Practica el amor.
Primero en tu familia. Trata de amar más y más a tu familia. Concédele a cada miembro familiar su propio ser, si puedes. Es difícil de hacer en particular con los niños. Reconoce a cada miembro familiar, incluyendo a tus hijos, como completos, infinitos e individuales hijos de Dios. Si no lo puedes hacer, sigue intentando hasta que puedas.
Las personas se necesitan entre sí y piensan que eso es amor. El concepto de posesión, de agarrarse, de aferrarse, es el significado contrario del amor. La forma en que el mundo ve el amor no se trata de compartir amor sino de ganar satisfacción personal, cumpliendo con alguna necesidad del ego. El amor verdadero, el amor del que hablamos, quiere únicamente compartir su amor y mientras más compartido es, más alegre es.
Aceptación es otra buena definición de amor. Cuando amas a las personas, las aceptas en la forma en que son. No tratas de cambiarlas. Les concedes su ser. En otras palabras, los dejas ser en la forma en que ellos quieren ser en vez de tratar de cambiarlos a la forma en que tú quieres que ellos sean. El amor tiene una sensación de liberar a esos que amas. Cuando amas, amas al otro por la forma en que el otro es.
Lo principal que un hijo quiere de su padre es amor. Tú no puedes engañar a un niño. Conocen tus sentimientos y eso es lo que sienten. No escuchan las palabras que dices. Puedes engañarte a ti mismo, engañar a otros con las palabras, pero tú no engañas a los niños. Pero el hecho de darle amor a un niño desarrollará amor en ese niño a lo largo de su vida y lo condicionará a una vida alegre y más feliz.
Siempre le he dicho a las madres, 'Si quieres ayudar a tus hijos,
amor, desarrollarlo, y ser capaz de amar. Si pudieras amar, en vez de haber conflictos con tus hijos, habría todo lo contrario, una armonía completa entre padre e hijo. Ya que únicamente por que hemos perdido de vista lo que es el amor, estamos en esta dificultad de oposición entre padre e hijo. Debe haber apenas una familia en la cual no haya esto hoy, mira cuan pequeño es. Porque el mundo, tal como está hoy, está en un estado muy confuso, sabe muy poco de los valores reales por los que vinimos aquí y se pierde en perseguir el falso dios del dinero, el prestigio, etcétera.
Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es darles el ejemplo. Esa es la mejor forma de enseñarles a los niños, por ejemplo. Ellos quieren ser como sus padres. De esta manera, todo recae en los padres. Si quieres ayudar a tus hijos debes ayudarte a sí mismo. Entonces descubrirás que no tienes que hacer conscientemente alguna cosa. Simplemente ayúdate a ti mismo y los verás crecer.
Si amamos a nuestros hijos, los liberamos. Les permitimos crecer, florecer como una rosa. No tratamos de mantenerlos enjaulados. Los liberamos, los guiamos y amamos, desapegados a ellos, sabiendo que son seres de Dios. Ellos son tan Dios como yo lo soy, así es cómo deberías sentirte. Además, ellos van a experimentar la vida como ellos lo han elegido de cualquier manera. Deberías esforzarte por liberarlos, sentirte desapegado. Éste es un amor más alto que un amor con apego.
Indícales el camino. Te pedirán orientación si simplemente los liberaras. Pero resienten ser dominados y mandados así, en la misma forma que te ocurrió cuando fuiste un niño. No les gusta que les den órdenes todo el tiempo.
Pero quieren aprender. Tienen una curiosidad natural. Te preguntarán. Si empiezas desde el principio a liberarlos desde el primer día, pones a la vista que un niño es uno de los más fáciles de liberar. Te seguirán. Pero cuando comienzas a decirles desde el primer día qué hacer y qué no hacer, se comportan como un adulto cuando le dicen qué hacer y qué no hacer. Tienen resentimientos hacia eso. Se oponen a eso. Entonces, los patrones de oposición son establecidos y para cuando el niño ya puede caminar, tienen este patrón de oposición bien desarrollado. Ese es el porqué criar niños es tan difícil.
Por todo nuestro apego a ellos estamos tratando de dirigirlos y ellos se resisten. Fuimos educados así. Educamos a nuestros hijos así y ellos educarán a sus hijos así, y los hijos de sus hijos así, etcétera. Educar podría ser logrado sin oposición si comenzara bien. Demuéstrales las posibilidades, las alternativas, y permite que ellos hagan las decisiones. Entonces están trabajando contigo desde el comienzo y no desarrollan hábitos de oposición.
El primer lugar para practicar el amor está en casa con la familia. Deberíamos tratar de amar más a nuestra familia y darles el derecho de ser de la forma en que son, cada vez más.
Lo principal que un hijo quiere de nosotros es amor y nosotros no podemos engañar a un niño. Los niños conocen nuestros sentimientos y eso es lo que ellos leen. Nos engañamos a nosotros mismos con palabras pero no podemos engañarlos a ellos.
Darle amor desinteresado a un hijo desarrollará el amor desinteresado en ese niño esta vida y lo condicionará a una vida más feliz.
No importa como actuamos tanto como nuestro sentimiento dentro de amor. La actitud es más importante que el acto. Usa esto con la familia.
Si fuéramos capaces de amar desinteresadamente, en lugar de tener conflictos con niños, habría armonía completa. Pero es únicamente porque hemos perdido de vista lo que es el amor desinteresado que estamos en esta dificultad de oposición entre padre e hijo.
Mi relación con mi hijo adolescente ha mejorado tremendamente. Se ha convertido en una de aceptación afectuosa.
- MG, California La siguiente historia demuestra cómo nuestros sentimientos inciden en nuestra experiencia:
Un día, en la mesa del comedor, mis hijas elogiaban la comida. “Oh mami, esta demasiado buena,” e inmediatamente se comieron todo. Estaba muy sorprendida ya que no era su plato favorito. Entonces, pregunté otra
vez si realmente les gustaba la comida. “Sí, Mamá, estaba muy rica. Hazla otra vez”.
Pensé en eso. Ese día había estado sintiéndome de lo mejor. Me di cuenta de que mientras preparaba la comida, tenía pensamientos muy positivos, amorosos. Esos pensamientos amorosos incidieron en la comida, que resultó muy deliciosa.
Un día, a la semana entrante, preparé la comida favorita de las niñas y probaron. Entonces, pregunté, ¿”Qué pasa”? “Mamá, está desabrida,” contestaron. Lo que dijeron una vez más me sorprendió. Lo preparé de la misma manera de siempre.
Reflexioné y me di cuenta, mientras cocinaba, tenía un montón de pensamientos negativos, resentidos en mi mente. No había sido feliz mientras preparaba la comida.
Las niñas me enseñaron una lección. Decidí ser más observadora y consciente de mis sentimientos y pensamientos. Descubrí que el amor incrementa el gozo. Los pensamientos y sentimientos negativos afectan todo en nuestra vida negativamente.
- Manisha Mehta, Nueva Jersey
Mi hijo menor me dijo que me amaba en el teléfono. Fue su segunda frase. Él tiene 2 años 11 meses. Mi hijo mayor detuvo a un matón en la escuela usando la técnica de decirle silenciosamente, “te amo.”
AW, U.K.
CAPÍTULO CATORCE