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Psicología de las emergencias y desastres

4.3. La intervención de la psicología en situaciones de desastre

4.3.3. Desastres y psicología: diferentes abordajes teóricos y prácticos

4.3.3.3. Psicología de las emergencias y desastres

América Latina ha sido azotada por diversos fenómenos socionaturales, pero no en todos los países latinoamericanos los psicólogos se han organizado para pensar y trabajar en el tema. Argentina, Brasil, Chile y Perú son países que han logrado sistematizar sus trabajos, han creado estructuras institucionales para que la psicología incida en el marco de la prevención de desastres, así como en el trabajo posterior a ellos. Santiago Valero es un psicólogo reconocido por su trabajo en Perú, también es oficial del cuerpo de bomberos y ha sido consultor de la OMS y la OPS; su trabajo ha sido de gran influencia en la región y sus planteamientos teóricos no se centran en una teoría psicológica específica. Si bien su perspectiva ecléctica incluye aspectos comunitarios y sociales, reconoce que los desastres no sólo afectan la economía, la infraestructura de un país y la salud general de la población, aunque generalmente excluye una lectura sociopolítica del episodio que se trate.

Para Valero (2002, p. 11) la psicología en emergencias y desastres es una especialidad reciente que se sustenta en un amplio bagaje de investigaciones y constructos teóricos que datan de principios del siglo XX. Esta perspectiva centra su trabajo en la atención individual, y aunque menciona lo relevante del trabajo comunitario y de las redes psicosociales, soslaya una lectura de la construcción social del desastre. Los aportes teóricos de Valero son significativos a pesar de que muchas de sus bases parten de la psicología norteamericana, que tiene un marcado acento médico, por ejemplo, al nombrar el modo de intervención como primeros auxilios psicológicos. En su teorización no hay una explicación clara para

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adoptar una cierta teoría psicológica, aunque sí se menciona a la teoría del comportamiento, el tratamiento del estrés, el burnout, así como técnicas ligadas principalmente a una concepción cognitivo-conductual.

Muchos de estos principios teóricos y técnicos son utilizados por diversas organizaciones humanitarias, organismos civiles y entidades académicas. Consideramos que es muy importante reconocer de dónde proceden las ideas teóricas, a qué obedecen las técnicas empleadas y qué concepciones político- ideológicas las sostienen, porque ello supone también una reflexión en torno a la coherencia y ética de nuestros procedimientos y planteamientos.

Valero (2002), conceptualiza a la psicología en emergencias y desastres como aquella rama de la psicología que se orienta al estudio de las reacciones de los individuos y de los grupos humanos en el antes, durante y después de una situación de emergencia o desastre. Se encarga de aplicar estrategias de intervención psicosocial orientadas a la mitigación y preparación de la población, estudiando la respuesta de los seres humanos ante las alarmas; busca optimizar la alerta, evitando y reduciendo las respuestas inadaptativas durante el impacto del evento y facilitando la posterior rehabilitación y reconstrucción.

Según el mismo Valero (2002), la psicología en emergencias y desastres se relaciona con la psicología clínica, la psicología de la salud, la psiconeuroinmunología y la psicofisiología; estas dos últimas en su intención de comprender los efectos a corto, mediano y largo plazo, del estrés y del trauma. También se relaciona con la psicología del desarrollo para poder comprender las características evolutivas de los seres humanos e identificar a los grupos vulnerables. Se vincula con la psicología social al reconocer la importancia de las redes de soporte social, su dinámica y configuración. Con la psicología organizacional se liga a lo que se denomina comportamiento organizacional, la comunicación y clima organizacional, la motivación en el trabajo, el liderazgo, el trabajo en equipo y el trabajo bajo presión, todo lo cual es aplicado a los equipos de primera respuesta. De la psicología educativa se toman conceptos ligados al desempeño cognitivo, afectivo y social de los alumnos en el aula, para poder entender cómo estos se ven alterados al posterior impacto de una situación de

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emergencia o desastre, así como del conocimiento de las técnicas de enseñanza- aprendizaje, para facilitar el diseño de los contenidos orientados a las medidas de protección y seguridad ante situaciones de emergencias y desastres.

