1.3. En Madrid: años de plenitud (1904-1923)
1.3.3. Problemas de sociología
El breve paréntesis parlamentario no limitará su tarea investigadora, al continuar interesándose por los temas más variados que integran su copiosa bibliografía. De acuerdo con las nuevas tendencias positivistas, pero dentro del krausopositivismo, siente
Sociales. Véase Gallego Anabitarte, Formación y enseñanza del derecho público en España (1769-2000). Un ensayo crítico, Madrid, Marcial Pons, 2002, p. 41-42.
253 A. Posada, “El derecho político español...”, p. 49.
254 Véase el estudio preliminar realizado por Elías Díaz a la obra de Azcárate,
especial interés por los problemas relacionados con la sociología contemporánea, “propagando las más importantes corrientes de la disciplina mediante la traducción de libros y a través de exposiciones de conjunto acerca del contenido y situación de dicha ciencia”.255 Este interés sociológico le mereció el reconocimiento de gran renovador del panorama científico de las ciencias sociales españolas.
En consideración a la labor desempeñada en el Instituto de Reformas Sociales y su reconocida competencia en materias sociológicas, fue nombrado el 18 de septiembre de 1906 delegado español en el Congreso Internacional de Mutualidad celebrado en Madrid.256 Asimismo, representó a España en el Congreso Internacional de Sociología de Berna celebrado en esta ciudad en julio de 1909, y miembro del Instituto Internacional de Sociólogos de París. En relación con la sociología sistemática, su obra representa “un cultivo académico de la disciplina en España, que incorpora a la vida intelectual del país diversas corrientes generales del pensamiento sociológico que prevalecía fuera… Sin perjuicio de llevar a cabo, al mismo tiempo su obra personal, emplazada en el ámbito del pensamiento krausista”.257 En su primer trabajo de aproximación a la sociología, Literatura y problemas de sociología, se limita a realizar una labor bibliográfica de la sociología moderna, que se ve continuada en su segunda obra titulada Sociología contemporánea, en la que extracta la labor bibliográfica de la nueva ciencia, resumiendo doctrinas y tendencias desde Brandford, Durkheim, Fauconnet o Tarde, a fin de dar una idea elemental de las corrientes sociológicas imperantes, y de los problemas de mayor interés en la construcción de la sociología como ciencia:
255 F. Ayala, Tratado de Sociología, I, Buenos Aires, Editorial Losada, 1947, p. 249. 256 A. G. A. 7/7491.
La sociología propende a especializarse en la obra particular de los sociólogos, a la vez que ampliar la esfera de su acción renovadora; hay sin duda un doble movimiento en la elaboración de la sociología contemporánea: por una parte, los sociólogos se esfuerzan por definir concretamente el objeto de su ciencia y buscan sus características irreductibles..., por otra parte, cada vez es más amplia la aplicación del modo sociológico, al estudio de los
fenómenos humanos.258
En Principios de sociología -cuya primera edición es de 1908- se analiza el proceso científico de la sociología desde su conceptualización en Comte, hasta su consideración como ciencia, en la que el objeto de estudio se reduce a la identificación de la realidad social, desempeñando una función análoga a la de la política en el estudio de las ideas y de los hechos políticos. Es decir, al igual que la política es la ciencia del estado que unifica las distintas disciplinas políticas en un “tronco” común del que las ciencias particulares son como “ramas”, la sociología debe desempeñar análoga función. De modo que, para que lo social se constituya en objeto de una ciencia, la sociología ha de ofrecer el común denominador de lo social. Es decir, las notas comunes que permitan distinguirlo por ejemplo de lo psíquico.259 La exaltación de la sociología a su consideración científica plantea la dificultad de señalar su contenido, dado que su carácter de ciencia nueva dificulta la unificación de criterios en función de la especialidad de la que proceden. Por tanto, teniendo en cuenta el proceso de investigación que la elaboración de la sociología como ciencia conlleva, explica el estado de formación “critica” en que se encuentra: “...más exacto, en el período crítico, más ya que inicial de su formación; ciencia necesaria y posible, y con suficiente labor preparatoria para intentar y esperar una construcción sistemática, unitaria, reflejo sintético de la realidad y fuente de conducta”.260 La
258 A. Posada, Sociología contemporánea, Madrid, Manuales Gallach, s.a, pp. 26-
27.
