3. LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y EL CUADRO DE MANDO
3.3. El proceso de creación de valor en las organizaciones
Las organizaciones son un conjunto formal de personas y de recursos que se constituyen para cumplir una finalidad, que lleva implícita la creación de valor. Por tanto, las organizaciones tienen sentido si realizan actividades o procesos que aportan valor. Unas organizaciones se diferencian de otras por que realizan estos procesos mediante actividades diferentes. Por tanto, las actividades son como las células de la creación de valor y su medición tiene un interés muy importante cuando nos referimos a contextos estratégicos.
Las preguntas clave al contactar por primera vez con una organización o estudiar un Proyecto que contempla su constitución, es saber ¿Para qué sirve? ¿Qué valor aporta? ¿En qué se diferencia de sus competidores? ¿Cuál son sus peculiaridades? Si la organización es de naturaleza lucrativa, su finalidad obviamente es lograr el máximo beneficio, aunque también el sentido del mismo no se corresponde con el pensamiento de hace treinta años. Ahora, es frecuente distinguir entre los objetivos de la organización y los objetivos individuales de sus miembros y se procura que haya una coherencia entre ellos e importa mucho profundizar en la congruencia de objetivos de ambas partes. La consideración por lo individual y la sinceridad son ahora más apreciadas, así como el rendimiento de cada persona.
Sin embargo, hay muchos tipos organizaciones: docentes, sociales, religiosas, políticas, etc. Muchas de ellas no tienen como finalidad lograr el máximo beneficio, sin embargo, todas tienen en común la finalidad de crear valor, ya que para eso han sido creadas. Por esa razón tienen la misma necesidad de una buena gestión.
Como dice Peter F. Drucker al respecto: “La empresa fue cronológicamente la primera institución moderna (...) el problema de la administración preocupaba en otras instituciones, pero son las empresas las que siempre han estado al frente de todas las innovaciones en materia de administración o gestión”. Sin embargo, las instituciones de carácter no empresarial, tal vez necesitan más la administración que las empresas (...) y las organizaciones sin fines de lucro, dónde el problema de la administración suscita creciente inquietud.8
Este valor cristaliza o se hace efectivo, mediante un proceso que, simplificando mucho, podemos describirlo en tres etapas: unas entradas al sistema organizacional, en forma de materias primas, personas, dinero, información, recursos varios, etc. Estos elementos -son distintos para cada organización-, sufren una transformación
que produce el cambio en aquellos inputs de los que surgirán los nuevos productos y servicios destinados hacia la sociedad de que la organización forma parte, en forma de salidas. El proceso de trasformación es lo que aporta la organización.
Normalmente, si las cosas marchan bien, los productos o los servicios que forman las salidas tienen un valor relativo mayor que las entradas. Este valor mayor es la suma de una serie de valores agregados consecuencia de los subprocesos inferiores de transformación que han modificado la naturaleza de las entradas hasta lograr su mutación a nuevos productos o servicios a los que hemos llamado, salidas.
Si se quiere incrementar el valor de los productos y servicios finales, se debe modificar o mejorar estos subprocesos de transformación con la vista puesta en los clientes y calculando la capacidad que tienen de percibir estos esfuerzos y prever si
los clientes o los consumidores lo apreciarán como un incremento del valor del producto o del servicio. Este trabajo de mejora permanente es lo que conforma la propuesta de valor, que será algo clave para se competitivo y como consecuencia para el éxito de la organización.
Los destinatarios de los productos y servicios están dispuestos a pagar más por las habilidades, conocimientos, tiempo, energía que conforman el mayor valor que tienen los bienes y servicios resultantes sobre los recursos iniciales -entradas-, que existían a la espera de la acción propia de la transformación que ha realizado la organización.
Michael Porter en 1985 escribió un artículo en la Harvard Business Review en que introducía el concepto de cadena de valor para explicar como las organizaciones pueden agregar valor a sus productos y servicios. Más adelante se desarrollará este concepto con más detalle.
La cadena de valor es una serie -cadena- de actividades tales como la logística de entrada, el almacenamiento de materias primas, los procesos de producción, el almacenamiento de productos terminados, la logística de salida, las tareas de marketing y ventas, y el servicio al cliente. Cada una de estas actividades deben ser estudiadas para determinar lo que puede hacerse para mejorar el producto o servicio y de esta manera elevar el valor que el cliente percibe.
Las organizaciones tienen como finalidad aportar valor a los destinatarios de sus actividades -clientes- y también a los que las hacen posible -colaboradores-. Este valor o beneficio que recibe el destinatario, se paga mediante el precio.
El importe de este precio servirá para retribuir el coste de las entradas y el pago del
proceso de transformación y quedará un sobrante que es el beneficio generado y que representa de alguna manera el valor neto creado por la organización.
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Cada organización como cada persona es diferente y crea valor en función de las actividades que tiene capacidad de desarrollar y que suelen estar en consonancia con sus habilidades y particularidades. Sin embargo, hay unos patrones comunes en la creación de valor en función del tipo de activos que utilizan y del momento histórico del mercado.