Desde esta perspectiva, se ha llamado psicólogo emergencista al profesional que se desempeña en este campo de acción, y se valora la relación con otros profesionales especializados en las emergencias y desastres, como los médicos emergencistas, enfermeras, asistentes sociales, maestros, sociólogos, periodistas, ingenieros, geólogos, vulcanólogos e integrantes de los equipos de primera respuesta (militares, policías, brigadistas de Cruz Roja, de Defensa Civil, del Cuerpo de Bomberos, entre otros). Desde esta perspectiva, el psicólogo emergencista debe ser capaz de comunicarse en el léxico utilizado por estos profesionales que están ligados a las emergencias y desastres.

Valero recomienda a los psicólogos que incorporen conocimientos en torno a la administración de desastres o gestión de riesgos, la administración de los servicios de salud en emergencias y desastres, la evaluación de daños y análisis de las necesidades post desastres, la atención pre hospitalaria para víctimas en masa, la administración de albergues y refugios temporales, el saneamiento ambiental, el control de vectores y la ayuda internacional. Anota lo importante que es conocer sobre los organismos nacionales, internacionales y no gubernamentales ligados a la ayuda humanitaria, la atención de la población y las personas damnificadas. Recomienda estar entrenado en primeros auxilios, técnicas de transporte de heridos, triage, prevención de incendios, soporte básico de trauma y reanimación cardiopulmonar, así como en la organización de simulacros.

En Chile, país en el que también los profesionistas se han organizados para intervenir en casos de desastre, se ha planteado que la psicología en emergencias y desastres es aquella área de la psicología que estudia el comportamiento del ser humano antes, durante y después de la emergencia (Molina, 2006). Araya (1992), uno de los principales psicólogos chilenos, involucrado en el tema, señala que los objetivos generales que persigue la psicología de la emergencia son:

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 Desarrollar y aplicar técnicas psicológicas para situaciones de emergencia.

 Seleccionar al personal para integrar grupos de rescate y trabajos de riesgo.

 Capacitar psicológicamente a la comunidad para afrontar emergencias.

Por su parte, Brasil ha realizado un esfuerzo importante por colocar a la psicología en un eje central en el desarrollo de intervenciones en situaciones de desastre, sobre todo a partir del gobierno del ex presidente Luis Ignacio Da Silva. El Consejo Federal de Psicología (CFP), órgano rector de la profesión en ese país ha impulsado, junto con la Secretaria Nacional de Defensa Civil y el Ministerio de Integración Nacional, una política pública y social para ofrecer a la sociedad un conocimiento estratégico en defensa civil (Protección Civil sería su equivalente en México) y en la construcción de comunidades más seguras. La psicología de las emergencias y desastres se ha convertido en un recurso básico en la transformación social y cultural, unido a temas como ciudadanía y derechos humanos (CFP, 2013).

En Argentina también existen diversas organizaciones que se dedican al abordaje de situaciones de desastre, entre ellas la Sociedad Argentina de Psicología en Emergencias y Desastres (SAPED). Tal vez por la influencia que el psicoanálisis ha tenido en esa nación, así como por las múltiples experiencias traumáticas producto de la dictadura (1973-1986), y de eventos trágicos como Cromagñón (2004), entre muchos otros, ha derivado en concepciones teóricas y prácticas en torno a la determinación de la subjetividad humana. El trauma ha sido un concepto que permite pensar tanto en las categorías individuales como sociales. A raíz de diversos acontecimientos traumáticos, los psicólogos y psicoanalistas han participado en los procesos de rehabilitación de la comunidad, lo que implica diversas tareas como la mitigación, la asistencia y la rehabilitación psíquica (Chames, 2002). El trabajo en desastres, desde la psicología, se respalda desde fines de 2010 en la Ley 22914 que plantea el derecho a la protección de la salud mental y sus Disposiciones complementarias.

Actualmente se está consolidando una Red Latinoamericana de Psicología en Emergencias y Desastres, misma que celebra cada dos años un encuentro desde el año 2007. La intención de esta red es impulsar los trabajos

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latinoamericanos, compartirlos entre países y apoyarse con los recursos disponibles en caso de requerirse ayuda por situaciones de catástrofe.

4.3.4. Intervenciones de la Facultad de Psicología Xalapa en situaciones de