259 A. Posada, Principios de sociología, Madrid, Daniel Jorro editor, 1929, pp. 96-
98.
consideración de la sociología como ciencia en formación, se debe a la confusión e indiferencia que plantea y a la superficialidad con que se estudia. Pese a todo, “no puede menos que reconocerse que la sociología “avanza”: si no quieren admitir que ese avance se realiza de modo reflexivo… por lo menos se habrá de reconocer que hay un proceso en el sentido de la intensificación del esfuerzo y de la
penetración, cada vez más honda, del análisis sociológico”.261
En estos momentos, el interés de Posada por la sociología y su proclividad hacia los temas relacionados con el estado, le permiten escribir “Sobre la idea sociológica del estado”,262 en el que pretende rectificar toda fórmula política abstracta, para considerarla como ciencia social del estado y obtener así, a través de la filosofía política, la realidad positiva que el estado representa. En su opinión, el estado debe ser para el sociólogo, al igual que para el político, una obra social, una entidad o institución producida por la sociedad y según sus leyes. Esta idea del estado implica su consideración como parte integrante de la sociología, en cuanto ciencia de todos los fenómenos sociales. El estudio sociológico del estado lo completa, ese mismo año, con la publicación de “La base sociológica de la política”. Para Posada, en la medida en que el objeto de la política se circunscribe al estado, su base sociológica deriva de ser éste un fenómeno esencialmente social. Por tanto, la política, sin perder su autonomía científica, se convierte en una disciplina sociológica: “ya la consideremos en la formación de su doctrina o de su ciencia, ya en la vida práctica, ya nos coloquemos en el terreno de las ideas y de los ideales o bien en el de los hechos y de las reformas”.263 La dimensión
261 A. Posada, “La sociología de M. Waxwerley”, Autores y libros, Valencia, F.
Sempere y compañía, 1909, p. 180.
262 A. Posada, “Sobre la idea sociológica del estado”, Boletín de la Institución Libre
de Enseñanza, 1909, pp. 286-288.
263 A. Posada, “La base sociológica de la política”, Boletín de la Institución Libre de
sociológica de Posada también se aprecia en Pérez Pujol,264 dimensión que le permite estudiar la estructura, naturaleza y esencia de la sociedad entendida como un organismo social.265
Al margen de las publicaciones que caracterizan su obra, destacan aquellos artículos que, sin llegar a alcanzar la reputación de trabajos precedentes y posteriores, sobresalen por su talante renovador. Este es el caso del problema del feminismo,266 tan en boga en la época en los pueblos cultos, y con el que Posada entra en contacto a través del intercambio de cartas que mantuvo con Urbano González Serrano, y que se recogen en La amistad y el sexo. Cartas
sobre la educación de la mujer.267 La actitud de Posada era más
progresista al respecto. Mientras González Serrano veía en el sexo el obstáculo infranqueable para la amistad íntima ente el hombre y la mujer, Posada se negaba a considerar el sexo como un impedimento. El problema de la relación entre ambos sexos carecía de fundamento fisiológico, “antes bien, la experiencia nos lleva a la opinión contraria, como lo hace ver Stuart Mill. Ni una sola profesión humana hay a la que la mujer no haya proporcionado lúcido contingente”. El único problema estaba en la escasa educación que la mujer había recibido, “y no encuentro otro medio para lograr esto, que educarla y ponerla en condiciones de ganarse honradamente su vida...” Esta misma opinión
264 Sobre Eduardo Pérez Pujol véase, Sylvia Romeu, Eduardo Pérez Pujol:... Así
como, el apéndice documental de la tesis doctoral de Yolanda Blasco Gil, La facultad de derecho..., vol. II, pp. 700 y ss. Eduardo Pérez Pujol, pese a su procedencia salmantina, se traslada a Valencia en 1858 donde permanecerá hasta 1888, fecha en la que solicita la jubilación.
265 Eduardo Pérez Pujol, “El concepto de la sociedad en sus relaciones con las
diversas esferas del derecho”, Discurso leído en la apertura de la Academia de Derecho de la universidad de Valencia, Noviembre de 1884, Valencia, 1884. De acuerdo con esta teoría organicista, Pérez Pujol vincula los conceptos de individuo y sociedad.
266 Posada sintetiza el término Feminismo, como el movimiento favorable a la
mejora de la condición política, social, pedagógica, y muy especialmente económica de la mujer, véase A. Posada, Feminismo, Madrid, Librería de Fernando Fe, 1899, p. 20.
fue la que mantuvo en “Los problemas del feminismo”, en el que proponía mejorar la condición política, social, pedagógica y económica de la mujer, teniendo en cuenta el estado poco halagüeño en que se encontraba por una larga tradición de prejuicios.268 Cuando años más tarde viajó a América, quedó sorprendido del espíritu liberal que, “sujeto a un simpático idealismo” presentaba el pueblo paraguayo: “Aquí no nos asustan las reivindicaciones feministas. Ciertas reservas y problemas no nos conmueven ni perturban; tenemos un espíritu muy libre”.269
La frecuente remisión explicativa de la condición de la mujer, los problemas que le plantean una escasa educación y la capacidad económica necesaria para garantizar su independencia, son planteamientos avanzados para su época.