IV. Los Feriantes
1. Presentación de casos
1.1. Productores hortícolas: “Retener mayores ganancias”.
En la Feria participan en forma permanente tres grupos de feriantes de origen boliviano identificables por la disposición espacial de sus puestos, la naturaleza los productos que los componen y sus rasgos culturales. Se trata de feriantes que tradicionalmente han basado su estrategia socio-económica en la producción
hortícola. Tanto su localización como su forma de vida se desarrollan en torno a la práctica de la esta actividad.
Aunque no son los únicos feriantes que ofrecen hortalizas, su presencia en la Feria se destaca por la permanencia a lo largo del ciclo productivo anual y la especificidad de su oferta (tipo, volumen y diversidad de productos). Sus productos, hortalizas tanto de estación (coles, espinaca, cebolla) como de guarda y contraestación (zapallo, papa y tomate, respectivamente) son expuestos en jaulas de madera apiladas y colocadas en forma oblicua. Algunos presentan una mesita donde exponen productos pequeños o limitados en cantidad como ajíes, ajos, etc.
El grupo sobre el cual se profundizó se integró a la Feria en el verano del 2008. Su involucramiento responde a la búsqueda de canales de comercialización favorables. Por vivir en la localidad conocían la existencia del espacio y pidieron autorización para participar en él.
Una de las interlocutoras del grupo, comenta que su asentamiento en la localidad de Plottier ronda los tres años de antigüedad, habiendo practicado la horticultura en otras regiones del país entre las que se destaca la Provincia de Buenos Aires.
Los puestos que conforman a este grupo se ubican en forma adyacente uno de otro, dando la impresión de tratarse de un solo, pero su administración es individualizada. Cada feriante es responsable por la atención de su puesto y la venta de sus productos.
Al interior del grupo se manifiestan lazos de confianza, parentesco y complicidad, siendo menos marcada la interacción con el resto de los feriantes. La edad de los feriantes ronda los treinta años. Ellos son los que se encargan de las ventas pero en la producción también aporta el trabajo de sus padres.
Estos horticultores y horticultoras hacen uso de tierras que arriendan en forma comunitaria (3-4 ha) aunque a su interior resulten parceladas cada 1 o 1,5 ha para la explotación por núcleo familiar, estrategia que se traslada al modo en que administran la mercadería en la Feria.
La estabilización de su producción depende en gran medida del contrato de tierras que consiguen negociar, siendo ésta una situación que los preocupa. La referente del grupo comenta que inicialmente se habían asentado en una zona del
ejido rural del Plottier y que al año se trasladaron hacia otra, donde consiguieron un contrato de arrendamiento por dos años y autorización para levantar edificaciones de madera:
“Estamos mas tranquilos ahora porque nos autorizaron a levantar unas casitas, vivir ahí y cuidar mejor de la producción”.
Cada familia tiene vehículo propio y comparten la maquinaria que traían de Buenos Aires. El vehículo (camionetas por lo general) es un instrumento fundamental ya que les permite movilizar su mercadería y también comprar los productos de contra estación que utilizan para complementar su oferta en la Feria.
Estos feriantes dicen no haber recibido asistencia técnica ni financiera por parte del Estado local y, tal como se expresa en estudios sobre la comunidad hortícola boliviana, basan sus estrategias de contención y ampliación de oportunidades en la construcción y aprovechamiento de “redes de parentesco y paisanaje.” (Pizzarro, 2007).
En su apreciación sobre las oportunidades que ofrece la Feria de productores de Plottier, destacan que les permite obtener mayores ganancias por unidad de venta que la que obtienen en las verdulerías, siendo que la última los obliga a recorrer distancias considerables, incurrir en gastos de movilidad y que el precio recibido no alcanza a cubrir sus expectativas. También han evaluado la participación como feriantes en la Feria de Neuquén49. Al respecto de dicha experiencia manifiestan que no se han sentido cómodos, puesto que perciben un entorno hostil hacia los feriantes nuevos, donde el mayor conflicto se les presenta en relación a la determinación del espacio físico que ocupan en la Feria.
