• No se han encontrado resultados

CAPÍTULO 1. Introducción

2.2 La universidad y sus orígenes

2.2.2 La universidad del Renacimiento

Las universidades renacentistas europeas no fueron sólo producto del renacimiento y del conocimiento clásico grecorromano y cristiano, sino que heredaron una larga historia de los estudios superiores de otras civilizaciones.

También fueron producto de la relativa estabilidad del período medieval inicial que permitió el crecimiento del comercio y la acumulación de riqueza, formándose las primeras ciudades-estado. Las autoridades de las primeras universidades renacentistas eran, por lo tanto, autoridades 'municipales', que representaban a los tres grupos de poder: el religioso, el político y el comercial, y que no necesariamente se excluían mutuamente.

26

Las universidades renacentistas occidentales estuvieron bajo la influencia de la iglesia católica y de las autoridades municipales. En cada una de las poblaciones donde aparecieron las primeras universidades había diferentes grupos de interés, incluyendo la clase comerciante y los artesanos, que controlaban los criterios de admisión y de pertenencia. Por ejemplo, la Universidad de Bolonia, fundada en 1088 y posiblemente la primera universidad occidental, tenía un enfoque en el comercio y la manufactura como creadores de bienestar, mientras que la Universidad de París –fundada en la segunda mitad del siglo XII– estaba dominada por los intereses de la monarquía y la fuerte influencia de la iglesia.

En cualquier caso, había una mayor actividad laboral, impulsada por la riqueza de las ciudades, la iglesia católica y las ambiciones territoriales de las monarquías, la aristocracia y los políticos. Esta actividad y diversidad de la sociedad generaron un aumento en la demanda de profesionales y en la variedad de profesiones. El crecimiento de la demanda y la complejidad social estimularon profesiones como la abogacía, la medicina y la teología, cuyo control interesaba, para sus propios fines, a los que estaban en el poder. La universidad se convirtió en un factor clave para la prospera clase media, ayudándole a mantener y/o ascender su posición social. En otras palabras, la universidad renacentista participó en la transformación social, con una expansión regulada y en algunos casos al servicio de intereses no necesariamente científicos.

El modelo estructural de la universidad europea medieval surgió del interés de la iglesia católica, en aquel tiempo relativamente unificada y dominante. La idea y la categoría de ‘Maestro’ nacieron en esta época. La formación de asociaciones gremiales para el desarrollo y protección de los oficios promovió el surgimiento de un gremio de maestros y aprendices entorno a los nuevos métodos intelectuales desarrollados en esta época (Rodríguez-S.P., 2006)8. Inicialmente las escuelas

operaban desde una catedral o desde una institución eclesiástica equivalente. Como consecuencia, nació la costumbre de que los maestros alojaran a sus alumnos en edificios dedicados al estudio, fundando las primeras escuelas universitarias9.

Obviamente, se fijaron estándares que se mantenían por medio de un examen

8 Los nuevos métodos intelectuales hace referencia a: planteamiento de un problema (quaestio), argumentación en torno al mismo (disputatio) y búsqueda de una conclusión sintetizadora (sententia, conlusio). Esta estructura permitió establecer un método dialéctico aplicable a la filosofía y a la tecnología (Rodríguez-S.P., 2006).

27

formal para conceder licencias a los maestros y títulos a los estudiantes (Perkin, 2006). Por ejemplo, el título de Master of Arts nació en la Universidad de Oxford durante esta época y aún es un requisito indispensable para trabajar como profesor en esta universidad (Rueg, 1992).

Para el funcionamiento de la universidad era necesario que los componentes iniciales, los maestros y sus casas/escuelas universitarias, solicitaran al Papa, emperador o monarca, la categoría de studium generale, que significaba universidad, aunque el término 'universitas', que inicialmente se refería a la comunidad académica y no a toda la institución no apareció hasta más tarde.

La oportunidad de llegar a ser Maestro y el hecho de que la clase media emergente viera en la universidad un posible ascenso social, generó un crecimiento de la demanda de estudiantes. Esto, favoreció que algunos académicos y las élites se opusieran a la expansión de la universidad manteniéndola lo más exclusiva posible, –situación que se prolongó a lo largo historia–, la consecuencia fue el nacimiento de diversas formas de regulación, acreditación y reconocimiento. Además, y aunque existía una titulación común para la enseñanza universitaria –licentia ubique

docendi- las universidades reclamaban autonomía apelando a prácticas restrictivas,

que incluían el no reconocimiento de titulaciones obtenidas en otras instituciones. En ocasiones, las autoridades religiosas y/o locales apoyaban a sus universidades para mantener los efectos multiplicadores de tener una comunidad de estudiantes y también para minimizar la fuga de cerebros (Brock, 2006).

En el siglo XIII creció considerablemente el número de universidades/escuelas universitarias, algunas de las cuales surgían según Verger (1992) por la aglomeración. Es decir, un grupo de académicos y estudiantes de una universidad partían para unirse a otra o fundar una nueva. Por ejemplo, un grupo de disidentes de la Universidad de Oxford fundó la Universidad de Cambrigde (Perkin, 2006). Este fue un período muy importante para la concepción de la universidad moderna, debido a la convergencia entre la competencia y las fuerzas simbióticas. Como lo expresa Rueg (1992):

"La nueva institución social, la universidad, sólo podía haber surgido en las

circunstancias económicas, políticas y sociales concretas que se produjeron en algunas ciudades de Europa en los comienzos de la Edad Media.”

28

Esas circunstancias fueron la competencia y los esfuerzos de los diferentes grupos de interés, en especial la iglesia católica, por el control a través de la regulación.

En el siglo XIII se fundaron más de 40 universidades, sin embargo durante el siguiente siglo la tasa disminuyó considerablemente, como consecuencia de la competencia entre algunas universidades de élite emergentes y se prolongó hasta el siguiente siglo. Este fenómeno estuvo también relacionado con las tensiones existentes entre Iglesia y Estado. Para algunos autores la participación de los jesuitas en la educación, incluida la universidad, proporcionó a la educación criterios comunes y un carácter internacional generando la migración de estudiantes dentro de Europa (Brock, 2006). Sin embargo, este movimiento fracasó debido a la falta de unidad y al incremento de los conflictos entre la Iglesia y el Estado a medida que las monarquías feudales se expandían.