CONFORMACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE COMUNIDADES EDUCATIVAS
2.2. Presentación de los focos de acción educativa a realizar.
De acuerdo los resultados de la Pauta de evaluación de los aprendizajes esperados de los Programas Pedagógicos, se debe mencionar que el núcleo elegido para la intervención corresponde al de “Seres vivos y su entorno”, esto debido a que fue el que obtuvo un nivel de logro más bajo que los correspondientes al ámbito de Relación con el medio natural y cultural; es importante destacar que dicho logro está en el primer nivel de transición de la educación parvularia, y debería estar en el segundo nivel que es el que actualmente los niños y niñas se encuentran cursando.
Se debe destacar la importancia de que todas las áreas de desarrollo de los niños y niñas deben ser potenciadas por igual esto conlleva a que el ámbito de Relación con el medio natural y cultural requiere ser potenciado, esto debido a que desde la Ley Nº20.370 General de Educación, se menciona que la Educación Parvularia tiene como propósito “favorecer de manera sistemática, oportuna y pertinente el desarrollo integral y aprendizajes relevantes y significativos en los párvulos” (Ministerio de Educación, 2018), es de este modo que en su artículo 28, letra “i”, se evidencia que desde el nivel de educación inicial se debe propiciar que los infantes puedan “explorar y conocer el medio natural y social, apreciando su riqueza y manteniendo una actitud de respeto y cuidado del entorno” (Ministerio de Educación, 2018, p. 17).
Desde las Bases Curriculares de la Educación Parvularia se destaca que “la relación que el niño establece con el medio natural y cultural, que se caracteriza por ser activa, permanente y de recíproca influencia, constituye una fuente permanente de aprendizaje” (Ministerio de
Educación, 2005), esto debido a que el medio posee elementos naturales y culturales por medio de los cuales los infantes se relacionarán.
Por otro lado, es importante destacar que los párvulos además de identificar los distintos elementos que conforman el medio en el cual se relacionarán, deben ir progresivamente “descubriendo y comprendiendo las relaciones entre los distintos objetos, fenómenos y hechos, para explicarse y actuar creativamente distinguiendo el medio natural y cultural” (Ministerio de Educación, 2005).
Desde el ámbito para el aprendizaje anteriormente mencionado, el núcleo de aprendizaje de Seres vivos y su entorno, ha sido el seleccionado para la intervención futura, esto debido al bajo nivel de logro alcanzado por los párvulos del nivel educativos desde el cual se ha realizado el proceso de diagnóstico. El porcentaje de logro que se ha obtenido desde la evaluación realizada corresponde al 42,30% del global de los niños y niñas.
Por medio de la relación que se establece entre los infantes y el medio que les rodea, se favorecerá “su disposición y capacidad para descubrir y comprender, en forma directa y mediante sus representaciones, características y atributos de las especies vivientes y de los espacios que los habitan” (Ministerio de Educación, 2005), esto quiere decir que interactuando directamente con el espacio, medio y seres que rodean a los niños y niños, ellos serán capaces de comprender cada uno de los elementos que rodean a este medio con el cual se relacionan diariamente. Por otro lado, se debe recalcar que los párvulos deben desarrollar sus actitudes indagatorias, la capacidad de asombro y de aprender a través de la exploración activa y consciente según los propios intereses que tengan los niños y niñas, es de este modo que podrán interactuar y explorar el medio que les rodea de manera más significativa. Con respecto a la propuesta para poder potenciar este núcleo más descendido, es importante considerar que ésta será enfocada desde los aprendizajes descendidos correspondiente la indagación y de Unidad de Enseñanza Aprendizaje desde la cual se realizarán planificaciones para desde las experiencias de aprendizajes potenciar dichos aprendizajes descendidos. Es a través de ella que se pretenderá además potenciar el trabajo en equipo, la experimentación y las habilidades y actitudes referidas a ella.
Desde el ámbito de Formación personal y social, el núcleo más descendido corresponde al de “Identidad”, sin embargo, la intervención en este núcleo para el aprendizaje se realizará desde la “Convivencia”, por lo que este se trabajará desde la transversalidad que se destaca desde las Bases Curriculares promulgadas este año (Ministerio de Educación, 2018). La convivencia refiere al “establecimiento de relaciones interpersonales y formas de participación y contribución con las distintas personas con las que la niña y el niño comparte, desde las más próximas habituales que forman su sentido de pertenencia, hasta aquellas más ocasionales, regulándose por normas y valores socialmente compartidos” (Ministerio de Educación, 2005, p. 51). El objetivo principal del núcleo referido a ella (Ministerio de Educación, 2005), el cual se considerará transversalmente, como se mencionó con anterioridad, desde el aprendizaje seleccionado, busca potenciar la capacidad de los párvulos para “establecer las relaciones de confianza, afecto, colaboración, comprensión y pertenencia, basadas en el respeto a las personas y en las normas y valores de la sociedad a la que pertenece” (p. 51).
