De acuerdo con las herramientas conceptuales que subyacen al marco teórico propuesto en esta investigación (capítulo II) consideramos que el surgimiento de un movimiento social depende de factores externos al mismo como las instituciones políticas, las configuraciones de poder del sistema político y su grado de apertura. De esta manera, el análisis de la EOP de Gualeguaychú realizado en el capítulo IV, nos permitió apreciar que la variable referida al grado de apertura del sistema político local, convirtieron al sistema político de la ciudad de Gualeguaychú, en más receptivo al nacimiento y desarrollo de un movimiento social. Hemos señalado al respecto que la Reforma de la Constitución Nacional y la sanción de la Ley General del Ambiente (25675/2002) legitimaron el accionar de los vecinos, mientras que la variable referida al proceso de descentralización se constituyó en uno de los factores claves de la EOP local que otorgó incentivos para la acción colectiva. En efecto, a partir de dicho proceso, los gobernantes locales tuvieron un importante rango de autonomía, que los habilitó a encarar el desarrollo local y sustentable de acuerdo a las características y capacidades propias de cada ciudad. De esta manera, se incrementaron los puntos de acceso de la sociedad civil al proceso de toma decisiones, y se conformó un canal abierto a las demandas de las sociedades locales para la resolución de problemas y conflictos.
Nuestra última variable de la EOP local analizada fue el tipo de gestión implementada en el Municipio. Al respecto, constatamos que las autoridades que
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gobernaron Gualeguaychú desde 1991, en primer lugar, generaron una modalidad de gestión pública basada en la cooperación y el intercambio entre actores públicos y privados que articularon vías consensuadas en la resolución de conflictos, lo que alentó a los gualeguaychenses a decidir el modelo de desarrollo que querían para su ciudad a partir del cierre del frigorífico. En segundo lugar, se propusieron mejorar la calidad de vida de los vecinos, extendiendo la red cloacal y de agua potable, y en tercer lugar, concientizaron a la población en general sobre el cuidado del medioambiente. En este punto, destacamos que las acciones implementadas desde el Municipio, orientadas a impulsar la industria del reciclado, a realizar las obras necesarias para el filtrado de efluentes orgánicos al río, y a la prohibición de industrias contaminantes como las curtiembres y perjudiciales para el sistema acuático como las areneras reflejan, que la problemática ambiental no solo atañe a las cuestiones estrictamente ambientales sino también a las sociales, debido a la particular vinculación que mantiene la sociedad con la naturaleza, para generar un proceso productivo y reproductivo. De manera, que cuando surgió el problema de las pasteras, el accionar de los vecinos se dio en un contexto en donde la problemática ambiental no estaba ausente en la sociedad gualeguaychenses, y contó con una doble legitimidad de origen: Por un lado, la actitud del Intendente que alentó a los vecinos a reunirse y debatir cuando se conoció la decisión del gobierno uruguayo de autorizar la instalación de un polo celulósico en la zona. Por el otro, la Constitución Nacional incorporó como derecho que los ciudadanos pudieran gozar de un ambiente no contaminado, mientras que la Ley General del Ambiente (25675/2002) promovió la participación ciudadana en los procesos de toma de decisión y en los procedimientos de evaluación de
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impacto ambiental. Pero además, el accionar de los vecinos también se vio favorecido por la actitud de los políticos locales oficialistas y opositores, que si bien cuando comenzaron los vecinos a organizarse mantuvieron con respecto a la instalación de las pasteras una actitud expectante, cuando se incrementó el número de participantes al movimiento, lo apoyaron en tanto partido político, y sus militantes se incorporaron al movimiento en calidad de vecinos debido a que la forma organizativa de la Asamblea de Gualeguaychú no admitía banderías políticas en su seno.
También marcábamos en el segundo capítulo el aporte de Riechmann (1994) acerca del surgimiento de un movimiento social: el autor sostiene que en el plano de la EOP un elemento importante a tener en cuenta es que las instituciones estatales y los actores político institucionales muestren un cierto inmovilismo frente a un problema percibido como tal por algún sector de la sociedad. En este sentido, a través de nuestro trabajo de campo, pudimos constatar que este inmovilismo en el gobierno nacional, fue percibido por un sector de la sociedad de Gualeguaychú, debido a que, cuando las autoridades del municipio le informaron al gobierno nacional sobre la intención del gobierno uruguayo de autorizar la instalación de un polo celulósico en el margen oriental del Río Uruguay en el año 2003, las autoridades nacionales, realizaron las gestiones necesarias a nivel diplomático después que el gobierno uruguayo autorizara la radicación de las empresas pasteras. Esta decisión del gobierno nacional de no actuar tempranamente y de no informar a las autoridades municipales, según el relato de uno de los entrevistados, es lo que permitió el surgimiento de un ámbito de reunión
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denominado Vecinos Autoconvocados (VA) antecedente de la ACAG creada en el año 2005.
La primera aparición de VA en el espacio público fue en septiembre de 2003 con la organización de una marcha de protesta al Puente Internacional Gral. San Martín con la participación de aproximadamente 1500 personas de ambas orillas. Dos años más tarde el 30 de abril de 2005, VA organizó la segunda marcha al puente internacional para oponerse a las pasteras pero esta vez con una concurrencia de aproximadamente 40.000 personas provenientes no solo de Gualeguaychú sino también de otras localidades de la provincia de Entre ríos como Paraná, Victoria, Concepción del Uruguay y también de la provincia de Buenos Aires. Luego de esta segunda marcha, VA conformó una ONG: la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú con una particularidad, la institucionalización del movimiento no interfirió con la forma asamblearia adoptada por VA y tampoco con las medidas de protesta implementadas a partir de la segunda marcha al puente. De allí la importancia que revistió en este trabajo el análisis de las estrategias desarrolladas por el movimiento, dado que constituyó uno de los factores explicativos de este salto cualitativo y cuantitativo en su poder de convocatoria. A su vez, los cambios en la EOP analizados hicieron posible que los miembros del movimiento articularan un discurso alrededor de tres ejes: 1) la defensa del modelo de ciudad discutido y consensuado con las autoridades del municipio, 2) el cuidado del medioambiente y 3) el derecho a ser informados acerca de las actuaciones del gobierno nacional en relación al proyecto de instalación a las plantas de celulosa.
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