“Acá es distinto porque ya tenemos nuestro lugar. Venimos, nos instalamos con nuestras cosas y ya está, es fácil. Tenemos nuestro lugar y nadie nos molesta, estamos contentos”.
49
Esta Feria es conocida como “la Feria de la Vuelta de Obligado”. Surgió como Feria de trueque y con el tiempo se convirtió en un mercado informal y socialmente reconocido por su falta de institucionalidad. La falta de gobernabilidad por parte del Estado y las visiones encontradas sobre su legitimidad la han puesto en debate público y es resulta habitual en la Región que se la utilice como referencia en el debate sobre este tipo de mercados. Hacia mediados del año 2008 y dada la importancia de sus dimensiones económica y social, está Feria fue incorporada dentro de la agenda municipal y actualmente se encuentra en proceso de reinstitucionalización,
En concordancia con esto, manifiestan mantener una buena relación con la persona encargada de controlar el funcionamiento de la Feria, lo cual se interpreta como un elemento que reafirma su sentido de la integración.
Actualmente manifiestan estar vendiendo solamente en la Feria de Plottier. A pesar de estar conformes con los resultados económicos que obtienen (ganancia por unidad de venta), consideran que no les resulta suficiente, puesto que su producción excede a las ventas que a realizan en las dos jornadas semanales de feria y que les convendría incrementar la dinámica de venta. En función a esto, se muestran interesados en participar de algún otro espacio comercial, lo cual consideran especialmente necesario para las temporadas de verano, que es cuando obtienen mayores volúmenes de producción. Asimismo expresan estar interesados en conocer cómo están trabajando y fundamentalmente, comercializando otros horticultores de la región50.
Finalmente es interesante dar cuenta de un cambio hacia el interior del grupo familiar que resulta alentado por la Feria y es evidenciado por una feriante en tanto apreciación positiva sobre la Feria:
“A mi me gusta venir a la Feria. En Buenos Aires sólo los hombres se encargaban de cargar la camioneta y vender, iban a los mercados y nosotras nos quedábamos siempre en la chacra. No salíamos para nada”.
De las alternativas comerciales a las que tienen acceso estos productores, la Feria aparece como la que mayores beneficios les reporta. Las restricciones que señalan respecto a otros mercados tienen que ver con inconveniencias económicas, vinculadas a los altos costos implicados en el traslado hacia el Mercado Concentrador y/o con los bajos precios recibidos en las verdulerías; y sociales, vinculadas a las barreras de integración social que perciben en espacios como el de la Feria de Neuquén.
50
En los últimos años la presencia de horticultores de origen boliviano ha aumentado notablemente en el Alto Valle. Los mismos integran redes cuyo punto de contacto suele materializarse en el Mercado Concentrador de Neuquén. En el año 2007 se formalizó en la localidad de Campo Grande una asociación de horticultores del Alto Valle. Desde el 2008 esta asociación, acompañada por instituciones como el INTA y el PSA están promoviendo la organización regional y la conformación de agrupaciones por localidades.
A modo de síntesis, puede considerarse que la participación de este grupo en la Feria, se encuadra dentro de una estrategia de aprovechamiento de una oportunidad comercial, que les permite obtener una mayor participación en las ganancias, en comparación con otras alternativas ensayadas. Respecto a las alternativas ensayadas, la Feria de Plottier se destaca entre otros mercados de similar carácter, por garantizarles un espacio concreto de participación que se reafirma mediante su condición de residentes locales. En este sentido se evidencia una consecuencia no buscada de la participación comercial que tiene que ver con la ampliación de las oportunidades de integración comunitaria que ofrece la Feria. Estas se expresan fundamentalmente en el reconocimiento que hacen acerca del respeto en que se enmarca su relación con los representantes del Estado municipal y con los consumidores y en la oportunidad de socialización que ofrece la Feria a las mujeres del grupo.