Es de este modo que para que los niños y las niñas del nivel educativo sean capaces de potenciar este núcleo de aprendizaje y sus respectivos aprendizajes, primeramente, se deben fortalecer los lazos afectivos y el vínculo de apego, es decir aquel “vínculo afectivo que el niño establece con una o varias personas del sistema familiar” (Ortiz, Fuentes & López, 2002) y surge de la necesidad básica e innata para relacionarse, comunicarse y protegerse. Es a partir de esta vinculación que los niños serán capaces de tomar conciencia de sus habilidades, capacidades e intereses, los cuales se sustentarán desde la socialización, el cual corresponde a el “proceso por el cual los niños desarrollan hábitos, habilidades, valores y motivos que los hacen miembros responsables y productivos de la sociedad” (Watson & Camacho, 2015), que se realizará tanto con las personas involucradas en el aula como desde las cuales se encuentran en su hogar, de este modo será capaz de contribuir de alguna forma en las relaciones interpersonales que los infantes tienen.
El no considerar tanto los vínculos que creará el infante, así como las relaciones interpersonales con otro, conllevaría primeramente a que los párvulos no desarrollen adecuadamente este proceso de socialización, el cual desde el aula se puede potenciar a través del aprendizaje cooperativo, el cual consiste en “realizar actividades de equipo que permitan
lograr metas comunes de aprendizaje, de tal forma que los estudiantes se den cuenta de que sólo pueden lograr sus metas cuando cada uno de los integrantes del grupo logra las suyas y reconozcan que deben coordinar sus esfuerzos con los de sus compañeros para realizar las tareas asignadas” (Ortiz, 2009). Es a través de este colaboración y cooperación que los niños y niñas estarán potenciando y desarrollando sus habilidades y capacidades intrapersonales, como lo son las emociones, la regulación emocional, la tolerancia y empatía por los otros. Es importante mencionar que, si no se potencia la convivencia en el aula no sólo se verá entorpecido el desarrollo de las habilidades, sino que además se verá afectado desarrollo de las emociones, la regulación y autorregulación de estas, tal y como se mencionó con anterioridad, esto debido a que ambas habilidades (intra e interpersonales) se trabajan como un conjunto. La convivencia escolar “permite el desarrollo integral de los niños y jóvenes en su proceso de integración a la vida social, en la participación responsable en la vida ciudadana y en el desarrollo de su propio proyecto de vida” (Berra & Dueñas, 2018), es por ello que la convivencia está directamente relacionada con la concepción de que los niños son sujetos de derechos, lo cual se destaca en las Bases Curriculares de Educación Parvularia (Ministerio de Educación, 2018, p. 22) y además se manifiesta en ellas que el propósito de la Educación Parvularia es también “construir una sociedad justa y solidaria, fundada en relaciones de colaboración y co-responsabilización de todos sus actores”.
Finalmente, en cuanto al contexto para el aprendizaje de la planificación, que fue el más descendido en la evaluación diagnóstica realizada, se ha podido evidenciar que las planificaciones de aula al no tener las correspondientes adecuaciones curriculares no se están considerando las características del grupo de infantes como tal, y especialmente de uno de los párvulos que tiene una necesidad educativa especial permanente, correspondiente al síndrome de Down.
Según las Bases Curriculares de la Educación Parvularia (Ministerio de Educación, 2005), destacan en su criterio de contextualización y diversificación que las planificaciones deben “adecuarse a las necesidades, fortalezas y características propias de los niños, sus familias y la comunidad de la forman parte. Para esto es necesario contar con fuentes de información válidas y confiables que den cuenta de estas singularidades” (p. 90). Bajo esta misma línea, las Bases curriculares de la Educación Parvularia del presente año, destacan que el contexto
de la planificación y la evaluación son aspectos constitutivos de todo proceso educativo, por lo que ambas se enriquecen mutuamente, es de este modo que la planificación “ordena, orienta y estructura el trabajo educativo en tiempos determinados, pero a la vez es flexible y sensible a la evaluación permanente” (Ministerio de Educación, 2018, p. 103).
Por otro lado, desde el criterio de integralidad, la planificación debe tener presente de manera permanente y como orientación básica en la selección de sus aprendizajes esperados y en las experiencias a realizar, “el desarrollo integral de cada niña y niño, a partir de la singularidad de cada uno” (Ministerio de Educación, 2005), para de este modo fortalecer aquellas habilidades y capacidades que el infante tenga menos potenciadas. Es de este modo que, al considerar de manera integral a cada uno de los infantes, se estará propiciando la participación de cada uno de ellos. Es importante destacar que la participación de los niños también está dirigida a que ellos seleccionen algunos temas, proyectos, actividades y recursos desde los cuales se considerarán las experiencias que se realizarán desde la propuesta. Dado que en la intervención se considerará el contexto de la planificación para la potenciación integral del desarrollo y aprendizaje de los niños y las niñas, el contexto de la evaluación se abarcará también. La evaluación corresponde a “un proceso permanente y sistemático, mediante el cual se obtiene y analiza información relevante sobre todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, para formular un juicio valorativo que permita tomar decisiones adecuadas que retroalimenten y mejoren el proceso educativo en sus diferentes dimensiones” (Ministerio de Educación, 2005), es por ello que al realizar las consideraciones correspondientes en el contexto de la planificación significará que en la evaluación de las mismas experiencias de aprendizajes deberán realizarse las modificaciones correspondientes en esta para que se consideren las necesidades de los infantes y sus características personales. Bajo este marco, se destaca que debe existir un dialogo entre planificación y evaluación, el cual se constituirá “en un contexto que da soporte permanente a todo el proceso educativo y a los esfuerzos por mejorarlo continuamente” (Ministerio de Educación, 2018). Es a través de este constante diálogo que la información obtenida podrá dar lugar al “rediseño del proceso educativo”.