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Principios de la aplicación de ejercicio resistido manualmente

In document Ejercicio-Terapeutico Carolyn Kisner.pdf (página 74-76)

articulaciones metacarpofalángicas de los dedos) (fig 2.13 A y B)

B. Principios de la aplicación de ejercicio resistido manualmente

1. Antes de iniciar el ejercicio

a. Evaluar la amplitud del movimiento y la fuerza del pa- ciente, identificar las limitaciones funcionales. La prue- ba muscular manual y las pruebas funcionales ayudarán al terapeuta a establecer un nivel básico cualitativo y cuantitativo de fuerza y rendimiento funcional mediante el cual pueda medirse el progreso. También ayudará al terapeuta a determinar la cantidad apropiada y el tipo de resistencia que debe aplicarse en el programa de ejer- cicio.

b. Explicar al paciente el plan de ejercicios y los procedi- mientos.

c. Al igual que con los ejercicios de movilidad (véase el capítulo 2), se coloca el paciente en una posición cómo- da. El terapeuta se sitúa junto al paciente donde pueda utilizar una mecánica corporal adecuada. El terapeuta se asegura de que la región del cuerpo donde se va a reali- zar el ejercicio esté libre de ropa restrictiva.

d. Se muestra el movimiento deseado al paciente mo- viendo pasivamente la extremidad del paciente.

e. Se explica al paciente que debe realizar el ejercicio con un esfuerzo máximo pero indoloro.

f. El terapeuta se asegura de que el paciente no aguante la respiración durante el esfuerzo máximo para evitar la maniobra de Valsalva.55

2. Durante el ejercicio resistido manualmente

a. Se tiene en cuenta el punto de aplicación de la resis- tencia.

La resistencia suele aplicarse en el extremo distal del segmento donde se inserta el músculo que se quiere for- talecer. Ejercer resistencia distal genera una cantidad máxima de fuerza rotatoria externa con una cantidad mí- nima de esfuerzo por parte del terapeuta. Por ejemplo, para fortalecer la porción anterior del músculo del- toides, se aplica resistencia sobre la porción distal del húmero mientras el paciente flexiona el hombro (fig. 3.1).

(1) El punto de aplicación de la resistencia variará según la fuerza del paciente y del terapeuta, así como la estabi- lidad del segmento.

(2) La resistencia puede aplicarse sobre una articulación intermedia si esa articulación es estable e indolora, y si hay suficiente fuerza muscular que soporte la articula- ción.

La resistencia se aplica en la dirección directamente opuesta al movimiento deseado (fig. 3.1).

c. Proporcionar estabilización.

Para evitar movimientos sustitutivos cuando se fortalez- ca un músculo específico, el terapeuta debe aplicar esta- bilización o mediante equipamiento como férulas o cin- chas. La estabilización de un segmento suele aplicarse en la inserción proximal del músculo que se fortalece. Por ejemplo, en el caso del músculo bíceps braquial, la estabilización debe concentrarse en la porción anterior del hombro mientras se ejerce resistencia ante la flexión del codo (fig. 3.2.).

d. Aplicar una cantidad adecuada de resistencia.

Inicialmente, el paciente tendrá que practicar el movi- miento deseado con una resistencia submáxima para cogerle el “tranquillo”. Para aumentar la fuerza, la res- puesta óptima del paciente ha de ser un esfuerzo máxi- mo indoloro. En el ejercicio dinámico realizado con re- sistencia, el movimiento debe ser armónico, sin temblor alguno. La resistencia aplicada debe igualar la capaci- dad del músculo en todos los puntos de la amplitud del movimiento. La resistencia aumenta y decrece gradual- mente para que no se produzcan movimientos incontro- lados.

e. Revisar el punto de aplicación de resistencia o reducir la cantidad de resistencia si:

(1) El paciente no consigue completar toda la amplitud del movimiento.

(2) El punto de aplicación de resistencia produce do- lor.

(3) Aparecen temblores musculares. (4) Se producen movimientos sustitutivos. f. Dar órdenes verbales apropiadas.

(1) Dar al paciente órdenes verbales sencillas que en- tienda fácilmente y no comprendan terminología o jerga médicas. Por ejemplo, diga al paciente que “doble y des- doble el codo” en vez de “flexione y extienda el codo”. (2) Emplee distintas órdenes verbales para facilitar las contracciones isométricas, concéntricas o excéntricas. (a) Para oponer resistencia a una contracción isométri- ca, diga al paciente que “aguante” o “no deje que lo mue- va” o “iguale mi resistencia”.

(b) Para oponer resistencia a una contracción concéntri- ca, pida al paciente que “empuje” o “tire”.

(c) Para oponer resistencia a una contracción excéntrica,

Figura 3.1. Se aplica resistencia (C) en el extremo distal del segmento que se fortalece y en dirección contraria a la dirección del movimiento del brazo.

Figura 3.2. Se estabiliza la inserción proximal del músculo que se fortalece.

En este dibujo se estabilizan la porción proximal del húmero y la escápula mientras se ejerce resistencia a la flexión del codo.

Dirección del movimiento

pida al paciente que “vaya cediendo lentamente cuando yo empuje o tire”.

(3) Coordine apropiadamente la sincronización de las órdenes verbales con la aplicación de resistencia ma- nual, sobre todo cuando se oponga resistencia a movi- mientos recíprocos.

g. Establecer el número de repeticiones.

(1) Por lo general, 8 a 10 repeticiones de un movimiento específico harán que el paciente llegue a un punto de fa- tiga muscular.

(2) Pueden realizarse repeticiones adicionales después de un período adecuado de descanso para recuperarse del cansancio.

VI. Técnicas de ejercicio resistido

manualmente

De acuerdo con el capítulo 2, la mayoría de los ejercicios descritos e ilustrados en esta sección se practican con el paciente en decúbito supino. Tal vez sean necesarias varia- ciones en la posición del terapeuta y la colocación de las manos según el tamaño y la fuerza del terapeuta y el pa- ciente. Cuando es apropiado se describen posiciones al- ternativas. En todas las ilustraciones la dirección en que se aplica la resistencia (C) se muestra con una flecha de trazo grueso.

Los movimientos contrarios, como flexión/extensión y abducción/aducción, con frecuencia encuentran resis- tencia alternativa en los programas de ejercicio en los que se quiere desarrollar fuerza y control neuromus- cular equilibrado en los músculos agonistas y antago- nistas. La resistencia a los patrones de movimiento recíproco también mejora la capacidad de los pacien- tes para invertir la dirección del movimiento con sua- vidad y rapidez, la cual es una destreza neuromuscular necesaria en muchas actividades funcionales. La in- versión de la dirección requiere control muscular de los músculos principales y de los músculos postura- les, y combina contracciones concéntricas y excéntri- cas para reducir la fuerza rotatoria y conseguir una transición controlada en una dirección contraria al movimiento.

Los ejercicios resistidos manualmente descritos en esta sección son para las extremidades superiores e inferio- res y todos ellos se practican en cadena cinética abierta. En los capítulos 8 a 13 se hallarán ejercicios adicionales para aumentar la fuerza, resistencia muscular y control neuromuscular de las extremidades. En estos capítulos aparecen muchos ejemplos e ilustraciones de ejercicios de resistencia concéntrica, ejercicios en cadena cinética

cerrada y ejercicios con patrones funcionales de movi- miento. En el capítulo 15 se describen e ilustran ejer- cicios resistidos para las columnas cervical, torácica y lumbar.

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