Escritor y dramaturgo madrileño.
IV. 2 3 1 Precedentes más «lejanos»: la política imperial durante el siglo
En lo concerniente al área más occidental de Transcaucasia, la cual permanece más o menos ajena a la esfera de influencia sasánida131, durante el siglo V comienza a atraer una
creciente atención por parte de los autores romanos no solo debido a una mayor y más estrecha relación tanto con Constantinopla como con Ctesifonte, sino también a causa de su creciente
hegemonía en la zona132. A pesar de ello, el número de testimonios disponibles y, sobre todo, su
carácter eminentemente fragmentario, nos impiden reconstruir con el detalle que desearíamos los acontecimientos que acaecen en esta zona Transcaucasia.
129 La excepción la constituye la revuelta que estalló en Armenia entre los años 538/539, liderada por Artabanes, que fue finalmente sofocada por las tropas imperiales al mando primero de Sittas y más tarde de Buces. Para más detalles vid. Ayvazyan (2012), esp. pp. 26-73.
130 Acerca del mismo vid. PLRE III-B, sub. Samanazus, p. 1109.
131 Excepción hecha de la pequeña sección de la Armenia Occidental que quedó bajo la administración romana tras la partitio Armeniae acordada entre ambos poderes ca. 387 en la denominada Paz de Akilisene. Al respecto vid. Chrysos (1976), pp. 36-44; Blockley (1987), pp. 222-234. Asimismo vid. supra., p. 91, n. 51. 132 Si bien es durante el siglo V -Prisco- y, sobre todo, durante el siglo VI -Procopio, Agatías, Menandro Protector- cuando disponemos de una mayor cantidad de información, el auge de los lazos como principal poder en la zona, aunque es un proceso escasamente documentado, puede datarse hacia finales del siglo III o comienzos del siglo IV. Al respecto vid. Braund (1994), pp. 273-276 -sobre la importancia estratégica de Lázica-, 278-281 -en relación a la evolución y las diferentes áreas que engloba el Imperio lazo-; Rance (2015), p. 6, n. 27.
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La primera noticia que nos trasmiten las fuentes data del año 422, cuando en el marco del tratado que ponía fin al conflicto romano-sasánida del 421-422133 el soberano persa Bahram V
pudo haber reconocido de iure la influencia ejercida por el Imperio en la zona, puesto que a
partir de entonces confirmó los nombramientos de los gobernantes de Suania134 hechos por los
lazos (Men. Prot., Fr. 6.1) y reclamó un creciente protagonismo en la investidura de los propios
monarcas de Lázica como poder soberano (Agath., Hist. III, 15, 2; Mal., XVII, 9)135.
Sin embargo, y a pesar de que no conocemos bien las razones a causa del carácter fragmentario de la única fuente que refiere los hechos, Prisco de Panio, hacia el año 456 encontramos que el gobierno imperial envió una expedición marítima con el propósito de sofocar cualquier tipo de tentativa secesionista por parte de Gubaces I (Prisc., Fr. 33, 1-2)136,
siendo el resultado de la contienda incierto en el mejor de los casos y viéndose obligado el
emperador Marciano a retirarlas mientras planeaba una segunda tentativa terrestre137.
En el ínterin el soberano persa envió legados tanto al Imperio como a Persia, buscando obtener la paz y, al mismo tiempo, requiriendo asistencia contra la presencia romana el Lázica respectivamente (Prisc., Fr. 33, 1). Peroz I, enfrascado en sus propios problemas con los kidaritas138, rehusó prestar asistencia a los lazos y puso al corriente de dicha maniobra al
emperador León I, expulsando igualmente a todos aquellos que se habían refugiado en Persia139.
Privado de la ventaja que podría haber supuesto su doble juego debido a la colaboración de ambos «superpoderes», Gubaces I se vio obligado a plegarse ante las exigencias de
Constantinopla, quien a través del magister officiorum Eufemio140 exigió bien su renuncia al trono
133 Sobre el mismo vid. supra., p. 92, n. 58.
134 Territorio que se correspondería con la moderna región de Svanetia, situada al noroeste de la República de Georgia. Para más información vid. cap. V, p. 182. Asimismo vid. Ap. III, sub. Fig. 2, p. 778.
135 Vid. Blockley (1992), p. 70; Braund (1994), p. 269; Ortega Villaró (2008), p. 251, n. 440 -quien establece el status clientelar de Lázica con respecto a Constantinopla a partir del 378, si bien no indica la fuente-. 136 Probablemente los lazos no estuviesen excesivamente cómodos con la tutela romana, como sugiere el nombramiento del hijo de Gubaces I, Damnaces, como co-regente sin el permiso imperial hacia el 456. Vid. Toumanoff (1980), pp. 81-82; Blockley (1992), p. 70. Para la figura de este último vid. PLRE II, sub. Damnazes, p. 344.
