PREMATUROS DE MBPN
El desarrollo cognitivo es un proceso evolutivo de transformación que permite al niño ir desarrollando habilidades y destrezas por medio de la adquisición de experiencias y aprendizajes para su adaptación al medio, implicando procesos de: discriminación, atención (función mental por la que nos concentramos en un objeto), memoria (capacidad para evocar información previamente aprendida), imitación, conceptualización y resolución de problemas (capacidad para dar respuesta a diferentes situaciones o conflictos, según aprendizaje y experiencia).
Las funciones motoras y cognitivas están muy relacionadas entre sí en los primeros años de vida, así como con los factores biológicos: peso de nacimiento, edad gestacional, evolución del perímetro cefálico e intercurrencias neonatales, que ejercen gran influencia en el desarrollo hasta los dos años, cuando empieza a surgir la mayor influencia de los factores ambientales (edad materna, nivel socioeconómico) (Koller1997).
La interacción entre estos factores a lo largo de la vida del niño va moldeando el perfil del desarrollo individual (Aylward 2005). Hack (2005) encontró una pobre validez predictiva de los cocientes de desarrollo tempranos, pero esta predicción mejoraba en niños de peso extremadamente bajo portadores de trastornos neurosensoriales.
En otro gran estudio poblacional de niños de muy bajo peso, cuando a los 36 meses de edad se analizaron los cocientes de inteligencia o cocientes del desarrollo dependiendo del instrumento utilizado, hubo una buena correlación con los cocientes de inteligencia a los 96 meses de edad, mostrando una tendencia a la mejoría en el perfil del desarrollo cognitivo. Pero, para los niños que todavía a las 40 semanas presentaban hemorragia intraventricular o ventriculomegalia, los coeficientes fueron inicialmente bajos y declinaron a lo largo del tiempo. (Ment, 2003)
Los factores protectores del desarrollo descriptos en la literatura son: buen nivel de educación materna, la convivencia en el hogar con dos cuidadores, y la intervención temprana. Esta produce importante efecto en madres de nivel educativo bajo (Ment, 2003).
Se puede concluir que las evaluaciones tempranas del área cognitiva son una “foto” del momento, y sirven para planificar la intervención de una manera más eficaz, así como subrayar la importancia del seguimiento más cercano en los niños que no presentan desarrollo acorde a su edad. Hack (2005) discute la importancia de estar atento a la evaluación del desarrollo cognitivo en la temprana edad en los niños de extremado bajo peso. Existe una mala predicción del cociente de inteligencia futuro debido a dificultades inherentes a la propia evaluación, errores de medida, cambio en la función del niño y del contenido de la evaluación con la mayor edad, patrones individuales e innatos del desarrollo mental, así como los factores ambientales.
Es oportuno decir que la utilización de la edad corregida es generalmente aceptada hasta los 2 años o 2 años y medio.
Bibliografía Consultada Bibliografía Consultada
- Aylward GP. Neurodevelopmental outocomes of infants born prematurely. Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics 2005; 26:427-440
- Hack M, Taylor G, Drotar D, Schluchter M, Cartar L, Wilson-Costello D, Klein N, Friedman H y cols. Poor Predictive Validity of the Bayley Scales of Infant Development for Cognitive Function of Extremely Low Birth Weight Children at School Age Pediatrics 2005;116: 333-341.
- Koller H, Lawson K, Rose SA, Wallace I, McCarton C. Patterns of Cognitive Development in Very Low Birth Weight Children During the First Six Years of Life. Pediatrics 1997; 99: 383-389.
- Ment LR. Vohr B. Allan W, Katz KH, Schneider KC, Westerveld M, Cunean CC, Makuch RW. Change in
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QUÉ ESCALA ES POSIBLE ADMINISTRAR BÁSICAMENTEQUÉ ESCALA ES POSIBLE ADMINISTRAR BÁSICAMENTE
La escala para administrar básicamente es el test de desarrollo cognitivo:Clinical Adaptative Test / Clinical Linguistic Auditory Milestone Scale (Accardo, 2005).
