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CAPÍTULO 3. Garantía de la calidad

4.3 Proceso de acreditación

4.3.2 Proceso de evaluación

Algunos sistemas voluntarios de acreditación han establecido como condición previa que las IES superen una primera fase de admisión antes de optar a la acreditación. Sanyal y Martin (2006) señalan como requisitos previos que las instituciones:

• Han de ser reconocidas por las autoridades pertinentes y llevar cierto tiempo ofreciendo programas educativos.

• Han de ser capaces de demostrar que han considerado todas las opciones estratégicas a su disposición para el desarrollo académico y que se comprometen con la mejora continua.

• Han de demostrar que cumplen con los requisitos para realizar una auditoria de calidad, por ejemplo, que han establecido sistemas de revisión interna e información sobre las actividades académicas, incluidas la forma de autoevaluarse y el compromiso con los planes de mejora efectiva, y que están preparadas para una evaluación externa por parte de expertos en el tema (revisión por pares).

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La comprobación de que los estándares y/o criterios para la acreditación se cumplen se ha de basar en datos cuantitativos, cualitativos y en el criterio humano. Los datos cuantitativos están relacionados con los insumos, procesos, rendimientos y resultados del sistema que son cuantificables, ofrecen información sobre las actuaciones de las unidades de análisis, instituciones, departamentos y/o programas. Sin embargo existen criterios, como la claridad de las políticas y la estrategia de enseñanza-aprendizaje, que no pueden evaluarse de forma cuantitativa. Requieren un análisis cualitativo que se ha de basar en referencias fiables que ayuden a los evaluadores a formarse una opinión. Los métodos más usados suelen ser entrevistas y vistas in situ. Además, la información cuantitativa que se obtiene es indispensable para otorgar puntuación a los estándares cualitativos. Esto proporciona mayor objetividad y transparencia al proceso.

Los métodos más utilizados para verificar el cumplimiento de los estándares en la mayoría de los procesos de acreditación son la autoevaluación y la evaluación externa (revisión por pares).

La autoevaluación es un proceso que realiza la propia institución. Es una reflexión participativa y en detalle sobre la realidad de la institución en relación con la calidad. Este proceso ayuda a detectar los desajustes concretos, permitiendo su corrección directa e inmediata. La autoevaluación comporta una actitud ética fundamental: "Que nunca nuestras palabras sean mejores que nuestros hechos" (Martínez, E.)46.

La metodología para realizar una autoevaluación tiene que ver, frecuentemente, con una determinada posición teórica y metodológica. Se puede optar por los modelos cuantitativos (descriptivos, correlaciónales, experimentales), por modelos cualitativos (como la investigación etnográfica); o bien, modelos orientados a la toma de decisiones y al cambio (como la investigación participativa o la investigación acción).

El aspecto más significativo de estos modelos es el diseño y ejecución de las propuestas de mejora, por lo que hay que contar con el compromiso institucional para llevarlos a cabo. Esto permitirá valorar los cambios reales e iniciar un ciclo de evaluación continua de la calidad.

46 Recuperado 22 de febrero, 2007 de http://www.unesco.org.uy/st-policy/publicaciones/eval- em.htm

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Para llevar a cabo la autoevaluación se requiere:

• Gran motivación interna para emprender una evaluación con el objetivo claro de mejorar la calidad.

• Voluntad de la comunidad para realizar el análisis y la valoración de las metas y logros en el marco de relaciones globales de la institución.

• Que el proceso siga el planteamiento y las directrices de la guía de evaluación.

• Formular propuestas concretas para mejorar la calidad, y definir las estrategias para su logro.

• Seguir procedimientos (entrevistas, visitas) que permitan recoger la opinión dentro de la institución.

El proceso se realiza en tres etapas clave:

1. Recogida de información

2. Reflexión/valoración de la información obtenida 3. Elaboración del informe de autoevaluación

Los resultados de todas estas etapas han de estar relacionado con los criterios de evaluación previamente establecidos. La autoevaluación implica un análisis por medio del cual, la institución define su situación en cuanto a las áreas de evaluación estipuladas y los criterios de calidad relacionados con el análisis.

Normalmente, la autoevaluación es realizada por comités de especialistas nombrados por la propia unidad que se está evaluando. Dichos comités coordinan la recopilación de la información, la elaboración de indicadores de desempeño, el análisis de los mismos y la elaboración del informe. Todas sus actividades se basan en las guías y/o protocolos previamente establecidos para este proceso.