137 Sobre la presencia romana vid. Zuckerman (1991), pp. 527-553. En relación al desarrollo de la campaña vid. Toumanoff (1963), pp. 362-364; Blockley (1992), p. 70; Braund (1994), p. 271; Greatrex y Lieu (2002), pp. 56-58; Rance (2015), pp. 10-11 -quien afirma, basándose en el fragmento τ134 de la Suda que la retirada se debió a un triunfo militar de los lazos sobre las tropas romanas-.
138 Para los mismos vid. supra., p. 86, n. 13.
139 Para más detalle vid. Blockley (1992), p. 70; Braund (1994), p. 271; Greatrex y Lieu (2002), p. 56; Rance (2015), pp. 11-12.
140 A quien Prisco acompañó como assessor durante su embajada ante la corte laza (post. 457). Al respecto vid. Blockley (1984a), p. 394, n. 144. Sobre su figura vid. PLRE II, sub. Euphemius (1), p. 424.
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bien la de su hijo, puesto que su gobierno conjunto implicaba un desafío manifiesto al poder imperial.
Tras ulteriores oberturas entre ambos poderes, ca. 465/466 Gubaces I abdicó en su hijo Damnaces y viajó a la capital imperial con el propósito de informar a León I de lo acaecido
(Prisc., Fr. 33, 2)141. El emperador, a pesar de los intentos del soberano lazo por impresionar en
la capital tanto con su vestimenta como con su guardia «al estilo persa», focalizó sus esfuerzos
en los mecanismos de «poder blando» o «soft power»142 a través fundamentalmente de la figura
de Daniel Estilita, quien causó una profunda impresión sobre Gubaces y promovió, en última instancia, la concordia entre ambos soberanos, pasando a ser punto de visita obligado para los legados lazos que visitaban Constantinopla (Prisc., Fr. 44, Vit. Daniel. Styl. 51).
La última información que, una vez más, nos proporciona Prisco sobre Lázica se encuentra en un pasaje corrupto data de finales de la década de los sesenta, poco tiempo
después de la visita de Gubaces I a Constantinopla. Hacia 467/468143 los suanos fueron
aparentemente atacados por los lazos (Prisc., Fr. 51). Incapaces de completar con éxito la campaña enviaron una petición de ayuda al emperador, la cual fue favorablemente respondida y finalmente lograron capturar varias de sus principales fortalezas144. El movimiento no solo
soliviantó al soberano sasánida Peroz I, sino también al íbero Vakhtang I, quien ya controlaba
amplias zonas de Abasgia y Lázica y aspiraba a hacer lo propio con Suania145.
La tensión se mantuvo en la zona hasta ca. 470, cuando el shāhanshāh finalizó exitosamente su campaña contra los kidaritas en Oriente y envió una embajada a la urbs
imperialis para comunicárselo al emperador León I (Prisc., Fr. 51). Puesto que los intereses de
Constantinopla se encontraban focalizados en esos momentos en Occidente y la campaña precedente en Lázica había sido un fiasco, quizás ambos «superpoderes» pudieron haber llegado a algún tipo de acuerdo a través del cual la misma pasó a formar parte de la órbita persa
141 Quizá motivado, en parte, por la amenaza que suponían las actividades expansionistas del soberano íbero Vakhtang I, iniciadas hacia mediados de siglo, concretamente contra los osetios, un pueblo del Cáucaso que actualmente, desde la perspectiva geográfica, estaría localizado en la región de Osetia del Sur (Georgia). Al respecto vid. Toumanoff (1963), pp. 363-364; Braund (1994), pp. 283-284; Thompson (1996a), pp. 165-174; Van Esbroeck (1996), pp. 198-200, 212.
142 Sobre el concepto y sus implicaciones vid. Nye (2004), pp. 1-32.
143 En relación a la fecha vid. Rance (2015), p. 12 -para ca. 467-; contra Toumanoff (1963), p. 364; Braund (1992), p. 63 -ca. 468-.
144 Vid. Zuckerman (1991), pp. 542-544.
145 Al respecto vid. Toumanoff (1963), p. 364, 369-369; Braund (1992), pp. 63-64; Thompson (1996a), pp. 174- 196.
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en Transcaucasia146, puesto que la zona permaneció tranquila y ausente en las fuentes escritas
hasta comienzos de la década de los veinte del siglo VI.
IV. 2. 3. 2. Precedentes y consecuencias más «cercanas»: las defecciones de Lázica y el