En contraste, se mantuvo la tregua con las FARC-EP, a pesar de los incidentes militares. El interés de esta guerrilla se centró en la UP y en la instalación de las subcomisiones regionales de verificación. Sin embargo, también fueron muy frecuentes sus denuncias por violaciones a la tregua44 y los ataques contra la UP45. Ante la crisis del proceso, fueron las FARC-EP las que propusieron la unificación de las comisiones y prorrogar su compromiso de tregua con el gobierno, aunque señalaron que “el militarismo” y el no tratamiento de las reformas por parte del Congreso eran serios escollos para la paz. Propusieron entonces la participación en la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación de ministros e integrantes de 44 Denunciaron que había un plan para atentar contra Jacobo Arenas, comandante de las FARC-EP y precandidato a la presidencia, y contra líderes de la UP y del Partido Comunista.
45 La UP consideró que la veeduría no se debía restringir a lo militar sino al cumplimiento del compromiso por lograr una apertura democrática basada en garantías y en reformas de justicia social. Agregó denuncias en las que responsabilizó a los militares de desapariciones, homicidios, amenazas y persecuciones contra sus militantes, lo cual estimó que constituía una «campaña terrorista en el conjunto del territorio nacional».
las Fuerzas Armadas así como debatir en el Congreso las posibilidades de la paz; convocar a todos los partidos, hacer efectivas las garantías y posibilitar el retorno de los campesinos desplazados46.
El presidente Betancur, al instalar la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación, aseveró que su gobierno persistía en la política de paz a pesar “de las restricciones en la democracia y de la ruptura de la tregua con el M-19”. Afirmó que existían posibilidades para la paz con las FARC-EP y con otros movimientos47. La principal acción de la nueva comisión se relacionó con la prórroga de la tregua bilateral con las FARC-EP, acordada el 2 de marzo de 1986. La negociación de los términos no pasó tanto por la comisión como por el intercambio de propuestas con el gobierno, por iniciativa de las FARC-EP. Entre tanto, se desencadenó una serie de renuncias a la Comisión de Paz48. Luego se divulgó la noticia de la adhesión de dos supuestos comandos del ELN a la tregua de las FARC-EP, hecho que parecía, en el mejor de los casos, muy marginal o más posiblemente irreal, puesto que el mismo ELN y la CNG declararon que no comprometía a ninguna fuerza guerrillera sino que se trató del compromiso formal con algunas personas que varios años atrás se habían marginado de la insurgencia49.
Es claro que las FARC-EP habían decidido prolongar la tregua y evitar la guerra. Al respecto, declaró en una entrevista Manuel Marulanda Vélez:
Nosotros hemos estado buscando que este proceso sea lo menos doloroso posible. Las FARC-EP tendrían motivos suficientes para decir que la tregua ha sido muy limitada, pero no pensamos así. Creemos que aquellas trabas que nos han puesto los altos mandos militares son desafíos para que continuemos con la guerra, nosotros no estamos interesados en esto. Queremos que se desarrolle un proceso político a escala nacional50.
46 Proposición del Pleno del Estado Mayor de las FARC-EP, agosto 25-26 de 1985. 47 Intervención del Presidente Betancur en la instalación de la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación, octubre 24 de 1985.
48 El Presidente del Senado, el Presidente de la Cámara, los delegados del Partido Liberal, los comisionados Emilio Urrea, Alfredo Vásquez y Socorro Ramírez, el Procurador General.
49 Ver: Acuerdo entre la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación y los destacamentos Simón Bolívar y Antonio Nariño del ELN, diciembre 9 de 1985. Comunicado del ELN, diciembre de 1985. Belisario no tiene quien le firme, declaración de la CNG, 15 de enero de 1986.
50 Entrevista a Manuel Marulanda Vélez, comandante de las FARC-EP, en «Pese a la conjura militarista, en Colombia puede construirse la paz», periódico Voz, julio 17 de 1986, página 21.
En igual sentido, Alfonso Cano destacó que durante el cese al fuego y la tregua los frentes habían pasado de la confrontación militar a la acción política, la educación y las labores productivas.
Nos pusimos a hacer un plan de educación para todos los combatientes, para que la gente aclare sus dudas sobre hacia dónde va y de dónde viene. Es decir, politizar. Hacer conciencia en los guerrilleros de su propio papel en el proceso revolucionario colombiano. Además, los frentes se han encargado de cultivar las tierras para su mantenimiento y para la financiación de nuestro movimiento51.
Pero aún en esta situación, la tregua con las FARC-EP corría peligro. Los operativos militares ofensivos del Ejército podían desencadenar el retorno a las hostilidades, hecho que Marulanda aseveró al aclarar que los combatientes se veían obligados, en tales circunstancias, a ofrecer resistencia.
A nosotros nos queda sumamente difícil decirle a los compañeros de nuestros frentes que se abstengan de presentar pelea cuando está entrando el Ejército a sus propios campamentos. Entonces necesariamente tiene que haber colisión, se va a presentar el problema52.
Más aún, si bien en el Magdalena Medio pudieron constatarse avances de la tregua como en otras regiones53, mientras se conversaba sobre las posibilidades de prolongación de la misma, era claro que en esta región la tregua se había roto, al punto de que tuvo que negociarse un nuevo cese al fuego54. Al comenzar octubre de 1985 la UP le expresó al presidente Betancur que la tregua con las FARC-EP no existía en el Magdalena Medio y en otros lugares debido a los operativos ofensivos del Ejército, a la vez que ocurrían homicidios, atentados y amenazas contra miembros de su movimiento causados por los militares y por grupos paramilitares. El acuerdo en esta región consideró las garantías para el retorno del éxodo campesino presentado, circunstancia de riesgo para las condiciones de la tregua que, en el ámbito nacional, atentaba contra las posibilidades de actuación política y electoral de la UP. En consecuencia, esta agrupación política, en medio de frecuentes atentados contra sus integrantes, reclamó 51 Entrevista a Alfonso Cano, integrante del Secretariado del Estado Mayor de las FARC-EP, Ídem.
52 Declaraciones de Manuel Marulanda Vélez, periódico Voz, Bogotá 24 de abril de 1986, página 4.
53 Ejecutorias y Conclusiones, Comisión Regional de Paz y Verificación del Magdalena Medio, abril de 1986. Apología y Apoteosis de la Paz, intervención del presidente Belisario Betancur en la Plaza de Bolívar de Florencia, Caquetá, abril 5 de 1986. 54 Comunicado Conjunto: comisiones nacional y regional de Paz, Diálogo y Verificación y el frente XXIV de las FARC-EP, Barrancabermeja, febrero 26 de 1986.
garantías efectivas, levantamiento del estado de sitio, cese de los operativos militares contra las FARC-EP y disolución de los grupos paramilitares.
En los últimos meses esta acción militar y paramilitar se acrecienta. No se trata de excesos ocasionales de las tropas. Son verdaderos planes realizados y preparados cuidadosamente, como lo hemos denunciado en el caso del Plan Cóndor o del Operativo 85. En estos días, en desarrollo de un nuevo plan contra dirigentes políticos y sedes partidistas, se pretende responsabilizar a movimientos de izquierda. El objetivo de estas provocaciones es impedir que se levante el Estado de Sitio, crear un clima de violencia ante el nuevo Presidente de la República, justificar la represión generalizada y romper los Acuerdos de Tregua y Paz55.