8. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
8.5. Problemáticas sociales asociadas al desastre
En esta categoría se plantean los problemas sociales previos al huracán y posteriores a él. Indagamos si las personas asocian que se haya agravado la situación política y social postemergencia, si se observaron acciones políticas partidarias o de algún actor político para obtener ganancias o mejorar su posición.
En general, podemos decir que no existe una lectura crítica de los hechos en torno al huracán, con los problemas sociales; su reflexión comúnmente se queda en la inmediatez.
Una de las dificultades que las personas damnificadas reconocieron y padecieron fue el retardo en apoyos a vivienda, así como en las comunicaciones vía terrestre a lugares donde se cayeron puentes, como en Salmoral. Uno de los entrevistados narró:
… de hecho apenas están delimitando lo que es la carretera que comunica desde Salmoral hasta Loma Iguana, que es la última comunidad de nuestro municipio. Ya gracias a Dios están arreglando la carretera, pero eso apenas fue ahorita (después de dos años).
Las personas reconocen que la recuperación será más compleja para quienes tienen menos recursos, para aquellos que perdieron todo. Las fuentes de empleo se vieron afectadas. Algunas personas en los grupos explicaron:
Pues uno reparó su vivienda porque gracias a Dios tiene su trabajito. Pero hay gente que no tiene trabajo y de qué manera. No hay trabajo ahorita, y según dicen algunas personas: no es que no hay, es que no buscan. [...] No, sí buscan pero, por ejemplo, uno sale a trabajar a Veracruz pero lo que le pagan a las personas se pierde en el transporte, son
166
muy bajos los salarios. [...] Con el trabajo, cuando el huracán, sí hubo problemitas, porque por ejemplo allá la mayoría de la gente pues trabaja el campo, como se perdieron varias hectáreas de cultivo de caña. Vamos a decir que es para cinco meses el corte de caña, se redujo a tres, entonces ahí sí.
Sí afectó muchísimo la cuestión de trabajo, la zafra que siempre era de seis meses llegó a ser de cuatro se esperaba un aumento económico. Se perdieron muchas fuentes de trabajo.
Muchas familias guardan el dinero en casa, igualmente se perdió. También la producción de la caña de azúcar ha tardado más de dos años para tener la producción; ganado se perdió muchísimo, el pasto, el agua tardó 15 o 20 días y todo eso se perdió, fue un daño muy cuantioso.
Aquí hace falta fuente de trabajo, la gente económicamente se pone en un nivel más o menos en tiempo de zafra, porque fluye más la chamba, pero hay un tiempo malo; entonces es cuestión de crear pequeñas microempresas: una empacadora, aquí es una zona de mucha fruta, el coco se da todo el tiempo, el mango, aguacate; las huertas las han echado abajo porque no les reditúan y prefieren sembrar caña que sembrar un árbol y eso es malo, tanto para el ambiente, como para la comunidad.
Un problema que notaron fue la migración y la pérdida del valor de sus propiedades. Una participante en un grupo narró:
Hubo gente que al ver eso se fue; tenía unos vecinos que al ver eso se fueron, que perdieron todo durante la inundación y son gente que no estaba acostumbrada a ese tipo de contingencia. También el valor de los terrenos se perdió, nadie compra una casa o un lote porque teme perderlo. Aunque ahora ya se está previniendo con las bardas de contención, pero no deja de quitarle valor.
Algunos participantes mencionaron:
Mucha gente se fue, tenían casa en México, o de Puebla, pero ya mejor decidieron irse, o si tenían terrenos, pues ya no vienen.
167
Si quieres vender una casa ya no tiene el mismo valor, porque aquí se inunda, como que decayó un poquito la zona por lo mismo del desastre.
… pero hay mucha gente que todavía no tiene vivienda. Están rentando, no te puedo hablar de cantidades porque no sé, pero sí vas conociendo poco a poco personas que no tienen vivienda.
Una dificultad más fue la reubicación de varias familias, especialmente aquellas que perdieron su casa a las orillas del río. El gobierno estatal y municipal reubicó a varias familias de la colonia El Cascajal, en una nueva colonia llamada Huitzilapan, también conocida como Aserradero. Un funcionario explica:
En la cuestión de habitar, ya reubicaron a las personas que estaban más cerca del río; que sabemos que el río tiene su límite, no podemos quitarle espacio porque tarde o temprano él va a recuperarlo. El querer asentarte ahí no puedes hacerlo por el bienestar tuyo y de tu familia, al menos tal vez para la temporada baja, que el río esté muy bajo.
