición coleccionista de relevancia en la historia de la cultura argentina.
Proyecto epígono, entonces, pero a la vez renovador, Nueva Dimen-
sión Argentina, en los umbrales del siglo XXI, procura además una in-
serción en la actualidad atenta a los cambios ocurridos en los últimos cincuenta años. En este sentido, el emprendimiento procura ser sen- sible a dichos cambios y atender así a las modificaciones producidas tanto en las perspectivas de las diversas disciplinas, como en el interés por la historia y los gustos de la lectura. Desde este punto de vista, es importante señalar que la colección no se trata de una mera reimpre- sión de títulos, sino de una empresa que, como dice su director, “ofre- ce una renovada biblioteca cuyo objetivo es desentrañar la compleja fisonomía del país”. Así es como advertimos el carácter de renovación —tal lo indica su denominación “Nueva”—entre otras cosas, en el hecho de que cada obra constituye una cuidada selección que incluye datos muy completos acerca de las primeras publicaciones de los textos y de sus reimpresiones, o así también de las modificaciones efectua- das en otras ediciones; y para el caso de textos traducidos, se incluye la información acerca de quiénes han sido sus traductores y primeros
prologuistas. Incluso en algunos ejemplares se incluye la tapa original que acompañó a la primera edición: sutil y agradable detalle, produce un efecto de contextualización no ceñida exclusivamente a los datos de tipo discursivo. Por otro lado, los completos estudios preliminares a cargo de especialistas funcionan a modo de “textos bisagras”: dan cuenta de los avances de la crítica y la historiografía para establecer conexiones entre las problemáticas abordadas en los libros prologados y el presente. Asimismo, explican en detalle y con claridad los vastos motivos por los cuales cada obra es merecedora de volver a las librerías. Podemos afirmar que los libros de la colección no aparecen como me- ras reposiciones de “piezas de museo”, las cuales una vez restauradas, vuelven a ser mostradas para su contemplación sin otros justificativos que la remota procedencia y el interés por su conservación. Muy por el contrario, los estimulantes estudios preliminares presentan a cada título como antecedente de posteriores desarrollos del pensamiento y de tópicos de larga resonancia.
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LOS LIBROS
EPISTOLARIO BELGR ANIANO
La colección se inaugura con Epistolario belgraniano, texto que ha- bía sido publicado en 1970 por la Academia Nacional de la Historia con motivo del bicentenario del nacimiento y sesquicentenario de la muerte del prócer. En aquella edición se reunían, por primera vez, dos- cientas cincuenta y cinco cartas dispersas escritas por el General Ma- nuel Belgrano entre 1790 (cuando era un joven estudiante de derecho en España) y 1820; desde Costas de San Isidro, dos meses antes de su muerte. La recopilación del material fue realizada por María Teresa Piragino y el prólogo estuvo a cargo de Ricardo Caillet Bois. La pre- sente edición repone este corpus, conservando también los textos del prólogo y la advertencia de la recopiladora. En palabras de Weinberg, “dicha edición ofrecía un riquísimo material que hasta entonces se en- contraba disperso, cuando no olvidado o desconocido.”
Durante los años transcurridos desde aquella inicial publicación hasta el presente, se han conocido muchas otras cartas. Este es el mo- tivo por el que se ha optado por agregar a la obra un Apéndice que incluye el inédito intercambio entre Belgrano y Güemes, compues- to por ciento veintiocho piezas de las que sólo diecinueve aparecían en la mencionada primera edición; a lo que se suman seis cartas en- tre Belgrano y Anchorena, también inéditas. Según el director, se ha elegido este criterio para no alterar la estructura original del libro, ampliamente utilizado y citado, “cuya reedición actualizada ya era imprescindible.”
Los destinatarios de las cartas del prócer. José de San Martín, Ma- riano Moreno, Bernardino Rivadavia, Cornelio Saavedra, entre mu- chos otros, aparecen amistosamente interpelados por la voz de un Bel- grano siempre preocupado por el desenlace de sus misiones militares en medio de grandes dificultades y por el derrotero del vertiginoso movimiento emancipador. Su prosa pasa por diversos matices, desde un estilo ceñido y clásico hasta un tono confesional, pero en toda su
escritura, invariablemente, advertimos notables observaciones, lúcidos pensamientos y vivencias conmovedoras.
Si bien es dudoso que una persona pueda ser conocida cabalmente por un epistolario, las cartas sí pueden convertirse en luces de esce- na iluminadoras de posturas, actitudes, gestos, y fracasos de una vida cuyo transcurrir perdura fuertemente ligado al sino de nuestra patria.
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