Es un método de pesquisa para niños de 1 a 36 meses de edad.
Posee una excelente especificidad (los niños cuyos resultados fueron normales, verdaderamente lo son) y baja sensibilidad (en niños cuyo resultado es anormal, pueden ser normales).
Tiene además una buena correlación con la Escala Mental de Bayley II (Kube, 2000). Permite discriminar niños con retardo mental (retraso viso – motor y del lenguaje) de aquellos con alteraciones de la comunicación y el lenguaje.
Las ventajas son su rápida administración (15 a 20 minutos) y el requerimiento de materiales sencillos.
Consiste en una escala de 100 ítems y consta de dos partes:
- CAT (Clinical adaptive test): evalúa en forma directa, la capacidad de resolución de problemas viso- motores.
- CLAMS (Clini linguistic and auditory milestone scale): evalúa el desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo, a través de una entrevista y cuestionario a los padres.
Se considera normal un puntaje de 85 o más; entre 70 y 84, se considera sospechoso, y menor de 70, retraso.
Otra opción es la utilización de la Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor (EEDP Rodríguez, 1979) hasta los 2 años y luego el TEPSI (Test de desarrollo psicomotor, Hausserl, 1985), que no demanda tanto material y por lo tanto es más accesible, teniendo en cuenta que normalmente las puntuaciones favorecen a los niños.
En centros con presencia de psicopedagoga, sería aconsejable utilizar las Escalas de Bayley De estas escalas, hay dos versiones en uso: la versión II, y la versión III, de reciente aparición. La mayoría de los trabajos han usado la 2da versión.
Anderson (2010) evaluó la capacidad del Bayley III para detectar retraso en niños de 2 años de edad con antecedentes de extremado bajo peso al nacer. Su conclusión es que dichas escalas subestiman seriamente el retraso en los niños australianos.
Marlow (2004) estima que es importante usar herramientas estandarizadas ya que existe una tendencia secular al aumento de los cocientes de desarrollo o intelectuales a través del tiempo, lo que hace que las pruebas con estándares antiguos subestimen la discapacidad. En nuestro medio, lamentablemente no existen estandarizaciones de pruebas de desarrollo, salvo la PRUNAPE (Prueba nacional de pesquisa, Pascucci 2002), que es una prueba de pesquisa.
Bibliografía
Bibliografía ConsultadaConsultada
- Accardo P, Capute AJ. The Capute Scales. Paul Brookes Publishing Co, 2005
- Anderson P, De Luca CR , Hutchinson E, Roberts G, Doyle LW, and the Victorian Infant
Collaborative Group Arch Pediatr Adolesc Med. 2010;164(4):352-356.
- Bayley N. The Bayley Scales of Infant Development. Manual. NY: The Psychological Corporation, 1994. - Guía Para Seguimiento de Recién Nacidos de Riesgo. Unidad Coordinadora Ejecutora de Programas
Materno Infantiles y Nutricionales. Noviembre 2001. Ministerio de Salud de la Nación Argentina
- Hausserl M, Marchant T. TEPSI : test de desarrollo psicomotor 2-5 años. Editorial: Pontificia
Universidad Católica De Chile 1985.
- Kube D, Wilson WM, Petersen MC, Palmer FB. CAT/CLAMS: its use in detecting early childhood cognitive
impairment. Pediatr Neurol. 2000 Sep;23(3):208-15.
- Marlow N. Neurocognitive outcome after very preterm birth. Archives of Disease in Childhood, Fetal Neonatal Edition 2004;89; f224-228.
- Pascucci MC, Lejarraga H, Kelmansky D, et al. Validación de la Prueba Nacional de Pesquisa PRUNAPE. Arch Argent Pediatr2002; 100(3):374-385
- Rodríguez S, Arancibia V, Undurraga G. Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor: 0 a 24 meses. Santiago de Chile: Galdoc, 1979