Eran unas casas en una zona que le llaman El Aserradero. A mucha gente del Cascajal la reubicaron en esa zona, pero hay gente que no tenía nada que hacer ahí, ni recibir una casa, porque tenían, pero se aprovecharon del programa. Había gente (de Playa Oriente) que andaba rentando y que las necesitaría más. Lo que siempre hemos tenido en México es eso: por amistad, porque te conozco o por lo que sea, te doy una casa. Aquí el agente municipal hizo una lista de ciertas personas beneficiadas en ese programa y entre ellos él mismo, pues como dice el dicho ―si no aprovecho hoy, cuándo‖, él recibió su casa y le dio a toda su familia y le dio a la Junta de Mejoras, que eran cercanos a ellos. Hubo una lista de personas que más necesitaban aquel apoyo, pero no se respetó. El abuso de autoridad se hizo presente; detallitos, así pasó.
Respecto de la situación de violencia que priva en la zona, desde antes del huracán muchos de los entrevistados declinaron opinar, diciendo que no sabían nada. Se observa miedo al plantear el tema. Algunos que opinaron dijeron al respecto:
168
Sí, porque a raíz de la violencia dice uno, ―a ver cuándo me toca‖. Yo, me tocó trabajar como agente municipal, me faltaban cinco días para salir de agente municipal. Fue la policía estatal a mi domicilio, me hablaron, ―señor agente municipal‖, sí señor, y me dice: ―le habla el comandante‖. Ya fui y me dice el comandante: ―sabía usted que aquí tiene un muertito‖. ―No tengo idea que tenía aquí un muertito‖, le contesté. Entonces dijo: ―está sepultado como a 200 metros antes de llegar a la comunidad. Quisiera que nos acompañara‖. Y los acompañé y fui, sí, efectivamente estaba un muertito, adulto como de 1.90, 2 metros tal vez. Estaba una persona que no era de por ahí, pero lo fueron a dejar. Cuando lo encontramos ya estaba en estado de descomposición. No se supo quién era.
Otras personas ligadas al municipio, sobre la violencia dijeron:
Antes del huracán eso no se mencionaba tanto. Llega un momento en que Cardel se encerró a causa de la inseguridad, por secuestros. Y aunque la gente fuera muy humilde tenía miedo, porque corría el rumor de que incluso a aquellos que tenían un negocio los estaban secuestrando o extorsionando. A la llegada del Ejército y de la Marina nos dio confianza a la comunidad para salir a Cardel. Pero eso no se ha acabado, pero nos sentimos un poquito más apoyados, más seguros.
Desde que llegué ya existía el crimen organizado, desafortunadamente el municipio no cuenta con la capacidad para hacerle frente a ese tipo de situaciones que han aumentado. Antes no se notaba tanto la presencia de esta gente, eran más sigilosos. Pero ha ido creciendo su poder. Los tenían controlados en cuanto al comercio, pero ellos aplicaban su fuerza y era muy difícil. Siempre está tu familia primero, aunque uno quisiera hacer frente, pues atrás tienes a alguien que son tus hijos y muchas veces, siendo sincero, se tiene que hacer uno el que no ve, el que no oye, pero sí lo sabemos. Como Cardel es centro, está de paso y distribuye de todo, hasta para el puerto, la capital es un paso obligado. Ahora se declaró Cardel como seguro, hay un poco más de presencia de la policía estatal, militares.
Que vengan y boten cuerpos pues sí, dos o tres. Hubo gente que apareció. El crimen aprovechó a los mismos jóvenes. Usted sabe, la juventud ha perdido valores, es muy fácil enrolarse cuando el dinero es fácil y pues ahí sí prevaleció, mucho joven de ahí de Cardel, de la comunidad. Pero es porque desafortunadamente no contamos con fuentes de trabajo, por eso es muy fácil captar a los jóvenes, y además hay mucha gente que ni estudia ni nada. Esa es la situación, el huracán sí marcó, pero eso ya estaba.
169
Varias personas y funcionarios, al hablar de qué otros problemas veían dijeron:
Que nos manden varios psicólogos. Sí, bastante, mándenme como cinco, diez, o los que tú quieras.
