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2.3. Siglo XX

2.3.5. Proceso de Industrialización del Agro (años 70s)

El paso del campesino pre-capitalista a capitalista, nos brinda una nueva perspectiva del campesinado como clase-estamento, comprender la nueva estructura económica

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desarrollada en el agro, para lo cual es indispensable conocer el alcance del fenómeno capitalista esencial de la diferenciación21. Para esta investigación nos centraremos al estudiado de la Sierra Centro Norte, situada en todo el Callejón Interandino, la zona de mayor desarrollo capitalista, respecto a este desarrollo podemos ver que fue una de las regiones que más rápido emprendió la modernización del agro, así mismo, en esta región ocurre el desplazamiento de la clase terrateniente por terratenientes de origen comercial, así como el surgimiento de una burguesía indígena de origen artesano-campesino.

La nueva composición campesina dentro de la orientación capitalista de la agricultura se estructura en dos modalidades: la clásica, consiste en la adaptación de la hacienda al capitalismo sin sustanciales modificaciones (reducción de la superficie, disminución de la fuerza de trabajo y la tendencia al aumento de la proporción de pasto y otros cultivos), la segunda, centrada en las cuencas lecheras de las provincias de Pichincha y Cotopaxi, unidades perfectamente empresariales, caracterizada por la introducción de métodos modernos de gestión y tecnificación. Como vemos las haciendas siguieron siendo eje económico-social de la estructura agraria, hecho fundamental que repercutió en las formas peculiares adoptadas por el proceso de diferenciación campesina en esta región (QUINTERO, SILVA, 1991 (c): 36, 39)

Las provincias de Cotopaxi y Pichincha, se convirtieron en una subregión, que se destaco por su mayor desarrollo capitalista, se convirtieron en unidades empresariales lecheras, hacia la década de los 70, la agroindustria láctea más importante del país. “Para 1978 en la sierra concentra el 81,8% de la producción láctea diaria del país localizada en predios superiores a las 20 hectáreas” (QUINTERO, SILVA, 1991 (c): 36, 41). En pocas décadas la producción de leche y derivados genero el nacimiento de una poderosa agroindustrial lechera, de una pequeña industria, e incluso de sistemas artesanales de fabricación de derivados como el queso se registra una gran producción.

Para el sector campesino, la tónica del desarrollo sigue siendo la misma, la concentración de la tierra en manos de unos pocos hacendados grandes y medianos, mientras para los campesinos se otorgaron facilidades para la compra de tierras que mantenían con usufructos o vendiéndoles tierras de mala calidad, no aptos para el cultivo, lo que producía el crecimiento de la propiedad a expensas de la ruina del campesino. La entrega de la tierra

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como sabemos en estas provincias fue anticipada, encontramos una tendencia a la minifundización.

A pesar que los terratenientes mantenían la mayoría de tierras, también existían los campesinos que tenían la capacidad de expansión de sus predios, lo que significa que tenían la posibilidad de acumulación, así podemos percibir que existía una base sólida para la creación de un campesino kulak (rico). “Así tenemos que, a pesar de esta minifundización, el desarrollo del capitalismo ha generado minifundistas empobrecidos y minifundistas acomodados” (QUINTERO, SILVA, 1991 (c): 36, 44). Esta diferenciación de clase que se produce dentro de los campesinos es generada por la calidad de tierra que obtuvo, si tienen tierras de buena calidad y aptas para el cultivo (papas, hortalizas, entre otros) y ganadería obtuvieron altos rendimientos, ya que dirigieron sus esfuerzos a la producción para el mercado interno.

Ya en los años 70 nos encontramos con un campesinado inserto, aunque en desiguales condiciones en las relaciones mercantiles, los excedentes de producción agrícola del campesino estaban destinados al mercado para la obtención de un ingreso monetario. “La diferenciación fundamental con otros campesinos radica en que utilizan trabajadores asalariados temporarios para la cosecha y la siembra y a la vez aplican, con los campesinos empobrecidos, el sistema de aparcería” (ARCOS Y MARCHAN, 1978:32 citado en QUINTERO, SILVA, 1991 (c): 47), estos campesinos acomodados, representan el 10% del total de la población campesina.

El resto de la población campesina que obtuvo reducidas parcelas o se quedaron sin tierras, se convirtieron en masa social de trabajo disponible a ser contratadas, es decir una masa proletarizada, los campesino pasan a ser una mercancía valorada por el salario. “La parcela campesina no desaparece totalmente, sino que se mantiene como ingreso complementario al ingreso salarial” (SÁENZ, 1980:322).

En la década de los 70, ocurre otro fenómeno que afecto la condición de los campesinos, se instalan grandes industrias, las cuales contaban con alta tecnología para la época, lo cual provoco una escases de puestos de trabajo para la masa trabajadora que dependía del salario para sobrevivir, al no encontrar trabajo en su localidad, la migración hacia las grandes ciudades como Quito se agudizo. Estas condiciones de vida de los campesinos conjuntamente con la minifundización, promovió la formación de cooperativas y precooperativas de producción agrícola entre los campesinos, situación que va pareja con

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la resistencia de la hacienda como eje económico–político de la estructura agraria local (MARTÍNEZ, 1984: 131-140 y 145), el Estado impulsa las cooperativas22 dentro de estas dos provincias entregando tierras individuales y colectivas, con el propósito de que los campesinos se inserten en el capitalismo, creando empresas de producción campesina. El apoyo del Estado es fundamental para el fortalecimiento de la agroindustria, a pesar de que este soporte (créditos, inversión en infraestructura, creación de organismos estatales) beneficiaron a la clase terrateniente por todos los requisitos indispensables para la obtención de los beneficios.

“La acción Estatal entonces, favoreció directamente el desarrollo del capitalismo del agro, a través del incremento del capital social, es decir, de los gastos e inversiones requeridos por la acumulación provocada y destinados a incrementar las ganancias de la gran y mediana burguesía agraria.” (QUINTERO, SILVA, 1991 (c): 237).

En síntesis el Ecuador, a través de su política de tierra, transferencia de tecnología, acceso a crédito e inversión en infraestructura, se encamino dentro del desarrollo planteado por las multinacionales y por la propia clase terrateniente, quienes fueron beneficiados por todos los procesos que se dieron desde la reforma agraria hasta la agroindustria apoyada por el Estado.