La autoevaluación debe ser un proceso permanente de reflexión y autoanálisis orientado a la construcción de la calidad y el fortalecimiento de los valores académicos, no solamente una acción esporádica con miras a la acreditación, ni una práctica formalista y burocratizada, ni tampoco fraudulenta y engañosa.

El informe de autoevaluación proporciona información relevante a la visita in situ, que se realiza como parte de una evaluación externa y de la que son responsables

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un grupo de expertos independientes (revisión por pares) previamente designados por la agencia.

La revisión por pares acostumbra a ser un elemento fundamental del proceso de acreditación. Es importante que los responsables de la evaluación externa sean expertos que compartan el lenguaje, los conocimientos y códigos de la disciplina o programa y/o institución objeto de la evaluación. El equipo de expertos tendría que incluir representantes de todos los actores sociales involucrados en el proceso (profesores/directivos y estudiantes).

La agencia de acreditación contrata a los miembros y al director del equipo de revisión a partir de ciertos criterios predeterminados y a veces previa consulta a la institución. La agencia también informa a los miembros sobre sus tareas y el código de conducta. Además de los expertos académicos competentes en las principales actividades de la institución, el equipo puede incluir miembros que se dedican profesionalmente a alguna de las disciplinas y miembros con experiencia en los ámbitos regional e internacional. Un responsable deberá representar a la institución durante la visita. En una situación ideal la agencia deberá contar con un sistema de información apropiado para uso acreditadores.

La institución de educación superior debería cooperar abiertamente con la agencia de acreditación proporcionando todo lo que ésta necesite para llevar a cabo una evaluación imparcial y transparente de sus actividades relacionadas con la acreditación. La evaluación se realiza de acuerdo con los criterios estipulados por la agencia, generalmente estos hacen referencia a: i) misión, propósitos y objetivos; ii) cantidad y calidad de los programas educativos; iii) estándares académicos; iv) calidad de las oportunidades de aprendizaje, incluida la calidad del personal; v) efectividad de la gestión; vi) mejora de la calidad; vii) investigación y otras actividades académicas; viii) implicación con la comunidad, incluida la cooperación con la industria, y ix) planes de futuro.

Se prepara un informe de la evaluación basado en los resultados de la visita. Este informe evalúa los principales puntos fuertes y expone cualquier debilidad y/o cuestión que deba corregirse. Algunos mecanismos de acreditación requieren que los expertos expresen su opinión por medio de puntuaciones de ciertos indicadores respecto a un máximo predeterminado o una referencia para cada indicador. El equipo entrega el informe a la institución para que añada sus comentarios y lo corrija, si fuera necesario.

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La versión final se presenta a la agencia, que toma una decisión final o recomienda a una autoridad pública (el Ministerio de Educación, por ejemplo) que tome determinada decisión y la da a conocer. Los procesos de evaluación deben ofrecer informaciones suficientemente completas y accesibles a la sociedad. Sin embargo, en algunos casos sólo se hace público el resultado final; en otros, se hacen públicos tanto el informe como el resultado. Es vital una política de información pública para facilitar información correcta y verificable a los actores implicados (en particular a los estudiantes).

La decisión puede materializarse como una aprobación o denegación, una acreditación condicional o una calificación. En el último caso, la agencia utiliza la puntuación de los expertos para calcular la calificación de la institución en una escala. Si la institución recibe una puntuación inferior al mínimo predeterminado, no obtendrá la acreditación. Una vez se ha tomado y se ha comunicado la decisión, la agencia de acreditación lleva a cabo algunas tareas de seguimiento.

Si la acreditación tiene validez durante un período determinado, se estipula el punto principal y la fecha de la próxima revisión para la re-acreditación. También se hacen recomendaciones a las instituciones para mejorar.

Si la acreditación es condicional, se lleva a cabo una inspección de seguimiento en una fecha acordada a fin de comprobar que se han cumplido las condiciones y se toma una decisión.

Si la acreditación se pospone, la agencia informa a la institución de las medidas correctivas necesarias y elabora un plan para la siguiente inspección de acuerdo con la institución.

Si se deniega la acreditación, se deberá informar a la institución del proceso de apelación y se tomará la decisión pertinente.