¿Si hemos traído un psicólogo?, se ha informado sobre si alguien quiere trabajar, pero desgraciadamente no. En Cardel no tienen psicólogos. Nos urge un psicólogo porque hay muchos problemas familiares y muchos niños problemas.
Pero no sé si son los papás, porque hay muchos niños que lo necesitan, no quieren ni trabajar ni estudiar, no quieren nada. Hay mamás que quieren mandar a sus hijos al ejército, a instituciones para rehabilitarlos, cuando no son ni drogadictos, pero porque ya no pueden con ellos.
Todos los días me preguntan ¿hay psicólogo?, y con la pena no, no hay. Si te has dado cuenta todos los municipios están un poquito mal económicamente, entonces lo veo muy difícil.
Finalmente, otros problemas mencionados fueron:
La crisis se debió a una mala organización por parte de los gobiernos, más del estatal y el municipal, porque no se brindó ayuda a las personas que realmente la necesitaban. El gobierno estatal fue el primero en apoyar con dinero, yo lo veía como una burla, se necesitaba para el diesel, puesto que prestaban la maquinaria, pero sin el combustible. Y la persona que daba los vales era prepotente, daba pena ir a pedir un vale por 50, 100 litros.
Sí, los intereses políticos están a la orden del día. Afectó porque ahora el municipio es gobernado por el PAN, anteriormente por el PRI. El presidente municipal posiblemente se quedó con ayudas provenientes del gobierno estatal, que a su vez provenían del federal.
170
Cada quien quería acarrear para su molino políticamente, el federal, PAN, en su momento, el gobierno del estado por parte del PRI, y la alcaldía priísta. Ya habían pasado las elecciones, pero sí hubo fricciones.
A nivel colectivo los daños más significativos muestran una destrucción del liderazgo social y político, una afectación a las condiciones de solidaridad y una destrucción del tejido social que conduce a un aislamiento e individualismo.
Los desastres ocurridos, como en las explosiones de San Juanico (1984), el terremoto de la Ciudad de México en 1985, o las explosiones de Guadalajara en 1992, el incendio en la Guardería ABC en Hermosillo en 2009, parecen mostrar varias cuestiones:
La enorme solidaridad local, nacional e internacional.
Producto de estas situaciones diversas disciplinas se han permitido pensar lo sucedido, hacer reflexiones teóricas e incidir en los contextos en los que se desarrollan.
La cohesión social ha generado formas de organización colectiva, como agrupaciones de damnificados, de personas que luchan por una vivienda o por reclamar la no impunidad y la justicia.
Organizar desde los gobiernos programas de protección civil.
Actos de conmemoración que posibilitan pensar lo imprevisible, recordar a los muertos, denunciar la impunidad y la corrupción, reclamar justicia.
La sociedad se muestra más sensible por la gravedad de la situación, el número de muertos o desaparecidos y por la magnitud de la tragedia.
Así, otras tragedias más localizadas, como el incendio en las discotecas Lobohombo en la Ciudad de México en el año 2000 en el que murieron 22 personas, y también la discoteca de New´s Divine en 2008 que cobró la vida de 12 personas, ambos antros habían tenido múltiples denuncias de venta de drogas y prostitución, se permitía la entrada a menores de edad, etc.; el incendio en el Casino Royal de la ciudad de Monterrey en 2011 en el que murieron 52 personas; el terremoto de Guerrero en 2012 en el que 800 casas se afectaron; y las inundaciones en diversos puntos del país, entre muchas otros desastres, parecen tener las siguientes características comunes:
171
Mecanismos de corrupción que otorgaron permisos a los establecimientos sin condiciones de seguridad.
Mecanismos de defensa jurídica a favor de quienes cometieron esos actos de impunidad.
Una solidaridad local y nacional inmediata que se diluye ―rápidamente‖.
Pocos o nulos trabajos académicos o de investigación en torno a esos desastres.
Un olvido de los acontecimientos y de los reclamos de justicia.
Faltaría hacer un estudio más detallado al respecto, pero desde la investigación desarrollada queda la impresión que la fragmentación social es tan profunda que los actos de solidaridad ocurren durante la emergencia, mientras que la lucha por la petición de justicia, de no impunidad, de garantizar los derechos humanos, la apuesta por lo colectivo, se diluyen paulatinamente.
172